derecha|miniaturadeimagen|300x300px| Virgen y niño. Pintura mural en las catacumbas romanas, . El cristianismo en la antigüedad tardía se refiere al desarrollo del cristianismo durante el Imperio romano cristiano, el período que va desde el ascenso del cristianismo bajo el emperador Constantino (c. 313), hasta la caída del Imperio romano de Occidente (c. 476). No hay consenso sobre la fecha de finalización de este período en tanto la transición al período posromano se produjo de forma gradual y en diferentes momentos en diferentes regiones. En general, es posible fechar el cristianismo antiguo tardío hasta finales del y las reconquistas lideradas por el emperador Justiniano (r. 527-565) del Imperio bizantino, si bien una fecha final más tradicional es 476, el año en que Odoacro depuso a Rómulo Augústulo , considerado tradicionalmente el último emperador occidental.

Inicialmente, el cristianismo empezó a extenderse desde la Judea romana sin apoyo o respaldo estatal. Se convirtió en la religión estatal de Armenia en el año 301 o 314, de Etiopía en el 325 y de Georgia en el 337. Con el Edicto de Tesalónica se convirtió en la religión estatal del Imperio romano en el año 380.

Fin de la persecución y legalización

izquierda|miniaturadeimagen|319x319px| Cabeza de la colosal estatua de Constantino el Grande en los Museos Capitolinos Tradicionalmente se ha considerado que el «Edicto de Milán» de 313, firmado por los emperadores Constantino I y Licinio, fue la norma que decretó la libertad de cultos en todo el Imperio Romano poniendo así fin a las persecuciones de los cristianos. Sin embargo, según Paul Veyne, «la tolerancia estaba establecida desde hacía dos años» por el edicto de Galerio,Lactancio, De Mortibus Persecutorum ("De las muertes de los perseguidores") cap. 35–34 promulgado en Nicomedia el 30 de abril de 311, por lo que «después de su victoria en el puente Milvio, Constantino no tuvo necesidad ninguna de promulgar un edicto en tal sentido». El «edicto de Milán» era en realidad un mandatum, una epístula que contenía instrucciones para el cumplimiento del edicto de Galerio, ampliado con la restitución de los bienes de las iglesias por acuerdo de los dos emperadores.

En el 316 Constantino, convertido al cristianismo (hay una controversia académica respecto a si Constantino adoptó el cristianismo de su madre en su juventud, si lo adoptó gradualmente a lo largo de su vida o si se convirtió tras el sueño que le llevó a la victoria en la batalla del Puente Milvio),R. Gerberding and J. H. Moran Cruz, Medieval Worlds (New York: Houghton Mifflin Company, 2004) p. 55 actuó como juez en una disputa en el norte de África sobre la controversia donatista. De manera más importante, en el 325 convocó el Concilio de Nicea, efectivamente el primer Concilio ecuménico (a menos que se clasifique como tal al Concilio de Jerusalén), para abordar principalmente la controversia arriana, pero que también promulgó el Credo niceno, que entre otras cosas profesaba una creencia en la Iglesia, que es Una, Santa Católica y Apostólica, el comienzo de la cristiandad.

El reinado de Constantino sentó un precedente para la posición del emperador cristiano en la Iglesia. Los emperadores se consideraban a sí mismos responsables ante Dios de la salud espiritual de sus súbditos y, en consecuencia, constituía su deber el mantener la ortodoxia.Richards, Jeffrey. The Popes and the Papacy in the Early Middle Ages 476–752 (London: Routledge & Kegan Paul, 1979) pp. 14–15 No eran los emperadores quienes decidían la doctrina, pues esto era responsabilidad de los obispos, sino que su rol era el de hacer cumplir la doctrina, erradicar la herejía y defender la unidad eclesiástica.Richards, Jeffrey. The Popes and the Papacy in the Early Middle Ages 476–752 (London: Routledge & Kegan Paul, 1979) p. 15 El emperador se aseguraba de que Dios fuera debidamente adorado en su imperio; en qué consistía una adoración apropiada era responsabilidad de la iglesia. Tal precedente continuaría hasta que ciertos emperadores de los siglos y buscaron alterar la doctrina por medio de edictos imperiales sin recurrir a concilios, si bien incluso después de esto, el precedente de Constantino continuó siendo la norma.Richards, Jeffrey. The Popes and the Papacy in the Early Middle Ages 476–752 (London: Routledge & Kegan Paul, 1979) p. 16

El reinado de Constantino no produjo una unidad total del cristianismo al interior del Imperio. Su sucesor en Oriente, Constancio II, era un arriano y mantuvo obispos arrianos en su corte instalándolos en varias sedes, a la vez que expulsaba a los obispos ortodoxos.

El sucesor de Constancio, Juliano, conocido en el mundo cristiano como Juliano el Apóstata, fue un filósofo que al coronarse emperador renunció al cristianismo y adoptó una forma mística y neoplatónica de paganismo, conmocionando al establecimiento cristiano. Con la intención de restablecer el prestigio de las antiguas creencias paganas, las modificó para asemejarlas a tradiciones cristianas en aspectos tales como la estructura episcopal y la caridad pública (hasta entonces desconocidas en el paganismo romano). Asimismo, Juliano eliminó la mayoría de privilegios y prestigio que le habían sido otorgados previamente a la Iglesia cristiana. Sus reformas intentaron crear una forma de heterogeneidad religiosa, en formas que incluyeron entre otras reabrir templos paganos, aceptar obispos cristianos previamente exiliados como herejes, promover el judaísmo o devolver las tierras asignadas a la Iglesia a sus dueños originales. Con todo, el breve reinado de Juliano terminó con su muerte mientras hacía campaña en el oriente. El cristianismo habría de llegar luego al poder durante el reinado de los sucesores de Juliano, Joviano, Valentiniano I y Valente (el último emperador cristiano arriano oriental).

No obstante, si bien la persecución estatal terminó, para comienzos del subsistía aún mucho prejuicio dentro del imperio contra los cristianos: un proverbio popular de la época decía, según Agustín de Hipona, «¡No hay lluvia! Todo es culpa de los cristianos.»

Religión estatal de Roma El 27 de febrero de 380, el Imperio romano adoptó oficialmente el cristianismo trinitario niceno como religión estatal. Antes de tal fecha, Constancio II (337-361) y Valente (364-378) habían favorecido personalmente las formas de cristianismo arriano o semiarriano, pero el sucesor de Valente, Teodosio I el grande, apoyó la doctrina trinitaria tal y como es expuesta en el Credo niceno.

En esta fecha, Teodosio I decretó que solo los seguidores del cristianismo trinitario tenían derecho a ser llamados cristianos católicos, mientras que todos los demás debían ser considerados practicantes de herejía, que debía considerarse ilegal. En el 385, esta nueva autoridad legal de la Iglesia devino en el primer caso (de muchos por venir) de pena de muerte de un hereje, específicamente, Prisciliano. Reseña de las políticas eclesiales hacia la herejía, incluyendo la pena de muerte (véase Sínodo en Saragossa).

En los varios siglos de cristianismo auspiciado por el estado que habrían de seguir, los cristianos paganos y herejes fueron rutinariamente perseguidos por el Imperio y los muchos reinos y países que ocuparon después el lugar del Imperio,Ramsay MacMullen, Christianity and Paganism in the Fourth to Eighth Centuries, Yale University Press, September 23, 1997 pero algunas tribus germánicas siguieron siendo arrianas hasta bien entrada la Edad Media."Christianity Missions and monasticism", Encyclopædia Britannica Online

Teología y herejía

Herejías Las controversias más tempranas fueron generalmente de naturaleza cristológica, esto es, estaban relacionadas con el asunto de la divinidad o humanidad (eterna) de Jesús. El docetismo afirmaba que la humanidad de Jesús era meramente una ilusión, negando así la encarnación. El arrianismo a su vez sostenía que Jesús, si bien no era simplemente mortal, no era eternamente divino y, por lo tanto, tenía un estado inferior al de Dios Padre (Juan ). El modalismo (también conocido como patripasianismo o sabelianismo) es la creencia de que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres modos o aspectos diferentes de Dios, en oposición a la visión trinitaria de tres personas distintas o hipóstasis dentro de la Divinidad.G. T. Stokes, “Sabellianism,” ed. William Smith and Henry Wace, A Dictionary of Christian Biography, Literature, Sects and Doctrines (London: John Murray, 1877–1887), 567. Muchos grupos tenían creencias dualistas, afirmando que la realidad estaba compuesta por dos partes radicalmente opuestas: la material, usualmente vista como malévola, y la espiritual, visto como buena. Otros creían que en tanto el mundo material y el espiritual habían sido creados por Dios, ambos eran buenos, y que esto estaba representado en las naturalezas divina y humana unificadas de Cristo.R. Gerberding and J. H. Moran Cruz, Medieval Worlds (New York: Houghton Mifflin Company, 2004) p. 58

El desarrollo de la doctrina, la posición de la ortodoxia y la relación entre las diversas opiniones es un asunto de continuos debates académicos. Puesto que la mayoría de cristianos de hoy se adhieren a las doctrinas establecidas por el Credo niceno, los teólogos cristianos modernos tienden a considerar los debates tempranos como una posición ortodoxa unificada (véase también cristianismo proto-ortodoxo y paleo-ortodoxia) contra una minoría de herejes. Otros académicos, basándose, entre otras cosas, en distinciones entre judeocristianos, cristianos paulinos y otros grupos como los gnósticos y los marcionistas, argumentan que el cristianismo primitivo estaba fragmentado, con ortodoxias simultáneas en competencia.e.g., ; ;

Padres Nicenos y Post-Nicenos Los Padres de la Iglesia posteriores escribieron volúmenes de textos teológicos, entre ellos Agustín de Hipona, Gregorio Nacianceno, Cirilo de Jerusalén, Ambrosio de Milán y Jerónimo, entre otros. El resultado fue una era dorada de actividad literaria y académica sin igual desde los días de Virgilio y Horacio. Algunos de estos padres, como Juan Crisóstomo y Atanasio, sufrieron el exilio, la persecución o el martirio de parte de los emperadores bizantinos arrianos. Muchos de sus escritos están traducidos a idiomas occidentales en compilaciones de Padres nicenos y post-nicenos.

Concilios ecuménicos miniaturadeimagen| Icono que representa al emperador Constantino (centro) y los obispos del Primer Concilio de Nicea (325) sosteniendo el Credo Niceno-Constantinopolitano de 381. Durante esta era, se convocaron varios Concilios Ecuménicos.

Primer Concilio de Nicea (325) Primer Concilio de Constantinopla (381) Primer Concilio de Éfeso (431) Concilio de Calcedonia (451)

Estos concilios giraron principalmente alrededor de disputas cristológicas y representaron un intento de alcanzar un consenso ortodoxo y establecer una teología cristiana unificada. El Concilio de Nicea (325) condenó las enseñanzas arrianas como heréticas y dio como resultado un credo (véase Credo niceno-constantinopolitano). El Concilio de Éfeso condenó el nestorianismo y afirmó que la Santísima Virgen María era la Theotokos («Portadora de Dios» o «Madre de Dios»). El Concilio de Calcedonia afirmó que Cristo tenía dos naturalezas, completamente Dios y completamente hombre, distintas pero siempre en perfecta unión, en gran medida afirmando el Tomus Leonis del papa León I. Anuló las conclusiones del Concilio de Éfeso II, condenó el monofisismo e influyó en las condenas posteriores al monotelismo. Ninguno de los concilios fue aceptado de manera universal y cada decisión doctrinal importante produjo un cisma. El Primer Concilio de Éfeso causó el Cisma nestoriano en 431 y separó a la Iglesia del Oriente, mientras que el de Calcedonia causó el Cisma de Calcedonia en 451, que separó a la Ortodoxia Oriental.

Concilio de Nicea (325)