El ruido del tiempo (Título original: The Noise of Time) es una novela biográfica de 2016 de Julian Barnes, el título cita el nombre de la obra en prosa de 1925 Шум времени del poeta ruso Ossip Mandelstam.

La novela cuenta la historia del compositor ruso Dmitri Shostakovich, tratando las condiciones de vida y de trabajo de un artista en una dictadura, concretamente, en la era estalinista y en la época posterior.

Trama y estructura El libro se divide en tres partes, en cada una de las cuales se describe una situación concreta a modo de narración enmarcada que ofrece el punto de partida para los recuerdos y reflexiones de Shostakovich:

En la primera parte, En las escaleras, se describe una situación de 1936: después de que la ópera de Shostakovich Lady Macbeth von Mzensk ocasionara el descontento de Stalin y Shostakovich fuera declarado enemigo del pueblo, acusándosele también de ser cómplice de una conspiración contra Stalin, espera todas las noches ser arrestado por la policía secreta (oficiales de la NKVD ). Para evitar que su esposa y su pequeña hija tengan que pasar por esto, él espera sentado en una silla frente a la puerta de su apartamento, escuchando el sonido del ascensor y temiendo que lo arresten.

En la segunda parte, En el avión, Shostakovich está en su vuelo de regreso desde Nueva York en 1949, donde ha asistido a un congreso de paz soviético-estadounidense. A los ojos de la dirección soviética, ha sido rehabilitado. Si bien no hubiera querido participar en el congreso para no dejarse monopolizar por la propaganda estatal, no tuvo otra opción, e incluso tuvo que desvincularse oficialmente de algunas de sus obras anteriores y de los compositores que realmente admiraba, pero que iban en contra de la doctrina del arte socialista-realista.

La tercera parte, En el coche, cuenta los últimos años de Shostakovich en la era del sucesor de Stalin, Nikita Khrushchev. Shostakovich, ahora el compositor más famoso de su país, es conducido por Moscú por su chofer. Acepta las muchas medallas y honores del estado con bastante indiferencia. Lee discursos y firma artículos periodísticos que otros han escrito para él. Sus amigos saben que piensa realmente, pero para todos los demás semeja a un lacayo del gobierno soviético. Cree que se ha ajustado demasiado al sistema y, como resultado, ha perdido el respeto por sí mismo. Sin embargo, ya no tiene los pensamientos suicidas frecuentes que tenía en años anteriores.

Contexto histórico

En las escaleras: Lady Macbeth de Mtsensk miniaturadeimagen|Representación de Lady Macbeth de Mtsensk en 2014 La segunda ópera de Shostakovich, Lady Macbeth de Mtsensk, causó gran revuelo.Shostakóvich, Dmitri (1981). Shostakovich: About Himself and His Times (Angus y Neilian Roxburgh, trad.). Recopilado por L. Grigoryev y Y. Platek. Moscú: Progress editorials. p. 33. El estreno en Leningrado el 22 de enero de 1934 fue un gran éxito, dos días después se estrenó en Moscú. Durante dos años, con casi 200 representaciones en esas ciudades, la obra gozó de gran fama. La popularidad y el renombre de Shostakovich aumentaron, siendo aclamado por la crítica y el público. Dos años después del estreno, el 16 de enero de 1936, Stalin asistió a la representación de la obra en el Teatro BolshoiLaurel Fay: Lady Macbeth of the Mtsensk District. In: Grove Music Online (inglés, suscripción necesaria). junto con Viacheslav Mólotov, Andréi Zhdánov y Anastás Mikoyán. Stalin se sentó, escondido detrás de una cortina, en el palco del gobierno, a la derecha sobre el foso de la orquesta. El palco estaba blindado con placas de acero para contrarrestar posibles atentados. El metal amplificó los instrumentos de viento y retumbó justo en sus oídos.Sergei Radamsky: Der verfolgte Tenor – mein Sängerleben zwischen Moskau und Hollywood, München 1972 Un amigo había advertido a Shostakóvich de que debía posponer una planeada gira de conciertos en Arcángel para estar presente en esa actuación en particular. Shostakovich se quejó más tarde de que el "temperamento shashlik" del director húngaro lo había superado y que la orquesta se había excedido en la ejecución, particularmente en el interludio al final del Acto I, que ilustra un coito. Se dice que durante la ópera Stalin se levantó sin decir palabra y salió del teatro sin haber recibido a Shostakovich en su palco.Krzysztof Meyer (trad. del alemán de Odile Demange), Dimitri Chostakovitch, Paris, Fayard, coll. « Bibliothèque des grands musiciens », 1994, p. 202-205 Los relatos de testigos presenciales testifican que el compositor estaba «blanco como una sábana» cuando fue a inclinarse después del tercer acto. En el clima de la época, con el temor constante de caer en desgracia, esa reacción de Stalin equivalía casi a una ejecución. "Son tonterías, no música", le dijo Stalin al corresponsal de música del Izvestia. miniaturadeimagen|La columna crítica original de Pravda titulada Caos en vez de música contra Shostakóvich, el 28 de enero de 1936. El 28 de enero, Pravda publicó un artículo sin firmar (es decir, sancionado por el partido) sobre la ópera, "Caos en lugar de música", probablemente escrito por el mismo Stalin, describiendo la obra como una expresión de "libertinaje radical de izquierda" e "innovación pequeñoburguesa", acusándola de "formalismo". Al director artístico Vladimir Ivanovich Nemirovich-Danchenko, quien inicialmente permitió que la ópera continuara representándose en su teatro a pesar del comentario de Pravda, se le preguntó poco después en una contribución de Izvestia: "¿Nemirovich-Danchenko cree seriamente que su teatro está fuera de la Unión Soviética? " Aunque señaló a las autoridades que las entradas estaban agotadas durante meses, tuvo que cancelar la obra. Shostakovich se enteró de ello en una gira de conciertos en el norte. Un crítico tras otro se disculpó y revidió sus opiniones anteriores, reconociendo que «no pudieron detectar las deficiencias de Lady Macbeth como lo había señalado Pravda». La fuertemente dogmatizada política cultural soviética, como la propagaba Zhdánov, desempeñó un papel en esto. El público en general también era de la opinión de que una ópera tenía que seguir el “principio de decoro” y “diseñar objetos estraordinarios de manera sublime”. Esto chocaba con la ópera de Shostakovich, que retrata a una asesina como heroína.Sigrid Neef: Handbuch der russischen und sowjetischen Oper. Henschelverlag Kunst und Gesellschaft, Bärenreiter 1989. ISBN 3-7618-0925-5, p. 537 y siguientes.

Durante los siguientes meses, Shostakovich durmió vestido, con una pequeña maleta debajo de la cama, siempre esperando que la policía secreta de la NKVD lo recogiera por la noche, como era costumbre en ese momento. Lo asaltaron la depresión y los pensamientos suicidas, que lo acompañarían a intervalos irregulares durante décadas. Fue convocado repetidamente a la sede del servicio secreto de Lubianka, que ya era notorio en ese momento, interrogado sobre los llamados "enemigos del pueblo" e intimidado. Un oficial de la NKVD llamado Sakrevsky lo amenazó con arrestarlo si no denunciaba a los presuntos co-conspiradores en un complot de asesinato. Shostakovich escapó del ultimátum solo porque el propio Sakrewski fue liquidado antes de que éste expirara.Krzysztof Meyer: Schostakowitsch. Bergisch Gladbach 1995, p. 233 La ópera estuvo prohibida en la Unión Soviética durante casi treinta años, hasta 1961.

En el avión: vuelo a los Estados Unidos en 1949 Las restricciones a su música y los problemas de vivienda de Shostakóvich mejoraron en 1949, cuando Stalin decidió que los soviéticos debían enviar representantes artísticos al Congreso Cultural y Científico para la Paz Mundial en la ciudad de Nueva York, y que Shostakóvich debería estar entre ellos. Para el compositor, fue una experiencia humillante, que culminó en una conferencia de prensa en Nueva York donde se esperaba que leyera un discurso preparado. Nicolas Nabokov, quien estuvo presente en la audiencia, fue testigo de que Shostakóvich comenzara a leer «con voz nerviosa y temblorosa» antes de que tuviera que interrumpir «y el discurso fue continuado en inglés por un suave barítono de radio». Nabokov, Nicolas (1951). Old Friends and New Music. Hamish Hamilton. p. 204. Consciente de que Shostakóvich no era libre de decir lo que pensaba, Nabokov le preguntó públicamente si apoyaba la denuncia reciente de la música de Ígor Stravinski en la Unión Soviética. Si bien era un gran admirador de Stravinski, que había sido influenciado por su música, no tuvo otra alternativa que responder afirmativamente. Nabokov no dudó en escribir que esto demostraba que Shostakóvich «no era un hombre libre, sino una herramienta obediente de su gobierno».Nabokov, Nicolas (1951). Old Friends and New Music. Hamish Hamilton. p. 205 El compositor nunca perdonó a Nabokov esta humillación pública.Wilson, Elizabeth. Shostakovich: A Life Remembered. Faber and Faber. 2006. p. 274.

En el coche: los últimos años miniaturadeimagen|Shostakóvich en 1958 durante una visita a Finlandia. El año 1960 marcó otro punto de inflexión en la vida de Shostakóvich: se unió al Partido Comunista. Este evento ha sido interpretado como una muestra de compromiso, una marca de cobardía, el resultado de la presión política o su libre decisión. Por un lado, el apparátchik era indudablemente menos represivo de lo que había sido antes de la muerte de Stalin. Por otra parte, su hijo recordó que el evento hizo llorar a Shostakóvich y que más tarde le dijo a su esposa Irina que había sido chantajeado.Manashir Yakubov, Programme notes para la temporada 1998 en el Barbican de Londres. Lev Lebedinski dijo que el compositor corría peligro de suicidarse. A partir de 1962, se desempeñó como diputado en el Sóviet Supremo de la Unión Soviética. En sus últimos años sufrió problemas crónicos de salud, adoleciendo de poliomielitis y quebrándose varias extremidades.

Recepción Luis Gago pone en tela de juicio la aproximación al carácter de Shostakovich: "En última instancia, todos elegimos el Shostakovich en el que queremos creer. Barnes ha elegido una figura no muy diferente a la de Volkov [un discutido biógrafo de Shostakovich]: amargado y golpeado por la vida. Para él, el despreocupado y brillante Mitya [diminutivo de Dmitri] está tan completamente alienado del anciano compositor que parecen personas completamente diferentes, incluso (se imagina) para el mismo Shostakovich. Pero este no es el Shostakovich que imagino cuando leo sus cartas a Sollertinsky y Glikman: allí, la conexión entre el niño prodigio de Leningrado y el viejo veterano de Moscú es cierta. La calidez y el afecto nunca flaquean, se reía entre dientes de la última carta de Glikman al día de su muerte y se mostraba quisquilloso cuando le preguntaban cuál era su "última obra", como si no viviera para componer otra [...] para aquellos que prefieren su Shostakovich en colores más oscuros, El ruido del tiempo sonará verdadero. Esta es una novela, después de todo, no una biografía; así que tenemos a Shostakovich exactamente como el mismo Barnes imagina que es: no un héroe, sino un gran compositor cuya música aspira a trascender las garras de la historia misma."