miniaturadeimagen|295x295px|Refectorio de la Beneficencia de San Sebastián Las Casas de Misericordia de San Sebastián (País Vasco, España) fueron establecimientos de beneficencia destinados a la asistencia de personas pobres y desamparadas. A lo largo de los siglos sus funciones abarcaron la atención de enfermos sin recursos, ancianos, niños expósitos y abandonados, personas con discapacidad y otros colectivos necesitados. Su sostenimiento dependió principalmente del Ayuntamiento, de las juntas de beneficencia y de donaciones y legados particulares. En numerosos establecimientos la atención cotidiana estuvo encomendada a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.

Durante los siglos XIX y XX se consolidó una red de instituciones benéficas en distintos barrios de la ciudad, entre las que destacaron la Casa de Misericordia de Atocha, el Hospital Civil San Antonio Abad, el Asilo de Uba y el Asilo Reina Victoria de Zorroaga.

A lo largo del siglo XX, la progresiva transformación de la asistencia sanitaria y la creación de nuevos centros hospitalarios públicos modificaron las funciones tradicionales de la beneficencia, mientras que otras instituciones continuaron dedicadas a la atención de personas mayores y menores necesitados.

Historia

Primeros establecimientos benéficos La primera Casa de la Misericordia de la que hay referencia en San Sebastián es el Hospital de San Lázaro en el barrio de San Martín. Fue fundado por la Orden de Calatraba en 1485 y se destinó principalmente a enfermos con el mal de San Lázaro o lepra. Fue destruido por un incendio en 1512, reedificándose en 1538, y más tarde, por real cédula del Rey Felipe V, se reedificó nuevamente en 1714. Era una casa de Misericordia para los pobres de ambos sexos que fueran naturales de la ciudad. Estaba situado en el barrio de San Martín y tenía un pequeño hospital y un cementerio adyacente.

Posteriormente la ciudad de San Sebastián, llevada de sus sentimientos filantrópicos, fundó un establecimiento benéfico con el nombre de Hospital de San Antonio Abad en el barrio de Santa Catalina, como se comprueba en la introducción a las ordenanzas aprobadas en 1787 por el Rey Carlos III.

En 1789 se dictó una ley provincial por la que las reas a quienes se imponga una pena por sus amancebamientos y prostituciones escandalosas, sean destinadas a la Casa de Misericordia de San Sebastián.

La administración de estos establecimientos estuvo encargada a Juntas o Hermandades bajo el patronato del Ayuntamiento. En los barrios extramuros de San Martín y Santa Catalina tuvieron su asiento estos edificios que desaparecieron, como la ciudad entera, en la hecatombe de 1813.

Tras un breve plazo en que se dieron los servicios benéficos en barracas cedidas generosamente por sus propietarios, se reedificó de la mejor manera posible el antiguo asilo en el barrio de San Martín, que volvió a recibir a sus pobres en 1815. Este edificio perduró en sus funciones hasta 1840 y desde 1830 fue regido por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl que atendían a 250 asilados.

Hospital y Casa de Misericordia En 1840 comenzaron las obras de adaptación del antiguo convento de San Francisco de Atocha, cedido para fines benéficos por la reina gobernadora María Cristina de Borbón en 1836. Entre el 12 y el 16 de octubre de 1841 se trasladaron al nuevo establecimiento los enfermos del Hospital de San Antonio Abad y las personas acogidas por la Casa de Misericordia. El edificio albergó conjuntamente los servicios hospitalarios y de asilo, con capacidad para 100 enfermos hospitalizados y 200 personas mayores o niños asilados.

Ambas instituciones compartieron las instalaciones de Atocha hasta 1887, cuando el hospital fue trasladado al nuevo edificio de Manteo. La Casa de Misericordia continuó su actividad en Atocha hasta 1912. La atención cotidiana de los acogidos estuvo encomendada a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, cuya comunidad llegó a contar con treinta religiosas.

Uno de los principales bienhechores de la Casa de Misericordia fue Manuel de Zabaleta, natural de San Sebastián y coronel de milicias voluntarias en Cuba, que falleció en La Habana en 1836. Su legado a la institución ascendió a 2.381.205 reales de oro. En reconocimiento a su contribución a la beneficencia donostiarra, la ciudad de San Sebastián dedicó una calle a su memoria.

Hospital Civil San Antonio Abad y Asilo de Uba El gran desarrollo adquirido por la población con motivo del derribo de las murallas en 1863 obligó al Ayuntamiento y a la Junta a la construcción de un nuevo hospital inaugurado en 1888 con el nombre de Hospital Civil San Antonio Abad contando para su mantenimiento con treinta Hijas de la Caridad. El nuevo hospital disponía de dependencias diferenciadas para enfermos contagiosos y para enfermos generales. Conforme a los estatutos de la Junta de Beneficencia, su función principal era atender a los enfermos y lesionados pobres de San Sebastián, aunque también admitía pacientes de pago en habitaciones preferentes.

Siendo crecientes también las necesidades de los pobres, adquirió la Junta en 1886 el antiguo convento de Uba, para instalar en él a los niños menores de siete años, dando así servicio a los enfermos en el hospital, a los adultos pobres en Atocha y a los párvulos en Uba (Loyola).

Asilo Matía y Asilo Reina Victoria El Asilo Matía fue fundado por José Matía Calvo gracias al cuantioso legado que donó a la institución. La ciudad de San Sebastián dedicó una calle en su memoria.

El asilo se inauguró en 1899 en los terrenos de Zapatari con la colaboración de Ricardo Bermingham, que venciendo no pequeñas dificultades, llevó á feliz término los deseos del fundador.

El asilo Matía podía albergar en sus inicios a cuarenta internos, veinte hombres y veinte mujeres y era regido por las Hermanas de la Caridad. En 1966 el Ayuntamiento de San Sebastián entregó la medalla de plata de la ciudad a la hermana de la caridad María Mendiguren Irizar, en reconocimiento a los 50 años de servicios ininterrumpidos en el Asilo Matía.

A finales del las necesidades de San Sebastián fueron aumentando y se hizo necesaria la construcción del nuevo Asilo “Reina Victoria” en los terrenos del caserío Zorroaga.

La Junta de Patronato de la Beneficencia fue la encargada de patrocinar y dirigir la institución. Estaba formada por el Ayuntamiento y por acaudalados conciudadanos que tomaron a su cargo la dirección y administración de los establecimientos benéficos donostiarras.

La primera piedra la colocó la propia reina Victoria Eugenia en 1906 y la inauguración oficial fue en 1910.

Las Hermanas de la Caridad fueron las encargadas de su actividad y la atención médica recayó en el médico Luis Alzúa (San Sebastián 1856), al que la ciudad le distinguió con la Cruz de Beneficencia.

Disponía de un pabellón para niños, otro para niñas y dos pabellones para 180 personas mayores cada uno.

Otras instituciones benéficas A finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX coexistieron en San Sebastián numerosas instituciones destinadas a distintos colectivos necesitados.

- Asilo de Caridad en el alto de San Bartolomé con 135 asilados. Regido por las hermanitas de los pobres y creado en 1904.

- Asilo de niños San José para niños de mujeres trabajadoras. Regido por las hijas de la caridad.

- Asilo San Rafael para niñas ciegas regentado por monjas dominicas e inaugurado en 1905. Llegó a albergar 70 niñas y al ser el primer colegio de estas características que hubo en España venían niñas de toda la geografía nacional. En muchos casos la ceguera era secuela de una meningitis.

- La Gota de Leche, que proporcionaba leche maternizada y atención médica a los niños necesitados. Regido por las Hijas de la Caridad.

- Consultorio médico Santa Isabel para atender a personas sin recursos. Fundado en 1910 por el médico Charles Vic y que se clausuró en 1960.

- Cantinas escolares: Las cantinas escolares fueron unas instituciones de tipo benéfico que proporcionaban alimentos gratuitos a los niños necesitados a lo largo del curso escolar.

En 1924 1.100 niños eran atendidos en los comedores de seis cantinas en San Sebastián.

De la beneficencia a la asistencia hospitalaria pública Durante la primera mitad del siglo XX comenzó a transformarse progresivamente el modelo tradicional de beneficencia. La asistencia médica a las personas sin recursos fue adquiriendo un carácter cada vez más hospitalario y público.

El Hospital Civil San Antonio Abad de Manteo desempeñó durante décadas un papel fundamental en esta transición. Según los estatutos de la Junta de Beneficencia de San Sebastián, el hospital estaba destinado fundamentalmente a los enfermos y lesionados pobres de la ciudad, aunque también ingresaban pacientes de pago.

A finales de la década de 1950 se produjo una profunda reorganización hospitalaria. En 1960 se inauguró el Hospital provincial de Guipúzcoa, dependiente de la Diputación provincial. Este centro recibía fundamentalmente pacientes procedentes de la Beneficencia, además de personas cubiertas por determinados seguros particulares y mutualidades.

Ese mismo año comenzó a funcionar la Residencia Sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu, integrada en el Seguro Obligatorio de Enfermedad y gestionada por el Instituto Nacional de Previsión. Aunque su principal función era prestar asistencia a los beneficiarios del Seguro de Enfermedad, algunos de sus servicios tuvieron un ámbito asistencial más amplio.

Entre los servicios de la Residencia Sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu destacó el Centro de Prematuros, impulsado por el pediatra José Antonio Alustiza Iriarte durante los primeros años de la década de 1960. La residencia fue seleccionada como uno de los centros españoles del programa de atención a prematuros promovido por UNICEF, y en ella se instaló el primer Centro de Prematuros de Guipúzcoa. El servicio atendía aproximadamente a 400 niños al año, incluidos aquellos cuyas familias no eran beneficiarias del Seguro Obligatorio de Enfermedad.

La creación del Hospital provincial y de la Residencia Sanitaria de Aránzazu representó así una nueva etapa en la historia asistencial de San Sebastián. La atención que durante siglos había dependido de las Casas de Misericordia, hospitales benéficos, asilos y obras particulares fue incorporándose progresivamente a estructuras hospitalarias públicas y especializadas.

Véase también Asilo de niños San José Casa Cuna de Fraisoro La Gota de Leche de San Sebastián Hospital Civil San Antonio Abad de San Sebastián Niños expósitos en Guipúzcoa Maternidades para niños expósitos en Guipúzcoa

Referencias

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