En el verano de 2022 tuvieron lugar dos grandes incendios en la sierra de la Culebra, en el noroeste de la provincia española de Zamora. Afectaron especialmente a la sierra de la Culebra y sus alrededores. El primero de ellos se inició el 15 de junio entre los términos de Ferreras de Arriba y Sarracín de Aliste, y el segundo el 17 de julio en el término de Losacio. La causa de ambos incendios fue un fenómeno de tormenta seca. El primero de los incendios fue controlado el 24 de junio de 2022, y el segundo el 14 de agosto de 2022.
Las llamas se propagaron a lo largo de los términos de 52 localidades de las comarcas de Aliste, La Carballeda, Tábara, Tierra de Alba y Benavente y los Valles. En el incendio de Ferreras, 29 670 hectáreas se vieron afectadas. En el incendio de Losacio, la superficie afectada ascendió a 35 960 hectáreas. Se trata de los dos mayores incendios de la historia de Castilla y León, y dos de los más devastadores en España desde que se tienen registros.
Pese a que los focos de inicio de ambos incendios distaban más de 20 km entre sí, las superficies afectadas quedaron en contacto a lo largo de una línea de 15 km. El perímetro combinado afectado por ambos incendios englobaba un área de casi 66 000 hectáreas. De dicha superficie, 34 000 hectáreas eran de alto valor ecológico al pertenecer al espacio natural de la Sierra de la Culebra, que forma parte de la reserva de la biosfera Meseta Ibérica. Un 48 % de dicho espacio natural fue pasto de las llamas durante los dos incendios, en un intervalo de tiempo de poco más de un mes.
Contexto
Vegetación miniaturadeimagen|Ejemplo de vegetación típica de la sierra de la culebra, constituida por coníferas, matorral y frondosas, cerca de Ferreras de Arriba Más de la mitad de la masa forestal de la sierra de la Culebra está constituida por bosques de coníferas, como resultado de sucesivas repoblaciones forestales llevadas a cabo durante las décadas de 1950 y 1960 en terrenos altamente erosionados. La especie de pino resinero o negral (Pinus pinaster) es la más abundante, seguida por el pino silvestre o albar (Pinus sylvestris). En menor medida, se encuentran masas discontinuas de especies autóctonas tales como el roble melojo o rebollo, la encina, el alcornoque y el madroño.Guía turística de la sierra de la Culebra
Los anteriores grandes incendios que había sufrido la sierra de la Culebra se remontaban a la década de 1990. En particular, el 20 de julio de 1990, debido a una tormenta seca, se inició un incendio entre los términos de Ferreras de Arriba y Cabañas de Aliste, que se propagó por Las Torres de Aliste, Pobladura de Aliste y Villardeciervos, y arrasó 5000 hectáreas. Al año siguiente, el 8 de julio de 1991, otro incendio arrasó 6784 hectáreas de la zona central de la sierra de la Culebra, entre los pueblos de Figueruela de Arriba, Linarejos, Santa Cruz de los Cuérragos, Flechas y San Pedro de las Herrerías. Desde entonces, se han producido incendios forestales más localizados y de menor magnitud.
A diferencia de las plantas pirófilas como el roble o la encina, que tienen cierta capacidad de rebrotar tras un incendio, muchas especies de pinos no resisten el fuego. Su mecanismo de supervivencia consiste en producir piñas, que estallan al sentir el fuego y dispersan sus piñones para renacer en un terreno despejado y rico en nutrientes una vez extinguido el fuego. Una de las tesis de por qué se propagaron tan rápido los incendios de 2022 es que tras los mencionados incendios de la década de 1990, en la mayoría de las zonas afectadas no se llevó a cabo ningún plan de repoblación ni de gestión forestal, por lo que durante los siguientes treinta años se produjo una reforestación espontánea masiva de las especies de pino resinero y pino silvestre entre densas extensiones de matorrales. Esto, según esta tesis, dio lugar a que la sierra de la Culebra estuviera poblada por una masa forestal muy densa compuesta principalmente de matorral y pinares, con un alto potencial de propagación de incendios. Sin embargo, esta tesis tiene serios problemas para ser defendida pues el foco de los incendios de 2022 se produjo en zonas alejadas de aquellas otras que se incendiaron en los 90. Además, resulta incierto que no hubiera una repoblación con las mismas especies de pino. Esta repoblación se realizó en amplias zonas de la Culebra a mediados y finales de los 90. Otra tesis viene a poner el foco en la densidad de los pinares de la Culebra, la mayoría de ellos plantados en la segunda mitad del . Sin embargo, y aunque en su mayor parte fueron estos pinares los más afectados, lo cierto es que la rápida propagación no puede atribuirse solo a las plantaciones de esta especie sino a la ausencia de medios de extinción y otros factores meteorológicos. En todo caso, si hubo un elemento que realmente frenó la rápida propagación de los fuegos fue la existencia de densos robledales en la cara norte de la sierra de la Culebra.
Clima
El clima a lo largo de la sierra de la Culebra varían notablemente. En el sureste de la sierra las temperaturas son mayores que en el noroeste, mientras que la pluviosidad disminuye. A continuación se muestran las temperaturas y la pluviosidad media de Villardeciervos, municipio de la sierra que cuenta con un observatorio meteorológico. Como se puede observar, los veranos son cálidos y secos.
Contexto de 2022
El invierno 2021-2022 fue el cuarto invierno más cálido y el segundo más seco desde que se tenían registros en España. La primavera de 2022 fue también inusualmente seca. En concreto, el mes de mayo de 2022 fue el segundo más cálido y seco de la historia.
Durante el mes de junio de 2022, tuvo lugar en Europa una ola de calor que en España se prolongó desde el 12 hasta el 18 de junio, siendo la segunda ola de calor más temprana jamás registrada. La estación meteorológica de la Aemet de Villardeciervos registró una temperatura máxima durante la ola de calor de 35,8 °C el 15 de junio, mientras que la noche del 17 al 18 de junio la temperatura mínima fue de 17,5 °C. En comparación, la temperatura mínima promedio para un mes de junio en dicha estación meteorológica es de 11 °C. Ante estas circunstancias, la Aemet advirtió el riesgo extremo de incendios a partir del 14 de junio en la mayor parte de la España peninsular y, en particular, en el noroeste de la provincia de Zamora. Los mencionados episodios meteorológicos dieron lugar a unas condiciones muy favorables para la propagación del incendio del 15 de junio.
Durante el mes de julio de 2022, tuvo lugar en España una nueva ola de calor, que se prolongó desde el 9 hasta el 19 de julio. Bajo estas circunstancias, se mantenía el riesgo extremo de incendios en la provincia de Zamora. Los episodios de muy altas temperaturas máximas y mínimas, así como los niveles mínimos de humedad, favorecieron la rápida expansión del incendio del 17 de julio.
Cronología del incendio de Ferreras y Sarracín
15 de junio
Entre las 19:00 y las 21:00 del día 15 de junio de 2022, una tormenta seca dio lugar a 11 focos de incendios en la provincia de Zamora, de los cuales 6 se produjeron en la sierra de la Culebra. Los tres primeros fueron detectados a las 19:48 en el paraje de la Pedrizona, en Ferreras de Abajo. Los otros tres fueron detectados simultáneamente a las 20:08, uno de ellos en el término de Sarracín de Aliste y otros dos en Ferreras de Arriba. Debido a los fuertes vientos erráticos, se expandieron rápidamente por los mencionados términos municipales.
A las 22:20 se declaró nivel 1 en el operativo de Incendios Forestales de Castilla y León.
16 de junio
A la 1:40 del día 16, se declaró nivel 2 en el operativo de Incendios Forestales de Castilla y León debido a la evolución desfavorable de los múltiples focos del incendio. Más de 100 profesionales del operativo de lucha contra incendios forestales de la Junta de Castilla y León trabajaron durante toda la noche en la extinción del mismo.cDurante la mañana y la tarde del día 16 se incorporaron a la extinción de los incendios medios y efectivos de la Unidad Militar de Emergencias, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la Comunidad de Madrid y Galicia. La llegada de vientos del este con rachas de hasta 40 km por hora y las altas temperaturas de casi 40 °C dificultaron la extinción de los incendios. A las 17:30, la superficie quemada estimada era de 900 ha, de las cuales 738 corresponderían al incendio de Ferreras de Arriba, 127 al de Sarracín de Aliste y 28 al de Ferreras de Abajo. A lo largo de la jornada, un maquinista de bulldozer resultó herido tras sufrir quemaduras en las manos durante las tareas de extinción.
Durante la tarde y la noche del día 16 al 17, el incendio se descontroló hacia el oeste, encontrándose fuera de capacidad de extinción.
17 de junio
Los fuertes vientos cambiantes a primera hora de la noche, con rachas de hasta 54 km/hora, las altas temperaturas nocturnas y la orografía accidentada del terreno, con abruptos cambios de pendiente y elevada pedregosidad, complicaron los trabajos de extinción durante la noche. Todo ello, sumado a la imposibilidad del uso de medios aéreos, dio lugar a que el incendio avanzara casi 15 km en línea recta durante la noche y obligara a evacuar los municipios de Cabañas de Aliste, Palazuelo de las Cuevas, Las Torres de Aliste, Pobladura de Aliste, Mahíde, San Pedro de las Herrerías y Flechas.
El elevado grado de severidad de las áreas quemadas durante la noche en la sierra de los términos de Ferreras de Arriba, Cabañas de Aliste y Las Torres de Aliste, así como los registros de avance del fuego y de la dirección y velocidad del viento, muestran que a última hora de la madrugada se generó un fenómeno explosivo muy intenso de tormenta ígnea, en el que el incendio generaba sus propias corrientes de viento a través de una fuerte columna convectiva. A diferencia de otras zonas del incendio, en este sector se produjo la calcinación total de la masa forestal existente.
Más de 220 personas trabajaron durante la noche en las labores de extinción.
Durante la mañana del día 17, las primeras estimaciones del operativo de emergencias arrojaban una superficie aproximada de 7000 hectáreas quemadas, aunque otras estimaciones ya arrojaban cifras de 14 000 hectáreas. El viento de componente sur obligó a evacuar las localidades de Boya y Villardeciervos.
Durante la tarde del 17, las condiciones meteorológicas empeoraron, con vientos constantes procedentes del sur de 30 km/h, con comportamientos erráticos y con rachas de hasta 70 km/h, lo que provocó velocidades de propagación muy altas que hacían ineficaces los intentos de cortafuegos y los trabajos de fuego técnico. A las 19:00 se desalojó la base de Villardeciervos. Asimismo, durante la tarde del 17 se desalojaron las localidades de Villanueva de Valrojo, Sagallos, Codesal y Cional. Más de 400 personas trabajaban en la extinción del incendio, incluyendo 92 medios, de los cuales 23 medios aéreos.
En la tarde del 17, se descontroló el foco de Ferreras de Abajo, lo que obligó a desalojar los municipios de Ferreras de Abajo y Ferreras de Arriba, así como a cortar la carretera N-631.
18 de junio
Las estimaciones oficiales del día 18 de junio por la mañana eran de 19 700 hectáreas quemadas. Se habían desplegado 111 medios y 480 profesionales del operativo de la Junta de Castilla y León, así como personal del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la Unidad Militar de Emergencias, y las comunidades de Galicia, Cantabria, Extremadura, Madrid y Castilla-La Mancha.
Los vecinos desalojados de Boya, San Pedro de las Herrerías, Cabañas de Aliste, Mahíde, Pobladura de Aliste, Las Torres de Aliste y Palazuelo de las Cuevas pudieron regresar a sus casas en la mañana del 18 ante la ausencia de llamas próximas a sus localidades. Villardeciervos, Villanueva del Valrojo, Ferreras de Arriba, Ferreras de Abajo, Codesal, Cional, Flechas y Otero de Bodas continuaban evacuados.