Las Danzas del Corpus Christi de Valencia son un conjunto de diversos bailes, interpretados tanto por niños como por adultos, que desde los primeros momentos de la institución de la procesión del Corpus Christi de la ciudad española de Valencia, formaron parte del cortejo.

Historia Durante un tiempo estas danzas, que se realizaban el día anterior al de Corpus, se interpretaban encima de las rocas, al igual que los misterios. Esto está documentado tanto en textos como en grabados que pueden consultarse en la Casa de las Rocas (en 1435, los Jurados decidieron construir una casa para guardar las rocas, de ahí su nombre)La música en el Corpus de Valencia. Joan Moraleda i Monzonis. Trabajo galardonado con el premio “Amigos del Corpus” 1992 en los CLX Juegos Florales de la Ciudad y Reino de Valencia. Editado por el Ayuntamiento de Valencia. Pág. 23 y ssLLIBRE DE DELIVERACIONS, MCCCCXXXV, AHM.

Las danzas se hacen al compás de la música del tamboril y dulzaina, y se deben a los Gremios que participaban activamente en las primeras épocas de esta festividad, hasta que la actividad gremial fue desapareciendo paulatinamente y con ella también parte de estas danzas y música. Lo que se conserva hoy en día se debe sobre todo a la labor del Padre Mariano Baixauli, que recopiló las danzas que le facilitaron los dulzaineros Pedro, Vicente y Salvador Díaz, hermanos que pertenecían a una familia tradicionalmente dedicada a este instrumento.

Para la realización de las danzas, los danzarines debían vestir unos atuendos concretos, que en el se guardaban en la misma Casa de las Rocas.

Según diferentes autores el número de danzas varía de cinco danzas (en el caso de Félix Cebrián i Arazil) más los Momos y la Diablera, que podrían ser la Degolla; a siete (caso de Vicent Boix en su trabajo “Relación de la Solemne Procesión del Corpus que se celebra en esta ciudad año 1861”), más los Momos, Gigantes y Cabezudos (o Enanos) En cambio, Antonio Ariño Villarrolla, en su trabajo del año 1865 sobre la Procesión del Corpus, habla de cinco danzas de niños: Los Griegos, Marineros, Húngaros, Turcos, Jardineros; y dos de niñas: Pastoras y Polacas. Y por último la dels cavallets, llegando así a ser 8 danzas en total. Estas danzas, según Ariño, las componían ocho individuos, bien niños o niñas y debían cumplir una serie de requisitos, entre ellos el que tenían que ser el contratista de la danza el que proporcionara la música adecuada para estas danzas, la cual era de tamboril y dulzaina en prácticamente todas excepto la del “cavallets” que era de violines, bajo y flauta.La música en el Corpus de Valencia. Joan Moraleda i Monzonis. Trabajo galardonado con el premio “Amigos del Corpus” 1992 en los CLX Juegos Florales de la Ciudad y Reino de Valencia. Editado por el Ayuntamiento de Valencia. Pág. 25

A lo largo de la historia de la celebración del Corpus en la ciudad de Valencia (la primera celebración de Corpus en Valencia tuvo lugar en 1355 siendo obispo Hugo de Fenollet) ha habido un gran número de danzas que formaron parte del séquito popular. En la actualidad se han recuperado las siguientes danzas: de La Moma, dels Nanos, de La Magrana, del Arquets, dels Turcs, dels Llauradors, dels Pastorets y de les Vetes. Pero antiguamente hubo otras más. De estas antiguas danzas, las hubo que se mantuvieron vivas hasta los siglos y (esto ocurrió con danzas como las llamada "danza de los toqueados", que debía ser un tipo de danza de paloteo), mientras que otras tuvieron carácter efímero, no siendo recordadas sólo por su nombre, esto ocurrió mucho con las denominadas dansetes, es decir, danzas infantiles que entre los siglos y , formaron parte del séquito de la Cabalgata del Convit, como eran las danzas de los: irlandeses, catalanes, amazonas, aragoneses, moros y cristianos, húngaras, chinos, ángeles, griegos, mallorquines, jardineros, holandeses, marineros, murcianos, gitanas, malteses, peregrinas, húsares...

Pese a la importancia que las diversas danzas que se realizan tanto en la Cabalgata del "Convit", como en la Procesión de Corpus, el origen de las mismas es profano, o quizás es más correcto considerarlas de origen popular. Es el pueblo llano el que sale en estos actos a bailar, pese a no tener ni conocimiento ni entender claramente los misterios eucarísticos y religiosos que enmarcan la festividad en la que danza. Como en otros ámbitos, la Iglesia sacraliza lo popular y profano y lo llena de un sentido religioso lo que con anterioridad era una mera representación laica de alegría y festejo. Estos bailes, ahora cargados de significado, son vistosos y atraen a mucha gente a los actos en los que se realizan, lo cual hace que el número de espectadores aumente. También se consigue con la introducción de estos bailes en los actos del Corpus, la participación en ellos de las diversas clases sociales, consiguiendo la Iglesia con ello el objetivo de una adoración conjunta del Santísimo Sacramento.

Con el paso de los años, los danzantes dejan de ser el pueblo llano, quedando las danzas en manos de “maestros de baile”, que en último término montan las coreografías para que las lleven a cabo dazantes de las clases artesanas o trabajadoras en general. De esta manera se mantuvo la tradición hasta la guerra civil española del 36.

Tras el conflicto bélico, con la intención de poder mantener esta manifestación religioso-popular, las danzas acabaron representadas por personal contratado, totalmente ajeno al significado de las mismas, llegando incluso a desvirtualizarlas, pero no había gente que realmente tuviera el gusto de representarlas. Esto es muy claro en danzas como la de los Nanos. Otras corrieron peor suerte, ya que se quedaron en el olvido a excepción de un pequeño grupo de gente, es lo que aconteció con la Danza de la Moma o les Dansetes (nombre como se conocen las danzas interpretadas por niños), entre otras.

Estas danzas pudieron ser recuperadas gracias a la labor del padre Baixauli,Seguí, Salvador. «Por las rutas de nuestro folklore musical. Un valioso legado del padre Baixauli». Levante-EMV, 9 de diciembre de 1976: 41 quien se dedicó a recopilar a finales del algunas de estas danzas olvidadas como ocurrió con la Danza de los Turcos, la de los Pastorcitos o la de los Labradores.

Todo esto justifica los cambios y variaciones que tanto las melodías como las danzas han ido sufriendo con el paso de los años. Estas variaciones pueden verse al comparar las danzas actuales con las descripciones y melodías que de ellas se recopilaron hace alrededor de un siglo el padre Baixauli. Así, hay danzas que casi no han cambiado como ocurre con la Danza de los Nanos, otras, como la de la Moma que presenta grandes diferencias, pese a que otros estudiosos como Manuel Arenas Andújar, presentan otras recopilaciones con un orden y unas figuras más parecidas a las actuales de la danza de la Moma.

Respecto  la melodía, hay danzas, como la dels Cavallets, que ha cambiado considerablemente respecto a la melodía más antigua, esto, según el padre Baixauli se debe a que tanto dulzaineros como danzantes, se permitían la libertad de acomodar e incluso cambiar melodías de unas danzas a otras, lo cual era posible por presentar todas ellas la misma estructura formal y apoyarse en una base rítmica idéntica.

La recuperación de las danzas La recuperación de las danzas del Corpus de Valencia se produjo durante la transición política española, dentro de lo que se denominó la “batalla de Valencia”, que acabó provocando una fractura política y social en la Comunidad Valenciana de difícil solución.Pardo Pardo, Fermín (2018). «Les danses del Corpus de València en les últimes dècades del segle XX. Crònica d’una recuperació». Els Papers del Corpus. Consultado el 05-07-2022

Así, la recuperación de las danzas, que en parte vino de la mano de parte de los integrantes del Grupo de Danzas Alimara (que bailaron las danzas interpretadas por adultos), provocó problemas incluso dentro del mismo grupo, entre otras razones por el carácter religioso de los actos en los que se realizan estos bailes.

En parte para solucionar toda esta polémica es por lo que en la primavera de 1977 surge la iniciativa desde del Ayuntamiento de Valencia de encargarse de recuperar las danzas de la fiesta de Corpus a través del Negociado de Ferias i Fiestas. Esta recuperación de las danzas estuvo acompañada de una renovación de las figuras o personajes bíblicos que aparecían en la procesión de ese mismo año 1977.

Para poder llevar a cabo esta recuperación se contaba con los esquemas coreográficos de las danzas, sus movimientos y evoluciones recogidos en los trabajos de Manuel Arenas Andújar, poseedor de abundante documentación sobre la fiesta del Corpus de Valencia. Así, en su archivo estaba el esquema completo de la Danza de la Moma, tal y como se interpretaba a principios de la década de los años 40 del , según información aportada por parte de Ramón Porta padre, maestro de baile que tenía el cargo de la enseñanza y dirección de la Danza de la Moma con anterioridad a la guerra civil española.

Por su parte, Manuel Jesús-María Baselga  tenía un esquema coreográfico de la danza de los Nanos, el cual había obtenido en colaboración y con la ayuda del maestro de dulzaina Joan Blasco Ribera y otros testimonios de antiguos danzantes.

Enrique Marzal, que trabajaba para la Casa Insa, pudo informar de las evoluciones de las danzas dels Cavallets y del esquema de la Danza de la Magrana, teniendo en cuenta cómo se interpretaba en las últimas épocas.

Respecto a las danzas dels Arquets o dels Pastorets, se conocían las versiones interpretadas por niñas en los últimos concursos de la Sección Femenina, que tenían lugar en el Teatro Principal de Valencia, Concha Ortega pudo colaborar para recuperar alguna de las figuras.

También fue importante la colaboración aportada por Joan Blasco en el ámbito musical, ya que este dulzainero conocía y recordaba el conjunto de las melodías propias de la fiesta del Corpus de Valencia ciudad, gracias a las enseñanzas que recibió de su maestro de dulzaina, Sanfeliu.

Con todas estas contribuciones se inició la recuperación de las danzas desaparecidas, intentando conseguir un resultado lo más parecido posible a las danzas originales, que no estaban presenten en la memoria colectiva de la ciudad del Turia.

Otro problema se planteaba a la hora de encontrar personal que interpretara estas danzas. Hay unas danzas que desde su origen tenían un carácter infantil, por lo que los niños escolarizados se convertían en la mejor cantera para encontrar danzantes. Es así como los alumnos de los centros en los que trabajaban los propios participantes en la recuperación de la fiesta (como era caso de Fermín Pardo, profesor del Colegio Público Juan Esteve Muños de Albal), se convirtieron en danzantes para el Corpus de Valencia.

Tan solo las danzas de La Moma, La Magrana y Els Nanos estaban en manos de danzantes adultos. Pero la labor de encontrar danzantes adultos era más ardua, ya que aunque las danzas populares eran interpretadas por muy diferentes grupos, las de carácter ritual o procesional presentaban ciertas objeciones. Esto llevó a Fermín Pardo (cantante y guitarrista, coordinador de los músicos de la rondalla y de los demás cantantes del grupo Alimara) proponer al grupo Alimara recuperar las danzas del Corpus interpretando las danzas de adultos los miembros del grupo. No se consiguió la colaboración de todos los miembros del grupo, razón por la cual en 1977 la Danza de la Magrana la interpretaron también niños.