thumb|300px|Interior del Gran Teatro Nacional (GTN). El teatro en Perú se desarrolla desde del En ese entonces surgieron los teatros más representativos de su capital Lima: el Principal (hoy Segura), el Olímpico y Politeama (desaparecidos), que fueron medios populares de espectáculos en comparación a la corrida de toros. En 2019, el más consumido es en Lima, con 965 mil personas que recurrieron a este tipo de esparcimiento, mientras que Tacna es donde un mayor porcentaje (23.2 %) de sus habitantes asisten a eventos. En 2022, las artes escénicas involucraron a 250 mil personas.

Existen una serie de obras que se publicaron localmente, el primer estilo conocido es la «comedia harmónica», a pedido de los virreyes de la época. Fue altamente popular en la época colonial.

Años después destacaron otras creaciones centradas en la vida dramática. Destacan los escritores pioneros Felipe Pardo y Aliaga y Manuel Ascencio Segura, quienes marcaron la identidad nacional entre los años 1820 y 1850. Así mismo existieron producciones creadas en quechua, que destaca a Ollantay como una de las primeras.

Antecedentes Aunque las manifestaciones artísticas se basan rituales, danzas y festividades de siglos anteriores, en que investigó el historiador Arturo Jiménez Borja. Durante el imperio incaico, las representaciones se clasifican en los términos quechua wanca (drama) y araguay (comedia), en que se escenificaron en los malki, una zona de bosques artificiales sin otros agregados. Con la llegada de los españoles, la primera representación de tipo religioso dató de 1568.

Las creaciones en territorio peruano se originan en el período virreinal con algunas evidencias de eventos públicos en el bajo el modelo de corral de comedias, cuyo primer recinto llamado San Bartolomé fue una de las más antiguas de Sudamérica. Se realizó entre uno o dos espectáculos semanales, en la tarde, cuyo local no contó una taquilla para vender boletos. En 1662 se instaló un nuevo lugar, el Coliseo de Comedias, que fue destruida tras el terremoto de 1746. En 1672 se realizaron en horarios nocturnos, en que muchas representaciones hasta 1747 se influenciaron de los montajes escénicos llamativos o, dicho de otro modo, «a la italiana». La primera realizada fue La gloria de la niquea.

Es el que se decretó una serie de códigos del virrey Manuel de Amat y Junyent para volverse principal forma de entretenimiento, que contó como primeros invitados a la Perricholi. Desde 1774 se contó con un comisario elegido por el Cabildo de Lima, que es el equivalente al inspector de los siglos posteriores. En 1790 Lorenzo Velazco lanzó la primera compañía de teatro en el país con 20 personas en su grupo. En 1786 se establecieron una serie de directrices mucho más severas para limitar la difusión de algunas escenas, motiva entre ellas por la censura política, a cargo del nuevo virrey Teodoro de Croix.

Con la independencia del país, en 1821, las funciones permanecieron en el celo de las autoridades para evitar consecuencias de la población. Uno de los casos que mostró un sentimiento «antiespañol» fue Los patriotas de Lima en la Noche Feliz por Miguel del Carpio en 1821.

Época republicana

Ya en la época republicana y con el término «teatro» en mente, se pone el foco en el discurso político de independencia. José de San Martín, quien fue uno de los declamadores que recurrió la escena teatral para comunicar a la población, promulgó un decreto en que «el arte escénico no irroga infamia al que lo profesa», que fue mostrado en la Gaceta el 2 de enero de 1822. Si bien el teatro de origen español permaneció en la transición al Perú independiente, la primera obra completamente original estrenada fue Frutos de la educación en 1829, de tono cómico elaborada por el pionero de corriente neoclasista y calificado por Ricardo Palma como «una de las glorias de América Latina», Felipe Pardo y Aliaga.

En 1829 se elimina la exclusión de zona de asientos por género, es decir, para varones y mujeres. En 1834, la Beneficencia de Lima, en reemplazo a los hospitales en la administración de propiedades, actualizó la regulación de espectáculos en recintos cerrados con derechos y obligaciones de los implicados. Sin embargo, hubo desinterés en la visita de las actuaciones, volviéndose no rentable, caso que el emprendedor Bernardo Soffia asignó a Manuel Ascencio Segura, para contactar a varios actores de la zona y así promocionar obras de interés; Segura fue uno de los pioneros en la identidad criolla, cuando publicó obras relacionadas al costumbrismo, junto a Pardo y Aliaga, como El sargento Canuto, que recibió acogida del público, y Ña Catita.

En esa etapa surgieron autores como Ricardo Palma, conocido por El santo de Panchita, y Carlos Augusto Salaverry. En 1821 se estrena el Himno Nacional en el Teatro Principal, en género de ópera. Desde entonces su intérprete Rosa Merino tuvo presencia en escenificaciones musicales. A su vez, en 1828 se enumeraron los asientos por primera vez, y en 1835 se eliminó el acceso gratuito para las máximas autoridades en palcos.

En esos años marcaron varios hitos: Después de asentar con la ópera, se consolidó con la primera interpretación original El matrimonio secreto en 1814, en tuvo mayor aceptación en 1840 y mayor recepción con la ópera cómica en los años 1850. Por otro lado, el Marqués de Torre Tagle promulgó la creación del Siete de Septiembre (posteriormente Plazuela del Teatro), un recinto adicional a lado del futuro Teatro Principal, posteriormente promocionado como «teatro más rico del Pacífico» debido al ingreso de celebridades internacionales.

Ante una serie de manifestaciones contra la censura, nació el Examen crítico para señalar los problemas que ofreció la regulación de 1834, cuyas anotaciones fueron en parte corregidas en una actualización de 1849, por parte de la beneficencia con base en la identidad nacional. En mayo de 1863 se publicó en El Peruano una normativa mucho más flexible, fue supervisada por Pedro Diez Canseco. Fuera de Lima, el departamento de Trujillo estableció sus propias normas para instalar su propio teatro, mientras que en 1859 se estrena el Teatro Municipal de Tacna.

Con el impulso económico al traer espectáculos de otros países, en 1856 ingresó la primera compañía de teatro a Lima, dirigida por José Cortez. La función realizada fue El valle de Andora.

En 1850 se inauguró el teatro estable Variedades; en 1878, Politeama; y en 1886, el teatro Olimpo, ambos en Lima y con una capacidad mayor a mil asistentes. En su momento fueron los más antiguos y representativos de Lima, pero sus construcciones fueron precarias. En 1889, con la reubicación de la entonces zona más antigua, se reestructura el teatro con mayor capacidad bajo el nombre de teatro Principal de Lima (hoy Teatro Segura). Debido a los avances de la legislación y la nueva sociedad del público según la entonces publicación La Revista Social, en 1898 se promulga nuevos artículos que considera como medio de entretenimiento para todos los espectadores.

Entre 1829 y 1905 se produjeron más de 400 creaciones de varios autores. De las cuales, se escribieron alrededor de veinticinco obras durante los años 1883 y 1889. Un ejemplo de ellos, fue la creación nacional de la opera La fronda de Carlos Enrique Pasta. Además, más de cuarenta compañías de teatro visitaron Lima hasta el . En simultáneo, Arequipa fundó su primer recinto en 1893, el Teatro Fénix, cuyas funciones las realizaron la Compañía Dramática Española.

En 1905 se liberó el Diccionario teatral del Perú de Manuel Moncloa y Covarrubias, considerado como una de las fuentes completas en describir los avances de la escena en el país desde la etapa virreinal. miniaturadeimagen|288x288px|Interior del teatro municipal de Lima en 1924. En 1911 se incendia Politeama, lo que deja inoperativa para mostrar escenificaciones; no obstante, ese año se inauguró el Teatro Colón que permaneció casi un siglo operativo. En 1915 en la zona que ocupó el teatro Olimpo, que fue incendiado, se construyó la instalación Forero bajo la dirección del ingeniero Alfredo Viale. Se inauguró el 28 de julio de 1920 y fue el antecedente del Teatro Municipal de Lima. Sin embargo, el título de «municipal» fue adoptado por el entonces Teatro Principal. Un año después, en 1921, se construyó el Teatro Excélsior que posteriormente se renombró a Británico tras la compra de la Asociación Cultural Peruano Británica.

En los primeros años del , se vitalizaron obras desarrolladas por varios autores como Juan Rivera Saavedra, Juan Gonzalo Rose, Julio Ortega, entre otros; así como invitados internacionales como Santiago Ontañón. Además, que se consolida la compañía teatral infantil Baronti, una de las primeras en recurrir a los más jóvenes desde su creación en 1902. Se fundaron varias escuelas y compañías en Arequipa, Cuzco, Piura, Trujillo, entre otros. Solario Swayner y Sebastián Salazar Bondy realizaron experimentaciones con las creaciones más recientes. Sin embargo, del fallecimiento de este último en 1956, la dinámica se ralentizó. Por su parte Ventura García Calderón fue quien aportó la modernidad de la dramaturgia con su obra Holofernes en 1931.

Entre 1932 y 1935, la Compañía Nacional Carlos Revolledo representó 278 obras en el Teatro Campoamor, que tuvieron un gran impacto mediático. De estas, 129 corresponden a adaptaciones de autores extranjeros (el 47 %) y 149 a autores y temas nacionales (el 53 %).

Época dorada del Teatro Peruano En simultáneo se desarrollaron alternativas al teatro para la radio nacional, entre ellas, al radioteatro. En 1945, gracias a la intervención del ministro de educación Jorge Basadre, se estableció por ley 13107 el Fomento del Teatro Nacional, bajo un sistema de financiamiento a nuevas obras. Este se complementó con resoluciones supremas 3716 y 3717. Este sería gestionado por el entonces Consejo Nacional de Teatro por el historiador Luis E. Valcárcel, que sería el antecesor del Instituto Nacional de Cultura. En 1946 se crea el Premio Nacional del Teatro, en que el primer ganador fue Percy Gibson Parra; a la vez que se establece la actual Escuela Nacional Superior de Arte Dramático, que posteriormente editó el Diccionario de 1905 más de un siglo después. Además nacen la Compañía Nacional de Comedias y el Teatro del Pueblo, organizaciones pilares en el teatro moderno.

Además en 1938 surgió la fundación de la Asociación de Artistas Aficionados (AAA) por parte de Alejandro Miró Quesada Garland y compañía, y que buscó promover el teatro y la danza. En 1953 Reynaldo D'Amore funda el Club de Teatro de Lima, el más antiguo del país y formador de talentos para finales de siglo como Yvonne Frayssinet, Carlos Alcántara, Sergio Galliani, Tatiana Astengo, Giovanni Ciccia, entre otros.

En 1942 se inaugura el cine teatro Colina, en Miraflores, en que se realizaron obras teatrales como Nora de Hortensia Luna de la Puente.

Estos avances denotaron una época dorada a mitad de siglo, en que resalta la participación de los primeros actores que contribuyeron en el teatro contemporáneo, Luis Álvarez y Ricardo Roca Rey. En el género dramático, destacan trabajos como El rabdomante de Sebastián Salazar Bondy y Atusparia de Julio Ramón Ribeyro. Otro dramaturgo, Enrique Solari Swayne, publicó Collacocha, cuya ambientación fue una mina. En simultáneo, apareció el denominado «teatro negro» con la obra Espantapájaros de Victoria Santa Cruz; Victoria fue directora de la compañía de teatro Cumanana que fundó su hermano Nicomedes.

Teatro indígena y de grupos miniaturadeimagen|250x250px|Los cómicos ambulantes en 2012, una de las obras del grupo Yuyachkani que entró en vigencia décadas después.