El Claustro de Nuestra Señora de la Encarnación de las Monjas Agustinas Descalzas, denominada simplemente como la Iglesia de la Encarnación es un templo de culto católico ubicado en Popayán, Colombia en pleno centro histórico de la misma ciudad, en la esquina de la carrera 5 con calle 5 (llamadas también calles de las Monjas y Real de las Catedrales). Antiguamente y hasta 1863, era la capilla del claustro de la Encarnación anexo que hoy en día es el Colegio Mayor del Cauca.

Esta iglesia es llamada como ''de las custodias'', debido a que todos los retablos laterales están coronados por soles resplandecientes que encierran motivos religiosos y semejan a este elemento litúrgico utilizado durante la exposición del Santísimo Sacramento. En su inventario de bienes destaca que es una de los mejores ejemplos del estilo barroco payanes reflejado en su imaginería y ebanistería de los altares. Destacando además el hermoso sotacoro que soporta el coro alto que es una red de bóvedas de crucería de influencia bizantina que en su tiempo estuvo todo policromado pero que en la actualidad solo se ha logrado rescatar fragmentos de la pintura original.

Historia

Después que se cimentó la fundación de la naciente villa de Asunción de Popayán, se iniciaron las construcciones de distintas instituciones eclesiásticas y civiles para brindarles distintos servicios a la comunidad española que poco a poco se asentaban en los lotes adquiridos o cedidos por las autoridades. Es aquí cuando al notar la ausencia de un centro educativo destinado para la formación de las hijas y señoritas de las familias acaudaladas castellanas y de las gentes rurales, el segundo obispo de la ciudad don Agustín de la Coruña tomó la iniciativa de fundar una sede para suplir esta necesidad de la naciente población por lo que donó sus bienes 1564 para la fundación de un monasterio austero y para ser regido en la más fiel arquitectura monacal piadosa, mandó a traer desde España a la Orden de las Agustinas Descalzas para que lo administraran, quedando establecida la misión en el año de 1592 con la instalación de algunas religiosas en la modesta casa levantada para ella al costado suroriental de la plaza central.

Después de 1736 Naturalmente, el complejo monástico se amplió en los siglos XVII al XVIII, destacan el establecimiento de un torreón en la esquina nororiental a inicio del para que las monjas pudieran dilucidar los eventos y vida diaria del centro histórico, así como las habituales celebraciones religiosas como son las procesiones de Semana Santa, de Navidad y de fiestas patronales.izquierda|miniaturadeimagen|287x287px|Placa conmemorativa en mármol de la historia del edificio.Además de la concesión de un huerto del tamaño de una cuadra completa al sur del convento (Enmarcado hoy entre las calles de las Cárceles, La Chirimoya, San Agustín y El Empedrado (Calles 6 y 7 con Carreras 6 y 5)) por medio de una Real Cédula del rey Carlos II ''El hechizado'' en el año de 1698, con el fin de que las monjas tuvieran un autosustento y cumplieran a cabalidad su voto de clausura.

Igualmente durante el periodo de apogeo de las cofradías en la primera etapa de la iglesia, se tiene registro de importantes donaciones efectuadas por una en particular, la de San José. Entre 1712 a 1808 periodo de actividad de la organización religiosa, se deja como inventario la concesión de un retablo dorado con la imagen de San José con un Niño Jesús en brazos, seis niños dios encarnados barrocos, una imagen de Santa Teresa de Jesús, una talla de Nuestra Señora del Monte Carmelo o del Carmen con una corona de plata, otra de Santa Rosalía con un vestido de damasco negro, dos esculturas más de su santo titular, además de un sagrario con un espejo con marco dorado dentro y más de tres frontales de escultura dorados.

Sin embargo, el 2 de febrero de 1736 se vivió uno de los terremotos más devastadores de la historia de la capital provincial, cuando casi la totalidad del centro fue arrasado dejando en pie nada más la Ermita y unas tres o cuatro casonas aproximadamente que por sus fuertes paredes y cimientos lograron sobrevivir pero en malas condiciones, las demás edificaciones fueron totalmente destruidas perdiéndose en gran medida el estilo colonial del imperio de los Austria españoles, pero a su vez surgiendo una nueva arquitectura formada por la española junto con el barroco neogranadino y el neoclásico que apenas arribaba de la Europa ilustrada denominado después como estilo ''Popayán'' miniaturadeimagen|Fray Agustín de Coruña, segundo obispo de Popayán y promotor de la primera Iglesia de las Monjas Agustinas Descalzas. Sucediendo todo esto en tiempos de la Reverenda Madre Mariana de San Estanislao y Saa que fungía como abadesa del convento de agustinas, optó por reconstruir más imponente y hermosa la capilla y el claustro en ruinas por lo que se contrató al arquitecto jesuita Simón Schenherr quien ya estaba cumpliendo con las obras de la Iglesia de San José, para la realización del diseño y la dirección de la construcción que comenzó hacia 1764 al reunirse los fondos suficientes para iniciar, se planteó una iglesia conventual de una sola nave, con presbiterio y un coro sostenido por sotocoro, además de un campanario. Todo el conjunto en estilo ''Popayán'' y barroco europeo jesuítico.Contando con un sistema arquitectónico de nave única y central, el cual es un rasgo característico de los conventos femeninos, siendo según el arquitecto Germán Téllez: “la cubierta se hizo de par y nudillo, pañetada interiormente y pintada en sus faldones y harneruelo”.

Fue obra de Schenherr la realización del hermoso camarín sobresaliente sobre la calle de las monjas, el cual fue una de las últimas intervenciones de Simón, ya que él junto con la demás congregación jesuita fueron expulsados de todo el Virreinato de la Nueva Granada por orden real de Carlos III de España, por lo tanto, la culminación del templo quedó a cargo del arquitecto Gregorio Causi, la que tuvo lugar en el año de 1782.

miniaturadeimagen|308x308px|El mirador de las monjas y la iglesia vistos desde el Parque Caldas. (Calle 5) |izquierdaComenzando con acontecimientos turbulentos como la Independencia de Colombia en 1811, la ciudad se vio sacudida por varios eventos lamentables como el gran saqueo por parte de Antonio Nariño que arrebató mucho del arte y patrimonio payanes para servir a la causa libertadora.

No obstante, las hermanas agustinas descalzas fueron expulsadas de la ciudad en 1863.por mandato de la Ley de Desamortización de Manos Muertas promulgada por el presidente patojo Tomás Cipriano de Mosquera, quedando la iglesia bajo amparo de la diócesis de Popayán, mientras que el enorme claustro fue seccionado, siendo la huerta separada por una calle (la de la Chirimoya) administrándola la alcaldía y el convento quedó bajo la tutela de la Nación.

Hacia el año 1898 el claustro volvería a destinarse a la educación pero ahora bajo la tutela de las hermanas Josefinas (San José de Tarbes), quienes continúan habitándolo hasta 1920, desde ahí pasó a depender de la Gobernación del Cauca. Tiempo después, el 25 de octubre de 1927, cuando se fundó el colegio del Sagrado Corazón de Jesús administrado por las hermanas Salesianas por cerca de 50 años. Por gestiones especiales realizadas por la rectora del Colegio Mayor del Cauca Ruth Cepeda Vargas ante la Gobernación, se expidió la Ordenanza 020 del 27 de diciembre de 1977 que dictaba el traspaso de propiedad del convento a la institución, sien embargo no se hizo efectivo por más de dos años, cuando ya pasa a ser oficialmente la sede del colegio.

Terremoto de 1983 Tuvo lugar el 31 de marzo de 1983, contando con una magnitud tal que toda la ciudad fue semidestruida, quedando el claustro en muy malas condiciones, sobre todo comprometiendo la techumbre, las paredes y con ello los hermosos retablos barrocos. Sufriendo el convento unas averías tales que el Colegio Mayor se quedó sin sede por mucho tiempo, siendo la restauración del edificio financiada por la misma institución, finalizándose a los pocos años después.

Cofradías Una tradición traída desde España, las cofradías coloniales surgieron por la necesidad de los fieles de agruparse en organizaciones en torno a una advocación de su devoción con el fin de promover su veneración, preservar su imagen tutelar y realizar las correspondientes fiestas patronales.

En la Encarnación desde sus etapas más primitivas, fueron fundándose juntas que tuvieron como sede este templo, al mismo tiempo que nuevas devociones llegaban al recinto. Siendo una de las iglesias del centro histórico que más tuvo junto a la Catedral.

Se tiene constancia de las siguientes cofradías:

Hermandad de los Españoles del Señor de los Milagros de la Veracruz. (Al parecer el Cristo perteneció a esta iglesia y posteriormente se trasladó al Templo de San Francisco) Cofradía de San José. (Fundada hacia 1712 por Joseph Ortiz de Salinas, Gobernador de Popayán) Cofradía de Nuestra Señora de la Encarnación. (Patrona y advocación principal de la Iglesia) Cofradía de Nuestra Señora de la Asunción. (Patrona de la ciudad, de la Catedral y la arquidiócesis) Cofradía del Señor Jesús Resucitado. Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores. Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción. Cofradía del Señor Amo Sacramentado. Cofradía de Santa Ana. Cofradía de Jesús Nazareno. Cofradía de Nuestra Señora del Rosario. Cofradía de San Francisco de Paula. Cofradía de Nuestro Padre San Agustín. Cofradía de Nuestra Señora de la Candelaria y la Visitación.

Además se tiene registro de que llegó a albergar las celebraciones solemnes de San Pedro de Alcántara y de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción. Lastimosamente casi la totalidad de las advocaciones que algún día contaron con una cofradía en la iglesia en la actualidad ya no pertenecen a la Encarnación, ya porque fueron sustraídas, saqueadas, vandalizadas, donadas, vendidas o simplemente desaparecieron.

Retablos

Altar Mayor izquierda|miniaturadeimagen|303x303px|Joya del arte barroco payanes en la iglesia.Una de las obras magnas y cumbres de la ebanistería de la Escuela Payanesa, se cree que es obra del maestro Sebastián uno de los más grandes exponentes de esta rama durante el . Es además uno de los más hermosos retablos que tiene la ciudad de Popayán en su centro histórico, contando con un exquisito acabado barroco y la excelente calidad de los detalles tallados a mano y dorados con finas láminas de pan de oro.

Consta de dos pisos de nichos, en el inferior se halla en el centro el sagrario finamente labrado en forma de ábside y culminado en su parte superior por una gigantesca corona en forma imperial. A la derecha se ubica la hornacina donde durante algún tiempo se ubicaba la imagen del Divino Niño Jesús del 20 de Julio, aunque ahora se sitúa ahí la talla de Nuestra Señora de los Dolores. A la izquierda está localizada la escultura de San Pedro Apóstol, que es de procedencia española del , la cual sale a desfilar durante la Procesión de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado celebrada el Sábado Santo y con sede en la Catedral Basílica Nuestra Señora de la Asunción de Popayán.

El piso superior de nichos presenta en el medio y como lugar central privilegiado del retablo al camarín enmarcado por un gran arco de medio punto formado por elaboradas dovelas doradas. Como imagen principal del altar mayor está Nuestra Señora la Virgen de la Pascua, una obra del maestro Alcides Montesdeoca tallada en la ciudad de San Antonio de Ibarra en el año de 1996, saliendo a desfilar durante la Procesión de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado en el Sábado Santo. A la derecha de la virgen se encuentra ubicada la escultura correspondiente a la de San Agustín de Hipona. A la izquierda se sitúa una talla de Santa Teresita del Niño Jesús.

Altares laterales del costado sur

Altar del Ángel de la Resurrección