thumb|250px|Teito situado en el lago del Valle, en Somiedo (Asturias). La palabra teito o teitu es una voz asturleonesa que designa cualquier cubierta de cualquier edificio hecha con material vegetal. Menéndez 2008: p. 27 Este nombre, teito, se utiliza en la zona occidental del dominio lingüístico asturleonés, que se corresponde con zonas bastante extensas del SO asturiano, en todo el oeste leonés y NO zamorano, así como zonas del NE portugués. Por extensión se ha venido llamando teito al edificio en sí, siempre que su cubierta sea vegetal. Menéndez 2008 p. 28 Un teito asturiano tiene mucha relación con una palloza gallega o leonesa de los Ancares, en cuanto a la cubierta vegetal se refiere, aunque se diferencian en la forma y estructura del edificio habitacional que cobija dicha cubierta; se diferencia también en su ubicación geográfica y en la distribución del espacio. En Asturias y León se prefiere la voz teito, mientras que en Galicia utilizan la voz palloza.En los Ancares leoneses también utilizan la palabra palloza; en el resto del territorio, teito.

Las construcciones con teito pertenecen a la arquitectura popular autóctona, destinadas a viviendas, pajares, cabañas para ganado, hórreos y otros pequeños edificios auxiliares. De todas estas construcciones han resistido el paso del tiempo las cabañas, los hórreos, los pajares y alguno más. Las viviendas o bien han ido desapareciendo o se han modificado ostensiblemente. En algunos casos se han mantenido hasta finales del y comienzos del , hasta la muerte de sus propietarios. Algunas de estas casas han mantenido su vida por haberse convertido en museos etnográficos o por haber cambiado su uso rehabilitándolas como establos o pajares.

Etimología La palabra de la variedad asturleonesa occidental teito y la castellana techo derivan del latín tēctum. La palabra asturleonesa teito sufrió una diptongación de la vocal 'e', mientras que en castellano el grupo de consonantes 'ct' derivó en la palatización 'ch'. En gallego teito significa techo. Menéndez 2008 p. 28

Origen y evolución Las casas habitacionales con teito, formando pequeñas aldeas de temporada o diseminadas a lo largo de la geografía asturiana y leonesa, fueron herencia y evolución de las casas que configuraron los castros. La planta circular de los castros es considerada como la más antigua, pero en alguno de ellos como el de Coaña coexistió con la planta rectangular.Los orígenes de los castros peninsulares se remontan al final del bronce tardío. Tienen afinidades con la cultura atlántica y son anteriores a la cultura céltica de Hallstatt y La Tène aparecidas en el centro de Europa. Cfr: Almagro Gorbea, 1992, El origen de los celtas en la península ibérica. Protoceltas y celtas, Polis, 4 pp. 5 y 31.

Durante la segunda mitad del milenio I a. C., la población fue cambiando de lugar asentándose en tierras apropiadas para el cultivo. Las casas siguieron siendo circulares al principio y más tarde se fueron construyendo rectangulares como venía ocurriendo en el resto de la península. Menéndez 2008 pp. 49, 55 y 56 Los arqueólogos han sacado a la luz enclaves que así lo demuestran, pertenecientes al primer milenio a. C.:

El Molá (una aldea de Tarragona), del 700 a. C. Purullena, en Granada, del 800 a. C. Crevillente en Alicante Caspe, en el valle del Ebro donde llegaron a contarse hasta 57 casas, bien alineadas y con calle central.

thumb|left|Casa con teito en Campo del Agua. En el territorio astur-leonés y en Galicia estas casas-vivienda tenían sus correspondientes edificaciones también con teito que servían para las faenas agrícolas y ganaderas. Son testimonio de la evolución de la vida rural desde los primeros agricultores del Neolítico. Muchos de estos edificios han perdurado en mayor o menor cantidad hasta el mostrando lo que pudieron ser las casas con teito, casas habitacionales desaparecidas o transformadas la mayoría, tanto en su estructura como en su uso. Estos edificios anejos (hórreos, establos, pajares, etc.) se han mantenido gracias a su situación geográfica en lugares estratégicos, protegidos por la naturaleza. Menéndez 2008 p. 58 Su pervivencia se debe también a que esas zonas no llegaron nunca a ser enteramente colonizadas por Roma por lo que los métodos de construcción de los romanos no cambiaron ni influyeron nunca en los métodos ancestrales de estas gentes. Menéndez 2008 p. 59. Cfr Mark Gimson en As Pallozas, p. 78

Junto a las primeras casas circulares habitacionales existieron unos cercados que a veces alcanzaban una altura de 2 m, construidos con piedra cuando era fácil de obtener o con maderas. En estos cercados se guardaba el ganado. Menéndez 2008 p. 65 Se han identificado estos establos por el tupido nivel de estiércol encontrado.También se han encontrado huesos de animales domésticos que por aquella época eran bastante más grandes. Cfr Audouze, F. y Büchsenschütz, O. 1992, Towns, Villages and Countryside of Celtic Europe, London Este sistema evolucionó durante el tiempo protohistórico cuando el establo pasó a formar parte de la propia casa, cuyo ejemplo más conocido y perdurable es la palloza de los Ancares. Los arqueólogos consideran que fue esta la gran innovación del periodo protohistórico en las construcciones del norte de la península y del norte europeo y que es posible que influyera tanto el clima como la necesidad de mantener a los animales bien vigilados día y noche al ser su gran riqueza y objeto de subsistencia.El origen y uso de estas viviendas con establo incorporado está bien documentado hasta el siglo XIX. Las más antiguas pertenecen al noroeste europeo, especialmente a la región de Frisia. (Audouze, F. y Büchsenschütz, O. 1992, p.132). los arqueólogos dieron el nombre de byre-houses a este tipo de casas estudiadas en Gran Bretaña.

En el noroeste de España la cubierta vegetal fue predominante hasta el , debido a sus propiedades como aislante térmico, superiores a las de otras cubiertas como la losa: el teito puede mantener la temperatura en el interior de una estancia calentada por un fuego a unos 15 °C en invierno, incluso en zonas de montaña donde las temperaturas medias mínimas no suelen rebasar los 2 °C; a la vez, el techado vegetal también conserva el ambiente fresco en la vivienda durante los días calurosos. Un teito bien confeccionado y reparado periódicamente dura unos veinte años.

El principal inconveniente de los teitos radicaba en su mayor propensión a ser un punto de inicio y propagación de incendios, y era habitual que varios edificios o incluso pueblos enteros quedaran destruidos al prender las llamas en los techados. El elevado riesgo de incendio dejó su marca tanto en las técnicas de construcción como en las leyes y ordenanzas de las poblaciones, entre las que se pueden mencionar la prohibición de hacer pan durante la noche, y la inspección periódica rigurosa de hornos y cocinas; también fue un factor importante en la gradual sustitución por la losa o la teja en los edificios destinados a la habitación durante el y a la gradual restricción del uso de teitos en construcciones auxiliares aisladas de las viviendas.

Estado de conservación en el thumb|Ejemplo de deterioro y abandono de un teito en Campo del Agua. Se ha quedado al descubierto su armazón de madera. En los primeros años del se aprecia por un lado una alarmante disminución de los teitos, incluso de la casa entera. Son difíciles de conservar, las familias que los mantenían van desapareciendo o emigrando y la razón de su existencia, el uso, también desaparece en muchos casos. La emigración supuso en algunas regiones una disminución drástica de la superficie dedicada al cultivo del centeno, privando a las zonas donde se usa este material de la materia prima para reparar y confeccionar los teitos: por ejemplo, en la comarca leonesa de Omaña, muchos teitos se empezaron a cubrir con fibrocemento a partir de los años 70 por este motivo. En algunos municipios se aprobaron ordenanzas sobre techados de paja que contribuyeron a su desaparición.Véase, por ejemplo, en el Boletín Oficial de la Provincia de León, el n.º 230 (9 de octubre de 1965), n.º 237 (19 de octubre de 1965) n.º 265 (22 de noviembre de 1965), n.º 267 (24 de noviembre de 1965)

Por otro lado, ya desde los últimos años del surge un gran interés por la conservación de estos teitos, tanto por parte de los descendientes de los propietarios como de las autoridades y arqueólogos junto con los etnólogos. Se concentra este interés en Asturias, sobre todo en los concejos de Somiedo y Teverga, donde se encuentran los más extensos conjuntos de cabañas teitadas bastante bien conservadas. Menéndez 2008 pp. 155 y 101 La creación del parque natural de Somiedo —que es también Reserva de la Biosfera— ha contribuido a que se reconozca la valoración de las ancestrales cabañas ayudando a su conservación. Muchas siguen vivas y esto favorece las medidas de ayuda y conservación.Estas cabañas se siguen utilizando en los comienzos del siglo XXI, con el mismo uso que en tiempos remotos. Además el entorno y el paisaje del Parque ha despertado el interés de viajeros y visitantes que, al tener que adaptarse a las normas exigidas, no constituyen masas de turistas ni hay automóviles que puedan perjudicar la zona.

Existen subvenciones por parte de algunos ayuntamientos, como el de Somiedo y el de Cangas de Narcea. En el año 2007 se consiguió ayuda en Somiedo para los 373 teitos que lo solicitaron y en Narcea se subvencionó un 80% del gasto para reparación de teitos en hórreos. El mayor problema que surge es la falta de teitadores profesionales; es un oficio que va desapareciendo.

Teiteros. Técnicas y materiales thumb|Teiteros reparando el teito de un hórreo con materia vegetal, a la forma tradicional.Los teiteros o teitadores son las personas que tienen conocimientos suficientes para retechar las casas, cabañas y hórreos. Suelen o solían ser los propietarios o los arrendados —llamados llevadores—. Estas personas en el se ocupan además de conseguir la oportuna subvención oficial y de reunir a los miembros de la familia para ayudar, pues al ser un trabajo complejo se necesitan varias manos. En muchos casos, además de la familia reciben la ayuda de los vecinos, siendo esta una práctica de colaboración muy antigua llamada andecha, que viene a significar colaboración.Esta costumbre de colaboración se mantiene de manera espectacular en la isla de Gotland (Suecia) y en Fårö, otra pequeña isla más al norte. Se trata de una fiesta llamada Tackating en la que se reúne un grupo numeroso de personas para realizar el teitado en un solo día. Tras haber terminado el trabajo comienza la fiesta con comida y bebida para todos los participantes.Menéndez 2008 p. 387

thumb|Haces de carrizos a la espera de su colocación en un teito.La materia vegetal de los teitos se superpone sobre un entramado de madera que también tiene su técnica. La estructura está concebida con el propósito de ser duradera; es bastante habitual emplear la madera de avellano y de serbal de los cazadores. Esta compleja estructura ha dado lugar a un rico vocabulario o jerga, pues cada pieza, cada viga, cada terminación, tienen su propio nombre que los identifica.Pequeño ejemplo: Machu, fema, gabias, ḷḷatas, tarranchas, ciebu, treme, zancas, chavichón, cumal, pical, gabitos, tuerus, etc.