Luis Felipe "Yuyo" Noé (Buenos Aires, 26 de mayo de 1933-Buenos Aires, 9 de abril de 2025) fue un artista plástico, crítico de arte y docente argentino. Entre 1961 y 1965 formó parte del grupo Nueva Figuración junto a Ernesto Deira, Rómulo Macció y Jorge de la Vega. Publicó más de veinte libros y realizó numerosas exposiciones tanto en la Argentina como en el exterior. Uno de los principales temas que atraviesa al conjunto de su obra es su concepción del caos entendido como una dinámica –de la que formamos parte– en permanente transformación.
Biografía
Primeros años Sus padres fueron Julio Noé y Beba Ruiz y llevó el apodo Yuyo desde su infancia. Julio Noé fue un destacado intelectual, integró la Asociación Amigos del Arte y dirigió la revista Nosotros que fue fundamental en la vida literaria porteña de principios del .
En 1951 Luis Felipe Noé ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y al taller de pintura del maestro Horacio Butler, en el que se formó durante un año y medio. Más allá de esta formación inicial, continuó formándose de manera autodidacta.
En 1955 abandonó la Facultad y comenzó a trabajar en el diario El Mundo, donde, al año siguiente, ejerció la crítica de arte. Hasta 1961, trabajó también en la sección política de los periódicos El Nacional, La Razón y La Prensa. Se casó con Nora Murphy en 1957, con quien tuvo dos hijos: Paula y Gaspar Noé.
En 1957 expuso un cuadro titulado La Costurera en el Salón Nacional y en 1959 realizó su primera exposición individual en la Galería Witcomb. Durante la inauguración, trabó amistad con Alberto Greco, Rómulo Macció y Jorge de la Vega.
En 1960 su padre le ofreció como taller un sector de lo que había sido la fábrica de sombreros fundada por su abuelo, ubicada en la calle Independencia entre Bolívar y Defensa. Al poco tiempo, Greco y Macció se instalaron allí, aprovechando el gran espacio disponible, y De la Vega pintó ocasionalmente algunas obras grandes en ese lugar.
Ese año, realizó dos exposiciones, una en la galería Kalá y otra en las dos primeras salas de la galería Van Riel. En 1961, el diario La Nación, en su rotograbado de los domingos, publicó una nota sobre el atelier de Independencia y sus protagonistas.
En mayo de ese año, llevó a cabo su cuarta muestra en la Galería Bonino, donde presentó la Serie Federal, sobre la historia argentina del , en la cual cuestionó la pintura de género tradicional argentina, proponiendo una relectura crítica de la historia oficial. En una crítica del diario La Nación, el escritor Manuel Mujica Láinez comentó: En momentos en que la mayoría de sus contemporáneos restringen sus obras a experimentos con la materia –de suerte que se diría, mientras recorremos sus exposiciones, que nunca conseguimos salir de la cocina para entrar por fin en el comedor–, Noé nos brinda la sorpresa feliz de su Serie Federal. Ha tenido la curiosa idea de presentar una exposición entera –trece óleos, algunos de ellos de proporciones bastante considerables– consagrada a un tema de raíz histórica. Sus pinturas, cuyos títulos –El General Quiroga va en coche al muere, Don Eusebio de la Santa Federación, Imagen agónica de Dorrego, etc. – bastan para dar la tónica de la muestra, absolutamente nada tienen que ver con las reconstrucciones teatralmente acartonadas que elaboran los cultores del género. Nada hay, en realidad, más opuesto a su espíritu. Pero Noé ha logrado captar una atmósfera –con un dejo admirable de ironía– célebre por su familiar truculencia, y transmitírnosla con rotunda eficacia, al mismo tiempo que ha logrado infundir a cada uno de sus cuadros ricos la calidad que los “informalistas” se desvelan por obtener. Sus óleos suntuosos, generosamente empastados, tratados con una libertad pujante, son un ejemplo. Y (por el tema, argüirán los resentidos; por la pasión honda y nuestra, contestamos nosotros) son, por fin en medio de la monótona internacionalización circundante, inesperadamente argentinos.
Otra Figuración (1960−1965) Al término de la muestra de la Serie Federal, Deira, Macció, Noé y De la Vega convocaron a otros artistas a crear un movimiento que sostuviera una posición superadora de la oposición figuración-abstracción. Con este propósito, invitaron al fotógrafo figurativo y pintor abstracto Sameer Makarius y a la pintora Carolina Muchnik a realizar una exposición. La muestra se llamó Otra Figuración y se realizó en la galería Peuser en 1961. Otros artistas fueron invitados a participar, pero algunos declinaron la propuesta por considerarse pintores abstractos, como Alberto Greco y Antonio Seguí, y otros por identificarse figurativos, como Jorge Demirjian y Miguel Dávila. Sin embargo, la muestra buscaba superar la oposición entre figuración y abstracción.
Con una beca del gobierno francés, viajó a Europa en compañía de De la Vega. Más tarde se reunió en París con su familia, y luego se sumarían Macció y Deira. Durante ese viaje se consolidó el grupo. A partir de allí comienzan a exponer en muestras compartidas identificándose colectivamente como Deira, Macció, Noé y De la Vega.
Durante ese período profundizó su concepción de cuadro dividido o visión quebrada:Al poco tiempo nos vamos a Brujas. En ese momento no había turistas, estaba vacía, era un escenario del siglo XV. Y entramos a un museo chico pero muy hermoso, con obras magníficas. Ahí entendí. Se me vino encima una época burguesa de valores estables, centrada en el cristianismo. Yo me preguntaba lo siguiente: esta pintura tiene una relación íntima con su tiempo, yo la admiro por eso, por lo tanto no tiene ningún sentido en una época tan distinta como la actual querer pintar como esos pintores. Hay que hacer totalmente lo contrario, tensiones, rupturas. Ahí empecé a hablar de visión quebrada, de cuadro dividido, y por último de asunción del caos.
Esta concepción se hace presente en su obra Mambo, que forma parte de la colección del Museo de Bellas Artes de Houston.
A su regreso a Buenos Aires, en 1962, los cuatro artistas se instalaron en un nuevo taller, en la calle Carlos Pellegrini entre Charcas (hoy, Marcelo T. de Alvear) y la avenida Santa Fe. Poco después presentaron dos exposiciones: la muestra de dibujo Esto (referida a la situación de la Argentina posterior la caída del presidente Arturo Frondizi) en la Galería Lirolay, y una segunda muestra organizada en la Galería Bonino. Fueron convocados por Jorge Romero Brest, director del Museo Nacional de Bellas Artes, para exponer en la institución en 1963.
Además de la muestra en el Museo, fueron invitados al Premio Torcuato Di Tella en el que recibió el Premio Nacional de Pintura y Macció fue reconocido con el Premio Internacional. El Instituto Di Tella adquirió su obra Introducción a la esperanza, que más tarde fue donada al Museo Nacional de Bellas Artes. La temática de esta obra, una protesta política, fue la excusa para la desestructuración formal del rectángulo pictórico, que se conserva, pero del cual emergen elementos de protesta popular, como peticiones y carteles.
Además, el grupo expuso en la Comisión Nacional de Bellas Artes de Montevideo y en la Galería Bonino de Río de Janeiro. El crítico brasileño Frederico Morais señaló que esta exhibición «tuvo un impacto inolvidable sobre la joven generación carioca».
El premio Di Tella consistía en una beca que le permitió trasladarse a Nueva York, ciudad en la que permaneció desde abril hasta diciembre de 1964, donde compartió taller con Liliana Porter, el uruguayo Luis Camnitzer y el venezolano Gabriel Morera. Durante esa residencia en Nueva York tuvo lugar la exposición Premio Internacional Guggenheim, a la que los cuatro artistas del grupo de la nueva figuración habían sido invitados por su curador, Lawrence Alloway. En esa ocasión, en la que fue premiado el artista suizo Alberto Giacometti, la institución adquirió la obra de Noé Carisma (1963). Las obras de Deira, Macció, Noé y De la Vega fueron expuestas en diferentes espacios, incluyendo una muestra de arte argentino en el Walker Art Center de Mineápolis. El crítico John Canaday, del New York Times destacó la presencia de los neofigurativos como un nuevo grupo sobresaliente en el panorama de la pintura argentina.
En 1965, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, tuvo lugar Noé + experiencias colectivas, una célebre exposición donde se exhibieron sus pinturas e instalaciones yuxtapuestas con obras de otros artistas, articuladas entre sí por oposición y contraste. En esa ocasión, presentó su primer libro, Antiestética, un libro que es casi un manifiesto, en el cual expuso por primera vez su tesis sobre el caos como estructura y sus nociones de «ruptura de la unidad», «asunción del caos» y «visión quebrada» .
La última exposición del grupo se realizó en 1965, en la Galería Bonino, con el mural de Deira, Nueve variaciones para un bastidor bien tensado, instalaciones de De la Vega (Nigromante) y Noé (El ser nacional) y dos cuadros de gran formato de Macció.
Nueva York (1965-1967) A fines de 1965 partió con su familia hacia Nueva York con una Beca Guggenheim.
En enero de 1966, expuso en la Galería Bonino de dicha ciudad. Entre otras piezas, la muestra incluía tres instalaciones: Introducción al desmadre de 1964, Así es la vida señorita (That’s life, Miss), y Balance 1964/1965, esta última una yuxtaposición de obras compuestas durante su estadía anterior en Nueva York. Estas instalaciones le parecieron más tarde aparatosas, y encontró que eran difíciles de transportar y de vender, así que cuando se planteó el regreso a Buenos Aires en 1968, optó por deshacerse de ellas creando el mito de que las había arrojado al río Hudson.
Luego de esta muestra, decidió dejar de pintar, alejándose de la pintura por nueve años.
No obstante, continuó creando y escribiendo. En mayo de 1966, escribió para la revista El Mirador de la Fundación Interamericana para las Artes, el artículo En la sociedad pop la vanguardia no está en las galerías de arte. Ganó por segunda vez la Beca Guggenheim a fines de ese año.
En 1967 comenzó a escribir El arte entre la tecnología y la rebelión, libro que finalizó tres años después, pero que decidió no publicar por el contexto político que se vivía en Argentina, aunque más adelante utilizó varios de los análisis incluidos en ese volumen. Finalmente, el libro fue publicado por la editorial Argonauta en 2020.
Participó como invitado de un seminario internacional de artistas, convocado por la Fairleigh Dickinson University y viajó a Venezuela para participar de un encuentro de artistas e intelectuales de Estados Unidos y Latinoamérica organizado por la Fundación Interamericana por las Artes. En mayo de 1968, expuso una ambientación con espejos planos cóncavos en el Museo de Bellas Artes de Caracas.
Finalizada la beca, consiguió el aval del New York School for Social Research para trabajar en un programa de lucha contra la pobreza como director de un Centro Cultural Hispánico ubicado en un barrio principalmente puertorriqueño. Esta institución era impulsada por Movilization for Youth, donde Nora Murphy se desempeñaba como asistente social.
Durante su estadía, motivado por incorporar a su obra elementos que permitan replantear la visión del mundo, comenzó una serie de investigaciones que lo llevaron a trabajar con espejos. Empezó por comprar láminas gruesas de acrílico espejado que al ser flexibles posibilitaban distorsionar la imagen hasta que desarrolló espejos plano-cóncavos capaces de conmover los supuestos sobre el orden de las cosas del espectador.
Buenos Aires (1968-1976) miniaturadeimagen|En la puerta del Bárbaro conMartha Peluffo y Esperilio Bute. Se pueden ver las vidrieras pintadas por Ernesto Deira y De la Vega. Foto: Federico Frontini.