La Autoridad Provisional de la Coalición (CPA) (en árabe: سلطة الائتلاف الموحدة) fue el gobierno provisional establecido por Estados Unidos, Reino Unido y otros miembros de la coalición multinacional tras la invasión de Irak en 2003. Fue creado en sustitución del gobierno de Sadam Huseín en 2003. Citando la Resolución 1483 de 2003 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y las Leyes de la guerra, la CPA se invistió a sí misma con autoridad ejecutiva, legislativa y judicial por encima del gobierno iraquí desde su nacimiento el 21 de abril de 2003 hasta su disolución, el 28 de junio de 2004.
Historia de la CPA miniaturadeimagen|Paul Bremer con miembros del Consejo de Gobierno de Irak. Fotografía de diciembre de 2003. El Ministerio para la reconstrucción y ayuda humanitaria (ORHA), fundado por el gobierno de Estados Unidos tras la invasión de Irak en 2003, pretendía actuar como administración provisional en Irak hasta la creación de un gobierno elegido por los civiles democráticamente.
El teniente general jubilado del Ejército de Estados Unidos Jay Garner fue nombrado director del ORHA en enero de 2003. Tras la disolución del OHRA y la creación de la CPA, se convirtió en el primer jefe ejecutivo de esta última. Su elección vino motivada en gran parte por su pasado militar en Irak durante la Operación Tormenta del Desierto en 1991 y sus esfuerzos de reconstrucción del norte de Irak en la Operación Provide Comfort, además de sus credenciales y sus estrechos lazos con el Secretario de Defensa estadounidense Donald Rumsfeld. Su mandato, sin embargo, solo duró desde el 21 de abril de 2003 hasta un mes después, cuando fue reemplazado repentinamente por Paul Bremer, el 11 de mayo de 2003.
El rápido cese de Garner por las autoridades estadounidenses fue recibido como una sorpresa en muchos sectores de la CPA. En una entrevista en el programa de la BBC Newsnight, Garner constató públicamente que su intención era dar el poder a los ciudadanos iraquíes tan pronto como fuera posible y hacerlo mediante algún método electoral. En privado, el gobierno estadounidense presionaba para eliminar a los miembros del Partido Baaz de sus puestos en el gobierno de Irak y en el Ejército. El rechazo de Garner a poner en marcha esta "desbaazificación" de la sociedad iraquí enfureció a algunos altos cargos del gobierno de Estados Unidos, y provocó de forma directa su destitución.
Tras tomar posesión del cargo en mayo de 2003, Paul Bremer también asumió el título de Enviado presidencial y Administrador de Irak, y numerosos medios de comunicación e incluso la Casa Blanca le llamaron en repetidas ocasiones Embajador. Sin embargo, este cargo de embajador nunca fue confirmado por el Senado de Estados Unidos, y nunca fue presentado oficialmente como tal al gobierno iraquí, al no haber ninguna misión diplomática estadounidense presente en Irak en ese momento.
La CPA fue creada y fundada como una división del Departamento de Defensa de Estados Unidos, y como Administrador, Bremer reportaba directamente al Secretario de Defensa estadounidense. Aunque las tropas de varios países miembros de la coalición estaban presentes en Irak en este momento, el Mando Central de Estados Unidos (USCENTCOM) era el aparato militar principal encargado de ofrecer apoyo a la CPA en el combate directo, con el objetivo de reforzar su autoridad durante la ocupación de Irak.
Mientras muchos de los vistosos palacios de Sadam Huseín eran saqueados en los días siguientes a la invasión, la mayoría de las estructuras sobrevivieron relativamente intactas. Fue en uno de estos numerosos palacios situados a lo largo de todo el país donde la CPA decidió establecer su sede de gobierno. El gobierno estadounidense conservó algunos de estos palacios incluso después de la transición del poder al pueblo iraquí.
La CPA fue también responsable de la gestión del Fondo de Desarrollo para Irak durante el año siguiente a la invasión. Este fondo reemplazó al anterior programa de Naciones Unidas Petróleo por Alimentos y obtuvo fondos para el programa de compra de trigo, el programa de cambio monetario, los programas para las infraestructuras eléctricas y petrolíferas, equipamiento para las fuerzas de seguridad iraquíes, salarios para los funcionarios iraquíes y las operaciones de los varios ministerios gubernamentales.
El 22 de julio de 2003, la CPA formó el Consejo de Gobierno Iraquí y nombró a sus miembros, mayormente expatriados iraquíes que abandonaron el país durante el mandato de Sadam Huseín, así como disidentes declarados que habían sido perseguidos por el régimen previo.
Aunque subordinado a la CPA, el Consejo de Gobierno Iraquí tenía varias responsabilidades clave, que consistían en el nombramiento de representantes para Naciones Unidas, de ministros políticos internos para los cargos vacantes y la elaboración de una constitución temporal, conocida como la Ley Administrativa de Transición (TAL), que se utilizaría en la administración de Irak hasta que se redactara una constitución permanente y fuera aprobada por el electorado general.
En la tarde del 14 de diciembre de 2003, la CPA anunció a través de una conferencia de prensa en el centro de convenciones Forum de Irak, en la zona verde de Bagdad, la captura del anterior presidente iraquí Sadam Huseín, hallado la noche anterior en un zulo cerca de Tikrit, localidad natal de Saddam. En la conferencia de prensa estuvo presente el teniente general del Ejército de Estados Unidos Ricardo Sánchez, el gobernador Bremer, miembros de las agencias de inteligencia inglesa y estadounidense, varios miembros del Consejo de Gobierno Iraquí y una multitud de periodistas representantes de medios de comunicación de todo el mundo.
Con el fin de evitar cualquier tentativa de insurgencia, la CPA transfirió el poder al recientemente nombrado Gobierno Interno Iraquí el 28 de junio de 2004. Con la CPA así disuelta, Paul Bremer dejó Irak ese mismo día.
Naciones aliadas
Los países que contribuyeron a la Autoridad Provisional de la Coalición fueron:
África
América
Asia
Europa (18 de 55)
Oceanía
Estructura de la CPA
La CPA se dividió en tres regiones geográficas. La CPA Norte tenía su sede en la ciudad norteña de Mosul, la CPA Central en Bagdad, en el anterior palacio republicano de Saddam, y la CPA Sur se estableció en Basra, al sur del país. Cada región operaba de manera semiautónoma, aunque las tres tenían el objetivo común de la reconstrucción del país. Durante su existencia, la inseguridad y tensiones sociales civiles variaban de región a región, y esto se reflejó en los niveles de éxito de los programas de las distintas divisiones de la CPA.
Organizaciones no gubernamentales, donaciones privadas y la CPA
Papel de la Junta Internacional de Asesoramiento y Supervisión (IAMB) La Resolución de Naciones Unidas 1483 transfirió la autoridad que gestionaba los gastos sobre los ingresos procedentes del petróleo iraquí de Naciones Unidas a la CPA, bajo ciertas condiciones, que incluían: Los gastos se hacían de manera abierta y transparente. Los gastos estaban sujetos a la supervisión de un grupo de expertos financieros internacionales de primera categoría, la IAMB. Las decisiones en los desembolsos debían constituir una aportación significativa para Irak.
La Junta Internacional de Asesoramiento y Supervisión estaba formada por expertos financieros de primera categoría de Naciones Unidas, del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y del Fondo Árabe para el Desarrollo Social y Económico.
La IAMB tuvo algunos problemas serios con la falta de transparencia de la CPA y la falta de controles financieros adecuados, problemas que nunca fueron resueltos. La IAMB todavía existe y colabora en las investigaciones sobre la gestión financiera de la CPA.
La Junta de Revisión del Programa de la CPA (PRB) La Junta de Revisión del Programa de la CPA estaba formada por once miembros que consistían en diez empleados de la CPA y un miembro del Consejo de Gobierno Iraquí. La presidencia de esta junta también conllevaba ser el consejero sénior de la CPA en el Ministerio de Finanzas de Irak.
Su responsabilidad fue revisar y recomendar las contrataciones por parte del administrador de la CPA. Para asegurar la transparencia, todas las discusiones clave en relación con los pros y contras de los programas en consideración se debían hacer públicas. El administrador de la CPA solo debía tomar decisiones sobre la contratación una vez hubiera recibido una recomendación de este comité.
Las apreciaciones sobre el control interno, surgidas de la auditoría realizada por KPMG de la utilización de los fondos de la DFI, fueron particularmente críticas con la PRB, a la que se le achacó no haber cumplido con la obligación de transparencia de la CPA, específicamente en que:
Las reuniones se realizaban sin tomar nota de los asistentes. En algunas reuniones en las que se tomaban decisiones no se conseguía cuórum. La Junta de Revisión del Programa nunca registró las mociones que aprobaban contratos, o que miembros secundaban o estaban en contra de estas mociones. De las 43 reuniones que se celebraron en 2003, el único miembro iraquí de la junta solo asistió en dos ocasiones. Las actas no contenían suficientes detalles para que los lectores pudieran entender porqué se aprobaban los programas. Las decisiones de programas que se habían presentado se aprobaban de manera informal posteriormente, fuera de las reuniones, sin ningún tipo de registro de los motivos de la decisión. La presidencia de la junta se negó a firmar los documentos que certificaban la exactitud de la contabilidad de la junta.
Privatización de la economía de Irak
Antes de la ocupación estadounidense, Irak contaba con una economía centralizada. Entre otras características, prohibía que los negocios iraquíes pertenecieran a empresas extranjeras, la mayoría de las grandes empresas eran dirigidas como organizaciones estatales e imponía enormes aranceles para evitar la entrada de mercancías exteriores. La CPA expidió muchas órdenes vinculantes privatizando la economía de Irak y abriéndola a la inversión extranjera. La Orden 39 de la CPA, titulada "Inversión Extranjera", estipuló que "un inversor exterior debe poder realizar inversiones exteriores en Irak en términos no menos favorables que aquellos aplicables a un inversor iraquí", y que "no se debe limitar la participación exterior en las entidades empresariales ya existentes o de nueva creación en Irak". Adicionalmente, el inversor extranjero "debe tener autorización para transferir al exterior sin ningún tipo de demora todos los fondos asociados con su inversión, incluyendo acciones o beneficios y dividendos".