El Claustro de Nuestra Señora del Rosario de la Orden de los Predicadores más conocida como la Iglesia de Santo Domingo, está ubicada en la Carrera 5 con Calle 4 (Calle del Empedrado con Calle de Santo Domingo), en pleno Centro Histórico de Popayán, esta edificación es un hermoso ejemplo de la arquitectura religiosa colonial desarrollada después de 1736 denominada ''Estilo Popayán'', cuenta en su interior con una variedad de altares barrocos bañados en pan de oro y el altar mayor de estilo neoclásico, además es de resaltar su excelente trabajo de mampostería en ladrillo en sus arcos tanto de las naves laterales como del coro, las columnas y el presbiterio.
Es una de las iglesias más conocidas de la ciudad además de ser una de las que más historia conjunta ha recorrido, solo siendo superada por la Ermita de Jesús Nazareno, la estructura del templo es de planta basilical con una torre de base cuadrangular pero con dos cuerpos de forma octogonal rematados con una cúpula, además de contar en la fachada con frontón rectangular y debajo de este un vitral central y enmarcando el gran portón una hermosa portada hecha de mampostería de piedra y de ladrillo, considerado el elemento más destacable de toda la ornamentación exterior, al sur de este conjunto esta la entrada al viejo convento dominico, que actualmente funge como la facultad de derecho de la Universidad del Cauca. Enfrente también se halla la plazoleta de Santo Domingo que en su centro esta una pila que se ubicó primero en el Parque Caldas hasta 1910, pasando después a Timbío y posteriormente trasladándola aquí. Por medio del Decreto 2248 11-xii-1996, esta bella iglesia y su conjunto de inmuebles fue declarado como Monumento Nacional de Colombia.
Historia
Antecedentes del templo miniaturadeimagen|Imagen de Nuestra Señora del Rosario, patrona de la Orden Dominica|300x300px Al ser establecida la villa de Popayán en 1537 por don Sebastián de Belalcázar, llegaron a estas tierras junto con los demás conquistadores, los frailes dominicos, quienes fundaron una misión en el área actual hasta antes de 1552, estos padres trajeron consigo la que se cree es la imagen aún en veneración más antigua de toda la ciudad, Nuestra Señora la Virgen del Rosario, su patrona quien aún ostenta el altar central y a quien cuyo honor se levantó una modesta choza-capilla junto a un improvisado albergue de tapial para la congregación, por desgracia este complejo no sobrevivió al primer sismo registrado de la historia colonial del centro en 1564. Por 1588 se instauró la Cofradía Rosario de la Orden de Predicadores, con sede en este lugar.
Teniendo que ser edificado un nuevo recinto con mejores materiales y elaboración, se destaca la culminación hacia 1575 de una casa para los miembros de la orden en la esquina oriental, bajo la dirección y rectoría de Fray Francisco de Miranda, siento también este monje quien inicio las obras de un nuevo templo por 1606. Gracias a la colaboración de la familia Arboleda de don Francisco Arboleda Salazar y su hijo Francisco Arboleda y Vergara que administró y arregló el templo siendo mayordomo por cuarenta años. Se pudo finalizar una bella iglesia techada y cimentada en las normal estrictas del colonial español en 1683, este lugar contaba entre varios inmuebles valiosos, un retablo dedicado a Nuestra Señora del Topo datado de 1728 y realizado en óleo por la escuela de Luis de Morales, ''El Divino''. Estableciéndose una cofradía propia para la mencionada advocación.
También se tiene constancia de otras cofradías que tuvieron a Santo Domingo como iglesia-sede, como por ejemplo asociaciones dedicadas al culto y veneración de la Nuestra Señora del Guápulo, San José, Santísimo Sacramento, San Vicente Ferrer y Santa Rosa de Lima, además de las ya mencionadas dedicadas a Santa María del Topo y del Rosario. Después de 1736 El 2 de febrero de 1736, se da uno de los peores desastres en la historia de Popayán cuando el centro fue azotado por un violento terremoto y casi toda la ciudad fue reducida a ruinas. El primitivo templo dominico de ese entonces sucumbió ante el movimiento telúrico no quedando ni un vestigio hasta la actualidad. Ante la pérdida irreparable de este bien patrimonial, se vio la necesidad de levantar un nuevo claustro mejor que su antecesor, por lo que con la ayuda y financiación de la conocida aristócrata familia Arboleda y del deán de la Catedral, don Mateo de Castrillón y Quiroz se pudo contratar al arquitecto español Antonio García para que diseñara el nuevo complejo monástico, colaboró en el proyecto, el jesuita Simón Schenheer y el arquitecto santafereño Gregorio Causi, quien para ese momento participaba también en la construcción del templo del Carmen y la iglesia de San Agustín bajo el patrocinio de la marquesa de San Miguel de la Vega, doña Dionisia Pérez Manrique, por lo que esta última obra sacra y Santo Domingo guardan ciertas semejanzas la una con la otra. izquierda|miniaturadeimagen|296x296px|Torre octogonal del , de Adolfo Dueñas. La colaboración que efectuaron varios miembros de la familia Arboleda a este templo fue de suma importancia para el enriquecimiento del mismo, pero en especial la de don Francisco Arboleda y Vergara que se encargó de realizar el arco toral, la capilla del altar central y el camarín de la virgen, además dotó de agua potable el convento y el barrio San Camilo, refraccionó el templo y el convento anexo. Mientras que su hijo don Francisco José Arboleda y Arrachea fue el que trajo desde la Hacienda de El Japio, las gradas de granito del presbiterio por los años 1806 a 1807.
Al ser finalizada la construcción quedó una iglesia de planta basilical con tres naves, una central y dos laterales, separadas por arquerías de medio punto recubiertos de ladrillos y todo techado a dos aguas en teja, con un camarín semicircular en la pared posterior para el altar, una sacristía al nororiente, dos capillas, un baptisterio en la base cuadrada de una torre-espadaña, un coro sustentado por un sotocoro con un gran arco, dos entradas, una lateral y la principal, enmarcada por uno de los elementos más icónicos de todo el lugar, la majestuosa portada hecha en ladrillo y cantera de piedra traída desde Pisojé que según su roca clave fue finalizada en 1741, que demuestra una yuxtaposición de las culturas incaicas e indígenas con la ibérica.
Este sacro recinto fue regentado por los padres dominicos desde entonces, hasta que después de la guerra de independencia y del triunfo del ejército patriota, que el libertador Simón Bolívar expidió el 2 de octubre de 1827, un decreto por el cual se expropiaba el convento y bienes de la orden de los predicadores, para luego ser pasada la propiedad del complejo a la recién fundada Universidad del Cauca por auspicio del general Santander. La iglesia por su parte quedó en manos de la diócesis de Popayán y los frailes terminaron de ser expulsados y huyeron al continente europeo. miniaturadeimagen|239x239px|Placa que rememora la historia de la iglesia Por acción de un terremoto a fines del , la antigua espadaña se derrumbó por lo que se le encargó su reconstrucción al arquitecto Adolfo Dueñas quien habría hecho antes la cúpula de la Catedral de la ciudad, hacia 1885, la obra quedó concluida, siendo de un diseño y estilo bastante alejado del colonial, de planta octogonal de dos niveles sustentados sobre la antigua base cuadrada y rematada con una bella cúpula aristada y pararrayos de la más pura influencia neoclásica y adaptándose bien a la fachada.
Terremoto de 1983 A pesar de todo el saqueo y cambios turbulentos que vivió este recinto en el e inicios del , no fueron nada en comparación con la catástrofe que supuso la acontecida el 31 de marzo de 1983, cuando Popayán fue semidestruida por un sismo de 5,5 grados de intensidad. La iglesia fue seriamente afectada en el entablamiento de las naves, pero sobre todo en la estructura de la torre que sufrió de grandes grietas, temiendo de un serio riesgo de colapso, mientras que la gran portada perdió varias piezas y fragmentos que se cayeron o fueron saqueadas durante la confusión, todos los tesoros que aún poseía este templo fueron trasladados por su seguridad a las bóvedas del banco de la República y después al Museo de Arte Religioso. Efectuándose la debida restauración de Santo Domingo por medio de Colcultura, sin embargo, el estado de conservación ha sido algo deplorable tanto del edificio como de sus bienes.
Cofradías Una tradición traída desde España, las cofradías coloniales surgieron por la necesidad de los fieles de agruparse en organizaciones en torno a una advocación de su devoción con el fin de promover su veneración, preservar su imagen tutelar y realizar las correspondientes fiestas patronales.
En el Claustro de Nuestra Señora del Rosario de la Orden de los Predicadores desde sus etapas más primitivas, fueron fundándose juntas que tuvieron como sede este templo, al mismo tiempo que nuevas devociones llegaban al recinto.
Se tiene constancia de las siguientes cofradías:
Cofradía del Rosario de la Orden de Predicadores. (Creada en 1588, dedicada a la advocación principal de la iglesia) Cofradía de Santo Domingo. (Patrono de la Iglesia) Cofradía de Nuestra Señora del Topo. (Contando como miembro destacable al deán Mateo de Castrillón) Cofradía de Jesús. Cofradía del Amo Sacramentado. (Corpus Christi) Cofradía de Santo Tomás de Aquino. Cofradía de San Vicente Ferrer. Cofradía de Nuestra Señora Dolorosa de la Soledad. (Imagen donada por la familia Tenorio)
Lastimosamente casi la totalidad de las cofradías que algún día contaron con su sede en la iglesia en la actualidad ya no existen más, debido a diversos factores como la independencia, la expulsión de los dominicos de la Nueva Granada o las guerras civiles que conllevaron la emigración de las familias pudientes.
Retablos
Altar mayor izquierda|miniaturadeimagen|378x378px|Altar mayor neoclásico de Santo Domingo. El retablo principal de la iglesia es de una belleza impresionante, que no radica ya en una exagerada extravagancia ornamental como era el objetivo del barroco, como en los demás templos de la ciudad, sino que la imponencia y sobriedad de su estilo, le dan aires de majestuosidad.
Hecho en estilo neoclásico, consta de 4 grandes columnas estriadas con capiteles de orden corintio dorados, que sostienen un arquitrabe y a lo largo del friso del medio se pueden notar querubines flanqueando el nomograma de María con las letras ''MR'' rodeado de nubes y resplandores. En la parte superior del monumento, esta un cuadro de San Sebastián (Santo patrono del convento adyacente) siendo ejecutado a flechazos, se dice que esta obra en óleo es toda de madera de cedro y fue trabajada por el ebanista Camilo Guevara, a los lados al cuadro están las cuatro virtudes cardinales (Fortaleza, Templanza, Prudencia y Justicia), encima del mártir, hay también dos ángeles en pleno vuelo.
En la parte central a nivel inferior, esta el sagrario que custodia las santas ostias consagradas, es una hermosa pieza plateresca con frontón y una pequeña cúpula coronándolo. Sobre esta obra se sabe que fue donada en 1747 por don Cristóbal Manuel de la Peña, y por encima de este se halla el camarín con la hornacina principal en forma de arco de medio punto. Dentro de él, está entronizada la venerada y centenaria imagen de Nuestra Señora del Rosario, advocación del templo y patrona de la orden de los Predicadores, se trata de una talla española del , se le considera la imagen más antigua que llegó a la ciudad y que aún se le rinde culto. La virgen tiene cabellos rizados con mantilla de encaje, en un derecha levanta el rosario y en la izquierda sostiene al niño Jesús que por desgracia se le amputó su brazo derecho, ella cuenta con un vestido dorado tallado y una capa de terciopelo, a sus pies esta una media luna y enmarcándola está un resplandor con rayos en plata que se utiliza en el paso de la virgen de la soledad.