Notre charge apostolique, en español Nuestro cargo apostólico, es el nombre de una carta apostólica de Pío X, del 25 de agosto de 1910, escrita en francés y dirigida a los arzobispos y obispos franceses.La carta apostólica fue publicada en la Acta Apostolica Sedis, año II, vol. Ii, Agosto 1910, páginas 607-663. En ella expone los errores en que está incurriendo el movimiento de Le Sillon y pide su disolución.

Le Sillon Fundado en París en 1898 por Marc Sangnier, Le SillonLe Sillon, en español, El surco se presenta como un movimiento católico con un objetivo social, como respuesta a la petición de León XIII, formulada en la Rerum novarum. Así fue entendida y alabada por el papa Pío X y los obispos franceses. Obtuvo enseguida una buena acogida entre los católicos, adhiriéndose a él personas de distintas clases sociales y desarrollando una amplia labor educativa entre los jóvenes. Sin embargo su deriva hacia planteamientos de orden político enturbió sus relaciones con la jerarquía, con actitudes que el Papa consideró inadecuadas. En la carta Notre charge apostolique, el Papa manifestó los peligros doctrinales de los planteamientos de Le Sillon, pidiendo su disolución.

Contenido de la carta Ya en las primeras palabras de la cartaLettre aux achevêques et évêques français, es el encabezamiento con el que se publicó esta carta en el Acta Apostolicae Sedis, no se trata por tanto de una encíclica, aunque es frecuente que se utilice este término al referirse a ella . el papa expresa su preocupación por las ideas que está difundiendo el movimiento de Le Sillon.

Al mismo tiempo manifiesta que durante tiempo ha dudado en manifestar pública y solemnemente su juicio acerca de Le Sillon, porque ama a la valiente juventud alistada bajo su bandera y la considera digna de elogio y admiración. En efecto su objetivo era encomiable, pues suponía tratar de poner en práctica el mensaje de León XIII en la Rerum novarum, ayudar a restaurar la justicia y el orden en la sociedad, confesando al tiempo su fe en un ambiente hostil, enarbolando la bandera de Cristo entre la clase obrera. Todo esto explica el laiendo y la aprobación que ha recibido el movimiento del episcopado y de la Santa Sede.

Sin embargo, pasado un tiempo aparecieron en Le Sillon tendencias alarmantes: sus fundadores, jóvenes y llenos de entusiasmo, carecían de la necesaria ciencia histórica, sana filosofía y teología sólida para afrontar con seguridad los problemas sociales a los que se enfrentaban y evitar que se infiltrasen en ellos ideas liberales y protestantes. Aunque no le faltaron consejos, ni fueron atendidos, apartándose cada vez más de la dirección e influencia de los obispos. En esta situación escribe el Papa.,

Expone a continuación el Papa los errores de carácter general en que ha incurrido el movimiento: por una parte, pretende sustraerse a la autoridad de la Iglesia, olvidando que todo lo humano está sujeto a moral y por tanto a la autoridad de la Iglesia. Pero además, Le Sillon, en su deseo de mejorar y regenerar la clase obrera, se aparta de las enseñanzas de la Rerum novarum, así, colocan la autoridad en el pueblo o casi la suprimen, y tienen por ideal realizable la nivelación de clases.

A continuación la carta identifica los errores particulares en que incurre el movimiento, al rechazar en la práctica, diversas enseñanzas de la Iglesia: "la autoridad pública procede de Dios, no del pueblo ni puede ser revocada por el pueblo (n. 19) la autoridad y la obediencia son necesarias y no coartan la libertad (n. 20). La desigualdad no es injusticia ni la democracia es el único régimen justo ni goza de especial privilegio (n. 21). Es falso y débil fundamento de la fraternidad el que se pone en interés común o en la simple humanidad. La caridad cristiana y Jesucristo mismo son la verdadera base de la fraternidad humana (n. 22)"Textos de la Carta, tal como son citados en Cristóbal Robles Muñoz, "La condena de Le Sillon, un episodio de la crisis modernista", en Historia Sacra, LXV , 2013, p. 326. Aunque en el texto original de la Carta los párrafos no están numerados, en esta cita se incluyen los número que les corresponderían.

A modo de conclusión la carta hace una llamada a los obispos para que no escape a su solicitud pastoral las situaciones de injusticia social, formando la conciencia del pueblo y los poderes públicos, y procurando que algunos sacerdotes -con buena formación filosófica, teológica e histórica- se dediquen al estudio de la ciencia social y a la solución de sus problemas. Se dirige, finalmente, a los jefes de Le Sillon:

En cuanto a los miembros de Le Sillon, aclaraba el Papa

Concluye la Carta, como es habitual, concediendo a los Obispos a su clero y pueblo su bendición apostólica, y pidiendo al Señor que los afectados por su mensaje entiendan las graves razones que motivan su escrito y les dé la docilidad de corazón necesarias para seguir las indicaciones que contiene.

Le Sillon tras la carta del Papa Ante la petición del Papa, Marc Sangnier quiso mostrarle su obediencia filial, dejó la dirección de Le Sillon y de los comités en que trabajaba. "Conservó su periódico, La Démocratie, y se limitó a una pura acción cívica, mediante la Ligue de la Jeune République, que fundó en 1921, sin la más leve inspiración religiosa"Gonzalo Redondo, La Iglesia en el mundo contemporáneo, EUNSA, Pamplona, 1979. Tomo II, p. 141.

Véase también

Pio X Encíclicas de Pío X Rerum novarum, de León XIII Le Sillon

Marc Sangnier

Referencias

Categoría:Documentos pontificios de Pío X Categoría:Iglesia católica en Francia Categoría:Documentos pontificios del siglo XX Categoría:Iglesia católica en 1910