El Consejo de Insurgentes se trataba de la máxima autoridad civil en los territorios liberados por el Ejército Negro durante la guerra civil rusa. En él se reunían las principales figuras anarquistas de Ucrania, que solían ser los mismos que lideraban los regimientos del Ejército Negro. Se componía mayoritariamente de gente sencilla y poco instruida, que se reunía para abordar temas relativos al respeto de la libertad de las personas y su derecho a disfrutar del rendimiento de su propio trabajo.

El movimiento disponía de pocos ideólogos instruidos, pues la mayoría de anarquistas ucranianos eran campesinos o profesionistas poco o nada escolarizados, por lo que la llegada masiva de anarquistas rusos exiliados de la Rusia bolchevique entre 1917 y 1918 supuso un impulso para el desarrollo político de las teorías anarcocomunistas en Ucrania.

Por ejemplo, la llegada de Vsévolod Mijáilovich Eichenbaum "Volin", anarquista perseguido por los bolcheviques en San Petersburgo, contactó con los majnovistas a finales de 1918 y en poco tiempo se hizo cargo de la sección de cultura y educación. Realizó un labor fundamental en la prensa, y se encargó con éxito de promover charlas, conferencias y reuniones sociales.

Pese a tratarse de un organismo con mentalidad libertaria respecto a las teorías colectivistas que planteaban los bolcheviques, la práctica totalidad de sus miembros consideraban que era un atentado contra la libertad de una persona pretender que trabajara a cambio de un jornal. El Consejo de Insurgentes y sus miembros, eran anarquistas con una acentuada influencia anarcocomunista. Este Consejo de Insurgentes respetaba hasta cierto punto la propiedad privada, pero no toleraba ningún tipo de explotación por parte de grandes campesinos al resto.

Lo que caracterizó a este órgano político fue que todos sus miembros combatieron, arriesgando la vida por sus ideas. Muchos de los que fueron sus miembros murieron a manos del Ejército Rojo, una vez terminada la Guerra Civil, cuando las comunas anarquistas empezaron a suponer un problema para los bolcheviques, que decidieron librarse de ellas.

Precedente: Unión de Campesinos de Guliái-Pole Esta organización fue fundada por Néstor Majnó y otros anarquistas de Guliái Pole (Ucrania) el 29 de marzo de 1917. En un principio se trató de un comité social con el fin de abolir la propiedad privada, de manera que la tierra fuera para el campesino que la trabajara pero perteneciera a todos los campesinos, representados por del Comité de la Unión de Campesinos.

El planteamiento elemental del Comité era entregar la tierra a los campesinos, de forma que ellos mismos pudieran trabajarla sin tener que rendir cuentas a los terratenientes. Cuando los anarquistas que seguían a Majnó se constituyeron en el Ejército Negro y conquistaron más territorio, nació la figura del Consejo de Insurgentes, una nueva Unión de Campesinos pero más organizada.

Comentarios de Majnó Néstor Majnó, líder del Ejército Negro y fundador del Consejo de Insurgentes, declaró ante los campesinos ucranianos en la primavera de 1917, recién salido de prisión después de permanecer nueve años arrestado por el gobierno zarista:

"¡Nosotros, como anarquistas, estamos de acuerdo con los socialistas- revolucionarios en cuanto a la necesidad que ustedes tienen de organizarse en una Unión, pero no en vistas de servir de apoyo al partido socialista revolucionario en su futura lucha oratoria contra los socialdemócratas y los Cadetes (el partido de la derecha) en el seno de la futura Constituyente, si alguna vez ésta es convocada!

La organización de la Unión de los Campesinos es, desde nuestro punto de vista, necesaria para lograr que los campesinos aporten el máximo de sus fuerzas a la corriente revolucionaria ¡Así contribuirán a ensanchar sus riberas, a hacer más hondo su lecho, para que, desarrollándose en completa libertad, esta corriente alcance toda su amplitud y dé todos sus resultados!

Para los campesinos, estos resultados son siempre los mismos: la posibilidad para los trabajadores del campo y de las ciudades -cuyo trabajo de esclavo y la inteligencia artificialmente envilecida sirven de pedestal al Capital y a ese robo organizado que es el Estado,- de no necesitar más, en su vida y en su lucha por la libertad, de cualquier tutela de los partidos políticos, así como de sus discusiones en el seno de la Constituyente futura.

Los campesinos y los obreros no deben ocuparse más de la Asamblea Constituyente(+). Ella es el enemigo de los trabajadores del campo y de las ciudades. Sería verdaderamente criminal de su parte esperar de ella la libertad y la felicidad.

Esta Asamblea no es más que un juego de azar para todos los partidos políticos. Pregunten, a cualquiera que frecuente este tipo de lugares, si alguna vez alguien salió de ahí sin haber sido engañado ¡nunca! ¡nadie!

¡Los trabajadores, los campesinos y los obreros que envíen allí sus representantes, también serán engañados!

No deben pensar actualmente ni en la Asamblea Constituyente, ni en organizarse para apoyar a los partidos políticos, incluyendo al Partido socialista- revolucionario ¡No! Los campesinos, lo mismo que los obreros, tienen que ocuparse de cuestiones mucho más importantes. Deben prepararse para el momento en que todas las tierras, fábricas y talleres sean reintegrados a manos de la comunidad y, sobre esta nueva base, construir una vida nueva.

La Unión de Campesinos de Guliái-Pole, de la cual ponemos aquí los cimientos, deberá de trabajar en ese sentido."

(+)Asamblea Constituyente: Donde se reunían los distintos representantes sociales para discutir asuntos políticos y donde, según Majnó, siempre se imponían las ideas reaccionarias debido al poder de la clase terrateniente.

Estas palabras de Néstor Majnó precedieron a la creación de la Unión de Campesinos de Guliái-Pole.

Relación entre Majnó y Lenin La relación del Ejército Negro y de los Consejos de Insurgentes con los bolcheviques estuvo muy influenciada por la relación que existía entre Lenin y Néstor Majnó. La relación personal era nula, pero Majnó admiraba enormemente a Lenin, hasta el punto de que mientras los anarquistas eran aniquilados en Moscú, San Petersburgo y sus alrededores, pensaba que todo aquello ocurría a sus espaldas.

Majnó y Lenin se reunieron una vez en verano de 1918, cuando el primero huyó de Ucrania al ser esta invadida por los ejércitos austríacos. Durante ese año vivió un tiempo en Moscú, donde se reunió con los dirigentes bolcheviques y promovió la unión de los anarquistas rusos en Soviets populares. Majnó siempre pensó que los anarquistas sólo podían hacerse fuertes si se unían entre sí, y vivió en Moscú con la esperanza de consolidar la creación de un Consejo de Insurgentes ruso.

El encuentro con Lenin desarrolló en Majnó una profunda admiración hacia el comunista, pese a que durante la plática se mantuvieron en desacuerdo pero en términos de máxima cordialidad.

Durante la reunión, Lenin proclamó una de sus célebres frases, a la que Néstor, quien a diferencia de Lenin jamás había recibido una educación básica ni había entrado en la universidad, no supo responder: "Los anarquistas siempre están dispuestos a toda clase de sacrificios; son abnegados, pero también ciegos y fanáticos. Dejan escapar el presente por un futuro lejano". En tono más conciliador, después de explicar que Majnó era una excepción dentro de ese grupo, añadió: "Nosotros conocemos a los anarquistas tanto como los conoce usted mismo. La mayoría de ellos, o no piensan nada sobre el presente, o piensan bien poco, a pesar de la gravedad. Y para un revolucionario es vergonzoso no tomar resoluciones positivas sobre el mismo. La mayoría de los anarquistas piensan y escriben sobre el porvenir, sin entender el presente. Esto es lo que nos separa a nosotros, los comunistas, de los anarquistas. Sí, sí: los anarquistas son fuertes en las ideas sobre el porvenir, pero en el presente no pisan terreno firme y son deplorables, ya que no tienen nada en común con este presente.

Fue después de esas palabras cuando Majnó, según él mismo relata, se excusó ante Lenin por no ser más que un campesino poco instruido. No obstante, le informó de las hazañas del Ejército Negro y de las medidas sociales de los Consejos de Insurgentes, explicándole que la naturaleza de sus palabras se debía a su desconocimiento del tema, lo cual era debido a la mala calidad de sus informantes.

Debido a esa admiración que en momentos rayó con la idolatría, Majnó fue incapaz de intuir la traición que sufrirían los anarquistas una vez expulsado el Ejército Blanco del país.

Alianza con los bolcheviques A principios de 1919 comenzaron los acercamientos entre bolcheviques y rebeldes ucranianos. En el Consejo de Insurgentes existía el común acuerdo de que, pese a las diferencias existentes, guerrear contra el Ejército Rojo pondría en riesgo la revolución en toda Rusia.

El acuerdo para una alianza entre el Ejército Negro y el Ejército Rojo tenía por objetivo unir las fuerzas para acabar primero con la reacción monárquica, estableciendo varias diferencias de los anarquistas con respecto a los bolcheviques, que serían abordadas más detenidamente cuando el Ejército Blanco fuera definitivamente expulsado de Ucrania.

Las cláusulas establecidas en este Tratado de Alianza, eran las siguientes:

a) El ejército insurreccional (Ejército Negro) conservará intacta su organización interna

b) Recibirá a comisarios políticos, nombrados por la autoridad comunista

c) No se subordinará al supremo comando rojo sino esrictamente en lo concerniente a las operaciones militares propiamente dichas

d) No podrá ser desplazado del frente de Denikin

e) Recibirá municiones y aprovisionamientos igual que el Ejército Rojo

f) Conservará su nombre de Ejército Insurreccional Revolucionario y sus banderas negras.

Al Ejército Negro se le designó, en la formación conjunta, como Tercera Brigada.

Más tarde se le nombró Primera División Insurreccional Revolucionaria.

Cuando se rompió la alianza, recuperó su nombre original.

El acuerdo entre los bolcheviques y los anarquistas fue estrictamente militar, excluyéndose de mutuo acuerdo cualquier cuestión política. En consecuencia los campesinos libertarios mantuvieron su línea revolucionaria a nivel económico y social, según la cual la actividad absolutamente libre de los trabajadores no admitía poder alguno en su región.

Esta alianza fue estrictamente militar, como demuestra parte del comunicado del II Congreso de Insurgentes el 12 de febrero de 1919:

"Los comisarios políticos y otros designados por el gobierno, no elegidos por nosotros, vigilan cada paso de los soviets locales y reprimen sin piedad a los camaradas obreros o campesinos que se posicionan en defensa de la libertad del pueblo contra los representantes del poder central.

Este, bautizado gobierno obrero - campesino de Rusia y Ucrania, obedece ciegamente al partido de los comunistas - bolcheviques que, en los estrechos intereses de su partido, persiguen de manera innoble al resto de organizaciones revolucionarias.

Detrás de su eslogan de dictadura del proletariado, los comunistas - bolcheviques han decretado su monopolio de la revolución, considerando contrarrevolucionarios a todos aquellos que no piensen como ellos.

El poder bolchevique arresta y fusila izquierdistas y anarquistas, prohíbe sus diarios, ahoga cualquier manifestación de la palabra revolucionaria."

En este II Congreso también se abordó la cuestión agraria, que era incompatible con los planteamientos bolcheviques: