thumb|Territorios de Borgoña y de Suabia hacia el año 1000.
Este artículo sobre Suiza en la Alta Edad Media comprende la historia de las diferentes culturas que habitaron el actual territorio suizo durante el período que va desde la retirada de las tropas romanas en territorio italiano hasta la creación de la Confederación de los III cantones.La Alta Edad Media comienza tradicionalmente con la caída del Imperio romano de Occidente en 476, se extiende hasta el establecimiento del feudalismo en 887 y cuyo final es objeto de debate en la historiografía. Por razones prácticas, se mantiene la apelación de «Alta Edad Media» para este artículo que cubre un período desde mediados del siglo IV hasta principios del siglo XIII. Durante este período, Suiza no era una entidad política unida, sino que, por el contrario, se encontraba dividida y fragmentada entre diferentes reinos, primero de los burgundios y alamanes, luego de los francos y finalmente de los carolingios, que se dividían la futura Suiza según las herencias patrimoniales.
Hacia el final del , en el actual territorio suizo se produjeron invasiones bárbaras de los alamanes de Germania Magna, especialmente en 260, cuando saquearon numerosas ciudades, se dirigieron progresivamente al Rin, a lo largo del cual los emperadores romanos del habían construido barreras defensivas (fortalezas y torres de vigilancia). A partir de 401, la población inquieta fue migrando hacia el sur y abandonó las ciudades de Nyon, luego de Augusta Raurica, al tiempo que las tropas romanas abandonaban el Rin marchando al sur de los Alpes, y abandonando también definitivamente el territorio de Suiza a los pueblos germánicos llamados «foederati», primero el pueblo burgundio, luego los alamanes. Estos se habían ido estableciendo en el centro y el este del país en busca de tierras cultivables, e impusieron allí sus dialectos germánicos. Hacia 443, los burgundios se asentaron al oeste del país en una región llamada Sapaudia («país de los abetos»), que corresponde a Saboya, e hicieron de Ginebra una de sus capitales. Los burgundios se asimilaron con la población galorromana, conservando el latín como idioma.
Al caer el Imperio romano, cuando Odoacro depuso al último emperador romano Rómulo Augústulo en 476, esos foederati se transformaron progresivamente en reinos, extendiéndose de forma considerable en el valle del Ródano, el ahora cantón del Valais, y los puertos de montaña alpinos. La frontera entre alamanes y burgundios quedó fijada entre los siglos y . Las regiones de los Alpes orientales se vieron poco afectadas por esas invasiones y mantuvieron -incluso hasta hoy- un dialecto del latín vulgar, el romanche, también llamado retorrománico. La zona del Tesino, en el sur de la actual Suiza y parte de la Galia Cisalpina, permaneció bajo el control de la península itálica.
En 534, los francos vencieron al rey burgundio Segismundo y se anexionaron su reino, propiciando el asentamiento de los alamanes, a los que habían vencido previamente. Dos años más tarde, el ducado de los alamanes siguió su camino. En la región bajo dominio alamán, solo permanecieron comunidades cristianas aisladas. La misión hiberno-escocesa reintrodujo la fe cristiana a principios del . Los francos conquistarán la Recia en 550, completando así su toma de control del conjunto del territorio helvético.
El territorio suizo formó parte del imperio de Carlomagno, y los monasterios y obispados se constituyeron en bases importantes para mantener el poder. Tras la muerte del emperador, el Tratado de Verdún de 843 dividió el Imperio en tresː Francia Occidental, Francia Media y Francia Oriental. El territorio suizo se vio dividido entre la Francia Media, al oeste (al que correspondió la Borgoña, la parte occidental de la Suiza actual) y la Francia Oriental de Luis el Germánico, al que correspondió el reino alamán (la parte oriental suiza y el futuro ducado de Suabia), que formará parte del Sacro Imperio Romano Germánico. El feudalismo se impuso al final del , cuando varias familias trataron de asentar su autoridad sobre diferentes partes del territorio: los condes de Saboya, sobre el Vaud, Ginebra (cuyos condes son depuestos) y el Valais; los condes de Gruyère, sobre el interior del territorio de Friburgo; los Zähringen, fundadores de numerosas ciudades, entre otras Friburgo y Berna; los Kiburg, que se instalaron en la meseta suiza; los Hohenstaufen y los Habsburgo, que se establecieron en la región desde Zúrich hasta el paso de San Gotardo.
La habilitación del paso de San Gotardo, entre las regiones de Uri y el Tesino, con la ayuda de los WalsersNombre germánico de los naturales del Valais. inmigrantes recientes y expertos en construcción de caminos, al inicio del , tuvo consecuencias importantes: el puerto del Gran San Bernardo, en el Valais, perdió importancia en el comercio internacional, lo que causó una crisis económica de dos siglos en el valle del Alto Ródano. En recompensa por ese trabajo, el Uri obtuvo «por servicios prestados al emperador» la Inmediación imperial que los independizó prácticamente de los Habsburgo, enriqueciéndose por los peajes y la venta de servicios (guías y posadas), lo que avivó evidentemente la codicia de los Habsburgo.
La omnipresencia y el poder de los Habsburgo, unidos a su voluntad de extender sus dominios y arrebatar las riquezas de los pequeños ducados y condados suizos, preocupaban a la pequeña nobleza local, que no tenía, sin embargo, la entidad necesaria para oponerse a su poder, por lo que no les quedó otra opción que servir a los extranjeros para sobrevivir. Por su parte, los campesinos pobres soportaban cada vez con más dificultad los pesados impuestos que debían pagar para beneficio exclusivo de una aristocracia extranjera que les imponía sus leyes sin tener en cuenta sus costumbres tradicionales. Los Waldstätten (literalmente «Comunidades del Bosque», la agrupación de los cantones primitivos) de los valles del lago de los Cuatro Cantones o lago de Lucerna, trataron en 1240 de oponerse a esa amenaza con una revuelta, pero fracasaron y fueron duramente reprimidos, al igual que las ciudades de Berna y sobre todo Zúrich, que acabaron casi en ruinas. Poco después, se constituiría en 1291 la Confederación de los III cantones, primera etapa de formación de la Antigua Confederación Suiza.
Las invasiones bárbaras
Después del abandono del limes por el Imperio romano en 260, la situación de los romanos y de los galorromanos en el hoy territorio suizo se volvió rápidamente precaria. Por temor a las invasiones alamanas, las tres cuartas partes de las propiedades rurales de la meseta suiza fueron abandonadas y sus ocupantes se retiraron a Recia o al valle del Po. Las poblaciones restantes se fueron refugiando poco a poco en los castra evacuados por la legión romana o, si era necesario, en las alturas del macizo del Jura o de los Alpes. En su mayoría, esas poblaciones continuaron viviendo según las formas y costumbres romanas, mientras sufrían la crisis económica del Bajo Imperio Romano.
Los burgundios
250px|thumb|La Galia en 481.
Contrariamente a los temores de la población, no fueron los alamanes, sino los burgundios los primeros que se asentaron en la región. Los burgundios corresponden más a una realidad militar que a una circunstancia verdaderamente étnica: componían, como muchos bárbaros, las tropas auxiliares que defendían el Imperio y estaba fuertemente romanizados. Era un ejército de combatientes heterogéneos. Sus tumbas, muy difíciles de distinguir de las de las poblaciones locales, contienen una variedad de material funerario tanto del mundo galorromano como germánico. El entierro en pareja, la práctica de la deformación craneal, además de la presencia de caracteres presumiblemente mongoloides en la dentición de los esqueletos burgundios, evocan una fuerte presencia de poblaciones de origen húnico dentro de este ejército.Laurent Ripart, Du royaume burgonde au royaume de Bourgogne : les terres savoyardes de 443 à 1032, sabaudia.org
En 411, el emperador Jovino estableció un primer reino burgundio en la región de Worms, en la margen izquierda del Rin, para asegurar la frontera amenazada por las invasiones de 406.
En 435, los burgundios se rebelaron y saquearon Bélgica. Derrotados por el general romano Aecio, aliado a los hunos, en 435 y 436, conservaron el recuerdo de su derrota en lo que más tarde se convierte en el Cantar de los Nibelungos.
En 443, según la Chronica Gallica de 452Citada por page 101 Aecio les concedió el perdón y trasladó a los ('los restos del pueblo burgundio', en latín ) a las civitates de Ginebra, Nyon y Avenches. Ocuparon así una zona, denominada Sapaudia ('el país de los abetos', que más tarde daría origen al nombre de Saboya, aunque el territorio no era el mismo) que iba desde la cuenca del Aar hasta el macizo del Jura, el lago Lemán y el ahora departamento de Ain, con el objetivo de mantener la Via Francigena que unía Roma con Canterbury pasando a través del Gran Paso de San Bernardo, Saint-Maurice, a lo largo del lago de Ginebra hasta Lausana y repeler una posible invasión de los alamanes a los que ya habían batido. En 451, los burgundios lucharon con el ejército romano que derrotó a Atila en la batalla de los Campos Cataláunicos.
Protectores de uno de los principales ejes comerciales entre Roma y el norte de Europa, pero también del Imperio contra los alamanes y los bagaudas, los burgundios, ya muy romanizados, fueron bien recibidos por la población local y en particular por la aristocracia y la Iglesia. La aristocracia galorromana desconfiaba de los contingentes procedentes de Italia y, aplastada por los impuestos imperiales, ya no veía en el Estado imperial más que un obstáculo para el desarrollo de su hegemonía social y estaba a favor del acantonamiento regional de un ejército burgundio. Muy circunspecta con la corte de Rávena, esa aristocracia esperaba que el acuartelamiento de un ejército burgundio les proporcionase una protección eficaz que lograrían controlar, permitiéndoles a ellos liberarse de la tutela imperial. Por su parte, la corte de Rávena favorecía a los burgundios en los que veía un contrapeso al ascenso al poder de los visigodos. El Imperio renunciaba a los impuestos que extraía de la región: estos se repartían en dos tercios de impuestos de la tierra y un tercio del impuesto de capitación al pueblo burgundio, el resto se pagaba a la curia de Ginebra. A cambio, los habitantes de la región de Ginebra mantendrían una guarnición de soldados, en torno a la cual se concentraba la mayor parte de las viviendas.
Después de la caída de Rómulo Augustulo, el último emperador occidental en 476, los emperadores de Constantinopla, bajo cuya autoridad se encontraba reunificado el Imperio, confiaron en los burgundios para luchar mejor contra el reino ostrogodo que se estaba formando en Italia. thumb|Vista de la abadía de San Mauricio de Agauno.