El escándalo de los cadetes, también conocido como Caso Ballvé, fue un escándalo sexual y político que estalló en Buenos Aires, Argentina, en septiembre de 1942, en torno a la participación de jóvenes cadetes del Colegio Militar de la Nación en supuestas fiestas sexuales organizadas por hombres homosexuales de clase alta. El principal imputado era el fotógrafo aficionado Jorge Horacio Ballvé Piñero, quien realizaba pequeñas reuniones en su departamento del barrio de La Recoleta y tomaba fotografías eróticas de los asistentes, que se convirtieron en la principal prueba utilizada en su contra. En 1942, Ballvé Piñero y su grupo de amigos, incluidos Adolfo José Goodwin, Ernesto Brilla, Romeo Spinetto y Sonia —seudónimo de Blanca Nieve Abratte, la única mujer—, entre otros, comenzaron a recoger cadetes de las calles para sus fiestas privadas, y algunos incluso desarrollaron relaciones románticas.

Una investigación interna en el Colegio Militar de la Nación destapó los hechos, que resultaron en la expulsión, baja y sanción de 29 cadetes. Ballvé Piñero sirvió de chivo expiatorio del escándalo y fue condenado a doce años de prisión por el cargo de "corrupción de menores", ya que recientemente había cumplido la mayoría de edad de 22 años y su amante tenía solo 20. La noticia del hecho tuvo un gran impacto en la sociedad y la prensa amarilla de Buenos Aires, al grado de que se difundían anónimamente entre la población listas de destacados presuntos homosexuales y se ridiculizaba regularmente a los cadetes en las calles.

El escándalo derivó en la persecución contra los hombres homosexuales más violenta en la historia argentina hasta ese momento, con una serie de allanamientos policiales y difamaciones que lograron encarcelar a muchos homosexuales, llevaron a otros al exilio y resultaron en dos suicidios. Varios historiadores señalan que el escándalo fue utilizado como excusa para el golpe de Estado de 1943 que puso fin a la llamada "Década Infame" y tuvo el autoproclamado objetivo del "saneamiento moral". Bajo el nuevo régimen aumentó la persecución a los homosexuales, y una de sus primeras políticas fue la deportación del cantante español Miguel de Molina, hecho que fue comentado en todo el país. La represión de la homosexualidad se profundizó con el ascenso del peronismo en 1946, aunque algunos autores apuntan que su relación fue más bien ambivalente.

El legado del escándalo ha sido comparado con el del juicio de Oscar Wilde en el Reino Unido, el baile de los cuarenta y uno en México y el escándalo Harden-Eulenburg en Alemania, y se considera un punto de inflexión en la historia de la homofobia del país. Sin embargo, el escándalo de los cadetes y su consiguiente persecución ha sido históricamente ignorado por los historiadores, y no fue reclamado por la cultura LGBT local como lo hizo la comunidad mexicana con el baile de los cuarenta y uno. En 2019, el dramaturgo Gonzalo Demaría se convirtió en la primera persona en tener acceso a los expedientes —cuyo contenido había sido una gran fuente de especulación para historiadores LGBT argentinos como Juan José Sebreli, Jorge Salessi y Osvaldo Bazán— y al año siguiente publicó su investigación en el primer libro que se centró en el escándalo.

Contexto Contexto político y militar thumb|Una multitud de cadetes y civiles en la Plaza del Congreso durante el golpe de Estado ocurrido el 6 de septiembre de 1930, que dio inicio a la llamada "Década Infame". El escándalo de los cadetes ocurrió durante un complejo período de transición de la historia argentina, entre el final de la llamada Década Infame y el ascenso del peronismo, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. En 1930, el primer golpe de Estado en la historia argentina del instauró el régimen militar del general nacionalista José Félix Uriburu, que puso fin al gobierno democrático del presidente Hipólito Yrigoyen.

Tras el crac de Wall Street de 1929, el modelo económico denominado "agroexportador" de Argentina se vio fuertemente impactado, ya que los países centrales redujeron sus compras de materias primas. Uriburu era un conservador que no creía en la democracia liberal y el sistema de partidos, representando un elitismo autoritario que buscaba reemplazar la democracia con un régimen corporativista similar al fascismo italiano. Bajo el golpe de Uriburu, los cadetes del Colegio Militar de la Nación alcanzaron la cima de su prestigio, al marchar con Uriburu ese día; de hecho, el evento a veces se denomina «Golpe de los Cadetes».Demaría, 2020, p. 73. El reconocimiento de los cadetes se dio en la construcción de una sede más grande y opulenta en la vecina localidad de El Palomar, en la provincia de Buenos Aires.Demaría, 2020, p. 76.

Uriburu convocó a elecciones presidenciales en 1931, en las que el oficial Agustín Pedro Justo fue declarado ganador mediante fraude electoral. Justo era parte de la Concordancia, una alianza política que incluía su propio Partido Demócrata Nacional, la Unión Cívica Radical Antipersonalista (una rama anti-Yrigoyen de la Unión Cívica Radical) y el Partido Socialista Independiente. La Concordancia gobernó el país hasta 1943, evitando la llegada al poder de la Unión Cívica Radical mediante continuos fraudes electorales. La Década Infame vio el desarrollo de una política de industrialización por sustitución de importaciones, lo que provocó una nueva ola de inmigrantes del interior del país a Buenos Aires en busca de oportunidades laborales. Justo fue sucedido como presidente de Argentina por Roberto María Ortiz en 1938, quien murió cuatro años después, dando como resultado la asunción de Ramón S. Castillo el 27 de junio de 1942.

Las primeras pruebas documentales sobre acusaciones de homosexualidad en el Ejército argentino datan de 1880, cuando dos cadetes de dieciséis años, Felipe Goulou y César Carri, abusaron de varios compañeros. La homosexualidad se convirtió en un interés principal para el Ejército argentino a partir de 1905, cuando se descubrieron más de un centenar de homosexuales pertenecientes al Ejército Imperial alemán durante la época en que los oficiales alemanes eran asesores en la Escuela Superior de Guerra y los soldados argentinos estudiaban en Alemania.Sebreli, 1997, p. 287. Al año siguiente, hubo un escándalo de homosexualidad en el propio Ejército argentino, cuando el capitán Arturo Macedo fue asesinado de un disparo perpetrado por el mayor Juan Comas, quien luego intentó suicidarse en un episodio considerado en ese momento como un "crimen pasional", que fue poco ocultado por la prensa. Si bien Uriburu era el presidente de facto del país, hizo la vista gorda ante otro escándalo que esta vez involucró a su familia, cuando el príncipe Jorge, duque de Kent, pasó una noche con su primo, José Evaristo Uriburu Roca, durante una visita oficial a Buenos Aires junto a su hermano, el futuro rey Eduardo VIII.Demaría, 2020, p. 75.

Cultura gay en Buenos Aires thumb|Vista de El Bajo, un área de cruising (conocida localmente como yire) para hombres homosexuales en Buenos Aires, c. 1895, con la calle Paseo de Julio (hoy avenida Alem) y la Estación Central (derecha), que fue completamente destruida por un incendio en 1897. thumb|Un grupo de travestis de clase baja y gays en una fiesta clandestina en las afueras de Buenos Aires, lejos de la Policía Federal, c. 1945. A principios del , Buenos Aires fue escenario de una gran ola de inmigración europea,Sebreli, 1997, p. 282. convirtiéndose en una gran ciudad cosmopolita y cambiando las costumbres tanto de la clase trabajadora como de la alta.Sebreli, 1997, p. 294. También hubo inmigración interna de campesinos a los márgenes de la ciudad, donde convivieron trabajadores y la clase baja. Los delincuentes de estas zonas desarrollaron su propia lengua, el lunfardo, nombre que también pasó a designar a sus hablantes.Sebreli, 1997, p. 283. Durante esta época, los barrios populares de Buenos Aires se convirtieron en el lugar de origen de la música y el baile del tango, que inicialmente se bailaba entre hombres.Bazán, 2010 , pp. 168–173. El surgimiento del tango estuvo acompañado de una nueva subcultura juvenil masculina, conocida como «compadritos», quienes fueron criticados como "afeminados" y "amorales" por bailar con otros hombres y por su meticulosidad con el arreglo personal y la moda.

A principios del , la principal zona de cruising gay de Buenos Aires (conocido localmente como yire o yiro) eran los jardines de la calle Paseo de Julio, un espacio arbolado que separaba el hoy demolido edificio Recova de lo que hoy es la avenida Alem y el Río de la Plata.Bazán, 2010 , pp. 116–117. Este barrio sureño, conocido como El Bajo, se convirtió en lugar de fiesta de bohemios, marineros, delincuentes y prostitutas. El área de yire iba desde la Casa Rosada —donde se inauguró el monumento Las Nereidas de Lola Mora en 1903— hasta la calle Temple, donde se ubicaba la Estación Central de Ferrocarriles. Dentro del Bajo, el principal punto de encuentro de los hombres homosexuales era la estatua de mármol blanco de Giuseppe Mazzini en la plaza que, en ese momento, llevaba su nombre. Documentos médicos y policiales de la época hablan de la presencia de homosexuales en los burdeles del Bajo, conviviendo pacíficamente con todo tipo de lunfardos.Bazán, 2010 , pp. 174–177. Otro lugar popular de cruising gay a principios del fue la Avenida de Mayo, inaugurada en 1894, que estaba muy cerca de la zona principal de los jardines del Paseo 9 de Julio. El yire se organizaba bajo la dinámica de las categorías loca (o marica) y chongo. En el argot desarrollado por la cultura masculina gay argentina, el llamado "habla de las locas", la palabra todavía popular chongo se usaba para denotar hombres masculinos, heterosexuales, que hacían el papel de activo; en oposición, loca era el término con el que los homosexuales abiertamente afeminados se llamaban entre sí.