La Catedral Metropolitana del Divino Salvador del Mundo es la iglesia principal de la arquidiócesis católica de San Salvador, en El Salvador, y sede del arzobispo metropolitano.
Historia
Orígenes
La ciudad de San Salvador ha tenido en su historia tres catedrales debido a desastres que destruyeron la edificación. La primera catedral se ubicaba en el sitio de la antigua iglesia parroquial y donde hoy está la iglesia el Rosario, al oriente de la Plaza Libertad. La segunda, y también la tercera catedral, se ubicó frente a la Plaza Gerardo Barrios de San Salvador, también conocida como Plaza Cívica que en su costado occidental se levanta el Palacio Nacional. La catedral tiene una historia de tragedia y de renacimiento.
Antigua iglesia parroquial y primera catedral
thumb|Litografía coloreada de la antigua iglesia parroquial y primera catedral de San Salvador en 1867|320x320px
EI 28 de septiembre de 1842, el Papa Gregorio XVI con la Bula "Universalis Ecclesia Procuratio” instituye la diócesis del Territorio del Estado De El Salvador y eleva su parroquia al rango de catedral. Cuando la villa de San Salvador se trasladó desde su sitio original en el valle de la Bermuda cerca de Suchitoto (lo que es el sitio arqueológico de Ciudad Vieja) al valle de Zalcoatitán o de las Hamacas (donde se encuentra actualmente) se destinó un predio al oriente de la Plaza Pública (también llamada Plaza de Armas o Plaza Mayor, hoy Plaza Libertad) para construir la parroquia de la población, en el mismo sitio donde desde fines del estaría la iglesia El Rosario.
Debido a los terremotos que asolaron San Salvador, la parroquia fue varias veces destruida y reconstruida; así, por el terremoto del 21 de abril de 1594, quedó sepultado bajo los escombros del templo el párroco Francisco Ramos. Para cuando la ciudad fue visitada por Pedro Cortés y Larraz, arzobispo de Guatemala (en cuya jurisdicción se encontraba la entonces alcaldía mayor de San Salvador), varios de los edificios de la ciudad se veían arruinados a causa de los temblores.
Los terremotos del 30 de mayo de 1776 y 2 de febrero de 1798 dejaron inutilizado el templo parroquial, viéndose en la necesidad de reconstruirlo; mientras tanto, se utilizó como parroquia provisional la iglesia o ermita de la presentación (más adelante denominada iglesia del Pilar o de San José, que quedó en ruinas luego del incendio del 8 de diciembre de 1975). Sería hasta 1808 que inició la construcción del nuevo templo, gracias a la iniciativa del presbítero José Matías Delgado que desde el 12 de agosto de 1797 se encontraba ejerciendo como vicario provincial y juez eclesiástico del partido de San Salvador; quedando habilitado para el servicio divino en 1811, finalizando su construcción en 1818. Este templo tuvo la forma de una cruz latina, con el eje mayor dirigido de este a oeste, dividido en una nave central y dos laterales; la fachada hecha de sólida mampostería tenía en el rumbo sur una torre para el campanario; las naves laterales estaban hechas en sus fundamentos de piedra y sobre ello de ladrillo; y el techo estaba cubierto de teja.
En la parroquia recién reconstruida, el presbítero Delgado cantó el Te Deum el 5 de noviembre de 1811, luego del éxito del primer movimiento independentista; más adelante, sus campanas tocaron a arrebato el 24 de enero de 1814, por órdenes de los presbíteros hermanos Aguilar, durante el segundo movimiento independentista; el 21 de septiembre de 1821, el presbítero José Ignacio Zaldaña cantó ahí el gloria luego que el gobierno de la entonces provincia de San Salvador recibiese la noticia de la independencia firmada el 15 de septiembre de ese año.
Desde 1770 se buscaba que San Salvador fuese sede de su propia diócesis, separada de la de Guatemala. Debido a la falta de voluntad de las autoridades, y al considerar que luego de la independencia los gobiernos de las provincias heredaban el patronato regio que anteriormente tenía el monarca español, el 30 de marzo de 1822, la junta de gobierno de la provincia de San Salvador declaró al presbítero José Matías Delgado (entonces también gobernante de la provincia con el título de jefe político) como obispo de San Salvador; esta decisión fue ratificada con el congreso de la provincia el 10 de noviembre de ese año, y luego por el congreso constituyente del estado del Salvador el 27 de abril y 4 de mayo de 1824; el 5 de mayo de 1824, Delgado tomó posesión como obispo en presencia de los diputados del congreso constituyente y el jefe político del Estado Juan Manuel Rodríguez, y con discurso dado por el exrector de la Universidad de San Carlos de Guatemala el presbítero José Simeón Cañas. Debido a la oposición del obispo de Guatemala fray Ramón Casaus y Torres, principalmente por la pérdida de los diezmos provenientes del territorio salvadoreño, el papa León XII condenó la decisión de las autoridades salvadoreñas y obligó a Delgado a retractarse de su elección por el obispo, lo que así se realizó, por lo que el territorio salvadoreño permaneció unido a la diócesis de Guatemala, manteniéndose en constante disputa las autoridades eclesiásticas salvadoreñas y las de Guatemala durante la existencia de la República Federal de Centroamérica.
El 28 de febrero de 1842, por bula del papa Gregorio XVI, se creó oficialmente la diócesis de San Salvador, por la que la antigua parroquia se convirtió en la primera catedral; el 28 de enero de 1843 fue nombrado como primer obispo Monseñor Jorge de Viteri y Ungo, quien tomó posesión de su cargo el 25 de septiembre de ese año.
El templo parroquial, luego catedral, sufrió deterioros por los terremotos del 10 de agosto de 1815, 7 de febrero de 1831 y 22 de marzo y 1 de octubre de 1839. En el terremoto del 16 de abril de 1854, la torre del reloj y campanario de la catedral se desplomó produciendo la caída de buena parte de la iglesia; ante ello las autoridades eclesiásticas, al igual que las civiles, se trasladaron a Cojutepeque, sirviendo como sede provisional del obispo la iglesia de San Sebastián de esa población. La catedral sería reconstruida pero su parte superior en lugar de ser de mampostería fue hecha de madera y lámina. Finalmente, el terremoto del 19 de marzo de 1873 provocó su derrumbe definitivo.
Segunda catedral alt=|miniaturadeimagen|La segunda catedral de San Salvador por 1943 alt=|miniaturadeimagen|320x320px|Litografía de la iglesia de Santo Domingo antes del terremoto de 1873
Templo y convento de Santo Domingo Antes del terremoto de 1873, en el predio frente a la antigua plaza de Santo Domingo (que luego de la construcción del primer Palacio Nacional se la conoció como parque o plaza Central, luego como plaza Bolívar y finalmente como plaza Barrios), donde más adelante se levantaron la segunda y tercera catedral, se erguía la iglesia y el convento de lo orden de Santo Domingo o de los dominicos. Los cuales se habían establecido en San Salvador en 1551 cerca del río Acelhuate, y en 1556 decidieron trasladarse a una nueva zona, lo que lograrían hasta 1566 cuando se movieron a las casas y terreno que ese año les entregó Nicolás López de Irraraga; en dicho terreno construirían un rancho de horcones que funcionaría como templo provisional y que desde 1568 se buscaría hacerlo permanente.
El terremoto del 23 de mayo de 1575 destruyó las casas de Irraraga, donde se alojaban los monjes, quedando una gran explanada frente al templo que se convirtió en la plaza, mientras que el convento se construyó al lado poniente del templo, extendiéndose hasta la actual plaza San Martín. Durante la época colonial, el convento de los dominicos fue el que llegó a tener mayor esplendor en San Salvador, con abundante platería y variedad de objetos de arte religioso en su interior, debido a la riqueza y al poder que la orden logró alcanzar en ese período, llegando incluso a servir como banco de préstamos para los hacendados de la época y a ser propietaria de fábricas de hierro y de fraguas, y de varias propiedades como las haciendas: Estamecayo, Atapasco y La Anunciación (todas ubicadas en el valle de Zapotitán).Tanto el templo como el convento, fueron destruidos y levantados varias veces debido a los terremotos del 21 de abril de 1594, 3 de noviembre de 1658, 1671, y 6 de marzo de 1719. Luego de ese último sismo, se construyó en la plaza de Santo Domingo un rancho de paja para vivienda de los religiosos y una ermita de paja que se mantuvieron hasta 1721, cuando se inauguró el templo y convento.
El templo y convento construidos en 1721 serían los últimos de la época colonial; y en dicho templo fue sepultado el prócer Santiago José Celis en 1814. En 1829, los dominicos fueron expulsados del país, el templo fue convertido en parroquia, y el antiguo convento de Santo Domingo sería la sede del Colegio de la Asunción y la Universidad Nacional desde el 5 de noviembre de 1844, y más adelante se lo convirtió en cuartel. Estas edificaciones sufrieron varias reparaciones después de resultar averiadas por los terremotos de 1776, 1798, 1815, 1831 y 1839; hasta quedar destruidos en el terremoto de 1854, en el que se hundió la mayor parte del templo al colapsar sus torres.
Ese templo existente de 1721 a 1854, según refiere el párroco José Miguel Funes (quien se hizo cargo del templo en 1860) en su “Descripción de la iglesia de Santo Domingo, su estado hasta la ruina de 1854”, estaba orientado de Norte a Sur y tenía forma de cruz latina, midiendo un total de 50 varas de largo y 15 de ancho. Su fachada era de orden jónico, hecha de mampostería bastante gruesa y estaba compuesta por dos cuerpos; en el primero sobresalía la puerta mayor al medio y había cuatro columnas a cada lado formando cuadros; por sobre la cornisa del primer cuerpo se levantaba el segundo, que era similar con una ventana redonda en el medio, mientras que en la parte más alta había en los extremos de ambos lados dos cimborrios o torres y al centro un pequeño pedestal en el que estaba grabada una estrella (símbolo de Santo Domingo) sobre el que se levantaba un pico proporcional a los cimborrios. El campanario se encontraba más bajo que el resto de la fachada contaba con una pequeña cúpula, y tenía tres campanas de diferentes tamaños, ordenadas al parecer en forma descendente, y de las que para 1854 solo funcionaba la más pequeña. La iglesia tenía paredes de calicanto y adobe, y techos de teja; su interior contaba con tres naves, separadas por pilares de mampostería y cuatro capillas en los que abundaban altares, figuras y pinturas al óleo. El altar mayor tenía forma piramidal y contaba con tres cuerpos; en el primero, el más bajo, sobresalía en su centro el tabernáculo donde se exponía el Santísimo Sacramento que se abría y cerraba por medio de un tornillo giratorio, que se le daba vuelta fácilmente y que hacía que subiesen o bajasen dos niños de madera esculpidos como angelitos; en el resto del altar había figuras de la virgen María, sus padres y otros santos. En el brazo occidental del templo, se encontraba una sacristía de 14 varas de largo y siete de ancho que comunicaba con el claustro o patio del convento adyacente; dicho claustro estaba rodeado de arcos de mampostería (tras el cual se distribuían las celdas monacales) y en él había una pila rodeada de arietes cultivados de flores; el convento tenía dos puertas: una hacia el sur, de cara a la plaza, a pocos metros de la fachada de la iglesia; y otra hacia el norte, que era llamada de campo, ya que por ahí entraban los animales de carga.
El templo y el edificio que anteriormente fuese el convento serían restaurados después del sismo de 1854, pero solo se repararía una de las torres del templo, específicamente la del oriente que serviría de campanario. El terremoto del 19 de marzo de 1873 destruyó definitivamente tanto el templo como el entonces cuartel.
Construcción e historia de la segunda catedral