La Inmaculada es una obra realizada por Juan de Juni hacia 1577. Está ubicada en la sala de exposiciones de San Francisco de Orense (Galicia, España).

Historia Inés Pérez de Belmonte Hay constancia documental de que la imagen fue encargada por Inés Pérez de Belmonte, una dama de la alta sociedad orensana del siglo . Inés era hija de Fernán Álvarez de Belmonte, señor del coto de Solveira y Belmonte, Pazos de San Clodio, Picouto y Cotorrino, además de patrón del beneficio de San Miguel de Calvelle y regidor del ayuntamiento de Orense, quien la concibió junto a su primera esposa, María Ximénez. Inés tenía un hermano mayor fruto de este matrimonio, el cardenal Pedro Álvarez de Belmonte, casado con Catalina de Quirós y Soutomaior, con quien procrearía seis hijos: Alonso Álvarez Belmonte, Luis de Andrade, Pedro Bermúdez, Álvaro de Soutomaior, María de Quirós (casada con Gil Soutelo, miembro de la Casa de Xocín) y Ana de Soutomaior.

De la vida de Inés se conocen muy pocos datos hasta su primer matrimonio. Para 1558, ya fallecida Ximénez, Fernán figura casado con Antonia de Novoa Fernando Álvarez, con quien concibió otros dos vástagos: Pedro Álvarez el Mozo (emigrado a América en 1581) y Petronila Novoa Belmonte (casada con Francisco Soutelo, señor de Xocín), ambos menores de 14 años cuando Fernán murió en 1560 sin haber hecho testamento. Inés vivió esta parte de su vida recibiendo una exquisita educación, muy diferente a la instrucción de su hermano en Salamanca, tal y como afirmaría a lo largo de su existencia. En 1553 contrajo matrimonio con el amigo y socio de su padre Rodrigo «Roi» Vázquez Enríquez, regidor y dueño de varios inmuebles tanto en la ciudad como en diversas áreas rurales, entre ellas Castro Caldelas y Ginzo de Limia. Rodrigo murió asesinado el mismo año de la boda,En la documentación de la época se afirma que murió a causa de un «ruido». siendo acusado en calidad de inductor Diego de Oca Sarmiento, señor de Celme; residente en el pazo de Oca Valladares (actual Liceo de Orense), Inés sostuvo pleitos con él por tres años, tras lo cual lo perdonaría, desposándose con Oca en julio de 1557. La dote aportada por su padre fue espléndida ya que la misma consistió en la exorbitante cifra de 5000 ducados, cantidad que Fernán había entregado cuando Inés se casó con Rodrigo, si bien solo procedió a pagar 2000 al contado, comprometiéndose a entregar el resto en un plazo de cinco años, trato que no llegaría a cumplir por su muerte tres años después de la boda, lo que provocó que su hermano Pedro tuviese que hacerse cargo de los pagos, los cuales serían objeto de reclamaciones por parte de ambos cónyuges.

El matrimonio duró veinte años, tiempo en que, por ende, Inés estuvo vinculada a la Casa de Oca, siendo prácticamente nula su relación con Pedro, quien terminaría abandonando la carrera eclesiástica en 1564, conociéndose que ya estaba casado para 1570. La vida de Inés transcurrió entre el pazo de Oca Valladares y el pazo de Afonsas (Celme); como dama importante de la época, se ocupó de su esposo, sus hijos, y de atender ambas casas, resultando problemática la de Afonsas debido a una mala administración fruto de la deslealtad de los vasallos que trabajaban en ella. Esta tranquila existencia terminó abruptamente con el deceso de su marido entre diciembre de 1577 y enero de 1578, hecho que daría lugar a nuevas disputas por la herencia, los derechos de las casas, las dotes de las hijas, la alimentación de los hijos, los negocios, etc. Respecto a su descendencia, de su primer matrimonio solo tuvo un hijo, el cual nació en 1554: Pedro Vázquez Enríquez, quien en 1571 se casaría con Leonor Díaz de Cadórniga, terminando sus días sumido en la locura. Con Oca procrearía cinco vástagos más: Inés, Diego, Suero, Francisca y Rodrigo, a los que había que añadir los dos hijos del primer matrimonio de Oca, uno de los cuales, Álvaro, heredaría el cargo de su progenitor a la muerte de este. El deceso de Oca pondría fin no solo a la tranquila vida de Inés sino también a su bienestar económico ya que se vio obligada a abandonar el lujoso y amplio pazo de Oca Valladares por una modesta casa en Porta da Aira, en la parroquia de la Trinidad, la cual contaba con jardín y bodega; esta vivienda la compró en 1580 a los herederos de Camila de Puga y Vasco Colmenero, ambos vecinos de Gudes (Ginzo de Limia). Aunque se desconoce la fecha de su muerte, se sabe que Inés ya había fallecido para 1596 puesto que así figura en una de las cláusulas del testamento del vecino de Orense Juan González del Valle: «[…] mando me entierren en la iglesia de Trinidad desta ciudad, junto a las rejas de la puerta de la Capilla Maior de la dicha Iglesia, de la parte de fuera hacia la mano derecha, adonde solía asentar Ynés Pérez de Velmonte, difunta».

Origen La primera referencia sobre la imagen aparece en el testamento de Juni, redactado en Valladolid el 8 de abril de 1577, según el cual la talla fue elaborada por encargo de Inés para su capilla funeraria, sita en la iglesia del Convento de San Francisco de Orense:

El hecho de que Juni falleciese el 10 de abril pone de manifiesto que el escultor nunca llegó a cobrar en vida por este trabajo, debiendo ser su viuda María de Mendoza o tal vez su hijo Isaac quienes recibieron el pago. La muerte del artista al poco de terminar la obra deja entrever además que la talla corrió el riesgo de quedar inacabada, mientras que el deceso de Oca menos de un año después permite dilucidar que de haber fallecido solo unos meses antes tal vez Inés no hubiese podido afrontar el pago dada la precariedad económica en la que se vio sumida al enviudar, lo que con seguridad hubiera derivado en la no entrega de la pieza, que en consecuencia se habría quedado en el taller del escultor y, quizá permanentemente, en Valladolid, si bien cabe resaltar que los 50 ducados plasmados en el testamento no constituían el total del importe sino la parte restante del mismo.

La imagen sería mencionada por segunda y última vez en un documento con fecha del 24 de junio de 1599 en el que, entre otros, se solicita a Francisco de Moure que tome la Inmaculada como modelo para la hechura de una talla de la Virgen destinada al convento,Esta obra podría corresponderse con la Virgen de la Concepción, pieza que hoy día se conserva en el Museo Catedralicio. gracias a lo cual se conoce que para ese entonces la imagen no se encontraba en la capilla funeraria sino en la sacristía:

Desamortización thumb|Capilla absidal de la epístola de la Iglesia de San Francisco de Orense. Tras la desamortización del Convento de San Francisco en 1835, la iglesia quedó sin culto aunque todavía en posesión del obispado por deseo de la reina regente María Cristina. Por su parte, el ayuntamiento de la ciudad, propietario del cenobio, cedió las instalaciones el 25 de abril de 1843 al Ejército, que ese mismo año las convirtió en cuartel de infantería (tras lo cual el edificio pasó a denominarse Cuartel de San Francisco), trasladándose en 1844 desde La Coruña un batallón al mando del teniente coronel Ángel Martín Mouriño.El cuartel dejaría de funcionar en 1984 y sería definitivamente cerrado el 31 de diciembre de 1987, entregando el coronel Isidoro Formoso las llaves al ayuntamiento el 18 de junio de 1993. En 1883 se procedió a la redacción de un proyecto firmado por el coronel, comandante y capitán Gerardo Dorado y Gómez destinado a restaurar el cuartel, procediéndose a elaborar hacia 1905 un memorándum firmado por el comandante Bonifacio Menéndez Conde en el cual se detallan las obras necesarias para la reparación de las instalaciones, efectuadas con el fin de poder albergar un batallón de infantería que se instaló en el cuartel ese mismo año. Por su parte, la Venerable Orden Tercera, sita en la calle Ervedelo, se ocupó de la Iglesia de San Francisco desde 1867 hasta 1920, tras lo cual quedó abandonada durante casi una década, siendo trasladada en 1928 a su ubicación actual, si bien para entonces gran parte de sus bienes habían sido desperdigados por diversas zonas de la capital, siendo la talla de la Inmaculada conducida al Museo Arqueológico Provincial en 1942 por disposición de la Comisión de Monumentos de Orense, donde figura con el número de inventario 285.

Emplazamiento Pese a la ausencia de una descripción de la Iglesia de San Francisco antes de ser trasladada a su actual emplazamiento,Tal y como apunta Francisco Fariña Busto, no existe ninguna descripción pormenorizada del interior de la iglesia ni de los altares laterales de la nave en los estudios publicados a finales del siglo y comienzos del . se conoce que existieron en el templo las siguientes capillas: Villajuán, Alonso de Castro (Nuestra Señora o San Ildefonso), San Juan Bautista, Buen Jesús o Niño Jesús y San Amaro, San Benito, Nuestra Señora de la Anunciación, San Francisco Blanco, San Juan Evangelista, Nuestra Señora de la Misericordia o la Nueva, San Diego, Nuestra Señora de la Consolación (Socorro) o La Vestida, Santa Ana, capilla mayor, Nuestra Señora de la Encarnación o Concepción, San Bernardino, San Buenaventura, San Benito de Palermo y Santa Clara, San Luis y San José o de las reliquias, Ecce Homo, Veracruz, Nuestra Señora de la Anunciación o la Preñada, San Blas, San Jacinto, Santiago y Tres Reyes Magos. En lo que respecta a la capilla donde la Inmaculada recibió culto inicialmente, trasladada junto con gran parte del crucero y reconstruida piedra a piedra en su actual ubicación, esta se encontraba en el ábside de la epístola y estaba dedicada a la Virgen Nuestra Señora. Con el objetivo de distinguirla de otras capillas bajo idéntica advocación dentro del templo, a lo largo de los siglos se la denominó con diferentes nombres: Nuestra Señora de la Consolación en los siglos y , Nuestra Señora la Vestida en el siglo , Nuestra Señora del Socorro en el siglo y Concepción en el siglo . Hay constancia de que la capilla fue levantada en la primera mitad del siglo en estilo gótico, conservando a día de hoy sus dos arcos: uno que la conecta con el crucero y otro, de menor tamaño, que la comunica con la capilla mayor, si bien este último fue parcialmente tapiado a finales del siglo para instalar una sencilla puerta. El interior de la misma cuenta con tres vidrieras y seis paredes divididas por pilares con capiteles ornamentados con motivos vegetales, siendo los elementos más importantes los sepulcros de Gonzalo de Puga, dotador de la capilla en el siglo , y su esposa Teresa de Novoa.

Por su parte, la sacristía, lugar al que por motivos desconocidos fue trasladada la imagen pocos años después de ser colocada en la capilla funeraria, esta se encontraba anexa a la capilla absidal del evangelio y fuera de la iglesia. Desaparecida tras la desamortización, se desconoce si estuvo emplazada en este lugar desde el inicio de la construcción del convento ya que la primera referencia documental sobre ella data de 1504 y tan solo se la menciona con el fin de ubicar la Capilla de San Bernardino: «syta en el dicho monesterio que esta saliendo de la Sant Xptanya pa el altar mayor a la mano derecha del altar mayor». Pese a que no se conserva ninguna descripción de la misma, unas fotografías tomadas en el siglo permiten conocer cómo estaba configurada al menos en lo que se refiere al exterior. El espacio en sí tenía planta cuadrada y mediana altura (inferior a la de la iglesia), y junto a él, en la cara sur, había otro edificio más pequeño que se podría corresponder con un oratorio mencionado en el inventario realizado con motivo de la desamortización. Su aspecto era posiblemente el resultado de diversas ampliaciones y reformas acometidas a lo largo de los siglos, si bien la estructura principal debió ser erigida a mediados del siglo en estilo barroco.