Una histerectomía (del griego ὑστέρα hystera «útero» y εκτομία ektomia «sacar por corte») es la extirpación quirúrgica del útero y el cuello uterino. La histerectomía supracervical es el término utilizado para la extirpación del útero únicamente, conservando el cuello uterino. Este procedimiento también puede implicar la extirpación de los ovarios (ooforectomía), las trompas de Falopio (salpingectomía) y otras estructuras circundantes. Los términos histerectomía “parcial” o “total” son términos comunes que describen, de forma incorrecta, que también se realice una ooforectomía en el momento de la histerectomía. Estos procedimientos generalmente los realiza un ginecólogo. En caso de que se mantengan los ovarios, sigue existiendo la posibilidad de fecundación asistida de óvulos y la anidación en el útero de otra persona.Wu, JM, Wechter, ME, Geller, EJ, et al. Hysterectomy rates in the United States, 2003. Obstet Gynecol 2007; 110:1091
La extirpación del útero impide que la persona pueda tener hijos (al igual que la extirpación de los ovarios y las trompas de Falopio), debido una futura imposibilidad casi absoluta de anidar el ovocito o huevo fecundado, lo que impide el desarrollo del embrión y posteriormente el feto. Existe un procedimiento quirúrgico que puede recuperar la fertilidad, pero el acceso a él es complicado: trasplante uterino. La histerectomía puede tener riesgos quirúrgicos además de efectos a largo plazo, por lo que esta cirugía normalmente se recomienda únicamente cuando ningún otro tratamiento ha funcionado o no quedan otras opciones.
En Estados Unidos es el segundo procedimiento quirúrgico ginecológico que se realiza más a menudo, por detrás de la cesárea. Casi un 68% de las histerectomías se llevaron a cabo por enfermedades como la endometriosis, hemorragia uterina disfuncional y miomas uterinos. Se espera que la frecuencia de histerectomías debido a falta de tratamientos alternativos continúe disminuyendo debido al desarrollo e investigación de otros tratamientos.
Usos médicos miniaturadeimagen| Histerectomía La histerectomía es un procedimiento quirúrgico importante que tiene tanto riesgos como beneficios. Afecta el equilibrio hormonal y la salud general de las personas. Debido a esto, la histerectomía suele recomendarse como último recurso tras haber agotado las opciones farmacéuticas u otras opciones quirúrgicas que remedien afecciones intratables y graves del sistema uterino y del sistema reproductivo. Sin embargo, puede haber otras razones para querer una histerectomía. Algunas de esas posibles razones son:
Endometriosis: crecimiento inadecuado de tejido uterino fuera de la cavidad uterina que puede provocar dolor y sangrado. Adenomiosis: un tipo de endometriosis en el que el revestimiento uterino ha crecido en el interior y en ocasiones a través de la musculatura de la pared uterina. Esto puede hacer que aumente el grosor de estas paredes y contribuir al dolor y al sangrado. Menorragia: sangrado menstrual irregular o excesivo que supere la semana de duración. Este sangrado puede alterar la calidad de vida de la persona y ser indicativo de una afección más grave. Miomas uterinos: crecimiento de tumores benignos en la pared del útero. Estos tumores musculares no cancerosos pueden crecer de forma individual o en grupos y pueden causar dolor extremo y sangrado. Prolapso uterino: si los músculos del suelo pélvico están debilitados, existe la posibilidad de que el útero descienda y llegue a sobresalir de la vagina en los casos más graves. Prevención de cáncer: especialmente si hay antecedentes familiares importantes de algún tipo de cáncer relacionado con el sistema reproductivo (especialmente cáncer de mama junto con mutaciones del gen BRCA) o como parte de la recuperación de dichos cánceres. Cáncer ginecológico: dependiendo del tipo de histerectomía, puede ayudar en el tratamiento del cáncer o precáncer del endometrio, el cuello uterino o el útero. Para protegerse o tratar el cáncer de ovarios, sería necesaria una ooforectomía. Reafirmación de género: los hombres trans y las personas no binarias con estos órganos reproductivos pueden beneficiarse de esta operación para ayudar con la disforia de género, prevención de futuros problemas ginecológicos y transición en caso de necesitar nueva documentación legal que requiera una operación de afirmación de género como esta. Discapacidades graves del desarrollo: tratamiento que es, en el mejor de los casos, controvertido. Tras el caso de Ashley en Estados Unidos, una niña discapacitada de seis años que en 2003 fue sometida a una histerectomía, entre otros tratamientos, los tribunales supremos estatales de Estados Unidos han determinado que casos específicos de esterilización debida a discapacidades del desarrollo violan los derechos constitucionales y los derechos de la persona. Posparto: para eliminar un caso grave de placenta previa (placenta que se ha formado sobre o dentro del canal del parto) o placenta percreta (placenta que ha crecido dentro y a través de la pared del útero para adherirse a otros órganos), así como un último recurso en caso de hemorragia posparto excesiva. Dolor pélvico crónico: en caso de que no tenga o se haya podido descubrir una causa conocida. Síndrome premenstrual (SPM), dolores menstruales u otras afecciones causadas por el período menstrual que causen sufrimiento y disminuyan la calidad de vida de la persona.
Riesgos y efectos adversos En 1995, la mortalidad a corto plazo (en los 40 días siguientes a la cirugía) era del 0,038% al realizarse por causas benignas. Los riesgos de complicaciones fueron la presencia de miomas, una edad más joven (pelvis vascular con mayor riesgo de sangrado y útero más grande), sangrado uterino disfuncional y paridad.
En el caso de personas embarazadas, con cáncer u otras complicaciones, la tasa de mortalidad aumenta.
El efecto a largo plazo en la mortalidad de todos los casos es relativamente pequeño. Las personas de menos de 45 años tienen una mortalidad a largo plazo significativamente mayor. Se cree que esto se debe a los efectos secundarios hormonales de la histerectomía y la ooforectomía profiláctica., which cites: * Este efecto no solo ocurre en las personas premenopáusicas; también se ha demostrado que las personas que ya han entrado en la menopausia han experimentado una disminución en la supervivencia a largo plazo tras una ooforectomía.
Aproximadamente el 35% de las personas que se someten a una histerectomía se someten a otra cirugía relacionada en los siguientes 2 años.
En un 0,02% de los casos de histerectomía vaginal y en un 0,13% de los casos de histerectomía abdominal puede tener lugar una lesión ureteral. Esta lesión generalmente ocurre en el uréter distal, cerca del ligamento suspensorio del ovario o a la altura en la que el uréter cruza por debajo de la arteria uterina, a menudo debido a la sujeción a ciegas y la colocación de una ligadura para controlar la hemorragia.
Recuperación La estancia en el hospital es de al menos 3 días para el caso del procedimiento abdominal y al menos 1 día para los procedimientos vaginales o vaginales asistidos por laparoscopia. Después del procedimiento, el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos recomienda no insertar nada en la vagina durante las primeras 6 semanas (incluyendo la inserción de tampones o mantener relaciones sexuales que involucren la penetración vaginal de cualquier tipo).
Ooforectomía no intencionada y fallo ovárico prematuro En un número considerable de histerectomías con intención de preservar los ovarios, se termina realizando la extirpación de uno o ambos ovarios.
La edad promedio de inicio de la menopausia tras una histerectomía en la que se conservan los ovarios, es de 3,7 años antes que la de las personas que no ha pasado por una histerectomía. Una de las teorías al respecto es que esto se debe a la interrupción del suministro de sangre a los ovarios después de una histerectomía o a la falta de retroalimentación endocrina del útero. La función de los ovarios que permanecen se ve afectada significativamente en aproximadamente el 40% de las personas, algunas de las cuales requieren terapia de sustitución hormonal. Se ha observado un efecto similar y sólo ligeramente más débil en los casos de ablación endometrial, a menudo considerada una alternativa a la histerectomía.
Un número considerable de personas desarrollan quistes ováricos benignos después de una histerectomía.
Efectos en la vida sexual y dolor pélvico Después de una histerectomía por razones benignas, la mayoría de personas refieren una mejoría en la vida sexual y en el dolor pélvico. Un porcentaje menor de personas refiere un empeoramiento de su vida sexual y otros problemas. Las cifras son significativamente diferentes en el caso de una histerectomía realizada por causas malignas: el procedimiento suele ser más radical y conlleva importantes efectos secundarios. Una proporción de las personas que se someten a una histerectomía por dolor pélvico crónico continúan teniendo dolor pélvico después de la histerectomía y desarrollan dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales que involucren penetración vaginal).
Menopausia prematura y sus efectos Tras la extirpación de los ovarios, los niveles de estrógeno caen drásticamente, eliminando los efectos protectores del estrógeno sobre los sistemas cardiovascular y esquelético. Esta condición a menudo se denomina "menopausia quirúrgica", aunque es sustancialmente diferente a la menopausia natural o por motivos de edad; la primera es un choque hormonal repentino en el cuerpo que causa la aparición rápida de síntomas menopáusicos tales como sofocos, mientras que la segunda es una disminución gradual de los niveles hormonales durante un período durante años con el útero intacto y los ovarios capaces de producir hormonas incluso tras del cese de los períodos menstruales.
Según un estudio de la publicación European Heart Journal, el riesgo de enfermedad cardiovascular posterior aumenta sustancialmente en las personas que se someten a una histerectomía antes de los 50 años de edad. No se ha encontrado relación entre las personas que se han sometido al procedimiento después de los 50 años y aquellas que no. El riesgo es mayor cuando se extirpan los ovarios, pero sigue influyendo incluso cuando se conservan.
Otros estudios han asociado las histerectomías con la osteoporosis (disminución de la densidad ósea) y un mayor riesgo de fracturas óseas. Esto se ha atribuido al efecto modulador del estrógeno sobre el metabolismo del calcio. La caída de los niveles séricos de estrógeno después de la menopausia puede causar una pérdida excesiva de calcio que conduce al desgaste óseo.
Las histerectomías también se han relacionado con tasas más altas de enfermedades cardíacas y debilidad ósea. Las personas que se han sometido a una histerectomía que incluía la extirpación de ambos ovarios suelen tener niveles de testosterona reducidos en comparación con las personas que mantienen los ovarios. Uno de los efectos de esta reducción de testosterona puede ser la disminución de altura, que puede tener lugar como resultado de una densidad ósea reducida, mientras que los niveles elevados de testosterona en las personas se asocian con una mayor sensación de deseo sexual.
Las ooforectomías en las personas de menos de 45 años se asocia con una mortalidad cinco veces mayor por trastornos neurológicos y mentales.
Incontinencia urinaria y prolapso vaginal