La chica dorada es el primer álbum de estudio de la cantante mexicana Paulina Rubio, publicado por el sello discográfico EMI Capitol de México el 20 de octubre de 1992. Tras convertirse en una de las integrantes más destacadas de la banda Timbiriche y grabar once álbumes de estudio, se separó de la agrupación en mayo de 1991 para comenzar su proyecto como artista solitaria. Después de permanecer estudiando varios meses en Europa, viajó a Madrid (España), donde se reunió con diferentes productores musicales y compositores reconocidos de la época para dar inicio a la sesión de grabación de su debut artístico. El álbum se grabó a finales de 1991, fecha en la que también comenzó a grabar la telenovela Baila conmigo en México.

Producido y musicalmente dirigido por el productor español Miguel Blasco, y escrito principalmente por los letristas y compositores españoles e italianos José Ramón Flórez, Gian Pietro Felisatti y César Valle, La chica dorada es un álbum pop y dance-pop, que incorpora géneros revolucionarios de la época como el new jack swing, new wave y pop rock, además de incluir un par de baladas románticas. La mayoría de las letras abordan temas sobre las relaciones sentimentales, el amor, el desamor y la fama. El álbum recibió críticas faMío (canción de Paulina Rubio)vorables de críticos de música; muchos aplaudieron al álbum en sí por ofrecer una interesante mezcla de géneros dentro del pop, mientras que los periodistas de espectáculos consideraron a la cantante como otra estrella fugaz del pop hispano. A pesar de la reacción de los periodistas, La chica dorada fue un éxito comercial y le abrió las puertas a la cantante al mercado internacional.

Cuatro sencillos se publicaron del álbum entre 1992 y 1993, todos gozaron de un éxito inminente en las listas musicales de sencillos en Estados Unidos y América Latina. El primer sencillo, «Mío», alcanzó la posición número tres de la lista Hot Latin Songs de Billboard y fue certificado como disco de oro en México. Los siguientes sencillos, «Amor de mujer», «Sabor a miel» y «Abriendo las puertas al amor» también lograron un excelente rendimiento en la lista de Hot Latin Songs. Como parte de su promoción, Paulina Rubio se presentó en diferentes programas de televisión, eventos y recintos, y respaldó el álbum con la gira musical La Chica Dorada Tour.

La chica dorada recibió en México certificación de triple disco de oro por vender 450,000 copias. En los Estados Unidos, el álbum tuvo una escalada constante en las listas musicales más importantes de la música latina, y alcanzó el puesto número dos en el Latin Pop Albums de Billboard, convirtiendo a la cantante en una fuerte promesa de la música hispana, y la primera artista mexicana en ingresar a la lista más importante de la industria musical latina en Estados Unidos con su álbum debut, después de los primeros lanzamientos de su compatriota Ana Gabriel. La chica dorada ha vendido 1.2 millones de copias en todo el mundo.

Antecedentes En 1982, Paulina Rubio se dio a conocer en la industria de la música hispana como parte del entonces grupo infantil Timbiriche, a los 10 años de edad. Durante los primeros años, la agrupación interpretó canciones dirigidas a una audiencia de niños, y conforme los integrantes iban creciendo, cambiaron poco a poco su mercado, al punto de convertirse en un grupo juvenil con letras sobre romance adolescente. Timbiriche atravesó muchos cambios en su alineación, pero la cantante supo adaptarse. Junto a sus compañeros de grupo, ella impuso su propio estilo, destacándose por ser la más rebelde y desenvuelta. En su etapa de adolescente, Timbiriche logró catapultar su éxito en todo el territorio de México y Latinoamérica, especialmente con el álbum Timbiriche VII (1987) que vendió 800,000 mil copias y se convirtió en uno de los álbumes más vendidos en México de todos los tiempos. Otro éxito comercial fue el disco Timbiriche VIII y IX (1989), que vendió 500,000 copias.

Dentro de Timbiriche, Paulina Rubio le dio notoriedad a su voz en temas como «Acelerar», «Rompecabezas», «Me Plantó», «Sacúdete», «Soy Como Soy» y «Persecución en la Ciudad». Su estilo vocal fue descrito por los periodistas como «hábil» y «poderoso», lo que le dio oportunidad de destacar del resto de sus compañeros. De acuerdo a la revista ¡Hola!, «Paulina brillaba en el escenario por su energía y carisma», mientras que la edición hispanoamericana de Vogue sostuvo que «supo ganarse su lugar con su rubia melena alborotada e imponente personalidad, en uno de los grupos infantiles más importantes en México durante la década de los ochenta y hasta entrados los noventa». Con Timbiriche grabó once álbumes de estudio; Timbiriche 10 (1990) marcó su última producción como integrante del grupo. A principios de 1991, la joven cantante decidió abandonar Timbiriche, y se embarcó en la concepción de su primer disco en solitario.

Desarrollo y concepto thumb|izquierda|200px|Paulina Rubio se inspiró en Brigitte Bardot para la estética visual de «La Chica Dorada»

Paulina Rubio viajó a Londres entre los 17 y 18 años, donde estudió historia del arte y pintura.En entrevistas ha mencionado que irse a Inglaterra le dio «perspectiva» e «independencia», algo que la hizo enriquecerse artísticamente. A mediados de 1991 se estableció en Madrid, España, llegó a la capital «con mi pianito eléctrico japonés, con muchas programaciones, que era como mi caja de ritmos». Allí se reunió con diferentes productores y compositores reconocidos de la época, incluyendo al productor español Miguel Blasco, creador de los más grandes éxitos discográficos de Alejandra Guzmán, Yuri y Manuel Mijares, por mencionar a algunos artistas. Blasco contactó a su equipo de trabajo, los notables compositores españoles José Ramón Flórez, César Valle y el italiano Gian Pietro Felisatti, quienes ya conocían de cerca a la cantante, ya que habían escrito canciones cuando ella formó parte de Timbiriche. El músico Aleks Syntek fue el único compositor mexicano con quien trabajó para el disco. Fue en el estudio casero de Syntek donde grabó sus primeros demos.

Para financiar el proyecto en solitario le pidió apoyo a su mamá, la actriz Susana Dosamantes, quien además era una gran amiga de Miguel Blasco. Según comentó la actriz Norma Lazareno en una entrevista, Susana «vendió su casa, sus pertenencias y cosas de valor para llevarse a su hija a España, para que la conocieran los grandes compositores de allá y hacerle las canciones con las que logró destacar a nivel internacional».También recibió apoyo de su bisabuela materna Micaela, una fallida concertista mezzosopranoque la animó a rechazar la beca de Televisa que en ese momento tenía.

La cantante viajó a España el 4 de noviembre de 1991 para reunirse con Miguel Blasco y comenzar las sesiones en el estudio. La grabación del álbum se llevó a cabo en los estudios Balu-Balu, en Madrid, entre diciembre de 1991 y febrero de 1992. Durante una entrevista con la cantante y presentadora Ilse para el programa de televisión Galardón a los Grandes, explicó que ofrecería música para «un mercado muy amplio», con un concepto fresco y acorde a su edad. En cuanto a su imagen visual, explicó que se inspiraría en la actriz y cantante francesa Brigitte Bardot. Tras finalizar las primeras sesiones de grabaciones del álbum, regresó a México para filmar sus escenas para la telenovela Baila conmigo (1992), que protagonizó junto a sus excompañeros de Timbiriche, Biby Gaytán y Eduardo Capetillo. La producción resultó ser un éxito masivo, y se publicó una banda sonora para respaldar la promoción de la telenovela, además de múltiples apariciones en programas de televisión y festivales de música, por lo que el lanzamiento de su álbum debut tuvo que ser retrasado.

Respecto a las teorías en torno a cómo surgió su apodo artístico «La Chica Dorada», años después Paulina Rubio aseguró que el periodista Guillermo Vázquez Villalobos, conocido por descubrir a grandes estrellas de la televisión mexicana como Verónica Castro y Lucía Méndez, fue quien comenzó a referirse a ella con este apelativo. Durante la reunión previo al lanzamiento oficial de la cantante, sus representantes y los ejecutivos de su nueva firma discográfica, reconocieron que este apodo evocaba una imagen glamurosa y original, así que optaron por hacer un branding bajo este sello.

Antecediendo el estreno del primer sencillo promocional, Paulina Rubio realizó una campaña publicitaria para presentar el concepto del álbum y dar a conocer el nombre del proyecto. Ella explicó que la estética de «La Chica Dorada» se basaba en «maquillaje muy de los años 60 y los atuendos siempre de color dorado», dándole un aire de una diva de la época del cine clásico de Hollywood. La primera vez que utilizó el look de «La Chica Dorada» fue durante un programa de televisión especial por el Día de las Madres de Televisa el 10 de mayo de 1992, donde interpretó la canción «Sueña, Baila Conmigo» (de la banda sonora de la telenovela Baila conmigo). Apareció luciendo una chaqueta y unos shorts dorados, y un peinado lacio con ondas.

Una vez finalizada la producción del disco, Paulina Rubio firmó un contrato con la compañía discográfica EMI Capitol de México en junio de 1992, y en ese mismo mes se envío a varias emisiones de radio la canción «La Chica Dorada» como un sencillo promocional limitado únicamente en México. En la edición de agosto de la edición mexicana de Teleguía, la cantante explicó: «La vida está llena de ciclos, y yo estoy a punto de empezar el que quizá sea el más importante de mi carrera».

Composición El álbum es principalmente un disco de pop y dance pop que incorpora influencias de los géneros new wave, new jack swing, soul y pop rock con toques latinos. También incluye dos baladas románticas. La textura del álbum ha sido descrita como «liviano y bailable». La chica dorada se abre con «Mío», una «canción para la pista de baile» que incluye un extravagante inserto de saxofón en el puente y termina con riffs de guitarra eléctrica. Contiene un coro en clave soul e influencias new wave y synth pop. Líricamente es una canción de respuesta que habla de la rivalidad de dos mujeres que están enamoradas del mismo hombre, en cuyas declaraciones «concretas, elegantes y directas», la intérprete «refleja la ansiedad de poseerlo todo».Los arreglos de sintetizador synth pop de la segunda pista, «Dime Si Soy Sexy», apuntan a una chica que es perseguida por la multitud cada vez que sale de su casa debido a que está dotada de una natural y exuberante belleza. A través de un chirriante y divertido saxofón incorpora música new wave y un pulso medio. La canción recibió comparaciones con los primeros trabajos discográficos de Madonna. La primera balada romántica del álbum, «Sabor a miel», es un tema sentimental y «poético» que explora los sentimientos abrumadores de un amor perdido; la cantante la ha citado como el tema más personal del disco porque le recuerda a su entonces exnovio Carlos Pavón, que falleció en un accidente automovilístico. La canción incorpora un tempo de vals, teclados y refinados violines y piano.

thumb|200px|Paulina Rubio incluyó un cover de «La Escoba», del grupo de rock español Los Sírex.