La Iglesia Adventista del Séptimo Día Movimiento de Reforma es una denominación cristiana protestante en el Adventismo, se formó a partir de un cisma en la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Europa durante la Primera Guerra Mundial ante la posición que asumieron los líderes de la iglesia madre en Europa sobre la observancia del sábado y sobre el compromiso de los adventistas con la portación de armas en el servicio militar para la Alemania Imperial en la Primera Guerra Mundial .
Historia
Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en Europa, los dirigentes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día tuvieron problemas con las autoridades locales por las doctrinas que profesaban, basados en esto y para evitar problemas más fuertes, algunos dirigentes de la Iglesia Adventista tomaron nuevas posturas y puntos de vista en temas que en un tiempo atrás no se hubieran hecho.
Presumiblemente siguiendo la responsabilidad cristiana de cumplir con los deberes cívicos, tal como lo estableció Cristo en las escrituras (Ro. 13:1-14)(Tit. 3:1)(1P. 2:17)(Mt. 20:19-26, 22:20-21), los pastores adventistas aconsejaron a los miembros de iglesia presentarse a servir en la guerra. Sin embargo, otros pastores no compartieron esta postura, defendiéndose con estas palabras: “En todo lo que hemos dicho, hemos demostrado lo que la Biblia enseña: primero, que la participación en la guerra es una transgresión del sexto mandamiento; segundo, que prestar servicio militar en sábado es una transgresión del cuarto mandamiento”.
Incluso el pastor G. Dail, Secretario de la División Europea, en carta circular del 2 de agosto de 1914 instruía al pueblo: “Debemos cumplir alegremente nuestros deberes militares, sea que estemos en el servicio o seamos llamados a servir, para que los oficiales vean en nosotros soldados valientes y leales, dispuestos a morir por nuestros hogares, por nuestro ejército y por nuestra patria.”
En declaración dirigida al Ministerio de Guerra, el 4 de agosto de 1914, en nombre de la Unión Alemana Oriental, firmada por su presidente, H. F. Schubert, se declaraba: “Nos hemos unido estrechamente en defensa de la patria, bajo estas circunstancias, también empuñaremos las armas en sábado”.
Ante esta posición contraria a las Escrituras, los creyentes que no estuvieron de acuerdo con las declaraciones de la dirigencia protestaron y al procurar mantenerse fieles, a pesar de la persecución, el encarcelamiento, la tortura y la muerte misma, finalmente fueron separados, o excluidos de la iglesia por adoptar posturas de firmeza con relación a las recomendaciones del Espíritu de Profecía.
Tanto en Europa como en Norteamérica –sede de la Conferencia General- se tenía conocimiento de los acontecimientos, pero los europeos con su práctica y los norteamericanos con su silencio, aprobaron las nuevas posturas tomadas por algunos dirigentes la Iglesia y así evitar un reino dividido.
Terminada la Guerra los diferentes, grupos de creyentes separados de la Iglesia Adventista, buscaron la forma de reconciliarse y al mantener su postura de firmeza a sus creencias diferentes a la de iglesia Adventista se realizó esta reunión, una de las más importantes fue la que se realizó en Fridensau, del 21 al 23 de julio de 1920, entre los miembros de la directiva de la Asociación General, de la División y Uniones Europeas, y el llamado "Movimiento Opositor", que pasaron a conformar el Movimiento de Reforma.
Dichas reuniones finalizaron sin lograr la unificación del movimiento a la Iglesia Adventista. En vista de que la separación se iba haciendo más grande en puntos doctrinales como la no participación en la guerra, el no consumo de carne (vegetarianismo),entre sus miembros hicieron que el movimiento se organizara en forma separada de la Iglesia Adventista.
La primera reunión de la Conferencia General de los Adventistas del Séptimo Día Movimiento de Reforma, se realizó en la ciudad de Gotha, Alemania del 14-20 de julio de 1925, con la participación de delegados de las cuatro uniones que en ese entonces formaban el Movimiento de Reforma.
En la década de 1950 se fue formando una división dentro del movimiento debido a la lucha de poder de parte de algunos dirigentes. Dicha división causó que el movimiento se fragmentara, las dos fracciones subsisten en la actualidad, formándose allí la sociedad misionera internacional de los Adventistas del séptimo día movimiento de reforma.
Antecedentes de 1888
Básicamente la separación de 1920 en Fridensau fue el último esfuerzo que se podía hacer con tal mantener la unidad de la Iglesia, ya que dichas divisiones veníanse arrastrando desde antes de 1888 cuando se notó una de las primeras claras divisiones que existía en la Iglesia. En el congreso de Minneápolis en 1888 llegó, como se conoce hoy en día, "El Mensaje de la Justificación por la Fe", que se había predicado desde los orígenes de la iglesia Adventista Organizada. Este mensaje se recordó al ser predicado por los pastores A. T. Jones y E. J. Waggoner.
En esta conferencia el punto de vista de Waggoner era en esencia la impotencia del hombre para agradar a Dios y que básicamente éste no podía hacer absolutamente nada para ser salvado ya que Jesús lo había hecho todo,tal doctrina no era nueva para la iglesia adventistas ya que desde su organización se predicaba, Además de que los mandamientos de la ley no son para los adventistas (para la humanidad) una prohibición, sino una promesa.
El presidente de la Asociación General (A. G. Daniels) se sentía incómodo al tener cerca a la señora Elena G. de White y decidió su envío a Australia, y tras su retorno a América ella murió.
Hubo muchos intentos por mantener la unidad, pero el grupo naciente continuaba con sus nuevas revelaciones (nueva luz) sin deseos de abandonarlas y con un espíritu de pregoneros. Más en 1920 fue el mismo pastor Daniels quien expulsa de la reunión en el colegio de Fridensau al llamado Movimiento Opositor diciendo que ese grupo no duraría ni 10 años. Por firmeza extraordinaria y su apego a las palabras del Espíritu de profecía dado a Elena G. de White. La separación fue muy difícil y triste pero necesaria, ya que se llegó hasta lo último. El llamado Movimiento Opositor se organizó en 1925 en Gotha Alemania del 14 al 20 de julio.
En la década de 1951 se fue formando una división dentro del movimiento debido a la lucha de poder de parte de algunos dirigentes. Dicha división causó que el movimiento se fragmentara en los Adventistas del Séptimo Día Movimiento de Reforma, y la Sociedad Misionera Internacional de los ASDMR. También sobrevinieron las críticas de otras denominaciones al alegar que si se dividían, se llevaban en mismo nombre, los Adventistas. Pues adoptaron el nombre, cosa que se ve ilegal pues asumir el nombre de la iglesia Adventista como propio siendo otro grupo u otra denominación, de igual forma el esquema de su organización.
Continuó progresando en miembros al predicar su evangelio a las personas, especialmente a los ya creyentes Adventistas no reformados para adquirir mayor cantidad y absorber sus miembros. Se optó en primer lugar por este tipo de profesos que a personas que no conocen ningún mensaje, como una forma de acrecentar mucho más el Movimiento organizado de la iglesia de la reforma.
La sede de la Conferencia General se ubicó primero en Isernhagen, Alemania, luego pasó a Basel, Suiza. Después de la Segunda Guerra Mundial, fue trasladada a Sacramento, California. Las oficinas de la sede mundial (Conferencia General) están actualmente establecidas en Roanoke, Virginia, Estados Unidos de América. La iglesia cuenta con membresía en más de 100 países alrededor del mundo, organizada en Uniones, Campos y Misiones.
Referencias: Iglesia Adventista del Séptimo día, El Protocolo de Fridensau, La Mano de Dios al Timón (libro de la ACES), Joyas de los Testimonios, Mensajes Selectos, Evangelismo e Historia de los Adventistas del Séptimo Día Movimiento de Reforma.
Supuestos errores históricos del basamento en 1971
Algunos sostienen que la argumentación que intenta demostrar el Movimiento de Reforma, sobre los antecedentes denominacionales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, en 1888, contiene errores históricos, los siguientes son los argumentos:
1-En este relato de la historia se ubica a Arturo G. Daniels como presidente de la Asociación General de los adventistas en 1888, cuando en realidad él vino a asumir la presidencia en el congreso de 1901. Evidencia de esto se encuentra en el libro escrito por el prestigioso autor adventista Enoch de Oliveira y titulado La Mano de Dios al Timón, en la página 250. Por lo cual no es sostenible la declaración de que por causa de las desavenencias entre el presidente Daniels y Elena de White en 1888, ella fue enviada fuera de Estados Unidos, pues Daniels no era presidente.
2-También esta interpretación histórica contiene una declaración muy cuestionable. Es difícil pensar que Elena de White y Daniels tuvieran un conflicto que perduró hasta la muerte de Elena, pues poco tiempo antes de morir ella dejó en las manos de Daniels y de un grupo reducido de hombres la responsabilidad de la publicación y el manejo de sus escritos, o sea, lo hizo uno de sus fideicomisarios. Esto puede comprobarse en el libro "Mensajes Selectos, tomo 1, página 10, dónde el texto dice: “Los que ella eligió como fideicomisarios fueron: Arturo G. Daniells, entonces presidente de la Asociación General; Francisco M. Wilcox (…)”http://text.egwwritings.org/publication.php?pubtype=Book&bookCode=1MS&lang=es&collection=56§ion=all&pagenumber=10&UIlang=es&t=1
Doctrinas
Dios, El Padre
Los reformistas creen que existe un solo Dios que es supremo, creador, eterno, todo lo conoce, todo lo puede, que creó a los humanos y los ama inefablemente.
Jesucristo, El Hijo
Los adventistas reformados creen que Jesucristo es el Hijo de Dios, es uno en naturaleza con el Padre. Todos fueron creados por medio de Él. Reteniendo su naturaleza divina, Cristo tomó la naturaleza humana, fue hecho carne, y vivió como hombre, pero sin pecado, siendo ejemplo para cada uno. Él murió por los pecados de toda la humanidad, resucitó de entre los muertos, y ascendió al Padre para hacer intercesión a favor del hombre.
El Espíritu Santo El Espíritu Santo, el representante de Cristo y del Padre, es la Tercera Persona de la Divinidad. Él es, además de Cristo, el mayor de todos los dones de Dios a la humanidad; y a través de él, Cristo promete estar con sus seguidores. Juan 14:16–18, 23; Mateo 28:19, 20; 1 Juan 3:24; 4:12, 13; Efesios 3:16, 17; Romanos 8:9–11.
Una comparación entre Isaías 6:8–10 y Hechos 28:25–27 muestra que el Espíritu Santo es una parte diferenciada de la Deidad. Isaías 48:16. Mientras Cristo es nuestro Mediador ante el Padre (1 Timoteo 2:5), el Espíritu Santo hace intercesión por nosotros obrando en nuestro corazón. Romanos 8:26 (compárese con el verso 34).
La primera obra del Espíritu Santo es declararnos culpables de pecado y llevarnos a Cristo. Juan 16:8. Al aceptar a Jesús como nuestro Salvador personal, nos entregamos a la influencia y control del Espíritu Santo, que testifica de Cristo y produce arrepentimiento, conversión (nuevo nacimiento o regeneración) y santificación. Él continúa llevándonos a toda la verdad (obediencia), y nos convertimos en partícipes de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4), teniendo la mente de Cristo. Juan 15:26; 16:8; 3:5–8; Tito 3:5; 1 Corintios 6:11; 2 Corintios 3:18; Romanos 8:1, 2, 9, 14, 16; 2 Tesalonicenses 2:13; Gálatas 5:16, 25; Juan 16:13; 1 Corintios 2:10–16.
Antes que una persona pueda recibir los dones del Espíritu, debe llevar los frutos del Espíritu Santo en su vida (Gálatas 5:22–25; 1 Corintios 12:7–11).
El don del Espíritu Santo es la señal (garantía) de nuestra resurrección. La presencia del Espíritu de Dios en nosotros es el principio de la vida eterna. Romanos 8:9–11 (compárese con Juan 11:25, 26; 1 Juan 4:13; Efesios 1:13, 14).
Personalidad