El determinismo es una doctrina filosófica que sostiene que todo acontecimiento físico, incluso el pensamiento y las acciones humanas, están causalmente determinados por la irrompible cadena causa-consecuencia y, por tanto, el estado actual «determina» en algún sentido el futuro. Existen diferentes formulaciones de determinismo, que se diferencian en los detalles de sus afirmaciones. Hay tres tipos de determinismo:
El determinismo lógico sostiene que el valor de verdad de cualquier proposición es intemporal. Por ejemplo: la frase «Mañana lloverá» es verdadera o falsa, y si es verdadera, entonces mañana lloverá por necesidad lógica. El determinismo epistémico sostiene que si se conoce cualquier hecho futuro de antemano, entonces debe ocurrir tal hecho inevitablemente. El determinismo causal sostiene que todos los eventos son el resultado de leyes naturales y de condiciones precedentes y que, por consiguiente, son inevitables.Arreola García, A. N. y Caballero, D. (2024). Es tu destino leer esta columna. Revista ¿Cómo ves?, año 26, núm. 306, mayo. Universidad Nacional Autónoma de México. México: Dirección General de Divulgación de la Ciencia. ISSN 7-52435-78173-2 www.comoves.unam.mx
Para distinguir las diferentes formas de determinismo, conviene clasificarlas de acuerdo con el grado de determinismo que postulan:
El determinismo fuerte sostiene que no existen sucesos genuinamente aleatorios o azarosos y que, en general, el futuro es potencialmente predecible a partir del presente. El pasado también podría ser «predecible» si conocemos perfectamente una situación puntual de la cadena de causalidad. Pierre-Simon Laplace defendía este tipo de determinismo. El determinismo débil sostiene que es la probabilidad lo que está determinado por los hechos presentes, o que existe una fuerte correlación entre el estado presente y los estados futuros, aun admitiendo la influencia de sucesos esencialmente aleatorios e impredecibles.
Cabe resaltar que existe una diferencia importante entre la determinación y la predictibilidad de los hechos. La determinación implica exclusivamente la ausencia de azar en la cadena causa-efecto que da lugar a un suceso concreto. La predictibilidad es un hecho potencial derivado de la determinación certera de los sucesos, pero exige que se conozcan las condiciones iniciales (o de cualquier punto) de la cadena de causalidad.
El determinismo en las ciencias sociales Dado que las ciencias sociales estudian tanto la conducta individual como la conducta de sistemas formados por diversos individuos, existen formas de determinismo que sostienen que el comportamiento global del sistema es determinista (sin afirmar nada sobre el determinismo de los individuos) y formas más radicales que sostienen el determinismo incluso a nivel de individuo.
Algunos autores, como Marvin Harris, que no son estrictamente deterministas, han planteado la posibilidad de un determinismo probabilista, por el cual no serían los hechos en sí mismos los que están determinados, sino la probabilidad de que un sistema social evolucione en un sentido u otro.
Determinismo en los sistemas sociales Existen varias teorías que postulan alguna forma de determinismo para la evolución de los sistemas sociales. En general, estas teorías postulan alguna forma de determinismo débil, justificando el determinismo no tanto a que el comportamiento de los individuos pudiera ser determinista, sino a que la propia estructura y las restricciones de los sistemas son los que producen determinismo, aun cuando los individuos puedan estar dotados de libre albedrío. Algunas formas de determinismo son:
Determinismo económico: afirma que la evolución de las sociedades está gobernada o restringida por factores económicos. El filósofo y economista Karl Marx sugirió que las estructuras sociales están fuertemente condicionadas por factores económicos y el modo de producción, a su vez determinado por la tecnología (las fuerzas productivas). Esta posición no debe confundirse con el determinismo económico stricto sensu (la diferencia está en "condicionar" frente a "determinar" completamente). Dentro de algunos enfoques tecnocráticos, neoclásicos y liberales de la actualidad, parece existir una asunción tácita de determinismo económico, a saber, que un mismo conjunto de medidas económicas aplicadas a gran escala producirán resultados idénticos (o muy parecidos) en sociedades diferentes y en tiempos diferentes, con independencia de otros factores extraeconómicos de tipo político, social y cultural. Determinismo tecnológico: las fuerzas técnicas determinan los cambios sociales y culturales. Esta posición es similar a la mantenida por Jared Diamond, Marvin Harris o Karl Marx para los cuales los factores materiales, entre ellos la tecnología y los recursos disponibles, condicionan fuertemente otros desarrollos sociales, aunque ninguno de los tres autores es un determinista propiamente dicho. Esta corriente, que se perfila mayoritariamente en torno a la denominada Escuela de Toronto, estudia los medios de comunicación que prestan especial atención a su naturaleza tecnológica y a cómo esta influye y determina los usos sociales que se hacen de ella e incluso las formas sociales que surgen de ellos. Determinismo geográfico: Para muchos autores, sobre todo de la segunda mitad del y la primera mitad del , el medio físico determina a las sociedades humanas como colectivo y al hombre como individuo y a su nivel de desarrollo socioeconómico y cultural, por lo que los seres humanos deben adaptarse a las condiciones impuestas por el medio. Esta "escuela geográfica" o "forma de hacer geografía" se considera impulsada por el geógrafo y antropólogo alemán Friedrich Ratzel. La geógrafa estadounidense Ellen Churchill Semple llevó estas ideas hasta extremos radicales en su obra Influences of Geographic Environment on the Basis of Ratzel's System of Anthropo-geography. Una variante de este tipo de determinismo es el determinismo climático, que establece que la cultura y la historia resultan muy condicionadas por las características climáticas de la zona donde se vive. Un ejemplo de este tipo de determinismo es el que plantea Ellsworth Huntington en sus obras Clima y civilización y The Pulse of Asia: los orígenes de la civilización están determinados por el clima. Si el clima no es favorable, no se producirá un elevado nivel de desarrollo humano (civilización). Podría definirse también como un determinismo climático. Otra forma de determinismo geográfico débil es la postura de Jared Diamond, quien sugiere que la presencia de ciertos animales domesticables o ciertos recursos naturales en ciertas regiones ha tenido un impacto decisivo en la expansión de las civilizaciones antiguas y modernas. El determinismo por carácter social (como sostiene el filósofo Thomas Hobbes) niega la libertad en virtud de la convivencia social. La sociedad es la que impone reglas o leyes necesarias para equilibrar los intereses y deseos individuales, pues en caso de faltar dicha reglamentación el individuo desembocaría en un caos generalizado que atentaría contra todos y cada uno de los demás pues, como afirma Hobbes: «Homo homini lupus» ('El hombre es un lobo para el hombre'). El determinismo de clase: dice que el nivel social en el que morirá una persona está ligado (o correlacionado, probabilísticamente) con el nivel social en el que nace, de manera que en términos sociales existe inamovilidad. Se considera un antónimo del sueño americano, porque la sociedad no mide el valor de las personas en función de sus ideas, pensamientos o logros personales, sino por su nivel social, y resulta imposible entonces escalar en la sociedad, a menos que se esté destinado para eso.
Determinismo en los individuos Nuevamente dentro de las formas de determinismo, en relación con los individuos, existen posturas desde el determinismo probabilista hasta el determinismo fuerte, que niega cualquier papel al azar. Desde el punto de vista humano, el determinismo individualista fuerte' sostiene que no existe el libre albedrío. El determinismo sostiene que la vida está regida o está fuertemente determinada por circunstancias que escapan al control humano, de modo que nadie es responsable, en última instancia, de lo que hace o deja de hacer.
Determinismo biológico: Conjunto de teorías que defienden la posibilidad de dar respuestas últimas al comportamiento de los seres vivos a partir de su estructura genética. Por lo tanto, la conducta de los seres humanos como de otros animales, obedece a formas que han sido necesarias para la supervivencia de sus genes y que se extienden a complejos sistemas sociales adaptados a su más favorable proceso evolutivo. Determinismo genético: afirma, en su versión más fuerte, que el ser humano no es libre porque está condicionado o determinado por sus genes. En las versiones más débiles, el determinismo genético sostiene que la personalidad y en gran medida el éxito y las acciones en la vida están sujetas ante todo a los genes, que son el factor explicativo principal. El determinismo ambiental (también, determinismo educacional o determinismo conductista) afirma que no son los genes los que condicionan al ser humano, sino la educación que recibe a lo largo de la vida, que es la causante de su comportamiento (véase también correlación y su comparación con causalidad). Para el determinismo conductista, el ser humano no es libre porque sus conductas se condicionaron. El psicólogo B. F. Skinner defendía esta postura (conductismo), al igual que J. B. Watson. Determinismo psíquico: concepto acuñado por el psicoanálisis, parte de que todo fenómeno psíquico tiene una causa y, por lo mismo, también la libre elección o decisión humana, en las que la causa es la fuerza del motivo más potente, o bien la situación interna psicológica determinada por todos los condicionamientos procedentes de la herencia, la biología, la educación, el temperamento y el carácter de la persona que decide o el inconsciente. Determinismo lingüístico. Se refiere a que la forma concreta de la lengua que se habla y los conceptos presentes en la misma imponen o condicionan fuertemente el tipo de razonamientos, concepciones e ideas sobre el mundo. La hipótesis de Sapir-Whorf, muy popular a mediados del , es una forma de determinismo lingüístico. En general, la mayor parte de formas de determinismo lingüístico han sido muy criticadas y discutidas tanto por lingüistas como por especialistas en ciencia cognitiva.
El determinismo en las ciencias naturales
En la física, el determinismo sobre las leyes físicas fue dominante durante siglos, y algunos de sus principales defensores fueron Pierre Simon Laplace y Albert Einstein. Laplace, quien contribuyó enormemente al desarrollo de la física y la teoría de probabilidades, afirmó:
La mecánica clásica y la teoría de la relatividad son teorías que postulan leyes de evolución temporal, es decir, "ecuaciones de movimiento" de tipo deterministas. Ha habido autores como Karl Popper o Ilya Prigogine que han intentado rebatir este determinismo en la física clásica con base en argumentos tales como la existencia de sistemas con bifurcaciones, la flecha del tiempo, el caos, etcétera. Sin embargo, según M. López Corredoira, todo lo que están haciendo estos autores es básicamente confundir de manera inapropiada el determinismo con la predictibilidad.López Corredoira, M., 2001, “Determinismo en la física clásica: Laplace vs. Popper o Prigogine,” El Basilisco, 29: 29-42. El determinismo es inseparable de la mecánica clásica y la teoría de la relatividad, no así la predictibilidad pues, a pesar del hecho determinista en el modo en que las mecánicas clásica y relativista tratan la evolución temporal de los sistemas físicos, en la práctica existen muchas dificultades para lograr un conocimiento completo del estado físico de un sistema clásico o relativista.