La Operación Tormenta de Agosto o la Batalla de Manchuria comenzó el 8 de agosto de 1945, con la invasión soviética del Estado títere japonés de Manchukuo; la invasión más grande abarcaba el vecino Mengjiang, así como el norte de Corea, el sur de la isla de Sajalín y las islas Kuriles. Marcó la primera y única acción militar de la Unión Soviética contra el Imperio del Japón durante la Segunda Guerra Mundial, sin contar las acciones realizadas en el conflicto ruso-japonés de Manchuria.
La invasión comenzó dos días después del lanzamiento de la primera bomba atómica sobre Hiroshima por los Estados Unidos y un día antes del lanzamiento de la segunda bomba atómica sobre Nagasaki. Esta invasión fue producto de la conferencia de Yalta, donde Stalin había aceptado las peticiones de los Aliados para romper el Pacto de Neutralidad con Japón y entrar en el Teatro del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial en los tres meses posteriores a la rendición de la Alemania Nazi y con ello el fin de la guerra en Europa.
Antecedentes Después de la humillante e inesperada derrota japonesa en la batalla de Jaljin Gol en el verano de 1939 a manos de tropas soviéticas, el Imperio de Japón renunció a cualquier intento de expandirse hacia Mongolia y Siberia, abandonando la doctrina del Hokushin-ron o "Camino del norte" que promovía el expansionismo japonés hacia las regiones septentrionales de Asia bajo control o influencia de la URSS; esto quedó expresado en el Pacto de Neutralidad firmado dos años después por Japón y la Unión Soviética y que debía durar cinco años.
Por esta razón, el Tercer Reich no pudo contar con el apoyo japonés en la invasión de la Unión Soviética en 1941. Peor aún, el espía Richard Sorge, alemán infiltrado como periodista en Tokio pero al servicio de la URSS, alertó al Stavka soviético que los militares japoneses no planeaban atacar a la Unión Soviética, y gracias a esta información el general Georgi Zhúkov pudo retirar tropas del Lejano Oriente ruso y trasladarlas a Moscú, que estaba siendo atacada por la Alemania nazi (véase Batalla de Moscú).
El Ejército Rojo estuvo ocupado combatiendo a la Wehrmacht alemana así como a las demás tropas de otras potencias del eje entre 1941 y 1945, y durante este tiempo Stalin rechazó la idea de abrir el "Frente del Lejano Oriente" debido a la cantidad de bajas sufridas en el oeste. Finalmente, en la Conferencia de Yalta en 1945, Stalin acordó, con el Presidente estadounidense Franklin Roosevelt y el Primer ministro británico Winston Churchill, que la Unión Soviética entraría en guerra con Japón tres meses después de la derrota alemana en Europa. Inicialmente, Stalin solicitó ocupar la isla de Sajalín y las Kuriles, no obstante, después solicitó mayores privilegios en Manchuria, ya que de lo contrario, según sus propias palabras: «sería muy difícil para mí y Molotov explicarle al pueblo soviético por qué Rusia estaba entrando a la guerra con Japón». La cuestión de Corea no fue definida claramente en esta conferencia.
Fuerzas en combate Fuerzas soviéticas Dispuesto a cumplir su palabra, Stalin colocó al mariscal Aleksandr Vasilevsky a cargo de tres Frentes soviéticos (Grupos de Ejércitos), que deberían rodear Manchuria y aniquilar al Ejército Guandong apostado allí. La planificación se inició en abril, y se empezaron a movilizar distintas unidades ubicadas en Europa a 10 000 km al este. Si bien la mayoría de la reorganización de las unidades se realizó entre mayo y julio, al iniciarse la campaña, continuaban llegando tropas desde Europa. Entre mayo y agosto el Stavka (alto mando soviético) había enviado al Lejano Oriente a más de 400.000 hombres, 7137 cañones y morteros, 2119 tanques y cañones autopropulsados, etc., que se unieron a las fuerzas ya destacadas en la zona.
Frente Transbaikálico: comandado por el mariscal Rodión Malinovski, debía tomar Mengjiang y la parte occidental de Manchukuo. Sus ejércitos, unos 654.040 hombres, eran los siguientes: 17.º Ejército, comandante teniente general Alekséi Danilov 36.º Ejército, comandante Aleksandr Luchinski 39.º Ejército (proveniente de la batalla de Königsberg) 53.º Ejército (proveniente de la batalla de Praga) 6.º Ejército de Tanques de la Guardia (proveniente de la batalla de Praga) Grupo de Caballería Mecanizada de Mongolia, comandanteː coronel general Issá Plíyev 12.º Fuerza Aérea - comandanteː mariscal del aire Serguéi Judiakov 2.º Frente del Lejano Oriente: comandado por el general Maksim Purkayev, debía tomar la parte norte de Manchukuo. Sus ejércitos, unos 337.096 hombres, eran los siguientes: 2.º Ejército Bandera Roja. 15.º Ejército 16.º Ejército (Reserva), el LVI Cuerpo de fusileros participó en la toma de la isla de Sajalín 10.º Fuerza Aérea, comandanteː coronel general de aviación Pável Fedorovich Zhigarev. Grupo Operacional Kuriles Frente del Lejano Oriente: comandado por el mariscal Kirill Meretskov, debía tomar la parte oriental de Manchukuo. Sus ejércitos, unos 586.589 hombres, eran los siguientes: Ejército Bandera Roja. - comandanteː Coronel General Afanasi Beloborodov; 5.º Ejército de Guardias (proveniente de la batalla de Königsberg) 25.º Ejército - Comandanteː Coronel General Iván Chistiakov 35.º Ejército X Cuerpo Mecanizado Grupo Operacional Chuguevsk 9.º Fuerza Aérea Flotilla del Amur
En total se contabilizaban unas 80 divisiones del Ejército Rojo. De los 5.000 carros de combate que poseían, unos 3.700 eran los famosos T-34. Un tercio de los 1.577.225 hombres apostados fueron utilizados para servicios o soporte. El arma de artillería estaba compuesta por 26.137 piezas de artillería pesada y 1.852 de artillería ligera. La Fuerza Aérea Soviética contó en esta contienda con 5.368 aviones. Entre las fuerzas navales de la Armada Soviética se contaban con la Flota del Pacífico (cerca de 165.000 hombres, 416 barcos -incluyendo dos cruceros, un líder, 12 destructores-, 78 submarinos, 1382 aviones de combate y 2550 cañones y morteros), al mando del almirante Ivan Yumáshev, y con la Flotilla del río Amur (12.500 hombres, 126 vehículos anfibios, 68 aviones de combate, 199 cañones y morteros), al mando del contralmirante Neon V. Antonov. La frontera terrestre de la Unión Soviética estaba cubierta por 21 áreas fortificadas, así como con las tropas fronterizas de Primorie, Jabárovsk y los distritos fronterizos de Transbaikalia. El comandante en jefe de las tropas soviéticas en el Lejano Oriente era el mariscal Alexander Vasilevski y el jefe de las tropas mongoles era el mariscal Horloogiyn Choybalsan. Las acciones de la Armada y de la Fuerza Aérea las coordinaban el almirante Nikolai Gerásimovich Kuznetsov y el Mariscal Jefe del Aire Alexandr Nóvikov. No obstante, el factor más importante era la experiencia de los oficiales, obtenida durante la Gran Guerra Patria.
Los nipones se dieron cuenta de la llegada de tropas, y ni siquiera el hecho de que los altos oficiales soviéticos se vistieran como suboficiales logró engañar al enemigo. No obstante, los japoneses subestimaron la amenaza, y algunos estrategas sugirieron que el ataque se realizaría en la primavera de 1946.
Fuerzas japonesas
La fuerza que se opondría al Ejército Rojo sería el Ejército Guandong, acostumbrado a victorias fáciles contra el Ejército Nacional Revolucionario de China, aunque prevenido por la derrota ante los soviéticos en 1939. Las derrotas niponas en otros frentes (Birmania, Filipinas), habían motivado desde fines de 1944 el traslado de veteranos desde Manchuria, y los reemplazos japoneses enviados a dicha zona solían ser conscriptos, reservistas o tropas de calidad inferior, sin o poca experiencia en combate, puesto que sus mejores hombres se encontraban combatiendo en el Pacífico tratando de frenar el imparable avance de las fuerzas de Estados Unidos quienes se encontraban a pocos kilómetros de las principales islas de Japón. El general Otsuzo Yamada comandaba este ejército, que se encontraba distribuido en un amplio territorio, unos 1,5 millones de km², aunque las principales unidades se encontraban en el centro de Manchuria y Corea. El general Yamada estaba a cargo de dos Ejércitos de Área (Grupo de Ejércitos) y un Ejército independiente, aunque luego recibió un Ejército y un Ejército de Área.
Fuerzas Iniciales: Ejército de Área: comandado por el general Seiichi Kita. Sus ejércitos eran los siguientes: 3.º Ejército Japonés: 3 divisiones de infantería. 5.º Ejército Japonés: 3 divisiones. En total, el general Kita contaba con 10 divisiones de infantería y una brigada mixta. Sus efectivos llegaban a 222.157 hombres, y era responsable del este de Manchukuo. 3.º Ejército de Área: comandado por el general Jun Ushiroku. Sus ejércitos eran los siguientes: 30.º Ejército Japonés: 4 divisiones de infantería, una brigada mixta y una brigada de tanques. 44.º Ejército Japonés: 3 divisiones de infantería, una brigada mixta y una brigada de tanques. En total, el general Ushiroku contaba con 8 divisiones de infantería, 4 brigadas mixtas, y dos brigadas de tanques. Sus efectivos llegaban a 180.971 hombres, y era responsable del centro y oeste de Manchukuo. 4.º Ejército: comandado por el teniente general Mikio Uemura, era responsable del norte y del noroeste de Manchukuo. Contaba con tres divisiones de infantería y cuatro brigadas mixtas. En total, comandaba 95.464 efectivos.
Fuerzas adicionales: (asignadas después del inicio de las hostilidades) 17.º Ejército de Área: consistía en siete divisiones de infantería y dos brigadas mixtas. 34.º Ejército: consistía en dos divisiones de infantería, unos 50.104 hombres.
Manchuria era muy importante para el esfuerzo bélico japonés, ya que contaba con la mayor concentración de industrias niponas fuera de Japón, además que el territorio manchuriano era mucho más difícil de alcanzar por los bombardeos estadounidenses. Dándose cuenta de la baja calidad del otrora excelente Ejército Guandong, el estado mayor japonés ordenó que en caso de un ataque soviético se debían mantener las fronteras de Manchukuo con pocas tropas, mientras que el grueso de las fuerzas japonesas se retirarían a las zonas más industrializadas del centro y la frontera de Corea. No obstante, estas órdenes llegaron muy tarde, y para agosto de 1945, no se ejecutaron.
Estrategia
Después de los desastres soviéticos de la operación Barbarroja y la guerra de Invierno, el pensamiento estratégico soviético evolucionó rápidamente. La errónea idea de responder a un ataque con un contraataque sin considerar la capacidad enemiga o la posición real de sus tropas, así como la idea de dirigir una ofensiva exitosa sin restricciones, fue erradicada poco a poco. En efecto, en Kursk, los soviéticos respondieron a la ofensiva alemana con una intrincada defensa y, luego, cuando el enemigo se agotó, respondieron con dos contraataques (operación Kutúzov y operación Rumiántsev), que fueron limitados para no sobreextender los flancos.