miniaturadeimagen|Furgonetas de helado similares a esta, anuncian su llegada a las paradas a lo largo de sus recorridos con repiques musicales, tocados en altavoces Las Guerras del Helado de los 80s fueron guerras territoriales entre organizaciones criminales rivales que vendían drogas y bienes robados desde furgonetas de helado en el extremo este de Glasgow, Escocia. Los operadores de furgoneta estuvieron implicados frecuentemente en tácticas de intimidación y violencia, el ejemplo más notable implicó a un conductor y su familia quienes fueron asesinados en un incendio provocado que resultó en una batalla legal de veinte años. Los conflictos generaron indignación pública extendida, y le ganó a la policía de Strathclyde el apodo de "Equipo de Repiques Serios" (un juego de palabras refiriéndose al Equipo de Delitos Serios) por su percibido fracaso al abordarlos.
Conflictos En los 80s en Glasgow, varios vendedores de helado vendieron también drogas y bienes robados a lo largo de sus rutas, utilizando las ventas de helado como fachada. Una guerra territorial estalló entre estos vendedores relacionada con la competición en ésta actividad ilegal, incluyendo intimidación de operadores de furgonetas de helado rivales. Durante el conflicto, vendedores rivales saquearon mutuamente sus furgonetas de helado y dispararon con escopetas a los parabrisas de los vehículos.
El pico de la violencia vino el 16 de abril de 1984 con el asesinato de seis miembros de la familia Doyle en un incendio provocado en el barrio de Ruchazie. Andrew Doyle de 18 años, apodado "Fat Boy", era un conductor de la empresa Marchetti ,que se había resistido a las intimidaciones para distribuir drogas e intentos de tomar su ruta – resistencia que ya lo había llevado a recibir un disparo de un agresor no identificado, a través del parabrisas de su furgoneta.
Otro intento de intimidación fue planeado en contra de Doyle. A las 02:00, la puerta fuera del apartamento del último piso en Ruchazie, donde Doyle vivía con su familia fue rociada con gasolina y prendida en fuego. Los miembros de la familia Doyle, y tres huéspedes adicionales que pasaban la noche, estaban dormidos en ese momento. El incendio resultante mató a cinco personas, con un sexto muriendo más tarde en hospital: James Doyle, de 53 años; su hija Christina Halleron, de 25; su hijo de 18 meses Mark; y tres de los hijos de Señor Doyle, James, Andrew (el objetivo de la intimidación), y Tony, de 23, 18, y 14 años respectivamente.
Caso judicial +Cronología del caso de tribunal — a history of the case, and a photograph of Joe Steele supergluing himself to the railings of Buckingham Palace in 1993 in order to protest his innocence 1984: Campbell y Steele son condenados. 1989: La primera apelación falla. 1992: Love declara que mintió bajo juramento. 1993: Steele escapa de prisión y escenifica una protesta pegándose a las barandillas exteriores del Palacio de Buckingham. 1993: Steele escenifica una protesta en el techo de la casa de su madre estando bajo licencia de la prisión. 1997: El Secretario de Estado para Escocia Michael Forsyth concede libertad provisional a Campbell y Steele, a espera de una segunda apelación. Febrero 1998: Campbell y Steele regresan a prisión cuándo tres de los jueces del Tribunal de Apelación llega a una decisión dividida. Diciembre 1998:El Secretario escocés Donald Dewar rechaza una petición para referir el caso al tribunal de apelación otra vez. Julio 2000: La Revisión de Casos Criminales escocesa va a corte para pedir todos documentos de la Corona. Noviembre 2001: La Revisión de Casos Criminales escocesa refiere el caso al tribunal de apelación una tercera vez. Diciembre 2001: Campbell y Steele son liberados otra vez por el Secretario de Justicia , Lord Gill, a espera del resultado de la apelación. March 2004:Las condenas de Campbell y Steele son anuladas por el Tribunal de Apelación Criminal en Edimburgo. La consiguiente indignación pública tras las muertes fue considerable. La policía de Strathclyde arrestó a varias personas los meses siguientes, finalmente acusando a seis. Cuatro fueron juzgados y condenados por las ofensas relacionadas con las intimidaciones. Los dos restantes, Thomas "T C" Campbell y Joe Steele, fueron juzgados por los asesinatos, condenados unánimemente (la unanimidad no es requerida en Escocia) y sentenciados a encarcelamiento de por vida, del cual tendrían que servir no menos de veinte años según la recomendación del juez. Campbell también fue condenado por separado (otra vez con un veredicto unánime) por su implicación en un anterior ataque de escopeta, y sentenciado a servir diez años en prisión por éste delito.
Lo que derivó fue una batalla legal de veinte años por parte de Campbell y Steele, una de las más polémicas de la historia legal escocesa, y, en palabras posteriores del abogado de Campbell, Aamer Anwar, "veinte años de huelgas de hambre, fugas de la prisión, manifestaciones, presión política, confinamiento solitario, golpizas, y lucha legal tras lucha legal".
El caso de La Corona contra Campbell y Steele se apoyó en tres piezas de evidencia:
Un testigo, William Love, declaró que había escuchado a Campbell, Steele y otros en un bar hablando de cómo le enseñarían a "Fat Boy" Doyle una lección, prendiendo fuego a su casa. La policía declaró que Campbell había hecho una declaración, grabada por cuatro agentes, "sólo quise disparar a [las ventanas de] la furgoneta. El fuego en casa de "Fat Boy" es era sólo un intento de intimidación que se pasó de la raya." La policía declaró que un mapa A-Z de Glasgow fotocopiado, en qué la casa Doyle en Bankend St. estaba marcada con una X, fue encontrado en el piso de Campbell.
Según la Corona, Campbell era un hombre con antecedentes de violencia, ya habiendo servido tiempo en prisión en los 70s y principios de los 80s, se había introducido en el negocio de furgonetas de helado en 1983 y había sido un entusiasta de proteger su "Patch" contra la empresa rival Marchetti; Steele era su cómplice y fue reclutado para ayudar con el trabajo sucio en la campaña de violencia prevista por Campbell contra conductores y furgonetas de Marchetti .
La defensa rechazó la evidencia de la Corona durante el juicio de veintisiete días, después Campbell continuó afirmando haber sido "inculpado" por Love y la policía. Campbell describió a Love durante el juicio como "un desperado" que estaba dispuesto a ser un testigo, apuntando con el dedo a(en palabras de Campbell) "cualquiera de nosotros" para evitar él, ir a prisión, habiendo sido concedido libertad bajo fianza en intercambio por su testimonio. Campbell negó haber hecho tal declaración a la policía como se había dicho, afirmó que la policía había plantado el mapa en su casa, y reclamó que al ser arrestado y llevado a la estación de policía de la Calle Baird , un agente de policía le había dicho, "Aquí es donde inculpamos. Te voy a clavar a la pared." Declaró que al momento del incendio se encontraba en casa con su mujer. Steele También dio una coartada para el momento del incendio.
Después de la condena, Campbell y Steele intentaron revocar sus condenas en 1989, pero fallaron. Varios años más tarde, en 1992, los periodistas Douglas Skelton y Lisa Brownlie escribieron el libro Frightener, sobre los conflictos y el juicio. Entrevistaron a Love, quién declaró, y más tarde firmó una declaración jurada, que había mentido bajo juramento. En palabras de Love: "Lo hice porque convenía a mis propios intereses egoístas. La explicación a por qué di evidencia es ésta: La policía me presionó para dar evidencia contra Campbell, quién claramente creyeron era culpable de causar el incendio en casa de Doyle."
Como resultado, tanto Campbell y Steele emprendieron campañas de protestas para intentar publicitar sus casos. Steele huyó de prisión varias veces, para hacer manifestaciones de alto perfil, incluyendo una protesta en el techo y pegándose a las puertas del Palacio de Buckingham. Campbell protestó dentro de la prisión HM Barlinnie, haciendo una huelga de hambre, rechazando cortar su cabello, y haciendo un documental. Después de un prolongado argumento legal, el Secretario de Estado por Escocia refirió el caso al tribunal de apelación, concediendo a Campbell y Steele la libertad provisional a espera de su resultado.
La apelación falló cuándo los tres jueces llegaron a una decisión dividida sobre si la evidencia fresca en relación con el testimonio de Love (y relacionada con una declaración potencialmente exculpatoria hecha a la policía por la hermana de Love, la cual no había sido revelada a la defensa en el juicio) habría afectado significativamente el resultado del juicio original y debería ser tenida en cuenta. Tanto Lord Cullen como Lord Sutherland opinaron en contra, con Lord McCluskey disintiendo. Campbell y Steele regresaron a prisión.
La batalla legal continuó. Una petición posterior se presentó al Secretario Escocés pidiendo que el caso volviera al Tribunal de Apelación. Donald Dewar rechazó referir el caso, porque no "creía que hubieran presentado bases para regresar del caso al tribunal de apelación". Los abogados de Campbell y Steele llevaron el caso a la entonces recientemente creada Comisión de Revisión de Casos Criminales de Escocia, la cual tomó el caso.
La Comisión primero solicitó y recibió material de la Oficina de La Corona. Después recurrió a los tribunales para obtener más documentación relacionada al caso , incluyendo correspondencia del gobierno. La Corona luchó contra la liberación de los documentos, sobre la base de que la Comisión no había justificado haber obteniendo acceso al papeleo, y a que los documentos eran de la misma categoría de los que ya había negado el acceso el Jefe Ejecutivo del Departamento de Justicia a la Comisión. Lord Clarke falló a favor de la Comisión concediendo acceso a los documentos, declarando que "La comisión [tiene] una obligación estatutaria de llevar a cabo una plena investigación independiente e imparcial sobre los supuestos errores judiciales" y que "la Legislación bajo la cual [actúa] fue claramente diseñada para dar los poderes más amplios para desempeñar aquel deber."
Apelación La Comisión decidió que el caso tendría que ser referido nuevamente al tribunal de apelación. Pendiente el resultado el Secretario de Justicia, Lord Gill, concedió a Campbell y Steele libertad provisional una segunda vez.