Ernesto Álvarez Álvarez (Riobamba, 2 de mayo de 1925-Quito, 13 de febrero de 1991) fue un prelado, sociólogo y profesor católico ecuatoriano, miembro de los Salesianos, arzobispo de Cuenca, desde 1971 hasta su renuncia en 1980.
Biografía Primeros años y formación Nació el 2 de mayo de 1925 en la ciudad ecuatoriana de Riobamba. Fue hijo de Antonio Álvarez, profesor de Matemáticas del Colegio Nacional Pedro Vicente Maldonado, hombre de ideas liberales, aunque respetuoso de la Iglesia, y de Zoila Álvarez. Fue el menor de nueve hermanos.
Realizó su formación primaria en el Colegio Salesiano Santo Tomás Apóstol, y la secundaria en el Colegio Nacional Pedro Vicente Maldonado, de su ciudad natal, donde obtuvo el primero al mejor bachiller de su promoción.
Cursó sus estudios eclesiásticos en el Filosofado y Teologado de Quito. En 1956 realizó estudios de Sociología en la Pontificia Universidad Católica de Chile y en la Universidad de Chile.
En marzo de 1960, fue a México becado por la Organización de los Estados Americanos (OEA), para realizar estudios de Ciencias Sociales Aplicadas en la Universidad Nacional de México, siendo el primer sacerdote becario de esta organización internacional, hasta 1962. Viajó dentro de un programa de extensión de estudios universitarios, por centros de cultura superior y departamentos de Sociología en las principales universidades de Estados Unidos y Europa.
Vida religiosa En 1946 ingresó en la Congregación de los Salesianos.
Su ordenación sacerdotal fue el 29 de junio de 1953, en Quito, a manos del cardenal Carlos María Javier de la Torre.
Fue capellán del Asilo Cristo Rey y del Leprocomio Mariano Estrella, prefecto de Estudios del Colegio Orientalista (Aspirantado Salesiano) y profesor del Colegio Técnico Salesiano Cornelio Merchán, en Cuenca (1953-1956). Posteriormente, dirigió la Sección Técnica del Colegio Salesiano «Don Bosco», en Quito, donde también fue prefecto y profesor de la mencionada sección y en la de Humanidades Modernas (1957-1960).
Entre 1960 y 1962 fue asesor del Movimiento Familiar Cristiano y capellán de la Escuela Correccional de Varones. Durante ese período participó en México en el II Encuentro Latinoamericano del Movimiento Familiar Cristiano, celebrado en Chihuahua, así como en una mesa internacional sobre estudios sociológicos y antropológicos.
En junio de 1962 regresó a Quito y fue nombrado rector del Instituto Superior Salesiano de Filosofía y Pedagogía. Simultáneamente, se desempeñó como profesor de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, asesor nacional de Acción Católica, presidente de la Federación de Establecimientos de Educación Católica (Fedec) de Pichincha y vocal del Comité Ejecutivo de la Confederación Nacional de Establecimientos de Educación Católica (Confedec). Además, participó en el VIII Congreso Interamericano de Educación Católica y en la organización de las celebraciones por los 25 años del Modus Vivendi, el I Congreso Nacional de Misiones y los 75 años de la llegada de los salesianos al Ecuador. En marzo de 1965 asistió, como delegado de la Inspectoría Salesiana del Ecuador, al XIX Capítulo General de los Salesianos, celebrado en Roma.
Tras su regreso a Quito, continuó como rector del Instituto hasta marzo de 1966, cuando fue trasladado a Guayaquil como rector del Colegio Salesiano «Cristóbal Colón». Allí también fue asesor del Movimiento Familiar Cristiano, vicepresidente de la Fedec del Guayas, asesor y director de la Sociedad de Beneficencia de Señoras y miembro del Consejo presbiteral.
Episcopado Obispo auxiliar de Guayaquil izquierda|miniaturadeimagen|338x338px|Catedral de Guayaquil. Allí, Ernesto Álvarez fue consagrado obispo. El 1 de diciembre de 1967, el papa Pablo VI lo nombró obispo auxiliar de Guayaquil, junto a Vicente Cisneros Durán, siéndole asignada la sede titular de Megalopolis en Proconsulari. Este nombramiento marca un hecho significativo, siendo la primera vez en un salesiano asume el episcopado en una diócesis ecuatoriana. Fue consagrado el 14 de enero de 1968, en la catedral de Guayaquil, a manos del arzobispo César Mosquera Corral.
Como obispo auxiliar, fue vicario general, vicecanciller de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, responsable de la sección de Milagro y de su equipo sacerdotal, encargado del Apostolado seglar, de Educación católica y de los movimientos ecuménico y obrero. En la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE), fue capellán nacional del Movimiento Scout y presidente de las Comisiones Episcopales de Educación y de Religiosos.
El 12 de abril de 1969, el Cabildo Metropolitano lo eligió vicario capitular sede vacante de Guayaquil, cargo que ejerció hasta la posesión del nuevo arzobispo Bernardino Echeverría Ruiz el 7 de junio siguiente.
Del 3 de julio al 3 de septiembre de 1969 acompañó al arzobispo Echeverría en un viaje por México, Estados Unidos y Europa, donde cumplió diversas gestiones en favor de la arquidiócesis. Durante su estancia en Roma fue recibido en audiencia privada por el papa Pablo VI. En octubre de ese mismo año viajó a México junto con el sacerdote Francisco Larrea, vicario episcopal de Pastoral, para participar en el I Encuentro Interamericano del Apostolado del Mar, celebrado en Acapulco. Como resultado de su labor, el 23 de enero de 1970 fue elegido presidente de la Comisión Episcopal del Apostolado del Mar en la CEE.
Arzobispo de Cuenca miniaturadeimagen|Altar de la catedral de Cuenca. Álvarez fue arzobispo entre 1971 y 1980. El 1 de mayo de 1970, fue nombrado arzobispo titular de Clypia y arzobispo coadjutor de Cuenca. El 23 de mayo del mismo año, viajó a la ciudad e inició públicamente su ministerio pastoral.
El 21 de abril de 1971, tras el fallecimiento de Manuel Serrano Abad, pasó automáticamente a ser arzobispo de Cuenca. Regresó de Europa para hacerse cargo del arzobispado, tomó posesión canónica y recibió la imposición del palio arzobispal el 3 de junio del mismo año de manos del arzobispo Luigi Acogli.
Durante su pontificado cuencano, sus principales objetivos fueron impulsar la renovación de la Iglesia promovida por el Concilio Vaticano II y asumida en las conferencias de Medellín y Puebla, así como fortalecer la evangelización en todos los sectores de la sociedad, con una opción preferencial por los campesinos pobres. Para ello promovió la actualización teológica del clero, la formación de los laicos —especialmente en la catequesis—, cursos de planificación pastoral para unificar y hacer más eficaz la acción evangelizadora, y la creación de comunidades eclesiales de base como una experiencia de renovación eclesial en América Latina. Asimismo, impulsó el desarrollo de la educación superior, promoviendo la creación de la sede Cuenca de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador el 19 de noviembre de 1976, institución que posteriormente dio origen a la Universidad del Azuay en 1990. El 30 de octubre de 1977, el papa Pablo VI beatificó a Miguel Febres Cordero, natural de Cuenca.
En la columna Luna, el cura rojo, el editorialista Ricardo Tello Carrión señaló que Álvarez mantuvo durante sus nueve años la línea pastoral de su antecesor, Serrano Abad: una Iglesia conservadora, apegada a las directrices de la Santa Sede, cercana a las élites políticas y económicas, y poco cuestionadora del statu quo.
Renuncia Su salud se deterioró debido a una arteriosclerosis progresiva. Ante esta situación, los médicos le recomendaron reducir su actividad, evitar las tensiones y llevar una vida más metódica, por lo que optó por presentar su renuncia. El 21 de julio de 1980, el papa Juan Pablo II aceptó su renuncia como arzobispo de Cuenca, nombrando a un administrador apostólico al mismo tiempo, y lo nombró obispo auxiliar de Guayaquil, manteniendo, a su vez, la dignidad de arzobispo ad personam.
El 4 de agosto de ese mismo año, tras una despedida celebrada durante una eucaristía en la catedral de Cuenca, se retiró a Quito, donde fue acogido por sus familiares para recibir los cuidados que requería. El 31 de octubre de 1984, fue aceptada su renuncia como obispo auxiliar. Colaboró pastoralmente en la Península de Santa Elena hasta la Pascua de 1987, cuando, tras las intensas jornadas de Cuaresma y Semana Santa, sufrió una nueva recaída. Regresó a Quito, donde su hermana lo acogió mientras permanecía bajo atención médica, con la esperanza de que pudiera reincorporarse posteriormente a su ministerio pastoral. En 1990 su estado de salud mejoró de forma notable.
Fallecimiento Falleció la madrugada del 13 de febrero de 1991, a causa de una hemorragia cerebral, a los 65 años de edad, en Quito.
Los funerales se realizaron en la parroquia salesiana de María Auxiliadora de El Girón, en Quito. El 30 de octubre de 2025, los restos mortales de Álvarez fueron trasladados a Cuenca y, tras una celebración eucarística, recibieron sepultura en la cripta del episcopologio de la catedral de Cuenca.
Referencias
Bibliografía
Categoría:Obispos de Ecuador