La Siguanaba es un espectro del folclor iberoamericano que, según la tradición, es una atractiva mujer desnuda o semidesnuda, pero con el rostro oculto.
La Siguanaba se hace seguir por los hombres y luego de una larga persecución, los pierde en algún barranco. No muestra la cara, pero lo hace cuando ya se ha “ganado” al hombre quien se perturba al ver que es de caballo. Cuando los hombres se le acercan, la fantasmagórica mujer les muestra su faz, que resulta ser la de un caballo (o calavera en algunas variantes), por lo que termina enfermándolos, enloqueciéndolos o matándolos del susto.
Se cree que el mito pudo haber sido introducido en el Nuevo Mundo por los españoles durante el período colonial, quienes lo habrían usado para ejercer control sobre las poblaciones indígenas y mestizas de la región.Fernández-Poncela 1995, p.107.
Origen de la leyenda Aunque el origen de este ser podría ser un misterio, realmente tiene sus orígenes en la época prehispánica en específicamente entre México y Guatemala (aunque está combinado con elementos hispánicos por el tema del caballo). Posiblemente, puede tener sus orígenes en la región k'iche ya que el nombre está en mismo idioma y sus variantes vienen de este nombre, o en la región Huasteca que está en la costa del golfo de México. En general, los huastecos eran un pueblo rico en folclor e imaginación mítica para crear diosas de la fertilidad y de la lujuria, con gran prevalencia de cultos fálicos y de deidades conectadas a la vida sexual. Una de sus diosas era Cihuacóatl, la cual representaba a la fecunda Madre Tierra y era conocida por muchos nombres, y su culto se originó en la Huasteca de Veracruz.
En la mitología mesoamericana, la diosa Cihuacóatl siempre daba gemelos y protegía a las mujeres al dar a luz para salvarlas de la muerte.
Además, el mito también tiene sus orígenes en varias mitologías de Mesoamérica. En la mitología azteca, por ejemplo, se menciona sobre las Cihuateteo, que son espíritus femeninos encarnados, como sus contrapartes masculinos Macuiltonaleque, que se decía regresaban a la tierra en ciertos días después de cumplir sus cuatro años de servicios al Dios Sol Tonatiuh en el Tonatiuhichan; como almas de las mujeres nobles muertas al dar a luz, a las Cihuateteo, se las honraba como guerreras caídas por perder la vida al dar a luz como a los hombres guerreros muertos en batalla. Se creía que bajaban a la tierra y causaban travesuras especialmente peligrosas. Así, volvían al mundo de los vivos para cazar al acecho por las noches a los viajeros en los cruces de caminos, así como para encantar templos y enfermar a niños y jóvenes. Las Cihuateteo eran representadas como pálidos esqueletos de blancas calaveras con garras de águila en vez de manos y vestidos decorados con tibias cruzadas.
De aquí, pues, surge la creencia nicaragüense de que existen varias siguanabas (o ceguas, como se les conoce popularmente). Y de hecho, el término «cegua», que se utiliza para dedominar a este espectro en Costa Rica y Nicaragua, proviene de la palabra «cihuateteo».La Cegua o Siguanaba en el mundo prehispánico . Consultado el 24 de octubre del 2019 Se cree también que el término cegua también es una contracción de ceguanaba. De igual forma, los pueblos nahuas, como los mexicas, los nicaraos y los mismos nicoyas, tenían su propia versión de este ser. Es posible que los chorotegas trajesen la creencia en este fantasma cuando arribaron a Guanacaste en el año 800 d.C., pues en su migración desde el Valle de México tuvieron contacto con muchos pueblos que compartían esta creencia.
Igualmente, tiene su origen en algunos seres o deidades prehispánicas como la Matlazihua, entre los zapotecos, la Metztli, entre los mesoamericanos; Cihuacóatl, entre los mexicas; la Tishanila, entre el pueblo chiapaneco; y la Xtabay, entre los mayas lacondones. Siempre se la identifica con el inframundo, la muerte, el pecado y la lujuria. En el caso de Xtabay (o Xtabal), este ente femenino lacandón se identifica como un espíritu malo con la forma de una hermosa mujer cuya espalda tiene forma de árbol hueco. Al inducir a los hombres a abrazarla, los vuelve locos y los mata. Por otro lado, la Xtabay está asociada con la supuesta diosa del suicidio, X-Tab, esposa del dios de la muerte, Chamer o Ah Puch, en la mitología maya moderna. Es comúnmente representada como un cadáver parcialmente descompuesto con los ojos cerrados, colgando de un árbol. La Tishanila, de igual forma, era considerada como una deidad maligna chiapaneca que se aparecía en los caminos solitarios a los viajeros que encontraba solos, de Nila (camino).Cronista Mario Aguilar Penagos: 1990
La Matlazihua, en tanto, era una deidad de la muerte (relacionada, a veces, con el inframundo), que, según los zapotecos, destruyó a un millón de indígenas porque según ella tenía el plan de volver a comenzar con la creación del mundo, también se encargaba de llevar a las almas al Mictlán (el infierno mesoamericano de los nahuas); era llamada en ese entonces Mictecacíhuatl, y era esposa de Mictlantecutli, el Señor de los Muertos.
Metztli, en la mitología mexica, resignaba al dios que se convirtió en la diosa de la luna. En las culturas nativas de América las deidades nativas eran asociadas a elementos del entorno. La imagen de la deidad superior era representada, en algunas ocasiones, por el sol; y la figura femenina, por la luna. La relación de los nombres no es nada extraño en las distintas culturas indígenas, además se le asociaba una mascota serpiente que en su estómago llevaba el agua del cielo.
Finalmente, Cihuacóatl o Ciuhcóatl, también de la mitología mexica, es la recolectora de almas que, de igual modo, es considerada la protectora de las mujeres fallecidas al dar a luz. También era llamada Quilaztli, Yaocíhuatl (mujer guerrera y amante de los guerreros), Tonantzin (nuestra madre) y Huitzilnicuatec (cabeza de colibrí). Se le relaciona con las tribus del norte. Es descrita como una mujer madura con la cara pintada mitad en rojo y mitad en negro, en la cabeza lleva una corona de plumas de águila, vestida con una blusa roja y una falda blanca con caracolillos. En la mano derecha lleva un instrumento para tejer y en la mano izquierda un escudo que hace juego con su corona. De acuerdo con la mitología azteca esta entidad guerrera le dio la victoria sobre sus enemigos.
De igual forma, la leyenda se anexa con la creencia nahua del nahualismo. Entre los grupos indígenas, se denomina nahualismo a la práctica o capacidad de algunas personas para transformarse en animales, elementos de la naturaleza o realizar actos de brujería. Aunque dicha creencia en realidad se ha establecido por los españoles y la Iglesia católica al manipular las creencias de las tierras indígenas en México y en algunos países de Centroamérica; y esto de la fusión del nahualismo con la leyenda de la Siguanaba está más reflejada en Nicaragua, que se cree es una bruja que puede ser una siguanaba gracias a la brujería.
A la llegada de los conquistadores españoles, la leyenda de este ser tuvo un inicio con leyendas europeas sobre mujeres que seducen a los hombres. En la mitología europea también se pueden apreciar mujeres de singular belleza las cuales pierden o matan a los hombres, tal es el caso de las Lamias y las Empusas, que son entidades que aparecen en muchas culturas europeas como espíritus o seres diabólicos que se aparecen a los hombres bajo la forma de mujeres hermosas. Estas mujeres atraen a los hombres y cuando están cerca se convierten en bestias abominables que los matan devorándolos o chupándoles la sangre. En algunos relatos, sobre todo en la península ibérica, cuentan que a estos seres se les encuentra peinándose el pelo con un peine de oro en los ríos, lagunas y fuentes de agua. Otro mito con el que se le añadió al sincretismo fue la leyenda de "Las Lavanderas", espíritus del folclore celta y gallego que se aparecen en toda la península como mujeres hermosas que lavan ropa en los ríos, que atraen a los hombres para luego matarlos. Asimismo, se le añade un pasaje de la Biblia donde se relacionaba a la mujer con el agua para crear la leyenda.
También se dice o se afirma que los españoles crearon la leyenda de la Siguanaba para ejercer el control en las zonas indígenas y mestizas. Asimismo, también se cree que los españoles pudieron haber inventado la leyenda para eliminar el mal comportamiento del hombre; e incluso se dice que pudo haberse originado de cuentos donde mezclan a humanos con los animales. A esta transformación antropomórfica de la leyenda de la Siguanaba (como mujer con cara de caballo) se debe a la impresión de los indígenas por la llegada del caballo a América.
De igual forma, según Celso Lara Figueroa, la leyenda es claramente de origen ibérico, ya que está inspirada en la tradición judeocristiana importada de Europa:
Estas creencias se fusionaron, mezclando a las deidades prehispánicas con las entidades europeas. Por otro lado, la antropóloga salvadoreña Concepción Clará de Guevara advierte que, si bien su nombre es de origen prehispánico, no hay registros de un posible origen entre los antiguos originarios de América y que por lo tanto la leyenda pudo ser extraída por los españoles al continente americano.
Igualmente, usaron a las diosas huastecas para crear nuevos mitos y leyendas como por ejemplo la Siguanaba. Debido a esto, la Siguanaba vendría siendo la mezcla de estas creencias (leyenda mestiza), como el cuerpo perfecto de diosa para atraer a los hombres (con antecedente de las deidades prehispánicas), el peine de oro y su hábito de aparecer por los ríos (herencia de las lamias europeas), el aspecto de anciana —según las versiones hondureñas y salvadoreñas–, el lavar ropa (de las lavanderas) y el perder niños (de las Cihuateteo y la diosa Cihuacóatl). Y también es por eso que se le asocia tanto con la leyenda de la Llorona.
En otras palabras, se origina del sincretismo cultural que combina las creencias tanto españolas como indígenas, lo que significa que, al igual que con la leyenda del Cadejo, es una leyenda claramente mestiza; pues originalmente la Siguanaba viene siendo completamente el mito asociado a la mujer indígena, a la cual, con la llegada de los españoles al continente americano, posteriormente se le agregó la cabeza de caballo, a causa de la impresión de los nativos que consideraba al equino como monstruo; aunque no sea del todo una regla. Por tanto, además, la figura de la Siguanaba contrae y esconde un simbolismo: la cabeza de caballo es el rostro de la conquista española, ya que el caballo fue un instrumento usado durante la batalla entre españoles e indígenas.
A la llegada del cristianismo, el origen de la leyenda dio la variante que en realidad se trata de una manifestación demoníaca, pues se debe que cuando llegaron los españoles a América y vieron que adoraban a sus dioses, pensaron que estaba adorando al diablo. El origen demoníaco de este ser indica que es una cría de Lilith (conocidos como los lilims) que sale de los infiernos y ronda por todo Latinoamérica, o que es el diablo, Baphomet u Orobas.La CeguaMitos y Leyendas de Costa Rica: La Cegua
Descripción del espectro thumb|240px|En la tradición popular y en general, la Siguanaba es descrita como un monstruo con la cabeza de un caballo. En la imagen, imagen artística fotorrealista de la Siguanaba. Según los relatos populares, la Siguanaba se aparece como una atractiva mujer desnuda o vestida con un camisón blanco translúcido, casi siempre de espaldas a su víctima. Se la ve usualmente bañándose en tanques públicos, pilas, ríos u otras fuentes de agua artificiales o naturales, aunque también puede estar lavando ropa. Suele seducir a los hombres que salen a la calle durante las noches oscuras y sin luna, la siguen, ella los lleva al "monte" o bosques para finalmente hacerlos caer de algún precipicio "siguan=barranco", de allí el nombre.