El juicio de Yolanda Saldívar (nombre oficial: El estado de Texas contra Yolanda Saldívar) fue un juicio celebrado en la corte criminal del condado de Harris, en Houston, Estados Unidos. El proceso comenzó con el juramento por parte de los miembros del jurado el 9 de octubre de 1995; el 12 de octubre se llevaron a cabo las declaraciones de apertura y el día 23 de octubre se leyó el veredicto. La antigua enfermera Yolanda Saldívar fue juzgada por el asesinato en primer grado de la cantante Selena Quintanilla Pérez el 31 de marzo de 1995, tras lo cual permaneció más de nueve horas en su vehículo acorralada por la policía y por el FBI. El caso ha sido descrito como el «juicio del siglo» y el más importante para la población latina. Fue así mismo comparado con el juicio de O. J. Simpson dada su gran cobertura mediática, convirtiéndose en uno de los procesos judiciales más seguidos por la prensa y el público en la historia de Texas.
El 3 de abril Saldívar fue acusada del crimen y se declaró no culpable, alegando que el disparo que acabó con la vida de Selena fue accidental y que su intención era suicidarse. El juez Mike Westergren, quien presidió el juicio, encargó al abogado de alto perfil Douglas Tinker y a su equipo la defensa de Saldívar. De la acusación se ocupó Carlos Valdez, quien fue criticado por el público dada su inexperiencia en casos criminales. La acusación protestó contra el traslado del juicio de Corpus Christi, donde había tenido lugar el crimen, a Houston, mientras que la defensa se mostró a favor, considerando que la fama de Selena en Corpus podía viciar al jurado. El equipo de la acusación llamó a declarar a entre 45 y 50 testigos, incluyendo Abraham Quintanilla Jr., padre de la intérprete; Chris Pérez, su viudo; los empleados de las boutiques Selena Etc.; los trabajadores del motel donde se produjo el asesinato; un paramédico; varios expertos en armas de fuego; los propietarios de la tienda donde Saldívar adquirió el revólver; miembros del personal de emergencias; y Lloyd White, quien practicó la autopsia. Por su parte, la defensa llamó a unos pocos testigos: los padres de Yolanda; antiguos compañeros de trabajo; personal del motel; la profesora de séptimo grado de Selena; y el principal investigador del caso. Entre las pruebas utilizadas en el juicio se encontraban la pistola empleada para matar a la cantante, la ropa que Saldívar llevaba puesta el día que supuestamente fue violada, y las grabaciones de las conversaciones de los negociadores del FBI Larry Young e Issac Valencia con Yolanda.
El jurado declaró a Saldívar culpable de asesinato en primer grado tras dos horas de deliberación. Yolanda fue condenada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional hasta marzo de 2025. Los fanes a las puertas del tribunal aplaudieron el veredicto; muchos expresaron su alegría a la salida de los padres de Saldívar y otros lucieron camisetas denigrando a su hija. Estuvieron presentes más de 200 representantes de medios de comunicación en la corte. El juicio generó un gran interés en Europa (sobre todo en España), Filipinas, América del Sur, Australia y Japón. Tinker anunció una apelación la cual sería denegada por Westergren en 1998 y posteriormente en 1999. Valdez publicó un libro sobre el juicio titulado Justicia para Selena: el estado vs. Yolanda Saldívar en 2004. En diciembre de 2014, Saldívar se representó sin éxito a sí misma en un intento por salir de prisión, afirmando que algunos testigos no fueron llamados durante el juicio y que los expedientes se perdieron.
Contexto
Yolanda Saldívar Saldívar, enfermera a domicilio para pacientes con cáncer terminal, era fan de la música country. Sin embargo, le gustaba particularmente Shelly Lares, artista de música tejana, mientras que Selena le desagradaba por el hecho de que la cantante había ganado numerosos premios para los que Lares estaba nominada. En 1991 su sobrina la persuadió para que la acompañase a un concierto de Selena en su ciudad natal, San Antonio (Texas). Saldívar se volvió una ferviente admiradora de la artista y decidió crear un club de fanes para promover a la intérprete. Para ello se puso en contacto con el padre y mánager de Selena, Abraham Quintanilla Jr.; tras una reunión con él, Yolanda obtuvo permiso para fundar el club, en el cual ejerció el cargo de presidenta. En enero de 1994, Selena abrió dos boutiques en Texas, una en Corpus Christi y otra en San Antonio. Debido a su apretada agenda de trabajo, la cantante no podía hacerse cargo del negocio, por lo que decidió nombrar a Saldívar directora de las boutiques puesto que Abraham la consideraba la candidata ideal dado el éxito que Yolanda había tenido como presidenta del club de fanes durante tres años.
Selena empezó a recibir quejas de los empleados de los establecimientos, de su diseñador Martín Gómez y de su prima Debra Ramírez acerca del manejo de las boutiques por parte de Saldívar. Afirmaban que Yolanda administraba mal los negocios de la artista, manipulaba las decisiones que ellos tomaban, destruía los diseños de Gómez, intimidaba y amenazaba a los trabajadores, y grababa sus conversaciones con ellos sin su consentimiento. No obstante, Selena no creía que Saldívar, quien para entonces era una de sus amigas más cercanas, pudiese perjudicarla. Quintanilla Jr. empezó a recibir quejas cuando los intentos de hacer que Yolanda fuese despedida fracasaron; Abraham trató de convencer a su hija de que Saldívar podría ser una mala influencia, si bien Selena no prestó atención a este comentario debido a la tendencia de su padre a desconfiar de todo el mundo. En enero de 1995, Quintanilla Jr. comenzó a recibir cartas y llamadas de teléfono de fanes disgustados que habían enviado los $22 necesarios para convertirse en miembros del club y que a cambio no habían recibido nada. Abraham llevó a cabo una investigación y descubrió que Saldívar había utilizado cheques falsificados para malversar $60 000 tanto del club como de las boutiques. El 9 de marzo de 1995, la familia Quintanilla se reunió con Yolanda para hablar acerca de la fuga de dinero. Las respuestas de Saldívar a las preguntas de Abraham no resultaron convincentes, amenazándola el padre de Selena con llamar a la policía si no lograba desmentir las acusaciones de desfalco.
Asesinato de Selena
El 11 de marzo Yolanda adquirió un revólver .38 Special en A Place to Shoot, un local de venta de armas y prácticas de tiro en San Antonio; declaró ante el dependiente que dicha arma era para protegerse de los familiares de un paciente que la habían amenazado. Saldívar convenció a Selena para que acudiese a verla a solas en la habitación de un motel de la cadena Days Inn el 31 de marzo de 1995. Una vez allí, la cantante le exigió la devolución de sus documentos financieros para poder realizar la declaración de impuestos. Yolanda trató de retrasar la entrega de los documentos aduciendo haber sido violada recientemente durante un viaje a México. Selena llevó a Saldívar al Doctors Regional Hospital, donde los médicos no hallaron signos de violación en un examen rutinario."12 October 1995 testimony of Carla Anthony". Houston Chronicle, 12 de octubre de 1995. Cuando regresaron al motel, Selena vació el maletín de Yolanda, el cual contenía los documentos financieros de las boutiques y del club de fanes así como la pistola. Saldívar agarró el arma y apuntó a Selena, quien intentó huir; Yolanda le disparó una sola vez en la espalda, seccionando una arteria. Mortalmente herida, la intérprete corrió rumbo al vestíbulo del motel, donde se desplomó junto al mostrador de recepción. Pese a la gravedad de la herida, Selena fue capaz de proporcionar el nombre de su agresora y el número de la habitación donde se había producido el disparo."Friday, 13 October, testimony of Shawna Vela". Houston Chronicle, 13 de octubre de 1995. Pese a los esfuerzos de los empleados del motel por socorrerla, su estado empezó a empeorar con rapidez y finalmente fue declarada muerta a las 13:05 horas (CST) a causa de una masiva pérdida de sangre y de un paro cardíaco.Villafranca, Armando y Reinert, Patty. "Singer Selena shot to death". Houston Chronicle, 1 de abril de 1995.
Arresto de Saldívar Tras el disparo, Saldívar subió a su camioneta e intentó huir. Rosario Garza, empleada del motel, vio a Yolanda abandonar su habitación con una toalla envuelta; más tarde se creería que Saldívar tenía intención de acudir a Q-Productions para matar a Quintanilla Jr. y a quienes se encontraban allí esperando a Selena, quien tenía previsto grabar esa mañana. Yolanda fue detenida en el estacionamiento del motel por un oficial de policía, quien sacó su arma y le ordenó bajar del vehículo. Saldívar no opuso resistencia; en vez de descender de la camioneta, retrocedió y estacionó el automóvil junto a dos coches, siendo de inmediato su vehículo bloqueado por un coche de policía. Yolanda agarró el revólver, lo apuntó a su sien derecha y amenazó con suicidarse. Un equipo del SWAT y la Unidad de Negociación de Crisis del FBI se desplazaron a la zona (la musicóloga Himilce Novas diría más tarde que ese evento recordaba al plan de suicidio que O. J. Simpson había tratado de llevar a cabo diez meses atrás).
Larry Young e Isaac Valencia iniciaron las negociaciones con Saldívar; para ello conectaron una línea telefónica a su base de operaciones adyacente a la camioneta de Yolanda. Entretanto los huéspedes del motel recibieron la orden de permanecer en sus habitaciones hasta que la policía pudiese escoltarlos a la salida. Saldívar se rindió tras casi nueve horas y media; para entonces cientos de fanes de Selena se habían reunido en torno al motel, con muchos de ellos llorando a medida que la policía se llevaba a Yolanda de allí. Horas después del asesinato el ayudante del jefe de policía Ken Bung y Quintanilla Jr. celebraron una rueda de prensa en la que informaron de que el posible móvil del crimen era la decisión de Selena de poner fin a su relación laboral con Saldívar, cuyo nombre no había sido proporcionado aún a los medios de comunicación. Rudy Treviño, director de la Texas Talent Music Association y patrocinador de los Tejano Music Awards, declaró que ese 31 de marzo debía ser conocido como «viernes negro».
Juicio Preliminares El 3 de abril, Saldívar fue acusada y se declaró no culpable del asesinato de Selena. La fianza fue establecida en 100 000 USD, aunque acabaría siendo aumentada a 500 000 USD a petición del abogado Carlos Valdez, quien consideraba que había riesgo de fuga. Cuando se hizo pública la fianza, mucha gente preguntó por qué no se había pedido la pena de muerte. La prisión del condado de Nueces, donde permaneció a la espera de juicio, se vio inundada al poco tiempo con amenazas de muerte e incluso hubo llamados públicos a tomarse la justicia por cuenta propia. Se informó a su vez que algunos miembros de pandillas callejeras en Texas habían llevado a cabo colectas para pagar la fianza de Saldívar y así poder matarla cuando fuera liberada. En la cárcel, Yolanda tuvo que hacer frente a amenazas de muerte por parte de las demás reclusas; la mafia mexicana, dominante en el sistema penal de Texas, puso precio a su cabeza e hizo correr el mensaje de que quien la matase sería considerado un héroe.