thumb|Declaración de libertad religiosa y de conciencia en la Dieta de Turda por Ferenc Dávid en 1568, por Aladár Körösfői-Kriesch (1896) thumb|Retrato de Ferenc Dávid, religioso húngaro fundador del unitarismo en Transilvania, por Aladár Körösfői-Kriesch (1896)

La Reforma en el reino de Hungría comenzó alrededor de 1520 y tuvo como resultado la conversión de la mayoría de los húngaros del catolicismo a una denominación protestante a finales del . El reino de Hungría, una potencia regional de Europa Central a finales del , era una monarquía compuesta multiétnica con una importante población no católica, predominantemente griega ortodoxa.

El movimiento protestante reformador iniciado por el monje agustino Martín Lutero se conoció pronto en el reino de Hungría. Tras la batalla de Mohács en 1526, en que los otomanos derrotaron a los húngaros y murió el rey Luis II de Hungría, la Iglesia católica sufrió un periodo de debilitamiento en el país, ya que fueron numerosos los sacerdotes, obispos y arzobispos católicos que murieron en la batalla; esto dejó el campo abierto para nuevos religiosos de estratos inferiores que simpatizaban con la Reforma protestante. Muchos nobles húngaros, al igual que los alemanes y franceses, vieron en la Reforma la oportunidad de deshacerse del pago del diezmo, las indulgencias y de la supervisión de la Iglesia Católica Romana, de modos que ellos y sus vasallos fueron pasando paulatinamente al luteranismo.

La Reforma se popularizó muy pronto en una parte de la Hungría dividida, en la Hungría Oriental (futuro Principado de Transilvania), donde el conde húngaro Juan Segismundo de Zápolya gobernaba como rey independiente aunque vasallo del Imperio otomano, que decidía el ocupante del trono y la orientación política.Nógrády, Á. , Pálffy, G. y Velkey, F. (2007). Magyar Uralkodók. Debrecen, Hungría: Tóth Könyvkereskedés és Kiadó. No lo era en la Hungría Real —al oeste, católica, controlada por los germánicos, donde Fernando I, hermano del emperador Carlos I, también había sido coronado como rey— ni en la Hungría otomana (el eyalato de Buda), la parte central en poder otomano. En la Hungría Real el catolicismo se mantuvo con gran fortaleza y, si bien los predicadores protestantes eran comunes, la influencia del rey Habsburgo no permitía su predominancia. En cambio, en la Hungría otomana los sacerdotes católicos eran rara vez vistos; la mayoría de los clérigos cristianos eran protestantes, que contaban entonces con la protección de los otomanos al volverse los representantes del cristianismo en esa región. Sin embargo, rara vez los turcos se entrometieron en las disputas religiosas entre las dos facciones, conformándose con que todos los cristianos pagasen el tributo al sultán.

Transilvania y sus príncipes se convirtieron en las figuras representativas de la vieja Hungría, contrapuestas a la dinastía de los Habsburgo. Juan Segismundo se convirtió al protestantismo y comenzó a acoger a todos los filósofos y religiosos checos y germánicos que huían del Imperio y de los Habsburgo. La estrategia de Zápolya y de los posteriores príncipes de Transilvania fue utilizar al protestantismo como medio contra los católicos que lideraban la dinastía de los Habsburgo, de los que querían liberarse para reunificar el reino húngaro sometido y dividido. Igualmente, el movimiento religioso de Juan Calvino, conocido como calvinismo, siguió los pasos del luteranismo, y la región noreste del Reino húngaro se comprometió tanto con esta confesión cristiana que la ciudad de Debrecen era conocida la en aquella época como «La Roma calvinista».

Los príncipes transilvanos promovieron las escuelas protestantes, cada vez más populares en ciudades como Bratislava, Sopron, Szentlőrinc o Sárvár, así como en los asentamientos sajones en el principado transilvano. Posteriores príncipes como el barón húngaro Esteban Bocskai (1605-1606) y el conde húngaro Gabriel Bethlen (1613-1629) fueron fuertes defensores del protestantismo en Transilvania y Hungría. Catapultaron a los húngaros a un nivel cultural, sociopolítico y económico a la par con Francia, el Imperio Germánico e Inglaterra; encabezaron guerras contra los Habsburgo e incluso Bethlen participó en la guerra de los Treinta Años (1618-1648) a favor de la confederación protestante.Bertényi,I., Diószegi,I., Horváth,J., Kalmár,J., y SzabóP. (2004). Királyok Könyve. Magyarország és Erdély királyai, királynői, fejedelmei és kormányzói. Budapest, Hungría: Helikon Kiadó.

En 1541 se publicó la primera traducción al húngaro del Nuevo Testamento, obra del monje Juan Sylvester. Años después, en 1590, el pastor protestante Gáspár Károli publicó la primera Biblia completa en húngaro, conocida como la Biblia de Károli.

Uno de los reformadores radicales más significativos fue el pastor húngaro Ferenc Dávid (1510-1579), que abandonó el luteranismo y el calvinismo. Dávid se volvió un gran defensor del antitrinitarismo, es decir, no aceptaba la existencia de la Santísima Trinidad; introdujo así el unitarismo en Transilvania. La diversidad religiosa en el principado alcanzó tales niveles que el voivoda y antirrey húngaro Juan Segismundo de Zápolya, anteriormente de confesión protestante, aconsejado por sus religiosos, convocó a la Gran Asamblea transilvana y se sancionó el Edicto de Turda en 1568. Este documento sostenía que todas las confesiones religiosas cristianas eran aceptadas por igual. Hungría Oriental sería el primer reino en el mundo en reconocer la diversidad de culto cristiano: catolicismo, luteranismo, calvinismo y unitarismo;Ferenc David, Enciclopedia britannica (en inglés)la ortodoxa quedó como culto meramente tolerado.

A causa de la enemistad y de las constantes guerras de los otomanos y los Habsburgo, como principales representantes del cristianismo en Europa Central, en muchas ocasiones los turcos se aliaron con los protestantes, en vez de con los católicos. Aunque también los protestantes se aliaban con los católicos para expulsar a los musulmanes. Posteriormente los Habsburgo introdujeron en Hungría la Contrarreforma católica, y la ardua labor de los jesuitas, como el cardenal Pedro Pázmány, logró la paulatina conversión de gran parte de la población al catolicismo (sin embargo, Transilvania permanecería, a grandes rasgos, protestante calvinista hasta la época actual).

Contexto

Reforma en Europa

thumb|Un obispo celebra la liturgia de la Eucaristía en el altar durante la Misa.

La misa había sido el elemento central de la vida devocional en el cristianismo occidental en la Baja Edad Media. Durante la ceremonia, se servían el pan y el vino para conmemorar la Última Cena de Jesús antes de su crucifixión. Tomás de Aquino, un teólogo escolástico del , había desarrollado la idea de la transubstanciación, afirmando que la sustancia del pan y del vino se convertían en la sustancia del Cuerpo y la Sangre de Cristo durante la liturgia de la Eucaristía. La mayoría de los fieles creían que las oraciones por los muertos, las concesiones de indulgencias de las autoridades de la iglesia y las obras de misericordia podían acortar los sufrimientos de las almas de los pecadores en la otra vida. El deseo de los laicos de una llevar una forma de vida piadosa desarrolló un método contemplativo de piedad alrededor de 1400. Esa Devotio Moderna permitió a la gente común abrazar los altos estándares de los clérigos sin tomar las órdenes sagradas. Aquellos que desafiaban las doctrinas tradicionales tenían que enfrentar la persecución por parte de las autoridades eclesiásticas. Y algunas personas también fueron perseguidas por brujería, especialmente después de que los teólogos escolásticos tardíos desarrollasen la base teórica para la acusación de los magos no solo de maleficium sino también de idolatría. La caza de brujas y la caza de «herejes» podían ir de la mano, como sucedió en las regiones alpinas occidentales, donde los valdenses fueron llevados a los tribunales por brujería.

La existencia de una elaborada organización eclesiástica aseguraba la unidad del cristianismo occidental. Se esperaba que los clérigos —clérigos seculares y monjes—, permanecieran célibes (solteros y castos). Los clérigos seculares estaban organizados en diócesis, cada una bajo la autoridad de un obispo. Una diócesis incluía varias unidades territoriales más pequeñas, conocidas como parroquias. Los monjes llevaban una vida regulada dentro de las comunidades religiosas, muchas de las cuales formaban organizaciones internacionales. El papa estaba a la cabeza de la organización de la iglesia, pero la coexistencia de dos, y luego tres, líneas rivales de papas subvirtió el orden tradicional durante el Cisma de Occidente (de 1378 a 1417). Un teólogo de Oxford, John Wyclif, desafió al sistema eclesiástico tradicional en la década de 1370. Rechazaba los privilegios de los clérigos, enseñando que todos los fieles elegidos por Dios tenían acceso directo a una Iglesia eterna invisible. Sus seguidores, los lolardos, fueron proscritos, pero un matrimonio real entre Inglaterra y Bohemia facilitó la difusión de sus enseñanzas en Europa Central. Un profesor de la Universidad Carolina de Praga, Jan Hus, aceptó algunas de las opiniones de Wyclif y sus sermones, exigiendo una reforma de la Iglesia, consiguieron una gran popularidad entre los checos. Hus fue quemado en la hoguera por herejía en 1415. Pronto estalló en Bohemia una guerra civil, teñida de tensiones étnicas entre checos y germanos. Fue cerrada por la Paz de Kutná Hora que legalizó el husismo moderado, o utraquismo, en Bohemia en 1485.

thumb|right|Las noventa y cinco tesis de Martin Lutero

Desde principios del , legaron a la Europa católica desde el Imperio bizantino manuscritos con las obras de los filósofos griegos clásicos. Los literatos humanistas redescubrieron a Platón y la creencia de Platón en una realidad más allá de la realidad visible los desvió de las categorías claras de la teología escolástica. El estudio de los textos clásicos los convenció de que algunos de los documentos clave de la historia de la iglesia eran falsificaciones o colecciones indignas de textos pobres. La difusión de la fabricación de papel y la introducción de máquinas de impresión con tipos móviles tuvieron un impacto duradero en la vida religiosa. Biblias traducidas del latín a las lenguas vernáculas estuvieron entre los primeros libros impresos en Alemania, Italia, España y Bohemia en las décadas de 1460 y 1470. El humanista holandés Erasmo de Róterdam completó una edición crítica de la traducción latina del Nuevo Testamento entre 1516 y 1519. Su traducción desafió la base textual de algunas doctrinas católicas, incluido el sacramento de la penitencia y la intercesión de los santos.