La brecha digital en México describe las desigualdades contemporáneas y estructurales en el acceso, uso y aprovechamiento de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que afectan el desarrollo educativo, económico y social en el país. Pese a los avances en cobertura de internet y telefonía móvil, persisten profundas diferencias entre regiones, zonas urbanas y rurales, niveles socioeconómicos y grupos de población.
Desde la perspectiva de los Derechos Humanos, la brecha digital se entiende como una nueva “capa de vulnerabilidad en cascada” que afecta especialmente el derecho a la educación y genera desventajas pedagógicas, sociales y económicas adicionales para los sectores más marginados. No solo la infraestructura o la conectividad explican la desigualdad: también el analfabetismo digital y la falta de competencias tecnológicas en estudiantes, docentes y familias refuerzan su carácter estructural.
Alva de la Selva (2015) conceptualiza a la brecha digital como la desigualdad definitoria del , sosteniendo la problemática de la carencia de dispositivos, que implica un proceso de marginación a varios sectores de la población al quedan excluidos, no solo al acceso de las TICs, sino también a las capacidades de aprendizaje de las herramientas digitales para acceder y utilizar para su desarrollo personal y profesional.
En 2024, ENDUTIH estimó que el 83.1% de la población de seis años o más es usuaria de internet y que el 73.6% de los hogares disponen de este servicio, pero con desigualdades marcadas entre regiones y estratos sociales.
miniaturadeimagen|La tecnología utilizada en actividades diarias
Antecedentes Las investigaciones académicas y estadísticas nacionales coinciden en que la brecha digital en México mantiene una fuerte dimensión territorial: el lugar de residencia (urbano o rural) determina el acceso y uso de TIC. En 2019, la ENDUTIH reportó que el 76,6 % de la población urbana de seis años o más era usuaria de internet, frente al 47,7 % en zonas rurales, una brecha superior a 29 puntos porcentuales. Durante 2021–2024, la brecha urbano‑rural mostró una reducción significativa: en 2024, el 86,9 % de la población urbana y el 68,5 % de la rural usaron internet, disminuyendo la diferencia a unos 18 puntos porcentuales.Persistiendo las desigualdades asociadas a ingresos, equipamiento, habilidades digitales y calidad de conexión, sobre todo en regiones rurales y periurbanas.
La brecha digital no debe de entenderse únicamente como la carencia de infraestructura tecnológica, sino como una problemática de carácter estructural ligada a las desigualdades económicas. Siendo un factor determinante que condiciona el acceso a las tecnologías de información y comunicación, pues también limita la capacidad de la comunidad para un aprovechamiento adecuado. El rezago educativo y la situación económica del país actúan como barrera de limitación tecnológica, siendo una de las principales barreras para la integración de las TICs manteniendo un círculo vicioso entre pobreza, exclusión digital y desigualdad en oportunidades educativas.
Dimensiones
Brecha de género La brecha digital presenta una dimensión por género, siendo el resultado de construcciones sociales, prejuicios, estereotipos y expectativas educativas que condicionan el uso de las TICs por parte de las mujeres, se observan desigualdades en la función del conocimiento de las herramientas digitales al mantener una escasa participación en funciones relacionadas con las tecnologías.
En 2019, el 51,5 % de los usuarios de internet eran mujeres. Tras la pandemia por COVID‑19, el uso de herramientas digitales aumentó debido a la educación en línea, el teletrabajo y las restricciones de movilidad. Las cifras más recientes muestran que el 73,1 % de las mujeres y el 74,1 % de los hombres usan internet en México, según la ENDUTIH 2023. La misma encuesta señala que el 48 % de los hogares con jefatura femenina no cuenta con acceso a internet por limitaciones económicas, mientras que entre los hogares con jefatura masculina la cifra es menor. La brecha salarial continúa siendo un factor determinante: las mujeres ganan entre 18 % y 22 % menos que los hombres, lo cual afecta su capacidad para cubrir gastos de conectividad y adquirir dispositivos digitales. Estos datos reflejan que los hogares encabezados por mujeres, que representan aproximadamente una cuarta parte de los hogares mexicanos, enfrentan mayores dificultades para acceder a servicios digitales, perpetuando desigualdades tecnológicas, educativas y laborales.
Brecha educativa El país cuenta con un 55 % de alumnos que no tienen la capacidad financiera para pagar internet ni computadora, mientras que en los deciles más ricos sólo se llega a un 2 %. Esta falta de recursos también se traslada a niveles universitarios, donde en promedio el 18 % de los alumnos, es decir, uno de cada cinco estudiantes mexicanos no tiene acceso a los servicios necesarios para participar en sus actividades. El acceso a las TIC está condicionado al nivel socioeconómico, ya que en promedio el 40 % de las personas más pobres no tienen acceso a estas en sus hogares, mientras que las personas con más poder adquisitivo del país solo forman parte de esto con un 3 %. En cuanto a los docentes, la Auditoría Financiera y de Cumplimiento de los Programas Digitales de México reveló que el 56 % imparte sus clases con algún elemento tecnológico y el 39 % no lo utiliza; sumado a esto, el 37 % de ellos no recibió capacitación de herramientas digitales o TIC, y quienes sí la recibieron se quejan de que no sean efectuadas con los equipos tecnológicos requeridos, realizándose de forma teórica.
Comunidades con infraestructura tecnológica en México.|miniatura
Esta desigualdad no solo se manifiesta en el ámbito doméstico, donde muchos alumnos carecen de las condiciones adecuadas, sino también esto se extiende a los lugares de formación escolar. En semejanza con las carencias en los hogares mexicanos, en los centros educativos en el país presentan algunas limitaciones, pues la infraestructura forma parte de esta brecha digital, muchas escuelas del país no cuentan con los recursos necesarios para utilizar las TIC. En el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación se reveló que el 29 % de las escuelas básicas públicas del país presentan daños en sus estructuras, el 3 % no tiene y el 5 % no tiene electricidad en sus recintos; a pesar de que el 66 % de las escuelas no tienen deterioros de esta índole, sí poseen una carencia de otras características. Las consecuencias de la poca integración de la población a la educación actual repercute en los niveles de delincuencia y democracia del país, mostrando que la tendencia de los detenidos es tener bajos niveles educativos. Se crea de este modo un ciudadano que no ha sido educado para participar de manera óptima dentro de la sociedad y sus responsabilidades ciudadanas.
La influencia negativa en el aprovechamiento escolar Se dice que la influencia de las herramientas digitales en el rendimiento escolar no garantiza una mejora en el aprendizaje. Existe una distinción fundamental entre las herramientas para la interacción social (actividades recreativas) y como recursos educativos especializados. Mientras el uso de las herramientas digitales está más dirigida a las plataformas sociales y de ocio, demuestra un bajo nivel de aprovechamiento escolar. Por lo tanto, la brecha digital no solo se define por el acceso a los dispositivos o al internet, sino también a la capacidad que tienen los seres humanos para transitar de manera intuitiva o social, hacia un uso crítico y técnico que mejore sus competencias académicas. miniaturadeimagen|FLISOL 2014 en la Prepa Próceres de la Educación, Chicoloapan, Estado de México, México, foto final de la plática sobre Wikimedia
Brecha geográfica México tiene una cobertura del sector rural de un 19 %, mientras que en áreas urbanas el promedio asciende a un 62 % según ENDUTIH. La promoción del desarrollo de las telecomunicaciones se ve estancada por las dificultades topográficas, pueblos muy aislados y poca población concentrada. Esta diferencia repercute en el nivel de usuarios en lugares rurales, dependientes de locales como cafés, librerías, trabajo, cibercafés, etc., convirtiéndolos en un grupo sumamente menor (el 4 % de los hogares rurales tienen internet) en comparación con las zonas urbanas del país, haciendo que la implementación pública del internet haya facilitado la conexión en las zonas más apartadas.
La brecha geográfica en México refleja profundas diferencias entre zonas urbanas y rurales. Según la ENDUTIH, solo el 19 % de los hogares rurales cuenta con conexión a internet, mientras que en áreas urbanas la cifra asciende al 62 %, lo que evidencia una desigualdad estructural en el acceso a las TIC. Esta disparidad se explica por factores como la orografía compleja, la dispersión territorial y la baja rentabilidad comercial para los proveedores, lo cual limita la expansión de infraestructura en comunidades aisladas. Como resultado, apenas el 4 % de los hogares rurales dispone de conexión domiciliaria, por lo que muchas personas dependen de espacios públicos, cibercafés o lugares de trabajo para acceder a servicios digitales.
Según los datos del ENDUTIH entre el 2015 y el 2025 se observa una transformación en el acceso a las tecnologías en México, se considera una disminución notable en los usuarios y el uso de la computadora bajando un 13.1%, por otro lado, el acceso al internet en los teléfonos celulares ha aumentado a 28.7%. Demostrando que a nivel nacional el estado de Nuevo León destaca por su gran participación en el uso de las herramientas digitales como el internet, siendo el 93.9% de los regiomontanos son usuarios. También, CDMX se destaca con un porcentaje de 91.3% en usuarios de internet vía teléfono móvil, mientras que un 53% continúa siendo usuario de las herramientas digitales por medio de una computadora. Y en contraste, tenemos al estado de Chiapas que se mantiene en los últimos lugares en cuanto a la adopción a las TICs.Esto sugiere una prevalencia al uso de los teléfonos inteligentes por parte de los ciudadanos mexicanos, pues estos equipos suelen mantener varias funciones en un mismo dispositivo como lo son de comunicación, una consola de videojuegos, televisión, mp3, entre otros más logrando adaptarse a las necesidades y a las posibilidades de los usuarios, al ser distinguida como una de las más rápidas en evolución tecnológica.
De acuerdo con el Instituto Federal de Telecomunicaciones (2023), los estados con menores niveles de conectividad, como Chiapas, Oaxaca y Michoacán, presentan además rezagos históricos en desarrollo social, lo que intensifica las brechas territoriales y reduce las oportunidades educativas, económicas y sociales para las poblaciones rurales.
Brecha étnica La brecha digital en las comunidades indígenas es la que presenta mayores atrasos tecnológicos, junto con las zonas rurales y los estados del sur de México, además de falta de infraestructura tecnológica y servicios de conectividad, por lo que hay poco interés de desarrollar las telecomunicaciones en zonas complejas o apartadas. Estas comunidades están centradas en los estados de Oaxaca, con un 32,2 % de hablantes de lengua indígena; Yucatán, con un 28,9 %; Chiapas, con un 27,9 %; Quintana Roo, con un 16,6 % y, finalmente, Guerrero, el cual alcanza hasta un 15,3 %.
En temas educativos, el 20,9 % de los hablantes de lengua indígena son analfabetos, mientras que esta cifra baja a 4,7 % en el caso de la población no indígena. Esto genera que tengan menos posibilidades de acceder a las TIC, ya que se ha demostrado que a menor nivel educativo, menos son las posibilidades de acceder a un computador, internet o celular inteligente.