Las Sociedades Democráticas en Colombia fueron organizaciones creadas por los artesanos a mediados del para defender sus intereses y luchar por reformas sociales y políticas.

La Sociedad de Artesanos de Bogotá fue fundada en 1847, expresando desde el comienzo el rechazo a la política de libertad de importaciones del gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera y al Tratado de Amistad, Navegación y Comercio que firmó con Estados Unidos. Al extenderse la organización a otras ciudades, desde 1848 se convirtieron en Sociedades Democráticas, que además de los artesanos abrieron la afiliación a otras personas, e ingresaron intelectuales socialistas, campesinos y militares. Para 1849 funcionaban en al menos en 112 ciudades y poblaciones. Había dos tendencias en su interior: los “apolíticos” con Ambrosio López como líder y los “políticos”, socialistas, que lograron elegir como director de la sociedad a Emeterio Heredia.

En 1849 las Sociedades Democráticas apoyaron la candidatura presidencial de José Hilario López, comprometiéndolo con un programa de reformas sociales y políticas, parte de las cuales realizó a partir de su elección en marzo de 1849. En mayo de 1851 fue promulgada la ley de abolición de la esclavitud. Los propietarios de esclavos y conservadores dirigidos por Julio Arboleda, se levantaron en armas contra las nuevas leyes en el Cauca, Antioquia, Cundinamarca y Tolima y desataron la guerra civil de 1851. Las Sociedades Democráticas se movilizaron para defender las reformas democráticas y garantízaron una respuesta inmediata a la rebelión esclavista. Engrosaron las filas de la Guardia Nacional Auxiliar con numerosos voluntarios de las milicias democráticas.

En 1853, las Sociedades Democráticas apoyaron la candidatura presidencial de José María Obando, quien triunfó y se posesionó el 1 de abril de 1853. Los liberales gólgotas, decididos a frenar a las Sociedades Democráticas, se aliaron con los conservadores y controlaron conjuntamente tanto el Congreso, como las gobernaciones y muchas alcaldías. Aprobaron una nueva constitución que debilitó a los aliados de los artesanos, el presidente y el ejército nacional y le dio el mayor poder a las provincias, base de apoyo del Congreso y fortaleció la libertad de importaciones.

Durante el Golpe de Estado del 17 de abril de 1854 los artesanos movilizados y organizados en milicias le exigieron a Obando cerrar el Congreso, ante las conductas de los representantes en la parte legislativa y convertirse en dictador popular. Obando prefirió renunciar y las Sociedades Democráticas le dieron detención domiciliaria y luego le ofrecieron la presidencia a Melo quien era para entonces comandante de las Fuerzas Armadas de Cundinamarca y uno de los integrantes de la Junta Central Democrática. Se formó un gobierno provisional con Melo como jefe supremo y Obregón como Secretario General y con la misión de convocar a una Asamblea Constituyente. Liberales "gólgotas" y conservadores se unieron contra el gobierno provisional y comenzaron una guerra civil. Con la participación de las Sociedades Democráticas organizó sus fuerzas en el llamado "Ejército Regenerador", convocando al servicio a todos civiles integrantes de la Guardia Nacional Auxiliar y a los veteranos que habían combatido en la guerra civil de 1851. A mediados de mayo ya había duplicado el número de sus tropas.Restrepo, José Manuel (1954) Diario político y militar Bogotá: Imprenta nacional, páginas: 391, 394.

Melo permaneció en el poder durante ocho meses, pero finalmente las tropas "constitucionalistas" de Pedro Alcántara Herrán, Tomás Cipriano de Mosquera, Julio Arboleda y José Hilario López, ubicadas al norte y sur del país se unieron y rodearon a las tropas de los artesanos que defendían Bogotá. Estos últimos presentaron una resistencia tenaz durante el asalto final a la capital, razón por la cual el partido vencedor desterró a centenares de artesanos a la zona aledaña al río Chagres en Panamá, la mayoría de los cuales fallecieron durante el viaje a pie.

Antecedentes

El artesanado durante la época colonial Desde la época hispánica en el territorio del Virreinato de Nueva Granada, los artesanos y su asociación gremial desempeñaron diferentes labores en zapatería, carpintería, platería, sastrería etc. Como lo es señalado por algunos historiadores “Desde principios del siglo XVII, cientos de alarifes, carpinteros, plateros, sastres, herreros, talabarteros, zapateros, pintores y barberos, le fueron cambiando el rostro y la vida a los espacios urbanos y rurales; con su trabajo, embellecían los templos, las calles, las casas y los cuerpos de vecinos y transeúntes de la más variada condición y procedencia”.

Al mismo tiempo fueron varias las legislaciones que intentaron tener un control más eficaz de este grupo humano. Se puede señalar dentro de las leyes y ordenanzas dictaminadas al control y organización del artesanado la “Instrucción general para los gremios” promulgada a finales del durante el mandato de la dinastía de los Borbón y sancionada por el Virrey Manuel Antonio Flórez. Ahora, durante la existencia del ejercicio federalista de las Provincias Unidas de la Nueva Granada también se expidieron leyes que concernían a la supresión de los gremios y la libertad laboral. Lo que nos señala lo anterior es la conformación de un grupo ya establecido desde épocas coloniales que estableció ciertas formas de sociabilidad basadas en "relaciones jerárquicas de autoridad vertical”

Podría sugerirse que el padre de Ambrosio López (Jerónimo López) fue en parte partícipe de estas formas de sociabilidad que se posibilitaban en torno a las prácticas artesanales, claro está que signadas desde una fuerte organización jerárquica basada en la organización de castas propias del sistema colonial que se desarrolló en Hispanoamérica.

A pesar de la aparentemente rígida sociedad estamental de los territorios hispanos y a diferencia de cómo es sugerido por algunas corrientes historiográficas, el ser artesano no estaba restringido a la gente blanca y a su casta. Puede verse en contraposición a lo anterior varios actores mestizos, indios y negros que cumplían la función de artesanos en diferentes regiones del Virreinato de la Nueva Granada. Tal es el caso del artesano negro Pedro Romero “artesano con ascendientes familiares de color, quien tuvo un papel político destacado durante la primera república del Estado de Cartagena de Indias (1811-1815)”. Lo anterior constata la heterogeneidad de personas que aglutino el artesanado de la Nueva Granada.

Contexto histórico Aunque la historiografía ha hecho énfasis en la influencia de estas sociedades durante las décadas de 1840 y 1850, los orígenes de las primeras sociedades de artesanos se remontan a la década de 1820, impulsadas por el entonces presidente Francisco de Paula Santander en su afán de crear una nueva base política. La manifestación de las sociedades de artesanos se dio pues en ciclos, siendo la de mediados del sligo XIX el más prolífico.

Este ciclo inició su período de auge a finales de la década del 30. En mayo de 1838 Ignacio Morales fundó en Bogotá la Sociedad Católica y posteriormente, el 10 de julio del mismo año, Lorenzo María Lleras y Juan Nepomuceno Vargas hicieron lo mismo con la Sociedad Democrática Republicana de Agricultores i Labradores Progresistas de la Provincia de Bogotá. En octubre de 1847 fue fundada la Sociedad de Artesanos, de carácter mutualista y pedagógico, que dos años más tarde se transformó en Democrática, y también la Sociedad de Bogotá. Se ha calculado que el número de asociados en su momento de más auge fue de alrededor de 4000 individuos, cuando la capital tenía un total de 25000 habitantes.

A mediados del el artesanado constituyó una categoría auto-identitaria que varios trabajadores se asignaban. En una perspectiva simple, los artesanos pueden considerarse como trabajadores manuales, pero sus intenciones de asociación y sus diferentes formas de sociabilidad hace considerar al artesanado como un actor político que durante el transcurso de gran parte de ese siglo ocupó un lugar importante en la arena política.

Respecto al lugar que se le asigna al artesanado son variadas las opiniones según la perspectiva. Podemos encontrar en la historiografía visiones que ubican al artesanado como una clase social o como los antecesores del movimiento proletario, por otra parte, se pueden ver opiniones que lo establecen como un movimiento de carácter plebeyo. Respecto a la primera posición, anteriormente mencionada, que trata de encontrar cierta experiencia de clase en los artesanos del se puede encontrar el trabajo realizado por el historiador estadounidense David Sowel.

En el libro The Early Colombian Labor Movement: Artisans and Politics in Bogota, 1832-1919 Sowel intenta recrear en cierta medida el ejercicio realizado por E.P. Thompson sobre la clase obrera inglesa y señalar como el “ser artesano implicaba no sólo una identidad colectiva que emanaba de una función productiva compartida, sino también valores sociales comunes y una posición ante otros sectores sociales” condición que a juicio de Sowell es necesaria y suficiente para considerarla una clase. En contraste con la visión expuesta por Sowell puede verse la expuesta por Francisco Gutiérrez Sanín el cual compone a los artesanos como un movimiento plebeyo.

En palabras concretas, la perspectiva ofrecida por Gutiérrez Sanín se aleja de las interpretaciones de clase ya que estas a su consideración “llevan a un callejón sin salida”, para solucionar esto se postula la posibilidad de entender a los artesanos y a su gran heterogeneidad como un movimiento plebeyo".

División del Partido Liberal entre gólgotas y draconianos

Historia Sociedad de Artesanos de Bogotá José María Melo participó con Ambrosio López de la fundación de las Sociedad de Artesanos de Bogotá, organizada por los artesanos e intelectuales socialistas influenciados por Saint-Simon y Fourier, y apasionados lectores de la obra de Louis Blanc, La Organización del Trabajo y el recientemente publicado libro de Proudhon, ¿Qué es la Propiedad?. Los líderes de los artesanos habían participado de Sociedades Bíblicas creadas para leer la traducción al castellano de la Biblia.

En 1848 los artesanos decidieron abrir la afiliación y adoptar el nombre de Sociedades Democráticas a las cuales ingresaron también intelectuales socialistas, campesinos y militares, de modo que llegaron a funcionar en al menos 112 ciudades y poblaciones.

Otros fundadores del gremio fueron Agustín Rodríguez, Cayetano Leiva, Martín Plata, José María Solano, Francisco Torres, Francisco Londoño, Pedro Aguilar, Máximo Bernal, Rafael Lasso, Bartolomé Andrade, Antonio Chaves, junto a doscientos artesanos más.

Gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera (1845-1849)

Decisiones económicas y financieras de Florentino González

En septiembre de 1846 Tomás Cipriano de Mosquera dio el control económico de su administración a Florentino González, quien desde su posesión anunciaba cambios previstos en la nueva política gubernamental, líderes y representantes coincidían en cambios urgentes sobre el sistema tributario y nuevas estrategias que favorecieran ingresos nacionales aumentando las exportaciones, inversiones con capital extranjero y mejoras en la infraestructura que era la mayor preocupación. Sin embargo desestimaron posibles consecuencias sobre el mercado interno y efectos sobre la producción nacional de manufacturas.