Circe es una ópera mitológica en tres actos. Fue compuesta por el maestro Ruperto Chapí con libreto de Miguel Ramos Carrión, y se estrenó el 7 de mayo de 1902 en el Gran Teatro Lírico de Madrid para celebrar su inauguración.

Contexto de la obra y recepción

Momento y razones de la creación de la ópera Ruperto Chapí (1851-1909) fue un compositor español muy polifacético y de gran relevancia a finales del . Cultivó mayoritariamente el género lírico, con preferencia por la zarzuela grande españolista (La tempestad) o (La Revoltosa) aunque también compuso óperas en menor medida siendo el caso de Curro Vargas (drama lírico de corte verista) o Roger de Flor.

Circe queda alejada de esta producción anterior ya que es una obra que nació a partir de una situación muy particular y con una intencionalidad muy concreta: la de reivindicar la posibilidad de una gran ópera en España. Su estreno se relaciona con el levantamiento de los músicos españoles a inicios de siglo contra Alfonso XIII y la celebración de su mayoría de edad con una representación del Don Giovanni de Mozart en el Teatro Real, pues el hecho de que se optara por una obra de gusto italiano generó malestar en los creadores nacionales y provocó la redacción de un artículo por parte de Chapí que fue publicado en La Tribuna de los lunes de El Imparcial contra el Ministerio de Instrucción Pública de Bellas Artes. Esta publicación fue el origen de un movimiento en la prensa española bajo el nombre de: Todos contra el Teatro Real. En su ideario destacaba la necesidad de reivindicar la música española en contra de lo que hacía el Teatro Real, que brindando atención al género lírico en italiano olvidaba la música nacional que o bien no programaba o que su público solo acogía con desdén.

Chapí quería que existiera un escenario donde el gran teatro musical nacional pudiera tener espacio, que hubiera un lugar en el que se estrenaran óperas y zarzuelas grandes de músicos y literatos nacionales del momento. Por eso entró en conversaciones con Luciano Berriatúa, empresario musical que controlaba varios teatros como El Español o La Zarzuela. De este contacto surgió una asociación para crear ese gran teatro lírico, diseñado bajo la visión del arquitecto José Grases, quien ideó un teatro inspirado en los grandes auditorios de Europa, tanto en acústica como en construcción. Allí se interpretaron Circe de Chapí, Farinelli de Bretón o Raimundo Lulio de Ricardo Vila.

Circe tuvo 24 funciones en las fechas 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 15, 17, 19, 20, 21, 22, 26, 30 y 31 de mayo; 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8 de junio de 1902. Después, la ópera solo fue representada una vez en Buenos Aires en el Teatro Colón (en 1910 o 1912 según la fuente) y nunca volvió a ser representada hasta 2021, cuando se recuperó en el Teatro de la Zarzuela el 10 y 12 de septiembre.

Críticas recibidas En el momento del estreno Eduardo Muñoz fue un crítico que prestó mucha atención a la recepción, impacto y consecuencias que pudiera tener la obra. De acuerdo con la creencia de que el género operístico español necesitaba una obra que se tornara su referente entendió a Circe como «el paso más decisivo —tal vez el definitivo— en favor del noble propósito de consolidar sobre firmísimas bases la ópera nacional» En esta línea, Muñoz consideraba que esta ópera logró destacar sin depender de la influencia de las tendencias europeas y, a su vez, la defendió porque, como ópera, superaba a su producción anterior: «Emancipado siempre el genial músico español de esas preocupaciones que suelen dominar a los compositores modernos enamorados de los procedimientos franco-belgas, emplea constantemente los más sencillos y los más sinceros. […], Chapí quiere y consigue en Circe […] mejor que en todas sus producciones, que la letra se funda con la música, que realce esta la pasión, que dé más expresión a los sentimientos, sin abandonar jamás los soberanos principios de la naturalidad, la sencillez, la verdad, fundamento esencial del arte».

Esta opinión del crítico no se correspondió ni con la recepción general del público de la obra ni con la opinión de otros críticos. Por un lado la temática mitológica sorprendió a un público que precisamente esperaba de una ópera española otro tipo de trama: «resta decir si es acertada la elección del mito para una primera obra que muchos consideran como cimiento y base de la ópera española; [...] a la generalidad del público no le mueven a interés los deportes de los habitantes del Olimpo». En su interpretación en Buenos Aires tampoco recibió mucha más atención la ópera y además sus bondades musicales fueron puestas en duda: «El autor [Chapí] demostró poseer estimables cualidades, pero al estar mucho más familiarizado en el género popular español de la zarzuela que en el de la ópera, no parecía hallarse siempre en dominio propio al abordar tal forma del teatro lírico, poco propicia a su temperamento, de ahí cierta indecisión general de carácter».De la Guardia, Ernesto. 1938:99 citado en:

Cotello, Beatriz. (2008). Circe en la historia de la ópera y en los orígenes del ballet Circe in opera and ballet history. Circe De Clásicos Y Modernos, (12) pág. 101

Herencia De la fecha de estreno de la ópera solo quedó su partitura y una reducción para canto y piano del número del madrigal de las cantoras (del cual RTVE hizo una grabación a cargo de Rogelio Gavilanes). A nivel sonoro no quedaron grabaciones de la época ni ejemplos o referencias para orientar a posibles intérpretes futuros. En el plano actual, la interpretación del 12 de septiembre de 2021 fue grabada por RTVE y presentada en Los conciertos de Radio Clásica el 9 de octubre.

De su gran aparato escenográfico (diseñado por Amalio Fernández) y de sus danzas (se estima que llegó a haber seis números de bailes según propone Beatriz Cotello)Cotello, Beatriz. (2008). Circe en la historia de la ópera y en los orígenes del ballet Circe in opera and ballet history. Circe De Clásicos Y Modernos, (12), 87-102. perviven solo unos grabados.

Gestación de la obra y su componente lírico y dramatúrgico Chapí en la creación de Circe colaboró con Ramos Carrión, un literato con quien ya había trabajado en obras como La Tempestad. Para ahondar en la historia de la bruja Circe ambos acudieron al Canto X de la Odisea. En este canto se narra la llegada de Ulises y los griegos a la Isla de Circe, buscando esta maga hechizarles. Cabe destacar también la inspiración que supuso para esta obra la lectura de Calderón de la Barca y El mayor encanto, amor, obra compuesta para la inauguración del Palacio del Retiro en 1634 con presumible música de Juan Hidalgo junto a un gran espectáculo escenográfico. Chapí siempre había encontrado inspiración en ese dramaturgo del Siglo de Oro, quién a tenor de sus trabajos para Felipe IV había creado obras de grandes escenografías y visualidad como las Naumaquias. Era además Calderón uno de los precursores de la zarzuela mitológica cortesana de finales del y por tanto del teatro lírico español. Carrión optó por adaptar parte del texto de Calderón, aunque con ciertas libertades y respetando el original y su sentido dramático. Así, Carrión respetó el final de Calderón en que Circe deviene loca al no soportar el abandono pero optó por eliminar tramas y también personajes de propia invención de Calderón, siendo este el caso de la figura alegórica de la Música tan común en el Barroco. Además, si la obra de Calderón presentaba muchos personajes (25), Carrión optó por imitar la sencillez de la Odisea escribiendo un drama de 2 protagonistas y 3 principales personajes secundarios: Circe, Ulises, Arsidas, La voz de Juno, La sombra de Aquiles

El proceso de gestación del texto y obra fue muy alargado, a tenor del contraste tanto de entre las fechas del levantamiento de los músicos y el proceso de construcción del Teatro Lírico con el final estreno. Además, resulta muy difícil tratar de trazar un esbozo del proceso compositivo, dado que «Tampoco tenemos cartas ni documentos en que Chapí hable de ella, pero, como muestran los numerosos borradores conservados en la Biblioteca Nacional, el proceso debió de ser largo para un compositor que componía con gran rapidez.». En búsqueda de respuestas, Gutiérrez Gamero lo justifica «quizá con el propósito de no caer en el extremo de lo vulgar y adocenado que trajese a la memoria del público reminiscencias de tangos, jotas y pasacalles de que ha atiborrado a los teatros por horas el maestro Chapí, este ha puesto en total olvido su anterior bagaje, y por medio de un supremo esfuerzo, signo evidentísimo de su gran talento, […] se ha elevado a las esferas donde se mueve el grande arte y producido una ópera que ninguna escuela llamaría propiamente suya, pero que todas aceptarían sin detrimento de sus sagrados prejuicios». El resultado final fue un texto equilibrado que hacía de soporte de situaciones musicales y visuales y que resolvía el problema de poner en boca de tales personajes versos sonoros bien adaptados y donde pudieran confluir lo poético y musical sin incurrir en un tono heroico desmedido.

En cuanto a la selección del mito como tema de la obra, ciertos críticos tuvieron dudas acerca de la actualidad que pudiera tener la historia de Circe o de la relevancia que tuviera dentro de la historia del género lírico. Sin embargo, es posible rastrear la presencia de la figura de Circe dentro del teatro musical europeo durante los siglos anteriores al estreno tanto como en décadas y lustros colindantes.

Características musicales de la obra

Orquestación Circe es una ópera con una sonoridad potente y densa a tenor de una plantilla inusual por su magnitud para la España del momento. Esta orquesta se componía de los siguientes instrumentos (casi 80 en total):Chapí, Ruperto: Circe. Biblioteca Nacional de España, M.CHAPÍ/29; M.CHAPÍ/313.

En el foso: tres flautas (la 3.ª alterna con flautín), tres oboes (el 3.º alterna con corno inglés), tres clarinetes en Sí bemol y en La (el 3.º alterna con clarinete bajo), tres fagotes (3.º alterna con contrafagot), cuatro trompas en Fa, tres trompetas en Do (3.ª alterna con trompeta baja), tres trombones, una tuba (contrabajo), un arpa (o dos), timbales (tres o dos), percusión: triángulo, caja, platos, bombo, pandereta, castañuelas, tam tam, timbres (campanólogos) 12 violines I, 10 violines II, 8 violas, 8 violonchelos y 6 contrabajos.

Internos: arpa, caracol marino en Re3, banda de seis trompas en Fa, banda de 12 trompetas en Do (repartidas en tres grupos) y seis cajas, conjunto de un requinto (en Mib), un saxofón (en Mib), un fiscorno (en Sib).

Interpretación vocal Los personajes anteriormente enumerados presentan los siguientes registros:Chapí:,Ruperto. Circe. Biblioteca Nacional de España, M.Chapí/73(l)

Circe: Triple Central / Soprano Ulises: Tenor Arsidas: Bajo (Cantante) La voz de Juno: Triple Central / Soprano La sombra de Aquiles: Mezosoprano (Contralto Grave)

En esta ópera Circe y Ulises son las figuras más destacadas y tienen un número de interpretaciones mucho mayor que el resto de personajes.

Teniendo en cuenta la amplia masa orquestal que caracteriza a la ópera se espera de los personajes suficiente fuerza vocal para hacerse escuchar. Las tesituras de sus interpretaciones serán centradas y no exigirán una potencia al nivel de los personajes europeos/wagnerianos más extremos. En cuanto al tipo de canto estos personajes acostumbran a declamar más que a cantar aunque siempre preservando cierto lirismo y fraseo, estando su declamado poco sujeto a estructuras métricas. A lo largo de la obra resulta característico que nunca cantan nada que haga que la letra se diluya o quede incomprensible.

Aspecto melódico y temático Musicalmente la obra fue considerada ecléctica y con variadas influencias: