La provincia romana de Egipto (en griego, Αἴɣυπτος; en latín, Aegyptus) fue una provincia del Imperio romano, que comprendía la mayor parte del Egipto actual, exceptuando la península del Sinaí. La provincia de Cirenaica al oeste, y Judea (más tarde Palestina y Arabia Pétrea) al este, tenían frontera con Egipto. El área pasó a estar bajo el dominio romano en el año 30 a. C., tras la derrota de Cleopatra y Marco Antonio por Octavio (el futuro emperador César Augusto). Sirvió como el principal proveedor de trigo para el imperio.

Historia Período romano temprano (30 a.C.-siglo ) thumb|300px|El Imperio romano bajo César Augusto(31 a. C. - 6 d. C.).

El emperador no introdujo cambios significativos en el sistema administrativo al convertir el reino lágida de Egipto en una provincia romana, que se manejó como una posesión personal de Augusto. Por lo tanto, fue gobernada por un prefecto de Egipto el cual, a su vez, poseía el título de prefecto augustal (Praefectus Augustalis). Sus deberes combinaban la responsabilidad de la seguridad militar a través del mando de las legiones y cohortes, la organización de las finanzas y los impuestos, y la administración de justicia. Los recuersos fiscales fueron aasignados a una «cuenta particular», o idios logos, desde la que se gestionaba el patrimonio antaño propiedad de los soberanos.

El primer prefecto de Egipto fue Cayo Cornelio Galo, quien conquistó el Alto Egipto con la fuerza de las armas, y estableció un protectorado bajo control romano sobre la zona meridional de la frontera, que había sido abandonada por los últimos ptolomeos. El segundo prefecto, Elio Galo, realizó una expedición, fracasada, para conquistar Arabia Petraea e incluso Arabia Felix; sin embargo, la costa del mar Rojo de Egipto no cayó bajo control romano hasta el reinado de Claudio. El tercer prefecto, Publio Petronio, despejó los descuidados canales de irrigación, estimulando un resurgimiento de la agricultura.

Del reinado de Nerón en adelante, Egipto gozó de una época de prosperidad que duró un siglo. Surgieron muchos problemas a causa de los conflictos religiosos entre griegos y judíos, especialmente en Alejandría, que después que la destrucción de Jerusalén en el año 70 llegó a ser el centro mundial de la religión y la cultura judías. Bajo Trajano aconteció una rebelión judía, teniendo como resultado la expulsión de los judíos de Alejandría y la pérdida de todos sus privilegios, aunque volvieron pronto. Adriano, que visitó dos veces Egipto, fundó Antinoópolis en memoria de su amante Antínoo, muerto ahogado. Desde la época de su reinado en adelante se erigieron edificios en estilo grecorromano en todo el país.

Bajo el mandato de Marco Aurelio los abusivos impuestos originaron una rebelión (172) de los egipcios nativos, que sólo se suprimió después de varios años de lucha. Esta guerra causó gran daño a la economía y marcó el principio del descenso económico de Egipto. Avidius Casio, que dirigió las fuerzas romanas en la guerra, en 175 fue proclamado emperador romano tras las repentinas nuevas de que Marco Aurelio había muerto, y fue reconocido por los ejércitos de Siria y Egipto. Pero, sin embargo, un centurión lo asesino para luego enviar su cabeza a Germania Superior, y por la clemencia del emperador fue restaurada la paz. Una rebelión semejante estalló en 193, cuando Pescenio Níger se proclamó emperador a la muerte de Pertinax, pero fue derrotado por otro pretendiente al trono Septimio Severo en 194. Este dio una constitución a Alejandría y a las capitales provinciales en 202. thumb|300px|Moneda de "Adrianvs" inscrita con "AEGYPTOS".

Caracalla (211-217) otorgó la ciudadanía romana a todos los egipcios, en común con otras provincias, pero esto acarreó principalmente más impuestos, los cuales crecieron cada vez más, como las onerosas necesidades de los emperadores. Debido a esto hubo una serie de rebeliones, militares y civiles, en el .

Bajo Decio, en 250, otra vez los cristianos sufrieron persecución, pero su religión continuó propagándose. El prefecto de Egipto, en 260, Musio Emiliano, sostuvo primero a los Macrianos, usurpadores contra Galieno, y posteriormente, en 261 llegó a ser él mismo usurpador, pero fue derrotado por Galieno.

En 272 Zenobia, la reina de Palmira, conquistó momentáneamente Egipto, pero lo perdió cuando Aureliano aplastó su rebelión contra Roma.

Dos generales se asentaron en Egipto, Probo y Domicio Domiciano, que dirigieron rebeliones triunfantes y se nombraron a sí mismos emperadores. Diocleciano capturó la Alejandría de Domicio, en 296, y reorganizó toda la provincia. Su edicto de 303, contra los cristianos, inició una nueva época de persecución. Pero esta fue la última gran tentativa de impedir el constante crecimiento del cristianismo en Egipto.

Cristianismo en Egipto thumb|210px|Icono donde se representa a Mercurio de Cesarea matando al emperador romano Flavio Claudio Juliano. Iglesia de San Mercurio. El Cairo. Los cristianos egipcios creían que el Patriarcado de Alejandría fue fundado por San Marcos en torno al año 33, pero apenas se conoce cómo surgió el cristianismo en Egipto. El historiador Helmut Koester ha propuesto, basado en algunas fuentes, que originalmente los cristianos en Egipto estaban predominantemente influenciados por el gnosticismo, que sólo habría cambiado con los esfuerzos de Demetrio de Alejandría, cuando, gradualmente, las creencias mayoritarias en la región comenzaron a alinearse con las del resto de la cristiandad. La vergüenza causada por estos orígenes puede explicar la falta de detalles sobre el período, hay muchas lagunas en esta teoría para suponer que nuestra ignorancia en esta situación es solo un caso especial.

La antigua religión egipcia sorprendentemente no resistió mucho al avance del cristianismo. Posiblemente, la colaboración activa de los líderes religiosos con los conquistadores griegos y romanos ya había erosionado su autoridad en ese momento. Otra explicación es que la religión nativa había comenzado a perder su atractivo entre las clases bajas a medida que los impuestos y los servicios litúrgicos instituidos por los romanos redujeron aún más la calidad de vida.

Alejandría se convirtió en uno de los grandes centros cristianos hacia finales del . Los apologistas cristianos Clemente de Alejandría y Orígenes vivieron gran parte de su vida en esa ciudad, donde escribieron y enseñaron.

Con la publicación del Edicto de Milán en 313, Constantino puso fin definitivamente a la persecución de los cristianos. En el curso del , el paganismo fue suprimido y perdió a sus fieles, como el poeta Paladio observó con amargura. Todavía existió clandestinamente durante muchos años: aunque el edicto final que prohíbe las prácticas paganas se publicó en 435, los grafiti en Filae, Alto Egipto, demuestran que la devoción a Isis persistió en los templos de la diosa hasta el . Muchos judíos egipcios también se convirtieron, pero muchos más se negaron a hacerlo y se convirtieron en la única minoría importante en una región completamente cristianizada.

Tras el Edicto de 313 la Iglesia de Egipto logró la libertad y la consolidación, sin embargo pronto tuvo que enfrentar un cisma y conflictos prolongados que a veces desembocaron en guerra civil. Alejandría se convirtió en el centro de la primera gran división en el mundo cristiano, entre los arrianos, llamados así por el sacerdote de Alejandría Arrio, y sus adversarios, representados por Atanasio, que llegó a ser arzobispo de Alejandría en 326 después de que el Primer Concilio de Nicea rechazara las opiniones de Arrio. Atanasio fue expulsado de Alejandría y alternativamente reintegrado como arzobispo más de cinco veces. La controversia provocó años de disturbios y rebeliones durante la mayor parte del . En el curso de uno de estos, fue destruido el gran templo de Serapis, el Serapeo de Alejandría, la última fortaleza del paganismo, en el año 385 que tras el decreto de Teodosio I, marcó el declive final del paganismo en todo el Imperio romano.

En Egipto había una antigua tradición de especulación religiosa, lo que permitió prosperar las polémicas religiosas. No solo florece el arrianismo, sino otras doctrinas, como el gnosticismo y maniqueísmo, ya sea nativo o importado, que encuentra muchos seguidores.

Una práctica religiosa surgida en Egipto fue el monacato de los Padres del Desierto, quienes renunciaban al mundo material con el fin de seguir una vida de pobreza y devoción a la Iglesia. Los cristianos de Egipto asumieron el monacato con tanto entusiasmo que el emperador Valente tuvo que limitar el número de hombres que podría convertirse en monjes. El monacato fue exportado de Egipto al resto del mundo cristiano.

Otra novedad de este período fue el desarrollo del copto, una forma del idioma egipcio antiguo escrito con el alfabeto griego complementado por varios signos para representar los sonidos presentes en Egipto, que no existían en griego. El copto se inventó como un medio para garantizar la correcta pronunciación de palabras mágicas y los nombres de los textos "paganos", los llamados Papiros Mágicos griegos. El copto fue pronto adoptado por los primeros cristianos para difundir la palabra del Evangelio a los nativos egipcios y se convirtió en la lengua litúrgica del cristianismo egipcio y sigue siéndolo hasta el día de hoy.

Período tardío (siglos -) El estuvo marcado por dos acontecimientos importantes la fundación de Constantinopla en 330 y la posterior división del imperio en dos, con Egipto formando parte del Imperio romano de oriente. El uso del latín, que nunca se había consolidado en Egipto, disminuyó rápidamente y el griego continuó siendo el idioma dominante en el gobierno y entre los académicos. Durante los siglos y , el Imperio Romano de Oriente, se convirtió gradualmente en un estado completamente cristiano cuya cultura difería significativamente de su pasado pagano.

La caída del Imperio Romano de Occidente en el aceleró la proliferación del cristianismo. El triunfo de la nueva religión condujo al abandono completo de las tradiciones faraónicas: con la desaparición de los sacerdotes y sacerdotisas egipcias que servían en los templos, ya nadie podía leer los jeroglíficos del antiguo Egipto y sus templos terminaron abandonados en el desierto o convertidos en iglesias. En cuanto al sistema griego de gobierno local por ciudadanos había desaparecido por completo y las posiciones administrativas locales se volvieron casi hereditarias entre las familias acaudaladas de terratenientes.

Alejandría, la segunda ciudad más grande del imperio, continuó siendo un centro de controversia religiosa y fue escenario de mucha violencia. En 415, Cirilo, el patriarca de Alejandría, persuadió al gobernador de la ciudad para que expulsara a los judíos con la ayuda de la multitud, y en marzo del mismo año, el asesinato de Hipatia marcó el fin de la cultura helénica clásica en Egipto. Luego, otro cisma produciría una nueva guerra civil que alejaría aún más a Egipto del resto del imperio.

La nueva controversia fue sobre la naturaleza de Jesús, un tema conocido como cristología. La pregunta era si tenía dos naturalezas, una humana y otra divina, una sola (monofisismo) o incluso alguna forma de combinación entre las dos (miafisismo). Esta distinción, que puede parecer arcana hoy, fue, en una era intensamente religiosa, suficiente para dividir un imperio. Llamada "controversia monofisita", comenzó poco después del Concilio de Constantinopla en 381 (que trató sobre el arrianismo) y continuó hasta el Concilio de Calcedonia en 451, que decidió a favor de "las dos naturalezas distintas" (diofisismo)