Novela (también denominado Telenovela, Novela seriada, Novela I, Novela II y Novela de noche) es un espacio dramático producido por Televisión Española (TVE) entre 1963 y 1978. Consiste en la adaptación al medio televisivo, y en formato serializado, de una obra literaria de carácter narrativo, tanto novelas como cuentos de autores clásicos o contemporáneos, o bien textos originales expresamente escritos para el programa; esporádicamente se escenificaron obras teatrales y episodios de series dramáticas extranjeras.
Tales producciones se dividen en capítulos de entre 15 y 30 minutos que se emitían consecutivamente de forma diaria, de lunes a viernes, salvo excepciones debidas, por ejemplo, a coincidencia horaria con una retransmisión deportiva, en cuyo caso se emitían dos episodios sucesivos en una fecha posterior. Cada adaptación podía abarcar una o varias semanas de emisión.
Categorización Novela es un tipo de espacio televisivo que se encuadra dentro de los llamados dramáticos o de ficción, entre los cuales se encuentran no sólo aquellos con contenidos teatrales, sino también los que dramatizan otro tipo de obras literarias como novelas, cuentos, textos originales expresamente escritos para televisión, etc.Es decir, el guion de sus historias se adecúa a las características expresivas del medio televisivo mediante la representación de la obra escogida, en su totalidad o en su mayor parte, en un estudio de rodaje o plató donde se localizan los decorados, se producen pocos cambios de escenario por los imperativos de espacio, de tiempo y presupuestarios, y la acción se desarrolla sustentada en la expresión hablada de los actores seleccionados para el reparto. De acuerdo a tales características, los formatos propios de esta modalidad suelen ser el teleteatro, las telecomedias y comedias de situación, las telenovelas y los llamados culebrones.
La producción de telenovelas, o novelas seriadas, por las propias características del material de base, lleva consigo un mayor trabajo de adecuación a la dramaturgia televisiva que las obras de teatro, ya que suele ser necesario practicar, por un lado, una reducción tanto de espacios como de personajes, y por otro, un incremento importante de escenas dialogadas. De ahí que, partiendo de una estructura literaria mucho más extensa y del desarrollo psicológico de los personajes propios de la narrativa, se realice su trasvase a la emisión televisiva a través de diferentes capítulos serializados, en los que existe una continuidad de personajes, desarrollándose la acción a lo largo de los distintos capítulos.
Antecedentes El origen de la ficción televisiva en España está en los espacios dramáticos, producidos por Televisión Española desde sus inicios en octubre de 1956. Como características de aquellos durante los primeros años de existencia del Ente se pueden apuntar:
La representación y realización en directo, en bloques largos, desde un solo plató muy reducido y empleando dos telecámaras, con fuerte influencia del medio radiofónico. La estructura eminentemente teatral del guion. La simplicidad y monotonía de la construcción o lenguaje visual (escenografía, atrezo, vestuario...) La precariedad en los medios de iluminación y sonido.
La telenovela como "novela escenificada" es, pues, uno de esos géneros de ficción cuyo precedente más inmediato radica en las radionovelas, y que convivió con el género puramente teatral desde muy temprano, aunque en un primer momento con una especial orientación a un público infantil y familiar. Oliver Twist (1958), adaptada en capítulos por Carlos Muñiz y José María Rincón, realizada por el primero y dirigida por Mario Antolín, supuso tanto la primera escenificación de una obra literaria de carácter narrativo en TVE, como el primer antecedente, todavía lejano, del programa Novela.
Debido especialmente a que ni el personal ni las infraestructuras (un decorado mínimo que soportaba toda la emisión en directo) estaban todavía preparados para poder emitir diariamente un dramático en continuidad, todas las adaptaciones seriadas que se realizaron hasta el final de la temporada 1962/1963 lo fueron con una cadencia de emisión semanal, es decir, se emitía un capítulo por semana. Tras la antes mencionada, se emitirían otras obras como La paz empieza nunca de Emilio Romero, ganadora del Premio Planeta, Los cipreses creen en Dios de José María Gironella, o Mariona Rebull y El viudo Rius, ambas de Ignacio Agustí.
Esta etapa culminaría con el estreno en la temporada 1962-1963 del espacio Novela del lunes, en horario de sobremesa y con una duración de casi una hora por capítulo, y que constituiría el punto de partida directo para el paso a la telenovela diaria. Mediante el mismo se adaptaba una obra de la literatura universal por semana, con títulos como El Lazarillo de Tormes, Marianela de Benito Pérez Galdós o Millonarios a la fuerza de Edward Phillips Oppenheim. Era realizada en los estudios de Sevilla Films en Madrid, donde se contaba con un plató más grande que permitía un mayor número de personajes que en los primeros programas, aunque aún se mantenía un formato muy parecido al teatral.
En resumen, desde el punto de vista de la producción, las telenovelas de los primeros años se caracterizan por los siguientes aspectos:
Los capítulos se graban en tiempo real. La posibilidad de procesamiento mediante el montaje es muy reducida. Se realizan en un plató de pequeño tamaño. Utilización de pocos y parcos decorados. Uso de 2-3 cámaras. No se contempla la posibilidad de rodar escenas de exterior en soporte cine. No existe preocupación por los derechos de autor de las novelas.
Historia
Inicios y plenitud En la temporada 1963-1964 da comienzo el espacio que se puede considerar distintivamente como Novela (aunque su denominación inicial fuese Telenovela), constituido por capítulos diarios emitidos de lunes a viernes, durante los primeros años de producción en horario de sobremesa (alrededor de las 3:30 de la tarde), y con una duración que en principio era de unos 15-20 minutos. Se pretendía así trasladar fielmente a la pequeña pantalla la norma del capítulo diario imperante en el medio radiofónico (heredero a su vez de la tradición del folletín por entregas del ),con un lapso semanal por cada nuevo título, llegándose posteriormente a hacer seriales de veinte o incluso veinticinco episodios. La obra que inauguró este nuevo y definitivo formato fue Tres preguntas al destino, con guion original de Manuel Pilares y realización de Gabriel Ibáñez, la cual fue emitida entre el 1 y el 5 de octubre de 1963. Tele Radio, la revista oficial de TVE-RNE en aquellos momentos, anunciaba así el espacio entre las novedades destacadas de la programación para la nueva temporada:"...veinte minutos dedicados a una «Tele-novela»; producción dramática pensada especialmente para el público femenino, en la que TVE vuelca todos sus medios, ya que para cada semana debe emitir, después de haberla producido, en cinco capítulos, una obra equivalente, por su duración, a algo más de una película de largometraje."Aunque ya desde 1960 se hacía uso del videotape en los espacios dramáticos, lo que favorecerá el posterior abandono del programa en directo, aún se seguían rodando las escenas de una vez y en tiempo real como si se tratase de una emisión normal, pues aún no era posible el montaje o la edición electrónica;su principal ventaja consistía en la posibilidad de permitir repeticiones, en el caso de darse algún error.Sin embargo, en 1965 llegó la gran innovación de los primeros sistemas editores, los cuales, combinados con el magnetoscopio o VTR, posibilitarán el montaje, es decir, la grabación de fragmentos de la obra en bloques progresivamente más reducidos para su posterior edición, y con todo ello una auténtica aproximación al lenguaje cinematográfico.
Estos y otros avances técnicos modificaron por tanto los modelos de producción y realización en este tipo de espacios, superando la emisión en directo y las austeras y teatrales puestas en escena anteriores y permitiendo la segmentación del espacio en decorados diferentes, la introducción de elipsis temporales y la visibilidad de la "cuarta pared”,dinámica especialmente ostensible en la serialización de novelas por la propia naturaleza del material de base, en la que lo dilatado de la acción, la variedad de situaciones y la diversidad de escenarios necesariamente forzaban las limitaciones del medio puramente teatral. miniaturadeimagen|La inauguración de los estudios de Prado del Rey en 1964 supuso un enorme impulso para la producción de dramáticos en TVE En paralelo, se produjo una progresiva mejora y modernización de los diversos recursos técnicos y artísticos en la producción de series. TVE adquirió modernas cámaras, iluminación, jirafas telescópicas, magnetófonos y mezcladores, y, especialmente, abrió nuevos y grandes platós tras la inauguración de los flamantes estudios de Prado del Rey en 1964, lo cual posibilitó también la creación en 1966 de una Segunda Cadena que no tardaría en albergar a su vez nuevos programas dramáticos, todo ello sin olvidar la creciente aportación al respecto de los estudios del centro de producción de Barcelona en Hospitalet de Llobregat.
De esta forma, los programas dramáticos grabados en vídeo y en estudio y emitidos en diferido, ya fuesen teatros, novelas o series de otro tipo, se constituyeron en el epicentro de la ficción televisiva en España durante el período denominado "edad de oro", entre 1964 y principios de la siguiente década, gracias a una maquinaria de producción de creciente rendimiento. En 1966 alcanzarían un pico de emisión de 515 horas anuales, el registro más elevado en la historia de TVE, el cual comenzaría a descender paulatinamente a partir de entonces, coincidiendo, entre otros motivos, con la llegada y afianzamiento de los espacios de ficción en soporte cine con importante presencia de exteriores, hasta llegar en 1975 al nivel más bajo de horas de emisión desde 1962: 157 horas. + Total de horas anuales de emisión de espacios dramáticos en TVE (1964-1975)1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 310332515436413382352386344310251157
Novela fue parte relevante de este enorme auge. Al incremento horario que suponía el paso de la telenovela semanal a la diaria, se unió en la temporada 1965-1966 el desdoblamiento del propio programa en dos franjas de emisión: a la ya habitual de sobremesa (con la misma denominación y duración de unos 15-20 minutos, ampliada a 25 minutos un año después) se añadió la aparición de Novela seriada o Novela de noche (posteriormente también Novela a secas) en horario nocturno (inicialmente a las 21:45 horas, y a partir de enero de 1966 a las 21:00, "inmediatamente delante del Telediario... atendiendo al mejor horario para las zonas y ambientes populares que mayor audiencia han dado para estas emisiones."), y con una duración mayor, de unos 25-30 minutos. Por lo demás, las características de ambos espacios eran idénticas, salvo que sus programaciones eran independientes entre sí."Se procura que la mayor parte de los títulos elegidos sean españoles y, aunque se arranca con unas cuantas obras clásicas ya, se pretende incluir a la mayor cantidad posible de novelas y novelistas actuales. Incluso, dentro de un gran rigor de selección, programar novelas originales escritas ex profeso para televisión... Novela de noche será el vehículo que lleve hasta los más apartados rincones de nuestra geografía, hasta los más alejados de las letras, el nombre y la obra de los Unamuno, Pío Baroja, Galdós, Pereda, Coloma, Delibes, Martín Descalzo, Manuel Halcón... Escritores de ayer y de hoy para el público de nuestro tiempo."