Alameda de la Sagra es un municipio y localidad española de la provincia de Toledo, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. El término municipal tiene una población de .
Toponimia El nombre de "Alameda" se debe al terreno de álamos que había en las riberas del arroyo. El de "La Sagra", término que procede del árabe y que significa "campo cultivado", por pertenecer a la comarca que lleva este nombre.
Geografía El municipio se encuentra situado en una altura de terreno yesoso en la comarca de La Sagra y linda con los términos municipales de Borox, Añover de Tajo, Villaseca de la Sagra, Cobeja y Pantoja, todos de Toledo.
Cruzan el término el río Tajo y el arroyo Guatén.
Historia Su origen se debe a una colonia de yeseros, vecinos de Cobeja, en el en tierras pertenecientes desde el a la Iglesia de Toledo. Las chozas, que en un principio formaron el caserío, se irían transformando, a partir de 1530, en casas de mampostería.
Durante el reinado de Carlos III se construyó la "Real Acequia del Jarama", que atraviesa gran parte de este municipio.
Vestigios Los primeros vestigios históricos descubiertos en Alameda de la Sagra se remontan a distintos periodos Prehistóricos. Los más antiguos concretamente datan del Periodo Calcolítico, entre el 4.000 y el 2.500 a. C. Ya en este periodo se tiene constancia de que estas tierras estuvieron pobladas. También se descubrieron otros posteriores de las épocas romana e islámica. Dichos vestigios de distintos periodos aparecieron en varios parajes del término municipal.
Yacimientos Yacimiento de La Planta de la Casa: Edad del Bronce, Edad del Hierro, Romano. Del 2.500 al 900 a. C. y 900 al 300 a. C. Yacimiento del Pozo: Edad del Bronce. Del 2.500-900 a. C. Yacimiento de Los Pilarejos: Periodo Calcolítico. Del 4.000 al 2.500 a. C. Yacimiento de Vallehondo I: Periodo Calcolítico. Del 4.000 al 2.500 a. C. Periodo Islámico. Yacimiento de Vallehondo II: Periodo Calcolítico. Del 4000-2500 a. C. Periodo Islámico. Yacimiento de Cerro del Pilarejo: Edad del Bronce. Del 2500 al 900 a. C. Yacimiento de Aragebal: Periodo Calcolítico. Del 4000 al 2500 a. C. Edad del Bronce. Del 2500 al 900 a. C. Periodo Islámico. Yacimiento del Cerro de la Paja: Edad del Bronce. Del 2500 al 900 a. C. Yacimientos de Las Merinas I, II, III y IV: Periodo Calcolítico, Edad del Bronce. Del 4000 al 900 a. C.
Fundación El nombre lo toma de una alameda que había en las riberas del arroyo, al lado del cual se levantaron las primeras casas. El genérico La Sagra, por estar enclavado en la comarca de este nombre, que significa campo cultivado. Es un topónimo de origen arábigo castellanizado. En documentos fechados entre los años 1151 a 1168, aparece ya el nombre de esta alquería. También se habla de ella como propiedad de la Iglesia de Toledo en ese tiempo, dando su mitad a poblar y cultivar en el 1160. En otro documento de 1193 se la llama "Ala Ameda". En él, se da la otra mitad al arcediano García, el cual tiene sus viñas, un corral con sus chozas y dos palomares en la propiedad.
La fundación de Alameda de la Sagra tiene dos fases. En la primera, a principios del , los vecinos de Cobeja establecen unas chozas de paja para guarecerse en su trabajo de explotación de las canteras de yeso. En el 1530 se comenzaron a construir casas de mampostería, abandonándose las antiguas chozas. Los pobladores fueron estableciendo las casas inicialmente en el margen izquierdo del arroyo que atraviesa el lugar, pero posteriormente lo fueron haciendo en la margen derecha al considerar que era un lugar más saludable.
En 1575, el rey Felipe II ordenó al corregidor y justicia mayor de la ciudad de Toledo, Juan Gutiérrez Tello, realizar una descripción histórica de todas las villas que estuvieran bajo la jurisdicción de la ciudad de Toledo, entre las que se encontraba Alameda de la Sagra. Para ello, al Corregidor se le hizo entrega junto con dicho mandamiento, de una relación por capítulos, que contenía la información que debería recabarse, para posteriormente enviarlo firmado y sellado al rey. En dicho mandamiento se decía que se deberían nombrar a dos o tres personas de mayor edad y que tuvieran más noticias e información sobre Alameda de la Sagra, para que junto con el alcalde, colaboraran en la redacción de la descripción histórica que se ordenó elaborar.
En 1576, se reunieron en audiencia en el lugar donde se congregaba el Concejo, las siguientes personas: el alcalde, Pedro López del Rincón, y los dos regidores, Antonio de Madrid, y Juan González, y tres vecinos del pueblo de los de mayor edad y cultura, Lorenzo Ramírez, Alonso de Pinto Madridano, y Francisco del Viso, y el escribano público de Alameda de la Sagra, Gabriel Hernández, quien recopiló y redactó los datos históricos solicitados por el rey. De lo declarado en dicha audiencia quedó constancia, y han podido extraerse muchos datos referidos a Alameda de la Sagra que se expondrán a continuación.
La Iglesia de Toledo era quien nombraba al alcalde, a los dos regidores, al escribano y al alguacil de Alameda. Estaba instituido el Concejo abierto, en el cual participaban todos los vecinos. Al alcalde le correspondía conocer las causas civiles en primera instancia, y ejecutarlas. Las causas civiles en grado de apelación correspondían al corregidor de Toledo. Los jueces de la ciudad de Toledo juzgaban las causas criminales. En última instancia los pleitos correspondían a la Chancillería de Valladolid. También había un alcalde de la Hermandad, dos cuadrilleros y un mayordomo del Concejo.
Los únicos cargos que cobraban un salario eran el mayordomo del Concejo, quien ganaba por su trabajo dos ducados al año, y el escribano y el sacristán de la iglesia, quienes cobraban cinco mil maravedíes.
Eclesiásticamente, Alameda de la Sagra formaba parte del arciprestazgo de Illescas, y del Arzobispado de Toledo.
En esta época, los vecinos de Alameda se desplazaban a recoger agua para beber al río Tajo, ya que en la población no se disponía de fuentes ni acuíferos y el agua existente era salobre. Aparte de la carencia de agua, también se carecía de leña, y tenían que abastecerse de ella en la ribera del Tajo, en Aranjuez y Aceca concretamente. La fauna también era muy escasa, y solo existían algunas liebres y conejos, aunque en muy escaso número.
Había muy poco ganado, el poco que había pastaba en un pequeño prado y en una pequeña Dehesa, los dos únicos lugares de los que disponía el Concejo.
En el poco término municipal existente se recoge principalmente trigo, cebada, vino y aceite. Parte de la tierra no se labra, que es la dedicada a la extracción del yeso. Antes de pagar el diezmo, sobre todas rentas, se pagaba el denominado pan de renta, que equivalía a unas once fanegas, y era recogido en una cilla o granero existente en la localidad que era propiedad de la Iglesia de Toledo.
A partir de 1545 las casas dejan de estar cubiertas con paja, y pasan a estar cubiertas con tejas, construyendo las tapias con tierra mezclada con piedra y yeso, materiales que había en el pueblo. Las tejas eran traídas de Higares, y la madera de Toledo.
En 1575 la población era de unos 100 vecinos poco más o menos, fue creciendo en este siglo desde 1507, cuando solo quedaron 7 vecinos, debido a una peste que asoló el pueblo. La mayoría de ellos eran agricultores y trabajadores de las canteras de yeso. Los agricultores eran unos treinta, y no tenían grandes posesiones ya que el término municipal era muy escaso. Los que se dedicaban a la extracción y fabricación del yeso lo llevaban a Toledo para su venta. No había personas muy hacendadas en Alameda a finales del , los más prósperos, que eran cuatro o cinco personas tenían unos 4.000 ducados de hacienda, el resto de la población no pasaba de 1000 o 1500 ducados.
La iglesia actual se terminó de construir en esta época, concretamente en el año 1574. Consta que en esta época la iglesia no tenía ninguna capilla, que no había nadie enterrado allí, y que se construyó con los donativos de los vecinos del pueblo.
Por aquel entonces se celebraba en la localidad el día de San Benito y el día de San Sebastián. El día de San Benito se celebraba el 11 de julio, y ayunaban en la víspera, o bien llevaban una candela de cinco maravedíes el propio día de San Benito. El motivo que impulsó la celebración de la fiesta fue una plaga de sabandijas y langosta en las viñas, tomando por abogado a San Benito. El día de San Sebastián era día festivo, y en su víspera, aunque no ayunaban, no comían carne. El mismo día de San Sebastián, se tenía costumbre de recoger casa por casa una limosna consistente en pan, queso y vino. El origen de la fiesta de San Sebastián fue una peste que hubo en el pueblo muchos años atrás, lo que impulsó a guardar votos a San Sebastián.
En el las autoridades concejiles de Alameda de la Sagra siguen siendo nombradas por la Iglesia de Toledo. Eran propuestas por dos canónigos al Cabildo. A su vez a esos dos canónigos se les llamaba gobernadores de la Sagra, y eran igualmente elegidos por el Cabildo. También el gobierno de Madrid nombra un alcalde de aguas para la Real Acequia del Jarama, que ejerce su jurisdicción en las tierras inmediatas al Lagunazo, un administrador de los Reales Derechos de la sosa y barrilla, otro de la renta de la pólvora, y otro para el estanco de tabaco. El alcalde ordinario nombra a otro de la Santa Hermandad, para la guarda del campo.
La población va de los 572 habitantes en los comienzos de siglo, a 1320 en su mitad, y ya a finales, cuenta con 1500 habitantes. De esta última cifra hay doscientos sesenta matrimonios, cincuenta solteros y setenta solteras. Estos últimos entre los dieciséis y los veinticuatro años. Del 1777 al 1782 nacieron doscientas cincuenta y dos personas y murieron doscientas sesenta y siete.
Las enfermedades más corrientes son las fiebres terciarias, que se remedian con sangrías, quina y agua de limón. Carece el pueblo en absoluto de agua dulce. La que beben la adquieren a los trajineros procedentes de los pueblos inmediatos: Cobeja, Yuncler, Pantoja y Villaluenga. Si se tienen, en cambio, aguas medicinales.
La vivienda: El núcleo urbano se compone de doscientas noventa casas, todas en el pueblo, de ellas veintiséis ruinosas, y veinte inhabitables. El cabildo posee una casa para la recolección del fruto, y en el campo hay siete cobertizos para refugio del ganado. El cementerio está situado dentro del pueblo, constituyendo un grave peligro para la salud del vecindario, al estar casi demolido.
La tierra en Alameda de la Sagra, en el , estaba dividida entre distintas instituciones y personas, detentándose la propiedad de la tierra, de la siguiente forma:
-Una parte de la tierra es de absentistas, como la Dehesa de Villariche y las tierras del Lagunazo, propiedad del Marqués de Estepa. Las tierras de Ontalba y Arébar (Dehesa de Daragebal), pertenecía al Cabildo de la Iglesia de Toledo. La Dehesa o Encomienda de San Juan, llamada Alegar o Alexar, pertenece al Comendador de El Viso de Illescas, que era parte integrante de la Orden de San Juan.
-Otra parte de la tierra pertenece a la clase trabajadora o acharqueros, y tienen muy escasa tierra propia y labran con una yunta.
-Hay otra parte de la tierra que pertenece a vecinos de Añover de Tajo.
En cuanto a las Dehesas, hay que destacar que las más significativas son:
-La Dehesa del Alegar o Alexar. Es una encomienda conocida por esos dos nombres, cuyo significado es “alijar, alisar, o pulir piedras”. Este término se utilizaba para designar propiedades que se dedicaban a pastos. Dicha Dehesa cuenta con unos doce vecinos.