miniaturadeimagen|Portada de Rusia y la Iglesia Universal, París, 1889. Rusia y la Iglesia Universal es un ensayo filosófico escrito por Vladímir Serguéyevich Soloviov (en ruso: Владимир Сергеевич Соловьёв)?, cuyo nombre también se transcribe como Vladímir Soloviev (transcripción que él mismo empleó en sus trabajos y correspondencia escritos en francés o inglés), o Vladimiro Solovief, (Moscú, 16 de enero de 1853 - íd., 31 de julio de 1900), filósofo y teólogo ruso que se desempeñó también como poeta, escritor y crítico literario.
Soloviev escribió el texto en francés. El libro fue publicado por primera vez en París, Francia en 1889, con el título La Russie et l'Eglise Universelle.
Contenido Se trata de un ensayo en el que se combinan nociones de historia de la Iglesia y postulados filosóficos y teológicos del propio autor. La obra se divide en tres partes, que Soloviev llama 'libros'.
El libro primero se titula "Estado religioso de Rusia y del Oriente cristiano"; el segundo, "La monarquía eclesiástica fundada por Jesucristo"; y el tercero, "El principio trinitario y su aplicación social".
En el libro primero (al que el autor se refiere como "parte crítica y polémica",Vladimir Soloviev (1889), Rusia y la Iglesia Universal, Introducción. Soloviev analiza las causas de la separación de la Iglesia cristiana de Oriente de la Iglesia cristiana de Occidente, y plantea lo que a su entender le falta a Rusia para cumplir su función teocrática; en el libro segundo, expone las bases de la unidad universal fundada por Jesucristo (la monarquía eclesiástica) y los fundamentos de la legitimidad del primado de Pedro y del papado; en el libro tercero, aborda el estudio de la Trinidad y propone una aplicación social.
Antecedentes e historia del texto publicado Apartado de las controversias entre eslavófilos ‒con quienes había simpatizado en su juventud‒ y occidentalistas, Soloviev comenzó a madurar la idea de la unión de las Iglesias de Oriente y de Occidente, uno de los principales temas de Rusia y la Iglesia Universal. En un comentario a este texto y semblanza de su autor, Alfredo Sáenz señala que “[Soloviev] reconoce que Occidente ha desplegado una intensa actividad en todos los campos de la cultura, pero con una orientación cada vez más secularizada, en creciente alejamiento del principio divino, por lo que la civilización occidental parece estar en disolución, camino a la catástrofe. El Oriente, en cambio, ha privilegiado el principio divino, la pureza de la fe permanece en vigor, pero puede tornarse estéril si no logra impregnar el orden temporal, especialmente en el campo de la cultura”.Sáenz, Alfredo (2008), El fin de los tiempos y siete autores modernos, Buenos Aires, Gladius, (1.° edición, 1996), cap. 2, págs 114 y 115.
A partir de 1885, Soloviev encontró un amigo y protector en el obispo croata de Đakovo, Josip Juraj Strossmayer, propulsor de la unión de la Iglesia ortodoxa con la Iglesia católica. Siendo huésped suyo en Zagreb, Soloviev elaboró un memorándum en francés en el cual explicaba cómo podría llevarse a cabo concretamente la unión entre Rusia y Roma. Se imprimieron diez ejemplares: uno para el papa León XIII, otro para el cardenal Jacobini −secretario de Estado−, el tercero, para Monseñor Vannutelli −Nuncio de la Santa Sede en Viena−, tres ejemplares para libre disposición de Monseñor Strossmayer, y los cuatro últimos, para Soloviev.Michel d’Herbigny (1945). Vladimir Soloviev. El Newman ruso, Santiago de Chile, Editorial Difusión, (1.° edición, en francés, 1911), cap. IX, pág. 181. Ese escrito fue enviado por Monseñor Strossmayer a León XIII, y fue muy bien acogido por él,Sáenz, Alfredo (2008), El fin de los tiempos y siete autores modernos, Buenos Aires, Gladius, (1.° edición, 1996), cap. 2, pág. 116. como consta en el epistolario del propio Soloviev, y señala su sobrino Serguéi Mijáilovich Soloviev en su libro biográfico Vida y evolución de la obra de Vladimir Soloviev.Soloviev, Serguéi Mijáilovich (1977), Vida y evolución de la obra de Vladimir Soloviev, Bruselas, Editorial La vida con Dios. [Texto en ruso: Соловьёв Сергей Михайлович, Жизнь и творческая эволюция Владимира Соловьёва, Брюссель, Жизнь с Богом, 1977.] Pero aunque el papa vio con buenos ojos la propuesta de Soloviev, consideraba que su realización requeriría prácticamente un milagro, según lo expresa el cardenal Rampolla en una carta fechada el 23 de julio de 1886.Michel d’Herbigny (1945). Vladimir Soloviev. El Newman ruso, Santiago de Chile, Editorial Difusión, (1.° edición, en francés, 1911), cap. X, pág. 214, nota 1.
En 1888, Soloviev publicó L’ idée Russe (La idea rusa), en París, Francia, ante la imposibilidad de hacerlo en su país debido a la desaprobación del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa rusa y a la censura imperial.Sáenz, Alfredo (2008), El fin de los tiempos y siete autores modernos, Buenos Aires, Gladius, (1.° edición, 1996), cap. 2, pág. 115. De acuerdo al epistolario de Soloviev, él tenía previsto que el texto de La idea rusa fuera el prefacio para el libro Rusia y la Iglesia Universal,Soloviev, Sergéi Mijáilovich (1977), Vida y evolución de la obra de Vladimir Soloviev, Bruselas, Editorial La vida con Dios. [Texto en ruso: Соловьёв Сергей Михайлович, Жизнь и творческая эволюция Владимира Соловьёва, Брюссель, Жизнь с Богом, 1977.] aunque finalmente el mencionado texto fue publicado aparte, como opúsculo. El texto de La idea rusa fue presentado en una conferencia que Soloviev leyó en París, en los salones de la princesa de Sayn-Wittgenstein (nacida Bariatynski), el 25 de mayo de 1888.Michel d’Herbigny (1945). Vladimir Soloviev. El Newman ruso, Santiago de Chile, Editorial Difusión, (1.° edición, en francés, 1911), cap. X, pág. 198.
Como el mismo Soloviev lo refiere en la 'Introducción', Rusia y la Iglesia Universal es la versión abreviada de una obra más extensa escrita en ruso, Historia y porvenir de la teocracia (История и будущность теократии), en la que había trabajado alrededor de siete años, cuyo primer volumen se publicó en 1887 en Zagreb (en el texto, 'Agram' de acuerdo a la denominación alemana de Zagreb en tiempos de la casa de Habsburgo), Croacia, ante la imposibilidad de hacerlo en su tierra: pesaba sobre Soloviev la prohibición de escribir sobre temas eclesiásticos de parte del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa rusa, y la censura ejercida por el Imperio ruso no aprobó la publicación.Soloviev, Vladimir (1889), Rusia y la Iglesia Universal, Introducción. Considerando tales circunstancias, decidió abreviar el proyecto original y dirigirlo a un público más extenso. Optó entonces por no completar los dos tomos restantes que tenía previstos, y por publicar, en francés, en lugar de aquel proyecto, el texto de La Russie et l'Eglise Universelle [Rusia y la Iglesia Universal] en un solo volumen.Soloviev, Vladimir (1889), Rusia y la Iglesia Universal, Introducción En primera instancia, Soloviev pensaba titular el libro Philosophie de l’histoire universelle, pero luego de diversas consultas que constan en su epistolario resolvió llamarlo La Russie et l'Eglise Universelle, como actualmente se lo conoce.
La Russie et l'Eglise Universelle fue traducido a otros idiomas, entre ellos el ruso. La traducción al ruso, publicada en 1911, fue realizada por Grigory Alekséivich Rachinsky, quien fuera el presidente de la Sociedad religioso-filosófica moscovita en memoria de Vladimir Soloviev entre 1905 y 1918.
Aportaciones teológicas En su estudio "Sobre Rusia y la Iglesia Universal", publicado en 1946, entre otros aciertos en el campo especulativo, Osvaldo Lira destaca dos aportaciones principales del texto de Soloviev: la primera "es haber tomado en serio el misterio de la Santísima Trinidad", no solo en cuanto al estudio teológico propuesto, sino más que nada en su aplicación a la vida ordinaria y al orden social.Lira, Osvaldo (1946), Prólogo a Rusia y la Iglesia Universal, Madrid, Ediciones y Publicaciones Españolas, pág. 34.
Para Lira, "la segunda aportación de Soloviev es el haber percibido con pasmosa intensidad la analogía de atribución existente entre Dios y la creatura":Lira, Osvaldo (1946), Prólogo a Rusia y la Iglesia Universal, Madrid, Ediciones y Publicaciones Españolas, pág. 35. Soloviev insiste en la concepción del Ser uni-total, ‒según la cual nada puede existir fuera de Dios‒, y también en la concepción de la Iglesia uni-total y en la trascendencia de la sociedad eclesiástica respecto del poder civil, analizando sus consecuencias prácticas y aplicaciones, con lo cual "[proclama] sin ambajes ni equívocos el carácter integral del poder que le ha sido otorgado a Jesucristo aún en este mundo".Lira, Osvaldo (1946), Prólogo a Rusia y la Iglesia Universal, Madrid, Ediciones y Publicaciones Españolas, pág. 36.
Apreciación histórica de la obra Osvaldo Lira reconoce en Soloviev "su vida inmaculada, su virtud heroica, su pasión por la unidad del cuerpo místico de Cristo", y aclara que "es en el orden histórico, y sólo en él, donde es posible dirigirle reproches, porque sus previsiones acerca del porvenir de su patria han resultado enteramente fallidas".Lira, Osvaldo (1946), Prólogo a Rusia y la Iglesia Universal, Madrid, Ediciones y Publicaciones Españolas, pág. 19. Para Lira, "Rusia y la Iglesia Universal deja en último término cierta penosa impresión: la de una síntesis doctrinal magnífica que aún permanece esperando adecuada aplicación".Lira, Osvaldo (1946), Prólogo a Rusia y la Iglesia Universal, Madrid, Ediciones y Publicaciones Españolas, pág. 39, Lira cuestiona a Soloviev lo que considera la tesis central de su filosofía de la Historia: que Rusia "sea la nación destinada por la Providencia para asumir, en definitiva conjugación con la Iglesia [Romana], la misión de cabeza temporal de la cristiandad",Lira, Osvaldo (1946), Prólogo a Rusia y la Iglesia Universal, Madrid, Ediciones y Publicaciones Españolas, pág. 16. idea fundamentada en el carácter profundamente monárquico del pueblo ruso, unido a ciertos hechos proféticos de su pasado, así como en la masa compacta y enorme de su imperio, que si bien Soloviev contrasta con el vacío y pobreza de su existencia en su tiempo, opone a la gran fuerza latente de su espíritu nacional. En su reseña ‒publicada en 1946‒ , Lira considera errados los vaticinios históricos de Soloviev sobre Rusia, ya que lejos de haberse manifestado como cabeza temporal de la cristiandad, pocos años después de la publicación de Rusia y la Iglesia Universal, se encontraba bajo un régimen comunista; y señala precisamente a la negación radical de la trascendencia como causa del materialismo y de todas sus consecuencias en el régimen soviético.Lira, Osvaldo (1946), Prólogo a Rusia y la Iglesia Universal, Madrid, Ediciones y Publicaciones Españolas, pág. 20.
Por su parte, Alfredo Sáenz se refiere al rol histórico y político que Soloviev confiere al Imperio ruso, sin avanzar en proyecciones sobre el futuro político de Rusia y sin aludir a circunstancias históricas del : "Al hablar de unión [Soloviev] no entendía sacrificar ni la grandeza del Imperio ruso, ni su soberanía nacional, ni la autoridad del Zar, ni la belleza y majestad de la liturgia eslava, tantas veces encomiada por los Papas. A sus ojos, la unión con Roma era ante todo un deber, pero también la consideraba como algo beneficioso para Rusia. La universalidad que adquiriría la Iglesia Ortodoxa de Oriente, su independencia religiosa respecto del poder político, acrecentaría la importancia de los pueblos eslavos y del Imperio ruso mismo, con su Zar a la cabeza, ahora ortodoxo y católico".Sáenz, Alfredo (2008), El fin de los tiempos y siete autores modernos, Buenos Aires, Gladius, (1.° edición, 1996), cap. 2, pág. 124.
Soloviev y la unidad entre las Iglesias de Oriente y de Occidente