La Parroquia "El Carmen" (nombrada según decreto de erección como "Parroquia Nuestra Señora del Carmen") es una iglesia parroquial católica, ubicada en el centro de la ciudad de Santa Tecla, El Salvador.
Su construcción empezó el 27 de noviembre de 1878.y culminó hasta 1914, desde ese entonces se le confío la Compañía de Jesús y actual párroco es el Padre Eduardo Valdés S.J.
Historia En 1855, cuando el coronel León de Jesús Castillo, movido por su devoción a la Virgen del Carmen, inició la construcción de un primer santuario en la recién fundada Nueva San Salvador. La primera piedra del templo actual fue colocada el 27 de noviembre de 1878 por el obispo Luis Cárcamo y Rodríguez. Tras la muerte de Castillo en 1891, la construcción fue continuada por los sacerdotes Juan José Bernal, José E. Argueta y, principalmente, José María López-Peña, quien impulsó su culminación hacia 1914, incorporando elementos de estilo neogótico.
En enero de 1916, la Compañía de Jesús asumió formalmente la administración del templo y la residencia anexa. A lo largo del siglo XX, la iglesia fue objeto de restauraciones, especialmente después del terremoto de 1917. Entre los jesuitas vinculados a la parroquia estuvieron Segundo Montes, Ignacio Martín-Baró y Juan Ramón Moreno, y José María Tojeira.
El terremoto del 13 de enero de 2001 provocó graves daños estructurales y dejó el templo fuera de uso. Aunque se planteó su demolición, la comunidad optó por conservarlo y promover su restauración. Desde 2013, el inmueble es reconocido como Bien Cultural por su valor histórico y arquitectónico. Actualmente, el templo continúa en proceso de recuperación, mientras la comunidad parroquial mantiene sus actividades pastorales en instalaciones anexas habilitadas.
Proceso de construcción templo Las etapas de la construcción del templo del Carmen de Santa Tecla van de la mano con los hombres que tomaron muy a pecho en llevar a feliz coronación la obra.
1.ª Etapa: 1856-1891: León de Jesús Castillo En 1855, un año después de la fundación de la ciudad de Nueva San Salvador , el coronel León Castillo inició la construcción de una iglesia dedicada a la Señora de El Carmen . León Castillo había estado activo en ejércitos al mando del general Francisco Morazán .
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Los registros se refieren a él como un valiente soldado. Su carrera militar se había caracterizado por su compromiso con la reforma liberal, algo ilustrado con su participación en la expulsión de órdenes religiosas de El Salvador y la expropiación de iglesias desde 1829, que es el año en que se inició la revolución liberal en América Central. En 1840, León Castillo resultó herido durante un combate en Guatemala y logró arrastrarse hasta la Iglesia del Carmen del Cerrito, donde le prometió a la Señora de El Carmen que si ella le salvaba la vida, él trabajaría toda su vida para propagar su fe y construiría un templo para ella. Fue atendido por el cura Antonio Larrazábal, y vivió en el templo durante casi dos años. El coronel Castillo recibió instrucción en la fe y las ciencias católicas, antes de que finalmente pudiera regresar a El Salvador.
León Castillo cumplió su promesa de reconstruir la capilla de Nuestra Señora del Carmen en la Iglesia de la Merced en San Salvador después del terremoto de 1854. Cuando se estableció una nueva capital en Nueva San Salvador después de este terremoto, León Castillo decidió erigir la iglesia de sus sueños en la ciudad nueva.
Monseñor Miguel Pineda y Saldaña y León Castillo eligieron una ubicación para la iglesia en el norte de la ciudad, cerca del actual Colegio Belén. La construcción de esta capilla se inició el 9 de agosto de 1856. Cuando la construcción estaba bien avanzada, León Castillo recibió una imagen de la Dama del Carmen de manos de Luis Batres, un amigo que vivía en Guatemala. Esta imagen fue bendecida y colocada en la modesta iglesia el 11 de abril de 1860. Este edificio no terminó convirtiéndose en el templo soñado de Castillo. Tendría que esperar y trabajar duro para asegurar un terreno más grande en otra parte de la ciudad y también obtener los fondos necesarios para construir la iglesia que quería.
La guerra de 1863 obligó a León Castillo a suspender las obras para atender a los heridos y enfermos. También había estado trabajando contra los liberales para evitar el cierre del seminario junto a la Iglesia Concepción y evitar la emigración forzada de los clérigos.
Cuando terminó la guerra, el obispo ayudó al coronel Castillo a reiniciar el trabajo de la Iglesia Concepción. Se construyó la sacristía, así como dos pasillos paralelas al pasillo central y al campanario. Los muros en los extremos y en los laterales eran de talpetate y ladrillo. Se inició la construcción del campanario y se colocaron tres campanas en la parte superior. También se construyó una entrada bajo el campanario que conducía al monasterio de los frailes capuchinos . Los primeros sacerdotes capuchinos llegaron a mediados de 1864 y fueron colocados provisionalmente en el seminario de la Iglesia Concepción.
En 1866, el obispo Saldaña entregó la iglesia inacabada a la orden de los capuchinos . Los nuevos propietarios dieron al templo el nombre de Iglesia de Nuestra Señora de Belén , que fue inaugurada el 1 de marzo.
Don León Castillo, que había ayudado también mucho a la edificación del convento capuchino, traslado la imagen de la Virgen del Carmen y el centro de devoción carmelitana, en forma transitoria, a una ermita provisional que edificó al lado del Tridentino.
En los solares actuales del Carmen:
En 1871 el Hermano León adquirió dos solares en la segunda manzana al Norte de la Plaza Mayor (Actual Parque Daniel Hernández), solares que lindaban con la 3a. Calle Poniente.
Empeñándose comenzó la edificación de otra capilla en que puso al culto la imagen de Ntra. Señora en julio de 1873, sin cejar en su propósito de levantar el "templo mayor de Nuestra Señora del Carmen", como él decía.
Para levantar el gran templo que soñaba fue adquiriendo por compra los siguientes solares de la misma manzana:
Uno de 50 por 50 varas de Don Gregorio Valle, el 16 de septiembre del mismo año de 1873; Otro lindante de 27 por 38 varas de Don Esteban Vásquez, el 17 del mismo mes y año; Un tercero de 24 por 38 varas de Don Manuel Dubón Rodríguez, el 20 de octubre siguiente; Y un cuarto, de 50 por 50 varas del Pbro. Don Tomás Dubón, el 17 de noviembre de 1877.
Quedando así para la Iglesia del Carmen un predio un poco mayor de media manzana.
Obtenida la licencia eclesiástica para iniciar los trabajos del nuevo templo por Edicto Episcopal de 23 de noviembre de 1876, bendijo y colocó la primera piedra el señor Obispo Don Luis Cárcamo y Rodríguez, sucesor del piadoso señor Saldaña en la silla de San Salvador, el 27 de noviembre de 1878.
Sin desmayar un punto y con constancia admirables, dio comienzo el Hermano León a la gran obra.
Pidiendo limosnas de puerta en puerta por calles y plazas, y solicitando donativos de personas pudientes, consiguiendo objetos para rifas y tómbolas, mantuvo la construcción en forma ininterrumpida.
Cuando ya había habilitado una parte de la nave central para el culto donde había entronizado la imagen de la Virgen en el altar que sería mayor y más importante, Dios llamó a su seno al infatigable luchador.
Falleció el Hermano León, santamente, el 16 de noviembre de 1891, siendo su cadáver sepultado al pie de la primera ventana (la más próxima a la puerta principal de la entrada) de la nave izquierda.
Dejaba firmemente enraizada en la ciudad y en la comarca la devoción de la Virgen del Carmen.
Años antes de morir pudo adquirir dos predios más que unió al terreno en que la Iglesia se construía:
Un solar de 19 por 66 varas de Don Basilio Guevara, adquirido el 12 de mayo de 1880 y otro de 12 por 50 varas de Don Pedro Córdoba, comprado el 13 de octubre de 1885.
De este modo el predio actual engloba 8 solares adquiridos por el hno. León, más un noveno que se anexaría posteriormente a la llegada de los jesuitas al Carmen.
2.ª Etapa: 1892-1894: Bernal y Argueta Al faltar aquel gran espíritu que había impulsado la construcción del Carmen, paralizándose los trabajos por espacio de tres meses, hasta que en febrero de 1892 el señor Obispo y luego Arzobispo Don Antonio Adolfo Pérez y Aguilar encomendó al P. don Juan José Bernal la continuación de la obra, nombrándolo Capellán del templo.
Durante casi dos años trabajo tesoneramente el P. Bernal, al grado que dejó toda la nave central en estado de servicio, cuando en noviembre de 1893 el P. don José E. Argueta fue designado nuevo Capellán y encargado de los trabajos de la iglesia.
Con espíritu y constancia admirable el P. Argueta prosiguió los trabajos de construcción y no dejó caer el entusiasmo de los que con sus limosnas contribuían.
Así concluyó y bendijo la capilla izquierda, dedicada entonces (1894) a la Sagrada Familia y más tarde al Sagrado Corazón de Jesús.
El 24 de julio de ese año tomó a su cargo los trabajos del templo y la capellanía del Carmen otro varón de grandes empresas, constante en sus esfuerzos y resuelto en sus propósitos. centro|miniaturadeimagen
3.ª Etapa: 1894-1916: José María López-Peña El P. Don José María López-Peña debería ser quien, con espíritu de empresa y constancia jamás entibiada daría fin a la construcción del templo carmelitano, que hoy es orgullo de la ciudad.
Deseando hacer una obra de verdadero mérito artístico, hizo notables cambios en la nave central a la que dio mayor altura, siguiendo -en lo posible- las líneas del estilo gótico.
Los trabajos de reformas y construcción inició el 1 de mayo de 1896, manteniéndolos ininterrumpidamente hasta concluir la magna obra.
Como la antigua imagen de la Virgen del Carmen fuese pequeña, no se sabe exactamente en qué año, el P. López-Peña encomendó a "un buen artista" una nueva imagen, un poco menor que de tamaño natural y cuyo costo ascendió a 175 pesos de plata.
Esta imagen se colocó en el primitivo altar mayor de la nueva iglesia. Ya estaba en su trono cuando el 15 de julio de 1897 se bendijo y estrenó el local de la sacristía. (El mueble para guardar objetos litúrgicos y revestimiento de sacerdotes sería hecho en la Escuela de Artes y Oficios de los Salesianos, pero sin el estilo y arte de otras piezas que se confeccionarían allí para el mismo templo).
En mayo de 1898 levantó el incansable P. López-Peña la capilla derecha en que se entronizaron las imágenes del Misterio de la Santísima Trinidad -la Divina Providencia-, buena obra de arte del período colonial -la más valiosa sin duda del templo- que se había venerado en la Iglesia de San Francisco de San Salvador. Cuando el templo fue demolido por el terremoto de marzo de 1873, el señor Obispo Saldaña determinó que dichas imágenes se trajeran a Santa Tecla, colocándose en forma improvisada en la capilla del Carmen.
Doña Beatriz Orantes de Estévez, la familia Gallardo y la Señorita Doña Concha Morales Villaseñor costearon casi en su totalidad la edificación de la mencionada capilla de la Santísima. Trinidad y la confección del altar donde hasta la fecha se veneran las imágenes del Misterio.
Esta capilla se edificó en todo parecida a la de la Sagrada Familia -hoy Sagrado Corazón-, por cuyo motivo ambas capillas no quedaron dentro del estilo gótico que al templo se le daba. Altares, imágenes y construcción son un híbrido de artes sin estilo alguno, si de estilo quiere hablarse.
El año de 1899, en septiembre, encomendó el P. López-Peña al artista Don Pascasio González el plano y la confección de la parte más visible del altar mayor, imitando el estilo gótico, para cuya confección se utilizaron maderas preciosas como caoba, cortés blanco, granadillo, etc. Los dudosos gustos posteriores de conservación y renovación con añadidos de pinturas, gualdrapas y flores deforman el arte que podría tener la madera noble en estilo gótico.