Michael Iver Peterson (Nashville, Tennessee, 23 de octubre de 1943) es un novelista estadounidense. En octubre de 2003 fue declarado culpable de asesinato en primer grado y condenado a cadena perpetua por la muerte de su esposa, Kathleen Hunt Peterson, ocurrida el 9 de diciembre de 2001. Tras pasar ocho años en prisión, a Peterson le fue concedido un nuevo juicio después de que el juez Orlando Hudson fallara a su favor en una moción presentada por su defensa, en la que se logró probar que un testigo clave de la fiscalía había dado testimonio engañoso y mentido sobre sus credenciales. En 2017, Peterson se declaró culpable de homicidio involuntario manteniendo su inocencia mediante la Doctrina Alford y fue sentenciado a 97 meses en prisión, tiempo que ya había cumplido en su anterior condena, lo que le permitió salir en libertad.
El caso de Peterson y su posterior juicio tuvo una amplia cobertura nacional y ha sido objeto de numerosas producciones televisivas, siendo uno de los casos penales de mayor popularidad de los últimos años en Estados Unidos. Entre ellas, se destaca The Staircase, un documental francés que se centra en la defensa de Peterson y en su familia durante el proceso judicial, luego convertido en una serie televisiva por HBO.
Biografía
Nació en la ciudad de Nashville. Tennessee, siendo el hijo de un militar de carrera. Durante su infancia, la familia de Peterson se mudó en repetidas ocasiones. Los constantes viajes hicieron que Peterson se convirtiera en un ávido lector, sobre todo de las obras de Ernest Hemingway. En 1965 se graduó por la Universidad de Duke con una licenciatura en ciencias políticas. Fue el editor del periódico colegial The Duke Chronicle durante 1964 y 1965.
Tras su graduación, Peterson aceptó un trabajo de investigación en el Departamento de Defensa de Estados Unidos, lo que lo llevó a apoyar la guerra que su país estaba librando en Vietnam. Poco tiempo después, se enlistó en el Ejército y fue herido en combate, y sus acciones en el mismo le valieron la condecoración de la medalla del Corazón Púrpura. Tras regresar a Estados Unidos en 1965, Peterson se casó con su prometida, la maestra Patricia Sue Balkman, y tuvieron dos hijos varones: Clayton y Todd. En 1971, Peterson fue dado de baja en el Ejército con honores tras sufrir un accidente en Japón.
Mientras vivían en Alemania, Patricia y Michael entablaron una buena e íntima amistad con otra familia militar: los Ratliff, compuesta por el capitán de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos George Ratliff, su esposa Elizabeth y sus dos hijas bebés, Margaret y Martha. Tras el fallecimiento de George en los preparativos de la invasión estadounidense a Granada en 1983, Elizabeth, quien era compañera de trabajo de Patricia, se mudó con sus hijas a una casa ubicada cerca de los Peterson. Ese mismo año, Peterson publicaría su primera novela: “The Immortal Dragon, A Time of War, and A Bitter Peace”, que basó en sus experiencias en la guerra de Vietnam, y se convirtió en un Best-seller. Asimismo, escribió y fue coautor de otras novelas militares, con las que alcanzó cierta fama.
Tras la muerte de Elizabeth Ratliff en 1985, los Peterson pasaron a ser los tutores de las dos niñas, ya que en ambos testamentos George y Elizabeth habían estipulado que sus hijas irían con los Peterson. En 1986, Michael y Patricia, con sus dos hijos y sus dos hijas adoptivas, regresaron a Durham (Carolina del Norte), donde Michael conoció a una joven ejecutiva llamada Kathleen Hunt, quien tenía una hija llamada Caitlin. En 1991, Michael y Patricia se separaron y él, con el dinero que había recibido de sus libros, compró una lujosa mansión ubicada en el barrio Forrest Hills, en la que vivirían junto con Kathleen y los tres niños. Unos años después y tras finalizar la enseñanza secundaria, Todd y Clayton se unirían a la nueva familia de su padre en Durham. Michael y Kathleen contrajeron matrimonio en 1996.
Durante ese periodo, Peterson trabajó como columnista en el diario local Durham Herald-Sun, en cuyas columnas semanales criticaba despiadadamente la corrupción reinante en la ciudad, sobre todo en el Departamento de Policía. Peterson, de manera mordaz e irónica, también criticaba duramente a los altos cargos policiales y al Fiscal de Distrito, Jim Hardin, por su bajo número de crímenes resueltos en la ciudad. Años más tarde, por ironía del destino, sería Hardin quien imputaría, procesaría y llevaría a juicio a Peterson.
Debido a su creciente popularidad en Durham, Peterson lanzó su candidatura para ser alcalde de la ciudad en 1999. Sin embargo, sus deseos políticos se vieron truncados cuando el diario local News & Observer publicó documentos que demostraban que había mentido sobre las condecoraciones otorgadas en combate. El entonces candidato a la alcaldía afirmaba haber recibido dos medallas del Corazón Púrpura y las medallas de Bronce y Plata al Valor en Combate, pero posteriormente se comprobó que solo había recibido estas dos últimas. En el año 2000, Peterson se propuso presentarse a un cargo público, esta vez como candidato al Concejo municipal, pero una vez más fracasó en el intento.
Juicio por la muerte de su esposa
Muerte de Kathleen A las 2:40 horas del sábado 9 de diciembre de 2001, un frenético Michael Peterson llamó al servicio de emergencias e indicó que había encontrado a su esposa tirada al pie de la escalera, confirmando que se había caído y que aún estaba viva. Minutos después, los primeros paramédicos llegaron a su casa y determinaron que Kathleen ya no tenía pulso y que efectivamente estaba muerta.Testimonio de Peterson y los paramédicos durante el juicio. La causa y la hora de la muerte de Kathleen fueron objeto de extensos debates durante el juicio posterior.
Al ser consultado por los paramédicos, Peterson indicó que se encontraba en la piscina junto a su esposa celebrando una posible nueva venta millonaria de los derechos de un libro que había co-escrito y que, en determinado momento, Kathleen se retiró de la piscina para preparar una conferencia de trabajo que iba a tener lugar el domingo por la mañana en su empresa. Cuando Peterson entró nuevamente en su casa, se encontró el cuerpo de Kathleen y supuso que ella se había caído por las escaleras, posiblemente porque se encontraba ebria. Los resultados toxicológicos arrojaron que Kathleen no había alcanzado el límite legal de alcohol en sangre establecido en Carolina del Norte, aunque sí había consumido una potente dosis de Valium, un sedante popular en Estados Unidos, y además se encontró alcohol en su orina.
Los primeros agentes de policía que llegaron al lugar del trágico suceso, así como también el investigador principal del caso Art Holland, pensaron desde un primer momento que se trataba de un asesinato y descartaron con rapidez la hipótesis de una caída. La postura del cuerpo policial fue disputada por el primer médico que llegó a la residencia de los Peterson, el médico forense Kenneth Snell, quien escribiría en su informe preliminar que el lugar del accidente y la cantidad de sangre desparramada correspondían con una caída por la escalera. Snell escribió en sus notas que la evaluación del lugar del suceso lo llevó a concluir que estaba "75% convencido de que la muerte de Kathleen se había producido por un accidente."Testimonio de Snell durante el juicio. A pesar de que el informe preliminar de Snell apoyaba la hipótesis de una caída, la patóloga forense Deborah Radisch fue la encargada de practicar la autopsia e indicó que Kathleen había muerto de múltiples impactos en la cabeza que le provocaron un fuerte traumatismo craneoencefálico.
El 20 de diciembre, tan solo 11 días después de la muerte de su esposa, la fiscalía se apresuró en levantar cargos contra Peterson y lo acusó de haberla asesinado tras propinarle una paliza. Peterson fue puesto en libertad con cargos en febrero de 2002, cuando el juez accedió a que esperara el juicio fuera de la cárcel tras pagar una fianza de 850.000 dólares. Los cuatro hijos y la exesposa de Peterson se mantuvieron unidos y defendieron a su padre de las acusaciones, mientras que Caitlin, la hija de Kathleen, tras apoyar inicialmente a su padrastro, cambió de parecer tras ver los resultados de la autopsia y dejarse influir por su tía, Candace Zamperini. La autopsia fue dada a conocer al público en febrero de 2002, tres meses después de la acusación de Peterson. En su informe, la forense Deborah Radisch indicó que el cuerpo de Kathleen tenía siete laceraciones en su cuero cabelludo, la fractura del cuerno superior del cartílago tiroides izquierdo y moretones.
El abogado encargado de la defensa fue David Rudolf que venía de defender al exjugador de fútbol americano Rae Carruth. Rudolf reunió un equipo con expertos y profesionales de primer nivel laureados alrededor del mundo, que incluía al famoso patólogo forense Henry Lee y su par Werner Spitz, así como también expertos en neuropatología y biomecánica. Todos testificaron en el juicio que según su opinión de expertos Kathleen había fallecido de una caída por la escalera.Testimonio de los expertos de la defensa durante el juicio.
El juicio acaparó atención nacional y fue retransmitido por múltiples cadenas y seguido por una productora francesa. El caso de la Fiscalía, liderado por Jim Hardin, a quien Peterson había criticado duramente años atrás, se apoyó principalmente en la vida privada del acusado, alegando que el escritor llevaba una segunda vida, que era bisexual y que Kathleen esa noche le habría descubierto su vida secreta después de entrar en el ordenador de su marido.
Hardin también intentó demostrar ante el jurado que la pareja pasaba por problemas económicos debido a la fracasada carrera política de Peterson y su incapacidad de escribir nuevos libros. El trabajo corporativo de Kathleen en la empresa Nortel también peligraba, ya que la empresa atravesaba un mal momento y había despedido a cientos de trabajadores. Según Hardin, los Peterson estaban endeudados y la única posibilidad que Peterson tenía para salir de su estresada situación financiera era asesinando a su esposa y haciendo ver que fue un accidente, lo que le permitiría cobrar un seguro de vida de 1,5 millones de dólares y solucionar así sus problemas financieros. Durante la última etapa del juicio, los fiscales, sobre todo la asistente Freda Black, hicieron uso de lenguaje homófobo y recurrieron a cierta frases discriminatorias contra la comunidad LGBTQ+, criticando la sexualidad de Peterson e indicando que las fotos de hombres que almacenaba en su ordenador eran “pura obscenidad”.Alegatos finales de Freda Black Durante el juicio.
La defensa se centró en varios de estos puntos: Kathleen no tenía fractura de cráneo, contusiones en la cabeza o hemorragia cerebral, lo que restaba credibilidad a la teoría de Radisch de que múltiples traumatismos en la cabeza de la víctima por una paliza había provocado su muerte. Kathleen tampoco tenía moretones en el cuello o petequia, lo que quito peso a la posibilidad de haber sido estrangulada. Rudolf afirmó que Peterson y su esposa tenían un matrimonio ideal, que fue confirmado por los mismos hijos que vivían con la pareja. Según Rudolf, el dinero no suponía preocupación alguna para los Peterson, que pese a los problemas de Nortel, continuaban viviendo una opulenta vida en su mansión y tenían al día el pago de todas sus cuentas, además de que Peterson estaba a punto de firmar un contrato millonario por los derechos de uno de sus libros. Durante el juicio se comprobó que los policías que se encontraban en la casa esa noche no protegieron debidamente el lugar del suceso, violaron protocolos policiales estandarizados, no tomaron muestras clave y alteraron y contaminaron la escena del posible crimen.