Manuel Enrique Araujo Rodríguez (Hacienda El Condadillo, departamento de Usulután, 12 de octubre de 1865-San Salvador, 9 de febrero de 1913) fue un médico y político salvadoreño originario de Jucuapa, que ocupó el cargo de presidente de la República de El Salvador entre los años 1911 y 1913. Es el único presidente asesinado en el ejercicio de sus funciones en la historia de este país. Asumió el poder durante el período histórico denominado del «Estado cafetalero», en el que el gobierno y la sociedad eran influenciados por un grupo de inversionistas y comerciantes que lideraban el desarrollo del país, pero que generaba notables desigualdades en el resto de la sociedad.
Araujo, quien era médico de profesión, implantó una serie de reformas sociales y económicas en un período en el que se hacían sentir diversas manifestaciones de violencia en los grupos marginados. Dichas medidas comprendían la estabilización de las finanzas públicas del Estado, el incremento de los impuestos a las exportaciones del café, importantes reformas en la Fuerza Armada y la creación de la Guardia Nacional; además, durante su administración se decretó por primera vez una Ley de accidentes de trabajo, y en las relaciones exteriores se opuso a la política de intromisión de los Estados Unidos en Nicaragua.
La política reformista de Araujo se interrumpió por su asesinato, el cual fue cometido por tres individuos que acabaron fusilados; aunque la causa y autores intelectuales del crimen nunca han sido aclarados.
Presidencia thumb|Durante la ceremonia para la investidura Presidencial del Dr. Manuel Enrique Araujo en el Palacio Nacional, 1911
El doctor Manuel Enrique Araujo se presentó como candidato a las elecciones presidenciales para el período constitucional de 1911 a 1915, con el apoyo del presidente saliente Fernando Figueroa, en cuyo gobierno había ostentado el cargo de vicepresidente. Su oponente era el doctor Esteban Castro. Sin embargo, en un principio Figueroa no respaldaba su candidatura, ya que favorecía la de Francisco Dueñas quien podía ser más adecuado para los «intereses de los Estados Unidos», según refería el mismo Figueroa al departamento de Estado de ese país.
Araujo había ejercido el cargo de alcalde de San Salvador, y también había sido nombrado para la Asamblea Constituyente de 1886, a la que no pudo asistir porque era demasiado joven. Ganó la elección presidencial por abrumadora mayoría y tomó posesión del cargo el 1 de marzo de 1911. Como vicepresidente le acompañaba Onofre Durán. De hecho, se dice que Araujo rechazó que su hermano Rosendo fuera elegido para ese cargo por parte de la Asamblea Legislativa, para evitar que el pueblo creyera que se estaba estableciendo una «dinastía».
Desde que asumió la jefatura presidencial, llamó para ser parte de su gabinete a distinguidas personalidades, entre los que se contaban profesionales universitarios. Ellos eran: el doctor Teodosio Carranza, como ministro de Gobernación; don Rafael Guirola, ministro de Hacienda; Francisco Dueñas, ministro de Relaciones Exteriores, quien fue sustituido por Manuel Castro; el general e ingeniero José María Peralta Lagos, ministro de Guerra; y el doctor Eusebio Bracamonte, subsecretario de Guerra. En el manifiesto brindado ante la asamblea legislativa salvadoreña, el día que asumió la presidencia, dijo estas palabras:
Política económica left|miniaturadeimagen|Centro de San Salvador, 1910
Al momento de asumir el poder el estado financiero del país era lamentable, por lo que se dio a la tarea de reorganizar las arcas del Estado con varias medidas, entre las que se contaban la supresión de cargos públicos innecesarios, revisión de contratos y el alza del impuesto al café, a pesar de que él mismo era cafetalero. Dicho impuesto consistía en gravar con 30 centavos de dólar oro por quintal de café exportado; además se agregaba otro de 14% a las importaciones. Araujo logró normalizar los pagos del gobierno, contrató nuevo personal y el crédito del país volvió a recuperarse, por lo que banqueros nacionales y extranjeros le ofrecieron empréstitos, pero el presidente los rechazó por considerarlos innecesarios.
Aparte del saneamiento de la hacienda pública, Araujo realizó notables obras durante su gestión presidencial. Entre ellas se cuentan la inauguración del ferrocarril de San Miguel a La Unión, junto a la apertura del puerto El Triunfo. En el ramo de la agricultura, creó el respectivo Ministerio. 200px|thumb|El Teatro Nacional de San Salvador comenzó a construirse en la presidencia de Araujo.
Político thumb|left|Araujo con la banda presidencial en 1911. Se caracterizó por dar un giro en la forma de gobernar al país, pues se preocupó por invertir en los pobres dándoles educación, servicios de salud y mejoras en el campo laboral.
En el campo de la educación, durante su gobierno se crearon premios para los estudiantes distinguidos, fueran de escuela o Universidad, y muchos de ellos se enviaron al extranjero para mejorar su instrucción tanto en los Estados Unidos como en Europa. Se dice que él mismo se hacía presente en los colegios y brindaba palabras de apoyo a los alumnos sobresalientes. También se adquirió la Quinta Natalia ubicada en el barrio San Jacinto, ya que allí se proyectaba construir la Escuela Normal de Varones o de Maestros, que posteriormente se convirtió en la Casa Presidencial.
En materia laboral, se decretó por primera vez en la historia de El Salvador la Ley de accidentes de trabajo. Aunque no cubría a los asalariados rurales, obligaba al Estado y los patronos a compartir la responsabilidad de indemnizar a los trabajadores que resultasen incapacitados por accidentes laborales.
En el ramo de la salud, Araujo dejó como legado la construcción de la Escuela de Medicina de la Universidad de El Salvador, popularmente conocida como La Rotonda, que fue finalizada en marzo de 1913 y la cual se encuentra ubicada frente al Hospital Nacional Rosales. También introdujo cambios en la secciones de odontología y farmacia.
Otras importantes obras de la presidencia de Araujo fueron el inicio de la construcción del Teatro Nacional de San Salvador cuya primera piedra fue colocada por él mismo el día 3 de noviembre de 1911; y la fundación del Instituto de Historia Natural el 31 de agosto de ese mismo año, en reemplazo del Museo Nacional. Por otra parte, en el año 1912 se establecieron bajo sus auspicios la Academia de Dibujo y Pintura de Carlos Alberto Imery, así como el Ateneo de El Salvador el día 1 de diciembre.
Seguridad pública y fuerza armada thumb|left|La Escuela Politécnica con uniforme de gala Los Boy Scouts de El Salvador, frente a la Escuela Politécnica: la República de El Salvador fue la que organizó la primera Escuela Militar en Centro América.
Araujo creó la Guardia Nacional el 3 de febrero de 1912 con asesoría de la Guardia Civil de España. Dicha división era una policía rural que contrarrestaba a las bandas de forajidos que proliferaban en el territorio, y perduró hasta el fin de la guerra civil de El Salvador. El Ejército salvadoreño también fue objeto de reforma con la contratación de asesores extranjeros de España y Chile para emprender la educación y capacitación de sus efectivos. Además, durante su gestión se creó el Estado Mayor Central del Ejército.
Relaciones internacionales En cuanto a las relaciones internacionales, los vínculos con las naciones vecinas fueron fraternas. Como ferviente liberal, creía en la unión centroamericana y la integridad de sus Estados, por lo que era muy crítico de la injerencia de los Estados Unidos en Latinoamérica; así como del servilismo de algunos gobiernos ante esa nación. Muestra de ello era el envío de una carta de protesta ante el presidente estadounidense William Taft por su intromisión en los asuntos políticos de Nicaragua; país al que llegó a ofrecerle cooperación económica y financiera para el «arreglo de sus compromisos». Por otra parte, el servicio exterior de su gobierno incluía a Federico Mejía, en Washington; José Gustavo Guerrero, en París; Patrocinio Guzmán Trigueros, en Italia; y el ensayista Alberto Masferrer, en Bélgica, un reconocido crítico de las contradicciones sociales de la época.
Símbolos patrios y centenario del movimiento del 5 de noviembre de 1811 200px|thumb|La bandera de El Salvador, adoptada en 1912, es similar a la bandera de la República Federal de Centro América. 200px|thumb|La bandera de El Salvador adoptada en 1865, y sustituida por la de 1912, era similar a la bandera de los Estados Unidos. thumb|left|Plaza Libertad - San Salvador
En la gestión de Manuel Enrique Araujo ocurrieron dos acontecimientos relevantes en la historia de El Salvador. Por iniciativa del mismo presidente fueron adoptados el escudo y la bandera salvadoreña que sustituyeron a los creados en 1865. Ambos fueron adecuados a los colores originales de la República Federal de Centro América y el diseño resultó de un concurso ganado por el calígrafo Rafael Barraza. Los símbolos se oficializaron el 15 de septiembre de 1912 en el Campo Marte de San Salvador adonde asistió el presidente, quien realizó la juramentación del nuevo pabellón nacional ante una numerosa concurrencia. Es muy posible que el cambio se debiera a que la anterior bandera era similar a la estadounidense, por lo que Araujo trataba de demostrar su política antiimperialista y su «fe en el ideal unionista» centroamericano.
El otro acontecimiento era la conmemoración del centenario del primer movimiento independentista en San Salvador de 1811, que tuvo lugar el 5 de noviembre. La celebración de la efeméride se desarrolló con la solemnidad del caso entre el 3 y 7 de noviembre de 1911 y concurrieron invitados de la región centroamericana, además se celebraron congresos y Juegos Florales y se erigió el «Monumento a los Próceres» en la Plaza Libertad; todo en el marco de una bonancible situación económica por los elevados precios del café, pero que contrastaba con el estado de pobreza de gran parte de la población salvadoreña y la inestabilidad política, ya que el mandatario había sufrido dos intentonas golpistas de las que era sospechoso el doctor Prudencio Alfaro, enemigo político del expresidente Fernando Figueroa.
Otros actos En el 11 de agosto de 1911 emitió el Reglamento para el empleo del Hormigón armado. Las Instrucciones Reglamentarias para el Empleo del Cemento Armado adaptadas por la Dirección General de Obras Públicas que hicieron especificaciones para el uso del cemento armado en el país fueron aprobadas por su gobierno en el 10 de octubre de 1912.
En el 19 de diciembre de 1911 emitió un reglamento que sujetaría a las empresas y compañías de energía eléctrica a medidas dictadas para evitar accidentes que podían ocurrir por instalaciones eléctricas y armonizar los servicios eléctricos con los servicios de telégrafos y teléfonos.
En el 29 de diciembre acordó por medio de la Secretaría de Hacienda que la lámina de hierro galvanizada de zinc para techos se afore á un centavo desde el 1 de febrero de 1912; esto se hizo porque esta lámina tenía un aforo "tan ínfimo" que no permitía la competencia con otros materiales para techos, porque, de acuerdo al gobierno, "el empleo de esta lámina contribuyó al cambio de las condiciones climatéricas de algunas poblaciones, con perjuicio de la salubridad pública", y porque las nuevas construcciones exigían materiales más adecuados para su seguridad y mejor aspecto.
El Estado cafetalero y el presidente Araujo
thumb|1911, Don Rafael Guirola Duke, Presidente Dr. Manuel Enrique Araujo , Dr.Teodosio Carranza, Dr. David Rosales Dr. Manuel Castro Ramírez y Don Mauricio Duke thumb|Niños alrededor de unos sacos de café en una de las Fincas del Volcán de Santa Ana - 1910