miniaturadeimagen|300x300px|Recogedores de arándanos en Serbia
El trabajo temporal, empleo temporal o trabajo eventual es una relación laboral limitada por contrato a un período establecido de tiempo debido a las necesidades o preferencias del empleador. Los trabajadores temporales se denominan a veces "estacionales", "interinos", "subcontratados" o "freelance". En algunos casos, profesionales temporales altamente especializados (particularmente en tareas de cuello blanco, como recursos humanos, investigación y desarrollo, ingeniería o contabilidad) se autodenominan consultores. Cada vez más posiciones de nivel ejecutivo (p. ej. oficial ejecutivo jefe, director de información, director financiero, director de mercadotecnia o director de investigación —CEO, CIO, CFO, CMO y CSO por sus respectivas siglas en inglés—) se cubren con ejecutivos interinos.
En la página Contrato de trabajo de duración determinada se han desarrollado los contratos que sustentan este tipo de trabajo, mientras que esta página, Trabajo temporal, describe de manera más general los efectos y la consideración de este tipo de trabajo. Se mantienen así además todos los vínculos a diferentes idiomas, que pueden servir para adquirir una visión más amplia del tema. Para el programa de televisión véase Trabajo temporal (programa de televisión).
Los trabajadores temporales pueden trabajar a tiempo completo o a tiempo parcial, según las circunstancias del trabajador y la empresa. Por ejemplo, la empresa puede ofrecer solo media jornada, y el trabajador querer jornada completa, pero acepta porque no tiene otra cosa. El porcentaje de trabajadores parciales en esta situación se denomina parcialidad indeseada.
De igual forma la empresa puede ofrecer solamente empleo temporal, y el trabajador preferir uno fijo, pero acepta el temporal porque no encuentra el fijo. El porcentaje de trabajadores temporales en esta situación se denomina temporalidad indeseada. En una economía la temporalidad es el porcentaje de empleados temporales respecto al total de trabajadores.
En algunos casos, los trabajadores temporales reciben beneficios laborales (como el seguro de salud), pero normalmente, para ahorrar costes, estos beneficios solo se dan a los empleados fijos.
Una compañía puede contratar directamente a sus trabajadores temporales, o bien hacerlo a través de una empresa de trabajo temporal, que es quien tiene contratados a esos trabajadores y los cede a la compañía que necesita esa mano de obra.
El trabajo temporal es diferente de la comisión de servicio (secondment en inglés), que es la asignación provisional de un miembro de una organización a otra. En la comisión de servicio normalmente el empleado mantiene su salario y otros derechos laborales de su organización "madre", pero trabaja estrechamente dentro de la otra organización para proporcionar formación y compartir experiencia.
Con la irrupción de Internet y la economía de plataformas (que tienen empleada a mucha gente con contratos temporales a corto plazo o trabajo freelance), muchos trabajadores están encontrando trabajos a corto plazo como autónomos.
Los trabajadores temporales también son requeridos para tareas de naturaleza cíclica. Han existido siempre los temporeros, trabajadores agrícolas que se desplazaban por un país, o incluso entre varios países, para recoger las cosechas que maduraban en diferentes momentos del año: por ejemplo, sandía en junio, uva en septiembre y aceituna en noviembre.
Historia miniaturadeimagen|Millones de trabajadores temporales en EE. UU. de 1979 a 2000. Fuente: D. H. Author, Subcontratación a voluntad: la contribución de la doctrina del despido al crecimiento del empleo subcontratado. Las empresas de trabajo temporal (ETT) empezaron en los Estados Unidos, después de la Segunda Guerra Mundial, a contratar a amas de casa urbanas para que trabajaran a tiempo parcial como oficinistas. Con los años, las ventajas de tener trabajadores que podían ser contratados y despedidos rápidamente y con pocos requisitos y papeleo resultaron en un aumento gradual, pero sustancial, del número de empleados temporales, con más de 3,5 millones de estos trabajadores en los Estados Unidos del año 2000.
De hecho ha habido un gran cambio de paradigma desde 1940 en la forma que las empresas tienen de servirse de los trabajadores temporales. Durante el fordismo, los trabajadores temporales suponían una proporción bastante marginal de la mano de obra total en América del Norte. Normalmente eran mujeres blancas en puestos rutinarios de "cuello rosa" (empleos no manuales mayoritariamente femeninos) que cubrían las ausencias de trabajadores fijos por vacaciones o enfermedad. En cambio, durante el posfordismo, caracterizado por el neoliberalismo, la desindustrialización y el desmantelamiento del estado del bienestar, estas utilizaciones del trabajo temporal empezaron a cambiar. En el nuevo paradigma, el trabajador temporal no servía para cubrir el hueco del fijo, sino que era una alternativa a él.
Por lo tanto, los trabajadores temporales ya no sustituían las ausencias de los fijos, sino que se volvieron semipermanentes en puestos precarios, sujetos rutinariamente a la amenaza de eliminación debido a fluctuaciones en los productos de una compañía. En el contexto actual de la mano de obra temporal, tanto las personas como los puestos se han vuelto temporales, y las empresas de trabajo temporal utilizan a los trabajadores temporales de manera sistemática y planificada, en vez de improvisada.
El porcentaje de empleados temporales ha ido creciendo en Estados Unidos debido al aumento de Internet y la economía de plataformas, cuyo mercado laboral se caracteriza por la prevalencia de contratos temporales a corto plazo o trabajo freelance en vez de contratos fijos. Es un error común pensar que se trata de un panorama del empleo relativamente nuevo. En realidad es similar al anterior a la Revolución Industrial. Estamos acostumbrados al modelo "una persona, una carrera" (la persona desempeña el mismo trabajo, fijo, toda su vida, aunque quizás puede ir ascendiendo en el escalafón) y pensamos erróneamente que la economía de plataformas altera algo que siempre ha sido así. Pero antes de la Revolución Industrial en el , era habitual que las personas fueran aceptando múltiples trabajos temporales para conseguir los ingresos que les permitieran vivir.
Postfordismo Cuando el mercado empezó a transformarse del fordismo a un régimen de acumulación del capital, la regulación social del mercado de trabajo y la propia naturaleza del trabajo comenzaron también a cambiar. Esta transformación se ha caracterizado por una reestructuración económica que preconizaba la flexibilidad laboral en múltiples aspectos: espacios de trabajo, mercados de trabajo, contratos, salarios y beneficios laborales. El avance mundial del neoliberalismo y el imperio del mercado contribuyeron mucho a esta presión creciente sobre los mercados de trabajo nacionales hacia la flexibilidad. Esta mayor flexibilidad es importante a nivel mundial, particularmente dentro de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y las economías liberales de mercado.
Ventajas e inconvenientes
Ventajas Facilidad de contratación: quienes cumplen los requisitos para el trabajo lo tienen a menudo virtualmente garantizado sin necesidad de pasar un proceso de selección. En este sentido, puede argumentarse que es más fácil encontrar un trabajo temporal que uno fijo. Asimismo, en algunos casos las ETT contratarán trabajadores temporales sin entrevista, currículo ni carta de presentación. Potencial de horario flexible, lo cual puede satisfacer a algunos empleados. Oportunidad de ganar experiencia: cada compañía es única, de modo que el empleado temporal asignado sucesivamente a varias compañías conocerá una plétora de situaciones y procedimientos de oficina. Hay compañías que no contratan internamente y solo utilizan las ETT. Trabajar temporalmente en una de estas compañías puede ser una buena vía para lograr un puesto fijo. Probar antes de comprar: el trabajador eventual permite a la compañía probarlo durante un tiempo suficientemente extenso antes de contratarlo a largo plazo o indefinidamente. El trabajo temporal puede ser extremadamente lucrativo para quienes se encuentran en países menos ricos. El trabajo temporal puede ser, para una persona que se ha jubilado, una manera de volver al mercado laboral.
Inconvenientes Trabajadores, estudiosos, sindicalistas y activistas han identificado muchas desventajas del trabajo temporal y, más recientemente, de la economía de plataformas:
Falta de control del trabajador sobre el tiempo de trabajo. Posibilidad de despido inmediato del trabajador si rechaza una asignación. Los puestos a menudo son de alta rotación de personal. La investigación sugiere que, cuando las fábricas prevén que la producción caiga, prefieren contratar trabajadores temporales en vez de fijos para evitar los costes de despido de estos últimos. Escasa consideración del trabajo temporal: si una persona ha realizado numerosos trabajos temporales, su currículo es menos valorado que el de otra persona de iguales características pero que ha desempeñado sus funciones en puestos fijos. En los Estados Unidos, la sustitución gradual de los trabajadores fijos por eventuales resultó en millones de empleos con bajos salarios. En los EE. UU., el salario por hora de un trabajador temporal supone del 75 al 80% del que recibe uno fijo. Además, a menudo recibe pocos beneficios laborales, o ninguno, y rara vez se convierte en empleado fijo. A diferencia de los trabajadores temporales contratados a través de una ETT, muchas personas que obtienen ingresos de la economía de plataformas no informan de ellos al fisco. Solo en Estados Unidos lo no declarado se estima en 214,6 millardos de $. Esto puede acarrear multas o cárcel si Hacienda acaba enterándose. En Asia del Sur y el África subsahariana, los trabajadores temporales a menudo padecen sobreempleo. Puede producirse una sobresaturación de trabajadores temporales que lleve a una bajada adicional de sus salarios. Cuándo una compañía contrata trabajadores temporales de otros países, puede no estar claro si debe aplicarse la normativa de esos países o de la nación donde la compañía tiene su centro de trabajo. Los trabajadores temporales sufren más accidentes, lesiones e incapacidades de origen laboral que los fijos. La temporalidad innecesaria perjudica a la economía, porque los trabajadores temporales consumen de media un 20% menos. Perjudica también al trabajador y a la sociedad, porque impide desarrollar un proyecto de vida, dificulta el acceso a la vivienda, e incluso tener hijos, con lo que la sociedad envejece. Asimismo, perjudica al empresario, porque la elevada rotación de personas en un puesto dificulta que se formen y disminuye la productividad. Cuando alguien lleva tiempo en una tarea, la ejecuta mejor y más rápidamente que quien lleva poco. Perjudica por ello la inversión en formación, que para ser rentable necesita que los trabajadores formados permanezcan en la empresa. Si la temporalidad es alta, se invierte menos en formación, la productividad es menor y los salarios son inferiores.
Posibles soluciones a la temporalidad innecesaria Encarecer la contratación temporal hasta igualarla con la indefinida. Abaratar la contratación indefinida. Convertir en puestos fijos los estructurales largamente ocupados por interinos. Vigilar estrechamente que los contratos temporales de las empresas se atienen a la legalidad.
El trabajo temporal en el mundo Las oportunidades de trabajo temporal y sus restricciones varían mucho según el país. Chile, Colombia y Polonia tienen los porcentajes más altos de empleados temporales: 28,7%, 28,3% y 27,5% respectivamente. Rumanía, Lituania y Estonia tienen los más bajos, del 1 al 4%. El Reino Unido tiene 6%; Alemania, 13%; y Francia, 16%.