El Comité anglo-americano de investigación fue un comité conjunto británico y norteamericano reunido en Washington D. C. el 4 de enero de 1946. Se le encomendó la tarea de examinar las condiciones políticas, económicas y sociales en el Mandato británico de Palestina relacionadas con el problema de la inmigración y el asentamiento de la población judía de la zona, consultar con los representantes árabes y judíos y hacer recomendaciones para una gestión temporal de posibles problemas, así como para su solución permanente.Anglo-American Committee of Inquiry - Preface El informe titulado "Informe del comité anglo-americano de investigación relativo a los problemas de los judíos europeos y Palestina",Cmd 6808, National Archives PRO 30/78/30 fue publicado en Lausana el 20 de abril de 1946.
La Segunda Guerra Mundial terminó en Europa el 8 de mayo de 1945 y en Asia el 2 de septiembre de 1945; en los Estados Unidos de América, Harry S. Truman se había convertido en presidente el 12 de abril de ese año y en el Reino Unido Clement Attlee se convirtió en primer ministro el 5 de julio. Tras el Informe Harrison, en agosto de 1945, el presidente Truman, solicitó a los británicos la admisión de 100.0000 sobrevivientes del Holocausto, en el Mandato británico de Palestina y una negociación, el 13 de noviembre de 1945, el ministro de asuntos exteriores de Attlee, Ernest Bevin anunció la formación de la comisión anglo-americana.
El gobierno británico sugirió la investigación conjunta con la intención de asegurar la corresponsabilidad de una política para el Mandato británico de Palestina, temiendo la resistencia árabe a los inmigrantes judíos. El informe trato cinco temas, inmigración, tierra, forma de gobierno, desarrollo y seguridad. Recomendó la admisión de 100.000 judíos desplazados, la anulación la Regulación de Transmisión de Tierras, que restringían la adquisición de tierras árabes para los judíos, descrita en el Libro Blanco de 1939 y que el Mandato británico de Palestina nunca fuera un estado judío o un estado árabe exclusivamente. Después de que el comité anglo-americano emitiera su informe, se creó un nuevo comité para establecer cómo las propuestas anglo-americanas podrían llevarse a cabo. Estaba dirigido por el ministro Herbert Morrison y el embajador americano Henry F. Grady. En julio de 1946, se propuso que el Plan Morrison-Grady, un plan para un gobierno unitario en fideicomiso en el Mandato británico de Palestina. Provincias judías y árabes ejercerían autogobierno bajo supervisión británica, mientras que Jerusalén y el Néguev seguirían bajo control directo británico. El plan, fallido, se convirtió en el punto de partida para una Conferencia Palestina convocada por los británicos el 1 de octubre de 1946. Los árabes rechazaron el plan basándose en que ello llevaría a una partición, mientras que los judíos rechazaron la asistencia. Los árabes propusieron crear un estado independiente. En una reunión posterior a la Conferencia, el siguiente febrero, Gran Bretaña propuso un plan, conocido como el Plan Bevin, para una administración fideicomiso de 5 años. La administración estaría dirigida establecer un asentamiento permanente con acuerdo de todas las partes. Tras el fracaso, cuando tanto árabes como judíos rechazaron el plan, Gran Bretaña remitió el asunto a Naciones Unidas.
Contexto histórico derecha|miniaturadeimagen|David Ben-Gurion declarando ante el comité anglo-americano de investigación En 1917, Gran Bretaña redactó la Declaración de Balfour, convirtiéndose en la primera Gran Potencia en apoyar las reclamaciones Sionistas de un "Hogar Nacional Judío" en Palestina. Poco después, Gran Bretaña derrotó al Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial y como resultado, tomó el control de Palestina. La Declaración de Balfour fue reconocida por las Grandes Potencias e incorporada al Tratado de Sèvres. Las Grandes Potencias de nuevo incorporaron la declaración en el borrador del Mandato de Palestina que habían remitido al consejo de la Sociedad de las Naciones.Balfour's remarks from the League of Nations Official Journal: 30 June 1922 El Senado de los EE.UU. había rechazado el Tratado de Versalles 1919 y por tanto nunca se unión a la Sociedad de las Naciones. La Cámara de Representantes y el Senado de EE.UU. aprobaron una Resolución Conjunta HR 360, no vinculante el 30 de junio de 1922 en favor del establecimiento de un Hogar Nacional Judío en Palestina. El 21 de septiembre de 1922, el presidente Warren G. Harding también firmó la resolución. Los EEUU habían propuesto una comisión, en la Conferencia de Paz, como un esfuerzo internacional para determinar si la región estaba preparada para la autodeterminación y ver qué naciones, si fuera el caso, la población local quisiera que ejerciera de Poder Mandatario. El informe de la comisión King-Crane no se hizo público hasta después de que el congreso hubiera votado su resolución conjunta. La opinión pública se dividió cuando se supo que la mayoría árabe había solicitado que el mandato fuera administrado por los EE.UU. y que tenían intención de establecer una asamblea constituyente de forma democrática.
El crecimiento del nazismo y la revuelta árabe en el Mandato británico en Palestina 1936-1939 llevó a los británicos, a revertir la declaración de Balfour en el Libro Blanco de 1939. Esta política establecía el límite de permitir 75.000 nuevos judíos al Mandato británico de Palestina (en 1949) después del cual se terminaría la migración. Un estado independiente con una mayoría árabe sería establecido hacia 1948. En respuesta al Libro Blanco, las ventas de tierra a judíos fueron severamente restringidas por una ley de 1940.
El final de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto dejó a Europa con cientos de miles de refugiados judíos desplazados. La opinión pública americana apoyaba una patria judía en el Mandato Británico Palestina, y en agosto de 1945 el presidente Truman solicitó la admisión de 100.000 sobrevivientes del Holocausto en Palestina.William roger louis, 1985, p. 386 Sin embargo, los británicos persistían en su oposición a la migración judía, temiendo dañar su extenso y vulnerable imperio en el Medio Oriente. Gran Bretaña controlaba Kuwait, rico en petróleo, los Emiratos Árabes, Omán y Baréin. También controlaban Jordán y Yemen, tenían tratados con Irak (donde la industria petrolífera era británica) y Egipto (Gran Bretaña administraba el Canal de Suez). Con los judíos en el Mandato británico de Palestina llevando una guerra clandestina contra la ocupación británica, la situación de los refugiados era crítica y la política británica y estadounidense estaban enfrentadas.
Comité
Miembros miniaturadeimagen|Miembros del comité 1946 El comité tenía seis americanos y seis británicos. El presidente del grupo americano era el juez Joseph Hutcheson. Estaba acompañado por Frank Aydelotte, William Phillips, Frank W. Buxton (editor, Boston Herald), James G. McDonald, y Bartley Crum. El grupo era un conjunto diverso de diplomáticos, académicos y políticos. La mayoría a favor de la propuesta de admitir a 100.000 judíos desplazados en Palestina. El grupo británico estaba presidido por Sir John Singleton. Los otros miembros del grupo eran Lord Morrison, Sir Frederick Leggett, Wilfrid Crick, Reginald Manningham-Buller y Richard Crossman.
Pruebas presentadas miniaturadeimagen|Evaluación de Palestina, Informe para el comité|170x170px Las pruebas fueron aportadas por el Gobierno de Palestina, las autoridades judías y árabes.
Viaje El comité visitó Washington D. C. y Londres para evaluar las políticas oficiales americana y británica y sus posturas hacia Palestina. Siguieron hacia Viena, donde visitaron un campo de refugiados de la Segunda Guerra Mundial y se entrevistaron con supervivientes del Holocausto. Después se desplazaron a El Cairo para analizar los sentimientos árabes. El comité visitó después Palestina y estuvo tres semanas allí. Visitaron áreas judías y árabes, escucharon testimonios y tuvieron reuniones con muchos judíos, árabes y oficiales británicos. Finalmente se retiraron aLausana para debatir y redactar conclusiones.
Durante su estancia en Viena sondearon a los supervivientes judíos del Holocausto sobre su preferencias como destino. El 98 % dijo Palestina.
"En Polonia, Hungría y Rumanía, el deseo principal era salir, ir lejos a algún lugar donde exista una probabilidad de construir una nueva vida, de encontrar algo de felicidad, de vivir en paz y seguridad. En Alemania, donde el número de judíos se había reducido de unos 500.000 en 1933 a unos 20.000 ahora, y la mayoría del rastro de vida judía había sido destruido, hay un deseo similar en una gran proporción de supervivientes de construir un hogar en cualquier otra parte, preferiblemente en Palestina. En Checoslovaquia, particularmente en Bohemia y Moravia, y en Austria, la postura respecto al restablecimiento de la población judía era más esperanzadora. La gran mayoría de judíos desplazados y emigrantes, sin embargo, pensaban que el único lugar que ofrecía un futuro era Palestina". (Comité anglo-americano de investigación, capítulo 2, párrafo 12)
Recomendaciones derecha|miniaturadeimagen|Judah Leon Magnes y Martin Buber declarando ante el comité anglo-americano de investigación (1946) Durante una reunión del comité Bevin dijo al comité que él aceptaría su decisión si esta era unánime.[The British Empire in the Middle East, 1945-1951: Arab Nationalism, the United States, and Postwar Imperialism, By William Roger Louis , 12985, p. 407] En abril de 1946, las recomendaciones fueron las siguientes:
Recomendación Nº 1. Debemos informar que esta información, tal como la recibimos de otros países distintos a Palestina, no dio esperanzas de un apoyo notable para encontrar patria para los judíos, que desean o son incitados a abandonar Europa. Sin embargo, Palestina sola no puede recibir las necesidades de emigración de los judíos víctimas de la persecución del Nazismo y del Fascismo. El mundo entero comparte la responsabilidad hacia ellos, y verdaderamente, del reasentamiento de todos las "personas desplazadas".
Nosotros, por consiguiente, recomendamos a nuestros gobiernos en conjunto, y en asociación con otros países, que deben esforzarse inmediatamente en encontrar nuevos hogares para tal cantidad de "personas desplazadas", cualquiera que sea su credo o nacionalidad. Sus lazos con sus anteriores comunidades han sido irremediablemente rotas. Aunque la emigración resolverá los problemas de algunas víctimas de persecución, la abrumadora mayoría, incluido un número considerable de judíos, continuarán viviendo en Europa. Recomendamos, por tanto, que nuestros gobiernos se esfuercen en asegurar que tenga efecto inmediato a la disposición de la Carta de Naciones Unidas reclamando "respeto universal y cumplimiento de los derechos humanos y libertades fundamentales para todos; sin distinción de raza, sexo, idioma o religión".
Recomendación Nº 2. Recomendamos (a) que sean autorizados 100.000 certificados, inmediatamente para la admisión en Palestina de judíos que han sido víctimas de la persecución Nazi y Fascista; (b) Que estos certificados sean entregados como muy tarde en 1946 y que la inmigración actual avance tan rápido como lo permitan las condiciones.
Recomendación Nº 3. Para acabar, de una vez por todas, con las reclamaciones judías y árabes sobre Palestina, consideramos esencial que se emita claramente una afirmación de los siguientes principios:
I. Que los judíos no dominarán a los árabes y los árabes no dominarán a los judíos en Palestina. II. Que palestina no será ni un estado judío ni un estado árabe. III. Que la forma final de gobierno a establecer, bajo garantías internacionales, protegerá completamente y preservará los intereses en la tierra santa de los credos cristianos, musulmanes y judíos.