Las relaciones Reino Unido-Unión Soviética fueron las relaciones diplomáticas entre el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Historia
Guerra civil rusa y consolidación de la URSS (1917-1923)
Durante la Primera guerra mundial, el Imperio ruso era aliado de Reino Unido y formaba parte de la Triple Entente en contra de la amenaza de las potencias centrales. Tras una fuerte crisis económica y social que ocurriría en Rusia, en 1917 se produjo la abdicación del Zar Nicolás II durante la Revolución de Febrero tras varias derrotas ante el Imperio Alemán. Poco después de esto se proclamaría el gobierno provisional Ruso, encabezado por Aleksandr Kérenski, que siguió manteniendo las relaciones diplomáticas con el Reino Unido. En la Revolución de Octubre, llevada a cabo por los bolcheviques, el gobierno provisional fue derrocado y se instauró el primer gobierno de Lenin, iniciándose a continuación la Guerra civil Rusa entre el Ejército Rojo y el Ejército Blanco.
En marzo de 1918, el gobierno bolchevique firmó el Tratado de Brest-Litovsk con la subsiguiente retirada del Frente oriental de las tropas rusas. Estos hechos supusieron una gran amenaza para Gran Bretaña. El primer ministro del Reino Unido, David Lloyd George, tomó la decisión de la intervención Aliada en la guerra civil Rusa, con la escusa de salvar a la Legión checoslovaca, que estaba luchando en contra de la Rusia Soviética en Siberia. Está intervención sería un fracaso, debido a que cada uno de los colaboradores de esta intervención buscaba un interés muy contra opuesto con cada uno de ellos. Es así cómo el Reino Unido abandonaría Rusia en octubre de 1919, siendo uno de los primeros en hacerlo y no meterse más en la política de Rusia durante el resto de la guerra civil. thumb|right|210px|El mayor general Británico Charles Maynard (izda.) con el comandante del Ejército Blanco de Rusia Yevgueni Miller durante la intervención aliada en mayo de 1919.
thumb|left|Oficiales británicos y franceses observando regimientos polacos que serán dirigidos al frente de batalla en la guerra civil rusa El 16 de marzo de 1921 se firmó el Acuerdo comercial anglo-soviético, en el que el primer ministro británico, David Lloyd George, planteó por primera vez retirar el bloqueo comercial que se había impuesto a la Rusia Soviética en 1920, lo que se concretó finalmente en 1921. Este acuerdo buscó una mayor facilidad de comercios entre ambos Estados, para el comercio del trigo, pieles de animales y algunas materias primas provenientes de Siberia. Este acuerdo se firmó entre el diplomático y negociante británico Robert Horne y el diplomático soviético Leonid Krasin, que posteriormente fue el embajador soviético en Francia y Reino Unido, donde murió.
thumb|El embajador Soviético Leonid Krasin junto a su esposa e hijas en Londres en 1925 Las tensiones entre ambos estados volverían a estallar entre febrero y mayo de 1923, cuando el gobierno de Vladímir Lenin fomentó la propaganda soviética en el Raj británico. La inteligencia británica consideró esto como una amenaza hacia su colonia, y gracias a esto se requisaron libros marxistas y propaganda comunista-soviética que se pudieran observar en las calles. Lo anterior sumado al apoyo económico, social y político por parte del gobierno de Lenin desde 1920 hacía el Partido comunista de Gran Bretaña, hizo ver una gran preocupación para la Corona británica; entre junio y julio de 1923, se intentó dialogar y hablar de paz, aunque no hubo mucho éxito.
Relaciones oficiales (1924-1927)
Gran Bretaña reconoció oficialmente a la URSS como país soberano el 1 de febrero de 1924, tras una serie de tensiones políticas entre Moscú y Londres, las cuales irían en decadencia con el pasar de los años, esto después de unas escaramuzas por la cercanía entre ambas potencias en Asia Central, en especial después del auge de primer secretario de la Unión Soviética Iósif Stalin, el cual describía al Reino Unido cómo "una potencia imperialista hostil". Reino Unido intentó evitar el auge del comunismo a lo largo de Europa, apoyando la destrucción de partidos políticos que se estaban consolidando, tantos como la Liga de los comunistas de Yugoslavia o el Partido comunista de España, en respuesta a ello, la URSS apoyaría económicamente ha bastante de estos.
miniaturadeimagen|Iósif Stalin, líder de la Unión Soviética (1924-1953)
En 1927, la ruptura de las relaciones diplomáticas hizo que la población Soviética esperara el comienzo temprano de la guerra. La opinión de la Unión Soviética no fue tomada en cuenta durante años, trayendo un gran aislamiento del resto del mundo.
Tensiones con el Nazismo y posible cooperación en el periodo de Entreguerras (1934-1939)
En 1934, el Reino Unido y Francia intentaría dialogar un mayor acercamiento con la Unión Soviética, esto debido al auge de la Alemania Nazi de Adolf Hitler, que amenazaba la frágil paz que había en Europa, sumado a la cercanía que tenía con la Unión Soviética, solo separada por la Segunda República Polaca. Tras largas conversaciones y negociaciones, lograrían la sumación de ésta a la Sociedad de Naciones el 18 de septiembre de 1934, esto junto a la par del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos estados. Los años subsiguientes serían relativamente tranquilos, esto tras la forma del tratado Franco-soviético que le daba mayor seguridad a Londres para mantener relaciones económicas y comerciales, pero claramente cada vez esto se agravaría aún más con la expansión Alemana y las políticas de apaciguamiento del Reino Unido que incluían a la Unión Soviética para evitar un conflicto a gran escala, sobre todo tras el apoyo de bandos diferentes entre estos durante la Guerra civil española, en la cual se hacía evidente cómo la URSS habría mejorado su armamento y su capacidad para transportarlo.
thumb|El primer ministro del Reino Unido Neville Chamberlain recibido con alegría por Adolf Hitler al principio de una reunión el 24 de septiembre de 1938, donde Hitler exigió la anexión inmediata de los territorios checos fronterizos.
Inicio de la segunda Guerra Mundial (1939-1941)
En agosto de 1939, la Unión Soviética firmó el Pacto Ribbentrop-Mólotov con la Alemania Nazi, esto desencadenaría que Gran Bretaña proporciona asistencia militar a Finlandia durante la Guerra de Invierno de 1939-1940. Mientras el ejército Alemán avanzaba por Europa y se hablaba de una posible alianza de la URSS con el Eje y su posible anexión por Asia Central y el Raj británico que ya se veía amenazado por el expansionismo del Imperio Japonés. Aunque también al mismo tiempo, Alemania y la URSS empezarían a tener problemas políticos por la expansión de ambas potencias en Europa Oriental.
Cooperación en la Segunda Guerra Mundial y consolidación de los Aliados (1941-1945)
En junio de 1941, se lleva a cabo la operación Barbarroja, en la cual la Alemania Nazi atacó a la URSS. Un mes más tarde, en julio de 1941, la URSS firmaría el acuerdo anglo-soviético, mediante el cual se unió a la coalición anti Hitler de la que Gran Bretaña formaba parte, con el objetivo de luchar contra Alemania e Italia y sus estados títeres. La URSS se comprometía a entrar en diálogos y la diplomacia con el Reino Unido mientras tuvieran a Alemania cómo enemigo en común, por lo cual se iniciarían negociaciones para posibles reuniones para negociar y dialogar.
thumb|180px|Afiche Británico donde se logra apreciar soldados Británicos y Soviéticos encima de un Dragón lleno de esvásticas en 1941.El cabecero del cartel dice «Saludos a los heroicos combatientes de la Unión Soviética de parte de sus aliados británicos que luchan junto a ellos». miniaturadeimagen|193x193px|Winston Churchill, primer ministro del Reino Unido entre 1940-1945|izquierda
En agosto de 1941, se haría la Invasión Anglo-soviética de Irán, que impidió la toma de las reservas de petróleo para la Alemania Nazi, ya que hasta ese momento era el país que más le exportaba petróleo durante el inicio de la Segunda Guerra Mundial para las invasiones del ejército Alemán que hacia por Europa. El fin de esta invasión se concretaría tras la renuncia del Emperador de Irán, Reza Shah el 16 de septiembre de 1941.
thumbnail|left|250px|Soldados soviéticos y británicos reuniéndose en el desierto cerca de Qazvín, agosto de 1941.
Entre el 12-17 de agosto de 1942, se concretaría la conferencia de Moscú, en la que el primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill se reuniría con la elite Soviética, dónde se vería cara a cara con Iósif Stalin y Viacheslav Mólotov, donde también se hablarían sobre la cooperación mutua en contra de la Alemania Nazi y el inicio de la batalla de Stalingrado, en la que Reino Unido ayudaría a la Unión Soviética con armas y alimentos, cómo también lo hizo Estados Unidos.
thumb|352x352px|Conferencia de Moscú. Fotografía donde se puede observar al enviado diplomático W. Averrell Harriman, enviado por el presidente Estadounidense Franklin Roosevelt, el primer ministro del Reino Unido Winston Churchill y el Comisario del Pueblo de Asuntos Exteriores de la URSS Viacheslav Mólotov reunidos el 13 de agosto de 1942.
Entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre de 1943, se concretaría la Conferencia de Teherán en la cual, se reunirían el primer ministro del Reunido Unido Winston Churchill, El presidente de los Estados Unidos Franklin Roosevelt y el primer secretario se la Unión Soviética Iósif Stalin por primera vez. Los tres líderes se podrían a negociar y a conversar acerca de la operación Overlord y el expansionismo japonés en Asia pacífico, habiendo tensiones entre los tres líderes y una clara desconfianza, pero tras días de negociaciones se llevaría a cabo una decisión final, en la cual la Unión Soviética se comprometía a invadir el Imperio Japonés una vez acaba la guerra en Europa. Las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Soviética se fortalecería aún más, por lo cual en modo respeto y honor por las tropas soviéticas fallecidas durante la batalla de Stalingrado. El 29 de noviembre de 1943 el Rey Jorge VI del Reino Unido, enviaría la muy conocida Espada de Stalingrado que se la entregaría Winston Churchill a Iósif Stalin quien agradecería a la corona británica este acto.
280px|miniaturadeimagen|Iósif Stalin, Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill en la Conferencia de Teherán en 1943.
miniatura|300px|Presentación de la Espada de Stalingrado en la Conferencia de Teherán, noviembre de 1943.
En 1944, en un contexto de una Alemania bastante acaba tras la Guerra, se concretaría el Día D, en el cual tropas británicas y estadounidenses atacarían las playas de Normandía dónde lucharon con los restos que quedaba del ejército Alemán, todo esto mientras la Unión Soviética se expandía por Este. En febrero de 1945, se concretaría la conferencia de Yalta en la Unión Soviética, en la cual se reunirían nuevamente los tres líderes de Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Soviética, en la cual se hablaría sobre el futuro del mundo después del fin de la Segunda Guerra Mundial y que se haría a cabo en este y se haría ver la tensión de las relaciones entre Reino Unido y la Unión Soviética acerca de la expansión del comunismo en Europa Oriental, dónde ya habría puesto algunos estados títeres cómo Rumanía y Checoslovaquia.