miniaturadeimagen|488x488px|Angel protector sobre lugar del antiguo torno en San Sebastián. Clausurado en 1916.
El torno de los niños expósitos era un dispositivo giratorio instalado en hospicios, inclusas y casas cuna que permitía entregar de forma anónima a un niño, generalmente un recién nacido.
Al depositar al niño se accionaba una campanilla que avisaba al personal encargado, quien recogía inmediatamente a la criatura desde el interior del establecimiento.
Tuvo su máxima vigencia en España durante los siglos XVIII y XIX, desapareciendo en el primer tercio del . Diversos estudios estiman que alrededor de medio millón de niños fueron entregados mediante este mecanismo en territorio español.
El momento más habitual para el abandono era durante la madrugada, especialmente antes del alba. En muchas ocasiones, los niños eran acompañados por notas manuscritas que solían contener mensajes de súplica o petición de cuidado, con mensajes como "Cuídelo por Dios" o "Lo dejo con toda mi pena".
Antecedentes históricos
Originario de la Italia medieval, para el año 1800 el torno estaba completamente extendido por Europa . Se trataba de un dispositivo cilíndrico adosado a la pared que giraba sobre un eje, con un lado abierto en el que se depositaba al niño desde la calle. Por medio de una campanilla se avisaba desde el exterior de que se había producido un abandono y desde dentro se giraba el mecanismo para recuperar al niño.
En 1796 se puso fin a la condena penal al abandono prohibiendo detener o interrogar a cualquier persona que llevara un niño para abandonar en la casa de expósitos. Al mismo tiempo, reforzaba la condena de cualquier tipo de abandono que no se realizara en los lugares destinados para ello. Los tornos, ya existentes en algunos lugares, adquirieron a partir de este momento una importancia capital y proliferaron en los lugares donde no existían, convirtiéndose en los garantes del abandono anónimo.
Durante el las modalidades de abandono fueron experimentando una notable evolución. El torno fue sustituyendo a la exposición que era el abandono en lugares públicos o descampados. Con el tiempo se fue implantando un nuevo modo de abandono, en todas las Inclusas se fueron abriendo departamentos de maternidad donde ingresaban las embarazadas a partir del 7.° mes. En medio de medidas extremas de clandestinidad permanecían allí escondidas hasta que daban a luz y luego salían, dejando en la gran mayoría de los casos a los niños en el establecimiento.
En la inclusa de Pamplona la evolución de los principales métodos de abandono fue la siguiente:
+183218821932Maternidad1%40%64%Exposición71%10%0.5%Torno25%29%14%Otros4 %21 %21,5 % Los tornos en España fueron desapareciendo en el primer tercio del . En Madrid en 1922 y en Barcelona en 1931.miniaturadeimagen|Torno de niños abandonados
Instituciones gestoras Los establecimientos donde existían tornos podían estar gestionados por instituciones religiosas o por organismos públicos, aunque ambas formas de gestión frecuentemente coexistían.
Las entidades privadas que gestionaban estos establecimientos eran fundamentalmente de carácter religioso, entre ellas las Hijas de la Caridad. En algunos casos, sobre el torno figuraban inscripciones de carácter piadoso, como: «Mi padre y mi madre me arrojaron de sí, la caridad divina me acoge aquí».
Los hospicios y casas cuna de titularidad pública estaban gestionados principalmente por las diputaciones provinciales, que en muchas ocasiones encomendaban su funcionamiento a órdenes religiosas. En otros casos, contrataban a las denominadas torneras.
Para ejercer como tornera se exigían dos requisitos: acreditar una conducta considerada moralmente adecuada y que ella o su marido supieran leer y escribir, con el fin de poder redactar los informes correspondientes.
Los niños y las niñas Los niños eran abandonados en las primeras 24 o 48 horas de vida frecuentemente antes del alba. En España la mayoría de los niños abandonados eran hijos de madres solteras y, en menor medida, de matrimonios empujados por la miseria o malformaciones del niño.
El torno consiguió una reducción de la mortalidad infantil respecto a la exposición (en descampados o en lugares públicos) que tenía índices de mortalidad superiores al 80 % al fallecer muchos niños en el traslado a las inclusas. miniaturadeimagen|Casa Cuna en 1912 Según el estudio de Carlos Alustiza Martínez sobre la acogida infantil de niños expósitos en Guipúzcoa, en 1890 el médico municipal Galo Aristizábal concluyó que fallecía el 52 % de los niños abandonados en la casa torno de San Sebastián.
Las causas de fallecimiento eran principalmente por infecciones (viruela, sarampión, difteria, tos ferina etc) o por intolerancias digestivas producidas por alimentación con leche de burra o de cabra.
En el año 1900, la mortalidad infantil en España se situaba en torno a 204 fallecidos menores de un año por cada 1.000 nacidos vivos,
por lo que existía cierta cotidianidad al fallecimiento infantil.
Los niños llevaban habitualmente ropas modestas y en muchas ocasiones portaban cédulas con indicaciones.
Las indicaciones más frecuentes se referían al estado bautismal de la criatura y a su nombre, que normalmente se respetaba. En ocasiones también se explicaba el motivo del abandono o se dejaban señales destinadas a facilitar una futura identificación, como cintas, medallas u otros objetos. Sin embargo, el porcentaje de niños recuperados posteriormente por sus familias era reducido y, durante el siglo XIX, se situaba por debajo del 5 %.
Ana María Rodríguez Martín ha señalado la estigmatización social que afectaba a las madres de los expósitos y sus hijos a lo largo de la historia por parte de la sociedad.
Véase también
Abandono infantil en España Expósito Inclusas de España Niños expósitos en Guipúzcoa La mortalidad en las inclusas españolas del siglo XX
Referencias
Categoría:Abandono infantil Categoría:Abuso y maltrato infantil Categoría:Beneficencia Categoría:Protección de la infancia Categoría:Derechos del niño Categoría:Historia de la medicina Categoría:Juventud en España Categoría:Maternidad Categoría:Infancia