thumb|220px|Vista de Málaga desde el mar en 1857. Dibujo de Edward Fanshawe. La historia de Málaga es la propia de una de las ciudades más antiguas de Europa, marcada por su situación a orillas del mar Mediterráneo en la península ibérica. En el lugar donde se asienta la ciudad existía un poblamiento bástulo, sobre la base del cual los fenicios fundaron la colonia de Malaka. Tras un período de dominación cartaginesa, Malaka pasó a formar parte de Roma. Convertida en la ciudad confederada de Malaca, se regía por un código especial, la Lex Flavia Malacitana. La decadencia romana da paso a la dominación de los pueblos germanos y de Bizancio. Tras la conquista árabe, Mālaqa (مالقة) se convirtió en una ciudad amurallada junto a la cual se asentaban los barrios de comerciantes genoveses y las juderías. Llegó a ser capital de la taifa hammudí, así como de otros tres reinos posteriormente. El asedio de la ciudad por los Reyes Católicos en 1487 sería uno de los más largos de la Reconquista, y la conquista de Mālaqa supondría de facto el desmantelamiento y el golpe de gracia para el Reino nazarí de Granada.
Desde el , las iglesias y conventos construidos fuera del recinto amurallado empiezan a aglutinar población, dando lugar a la formación de nuevos barrios extramuros. Durante el la ciudad vivió en una época de inestabilidad, alternando periodos de bonanza económica e intenso tráfico mercantil interrumpidos por epidemias, inundaciones, terremotos y malas cosechas.
Con la llegada del la ciudad inicia una era dorada de gran prosperidad y crecimiento. Durante gran parte del , Málaga fue una de las ciudades más levantiscas del país, contribuyendo decisivamente al triunfo del liberalismo en España. Fue una ciudad pionera en la península con el inicio de la Revolución industrial, llegando a ser la primera ciudad industrial de España. Será ésta la época de las grandes familias burguesas malagueñas, algunas de ellas con influencia en la política nacional. Durante el último tercio del siglo se producen disturbios y se declara el Cantón de Málaga, que presagiaría la grave crisis económica que se inició a partir de 1880. La crisis hace cerrar las fundiciones malagueñas y vino acompañada por el derrumbe la industria azucarera y la plaga de filoxera, que hundió al viñedo malagueño.
Los principios del constituyen una etapa de reajustes económicos en los que se produce un progresivo desmantelamiento industrial y una fluctuante evolución de la actividad comercial. Depresión económica, conflictividad social y dominación política hacen posible que el republicanismo y el movimiento obrero afiancen sus posiciones. En 1931, al inicio de Segunda República Española, tiene lugar la trágica quema de conventos, y en 1933 fue elegido el primer diputado del Partido Comunista por la circunscripción de Málaga capital. En febrero de 1937 el ejército nacional, con la ayuda de los voluntarios italianos y a las órdenes del general Gonzalo Queipo de Llano, lanzó una ofensiva contra la ciudad que fue ocupada el día 7 de febrero. La represión del ejército franquista en Málaga fue una de las más duras y crueles de la guerra Durante la Dictadura de Franco la ciudad vivió una fuerte expansión propiciada por la llegada del turismo extranjero hacia la Costa del Sol, que provocó un auge en la economía y en la demografía de la ciudad desde la década de 1960, apoyado por los fenómenos migratorios hacia otras zonas España y de Europa, así como hacia la capital provincial desde diferentes puntos de la provincia.
Con la monarquía parlamentaria y la Constitución de 1978, Málaga saludaría al nuevo siglo como un notable centro cultural, demográfico y económico del Sur español y del Mediterráneo, siendo la ciudad con mayor actividad económica de toda la CC.AA. andaluza.Anuario económico La Caixa 2012
Prehistoria y Edad Antigua El territorio que ocupa la actual provincia de Málaga estuvo habitado desde tiempos remotos, como prueban el conjunto de dólmenes de Antequera, las pinturas rupestres de la Cueva de la Pileta en Benaoján, y la Cueva del Tesoro en Rincón de la Victoria o la cerámica encontrada en Nerja. En las Cuevas de Nerja han sido datadas unas pinturas de focas que podrían ser la primera obra de arte conocida de la historia de la humanidad, con 42.000 años de antigüedad.
Malaka fenicia 220px|thumb|El antiguo recinto fenicio contenía un faro que da nombre al monte Gibralfaro (gíbal al-faruh, 'monte del faro').
El primer asentamiento colonial se localiza en el en la desembocadura del Guadalhorce, en un enclave conocido como cerro del Villar, desde donde se comenzó a comerciar con los pobladores de la zona, principalmente con los pequeños poblados bastetanos costeros, como San Pablo, en la desembocadura del Guadalmedina. Paulatinamente el centro de la actividad comercial fue trasladándose hacia esta zona, y Mlk o Malaka, colonia comercial fundada por los fenicios de Tiro, fue desde el , un dinámico núcleo comercial debido a las buenas condiciones para el atraque en su puerto natural al pie del monte Gibralfaro y la gran cantidad de yacimientos de plata y cobre. Este periodo tuvo una duración aproximada según algunas fuentes, desde el año 770 al 550 a. C.
Entre las actividades económicas que esta colonia desarrolló hay que hacer referencia a las industrias destinadas a la producción de púrpura y a la salazón. La ciudad tenía su propia ceca (de la voz fenicia sikka) y acuñaba moneda.
Mainake griega La ciudad fue posiblemente la colonia griega de Mainake (en griego Μαινάκη) durante al menos dos centurias. Existen numerosos documentos que mencionan su existencia y hablan de su intensa actividad comercial.
Historiadores antiguos la situaban al oeste de Mlk, por lo que algunos autores creen que el enclave del del cerro del Villar en la desembocadura del Guadalhorce, cuatro kilómetros al oeste del emplazamiento original de Malaka, se corresponde con la citada colonia griega que sería paulatinamente abandonada tras la batalla de Alalia, y sus pobladores autóctonos desplazados hacia la Mlk fenicio-púnica.
Dominio púnico La segunda mitad del es la transición entre los periodos fenicio y púnico de Málaga.
Nabucodonosor II conquista los territorios fenicios con la pretensión de apropiarse del fértil comercio tirio en el Mediterráneo, con lo que Malaka pasa a ser sobre el 573 a. C. colonia cartaginesa. En la etapa que va desde finales del al cambio de era, los territorios malagueños son ocupados por los pobladores denominados libiofenicios. Se afianzan tanto las características mercantilistas de la ciudad, como la idiosincrasia fenicio-púnica, incluidas las devociones religiosas a dioses como Melkart, Baal o Tanit.
Los romanos conquistaron la ciudad al igual que otras regiones bajo el dominio de Cartago, en el año 218 a. C. tras las guerras púnicas.
Malaca romana
thumb|275px|Teatro Romano de Málaga. Los romanos unificaron a las gentes de la costa y del interior bajo un poder común. Establecieron colonos de la metrópoli que explotaron los recursos naturales e introdujeron el latín como lengua de las clases dominantes, y unos usos y costumbres que cambiarían paulatinamente la vida de los pobladores nativos. Malaka se integró a la República romana formando parte de la Hispania Ulterior. La romanización fue lenta, puesto que se han descubierto inscripciones en alfabeto fenicio hasta el {siglo|I|d|s}} El municipium Malacitanum es punto de tránsito dentro de la Vía Hercúlea, dinamizadora de la ciudad tanto económica como culturalmente, al comunicarla con otros enclaves desarrollados de la Hispania Interior y con los demás puertos del Mare Nostrum. 150px|left|thumb|Estatua romana de Urania, encontrada en la finca de La Tosca, en Churriana. Al caer la República y advenir el nuevo sistema político del Imperio, los territorios de Malaca, que ya llevaban dos siglos ocupados por los romanos, quedaron encuadrados administrativamente en uno de los cuatro conventos jurídicos en que se dividió la provincia Baetica, recién creada por César Augusto.
Según el griego geógrafo Estrabón, la urbe tenía planta irregular, al estilo propio de las ciudades fenicias. Los romanos comienzan la construcción de obras importantes. La dinastía Flavia mejora el puerto y con Augusto se construye el Teatro romano. Es el emperador Tito, de la familia Flavia, quien concederá a Malaca los privilegios de municipio.
En la época romana Malaca alcanzó un notable desarrollo. Convertida en ciudad confederada, se regía por un código especial, la Lex Flavia Malacitana y su población culta y amante del arte tenía un peso importante en la villa. A este periodo pertenecen las grandes termas romanas de Malaca, encontradas en el subsuelo de la calle Pintor Nogales y de la Abadía del Císter, y numerosas piezas escultóricas conservadas en el Museo Arqueológico de Málaga.
En lo referente a algunos aspectos sociales, como la vida espiritual, existían diferencias de culto en función del origen étnico. La economía y la riqueza del territorio obedecía fundamentalmente a la agricultura de las zonas interiores, a la abundancia pesquera de las aguas que bañan el litoral y a la artesanía. Entre los productos malagueños que alcanzaron fama debe destacarse el garum malacitano que llegó a tener gran fama en la capital del Imperio.
En el año 325, año del Concilio de Nicea, Malaca aparece como uno de los pocos enclaves romanos dentro de Hispania en los que había enraizado fuertemente el credo cristiano. Anteriormente, se habían producido frecuentes levantamientos de carácter antirromano catalizados por la oposición al paganismo de los hispanorromanos asimilados al credo cristiano.
Edad Media Invasión germánica La decadencia romana da paso a la dominación de los pueblos germanos, que sobre el año 411 arrasaron las costas malagueñas.
Tras la división del Imperio romano, y la definitiva crisis del mismo, Malaca entra dentro de las áreas de la Península afectadas por las grandes migraciones y asentamientos de los pueblos germánicos, especialmente de los vándalos silingos, que durante el importaron el arrianismo a Occidente.
Bajo el dominio visigodo, Malaca se convirtió en sede episcopal. El primer obispo de la ciudad conocido fue San Patricio, consagrado sobre 290, y presente en el Concilio de Elvira.
Malaca bizantina
left|thumb|200px|La Spania bizantina. Con la intención de reconstruir el Imperio Romano (Recuperatio Imperii), en 552 el emperador bizantino Justiniano I conquista, entre otros territorios, Malaca.
La ciudad fue saqueada y conquistada de nuevo para los visigodos por el rey Sisebuto en el año 615. Y sería en el año 624, durante los reinados del visigodo Suintila y del emperador Heraclio, cuando los bizantinos abandonan definitivamente sus últimos establecimientos en las ciudades de la zona del estrecho que aún conservaban.
Se conoce que el rey visigodo Sisebuto arrasó gran parte de la ciudad, y aunque esta mantuvo su rango episcopal y el emplazamiento de una ceca por Sisenando, su población fue seriamente mermada y su fértil actividad comercial arruinada. Existen pruebas documentales evidentes de la destrucción violenta de, al menos, un barrio comercial. Tal fue la devastación, que los primeros invasores islámicos del viejo condado visigodo malacitano situarán inicialmente la capital en el interior, en Archidona.
Mālaqa en Al-Ándalus thumb|220px|left|Vista de la Alcazaba de Málaga. A principios del comienza el derrumbe de la monarquía goda y, a mediados de este mismo siglo, la penetración del Islam en la península ibérica desde las costas del Norte de África. Este fenómeno se observa en la provincia de Málaga en el asentamiento de nuevos pobladores, árabes y bereberes.
Tras la conquista árabe, la ciudad formó parte de la región musulmana de Al-Ándalus, denominada como Mālaqa (مالقة).