La ciencia cognitiva corporizada (), también denominada ciencia cognitiva encarnada, es un paradigma de las ciencias cognitivas que postula que los procesos cognitivos dependen de la interacción entre la mente, el cuerpo y el entorno. Entre las características de la cognición se encuentran las construcciones mentales de alto nivel —como los conceptos y las categorías— y el desempeño en diversas tareas cognitivas, tales como el razonamiento o el juicio. Por su parte, los aspectos corporales comprenden el sistema motor y perceptivo, las interacciones físicas con el entorno (situatedness), así como las suposiciones sobre el mundo que se encuentran incorporadas en la propia estructura del organismo.

La tesis de la cognición corporizada La tesis de la mente corporizada (o cognición corporizada) desafía a otras teorías como el intelectualismo, el funcionalismo computacional y el dualismo cartesiano. La tesis corporizada está estrechamente relacionada con las tesis de la mente extendida, la cognición situada y el enactivismo. La versión moderna se basa en los conocimientos extraídos de investigaciones recientes en psicología, lingüística, ciencia cognitiva, sistemas dinámicos, inteligencia artificial, robótica, cognición animal y neurobiología.

En La mente extendida, publicada originalmente en el año 1998, Clark y Chalmers desarrollan la noción de “externalismo activo”, basada en la estimulación que puede desempeñar el entorno en la realización de procesos cognitivos. Los autores presentan tres casos denominados problemas humanos con los que cuestionan la localización tradicional de las operaciones mentales. Advierten la “tendencia de los seres humanos razonadores a depender profundamente de soportes ambientales”, por lo que medios como un papel o lápiz permiten que el cerebro lleve a cabo diferentes ejecuciones. En este sentido, señalan que ciertas funciones mentales —como resolver problemas matemáticos, orientarse mediante una brújula o recordar información— pueden ser delegados a medios externos, los cuales posibilitan procesos como pensar, razonar, recordar, decir, percibir o resolver problemas. Así, plantean que la cognición no está confinada al cerebro, sino que este puede extenderse a elementos del entorno físico que colaboran funcionalmente con ella.

En el inicio del libro, específicamente en el subcapítulo que lleva por título “Cognición extendida”, Clark y Chalmers proponen tres escenarios titulados problemas humanos. El primero plantea el caso de una persona sentada frente a una pantalla de computador que muestra imágenes con distintas formas bidimensionales. Se le solicita al sujeto que responda preguntas relacionadas con dichas figuras, las cuales aparecen dispuestas en una configuración específica. Para resolver el ejercicio, debe rotar mentalmente las formas y alinearlas con sus posibles conexiones. El segundo escenario mantiene el mismo contexto inicial, pero introduce la opción de realizar la rotación de las figuras no solo mentalmente, sino también físicamente, presionando un botón de rotación. Este caso supone la posibilidad de una mayor velocidad en la resolución mediante la acción física asistida por el sistema. Por último, el tercer caso sitúa al sujeto en un entorno futurista de estilo ciberpunk, igualmente sentado frente a una pantalla de computador. Sin embargo, ahora dispone de un implante neuronal que le permite ejecutar la operación de rotación con la misma rapidez que el computador del caso número dos. A pesar de ello, conserva la opción de realizar la rotación de forma mental o mediante el implante. Tras exponer estos ejemplos, los autores se preguntan: “¿Cuán presente está la cognición en estos casos?".

Para los autores, el lenguaje, entendido en este marco, no constituye un simple reflejo de los estados internos del individuo, sino una herramienta cognitiva que posibilita el almacenamiento, la comunicación y la reorganización de la información mental. En tanto herramienta, el lenguaje permite realizar ejecutar operaciones mentales que serían imposibles de realizar únicamente mediante la actividad cerebral. Del mismo modo en que las herramientas físicas ampliaron las capacidades motrices del sujeto, el lenguaje expandió sus capacidades cognitivas, haciendo posible la cultura, la ciencia, la memoria colectiva y el razonamiento abstracto.

Los autores concluyen estas reflexiones planteando las siguientes preguntas: “¿Y qué podemos decir, finalmente del sí mismo? ¿Implica la mente extendida un sí mismo extendido?”. Proponen como respuesta una afirmación provisionalmente positiva, al sostener que la mayoría de las personas ya acepta que el sí mismo excede los límites de la consciencia: “mis creencias disposicionales, por ejemplo, constituyen en cierto sentido profundo parte de lo que soy. Si es así entonces esos límites pueden también ir más allá de la piel”.

Desde la noción de corporización, se subraya el papel activo y constituyente del cuerpo en la producción de la cognición, insistiendo en la necesidad de reconocerlo como un componente esencial en toda comprensión de la mente y de la agencia cognitiva. En filosofía, la cognición corporizada sostiene que la cognición de un agente, en lugar de ser el producto de meras representaciones abstractas (innatas) del mundo, está fuertemente influenciada por aspectos del cuerpo del agente más allá del solo cerebro. Por tanto, la tesis de la corporización busca reintroducir las experiencias corporales de un agente en cualquier explicación de la cognición. Es una tesis bastante amplia y abarca variantes tanto débiles como fuertes de la misma. En su intento de reconciliar la ciencia cognitiva con la experiencia humana, el enfoque enactivo de la cognición de Francisco Varela, Evan Thompson y Eleanor Rosch, F., , E. & , E. (1991). The Embodied Mind: Cognitive Science And Human Experience. MIT Press. define la “corporización” de la siguiente manera:

Esta doble perspectiva que Varela y sus colaboradores atribuyen a la tesis de la corporización enfatiza aspectos de la cognición los que son abordados desde investigaciones interdisciplinarias en campos diversos como la filosofía, la ciencia cognitiva, la inteligencia artificial, la psicología y la neurociencia. Sin embargo, esta caracterización general de la cognición coporizada enfrenta algunas dificultades. El énfasis en el cuerpo, la experiencia, la cultura, el contexto y los mecanismos cognitivos del agente en el mundo genera con frecuencia la superposición de visiones y enfoques distintos. Así, la tesis de la cognición extendida y de la cognición situada suelen aparecer entrelazadas y no siempre se distinguen claramente. Del mismo modo, dado que estos aspectos de la corporización son asumidos en distintos grados de cada enfoque, la cognición corporizada debe entenderse como un programa de investigación amplio y plural, más que como una teoría unificada y exhaustiva.

Algunos autores explican la tesis de la corporización (embodiment) argumentado que la cognición depende del cuerpo del agente y de sus interacciones con un entorno determinado. En consecuencia, la cognición en los sistemas biológicos reales no es un fin en sí misma, sino que se encuentra constreñida por los objetivos y las capacidades del sistema. No obstante, tales limitaciones no implican que la cognición se defina únicamente por la conducta adaptativa o la autopoiesis, sino que esta requiere “algún tipo de procesamiento de información... la transformación o comunicación de la información entrante”., M. (2013). Explaining The Computational Mind. MIT Press, p. 4. Poseer dicha información implica la “exploración y modificación del medio ambiente” por parte del agente.

Otro enfoque para comprender la cognición corporizada parte de una formulación más acotada de esta tesis. Tal perspectiva no solo evita comprometerse con fuentes externas al cuerpo, sino que también permite distinguirla de las tesis de la cognición extendida y de la cognición situada. En este sentido, la tesis puede precisarse de la siguiente manera:, Robert A.; , Lucia (25 de julio de 2011). “Embodied Cognition”. In Edward N. Zalta (ed.). The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2011 Edition).

En este sentido, la tesis sostiene que el cuerpo del agente desempeña un papel decisivo en la configuración de diversas funciones cognitivas, tales como la percepción, la atención, la memoria, el razonamiento, entre otros. Estas funciones, por tanto, dependen del tipo de cuerpo que posea el agente. Cabe señalar que esta formulación omite la referencia directa a la ciertos aspectos del “contexto biológico, psicológico y cultural más amplio” incluidos por Varela y sus colaboradores lo que permite distinguir la cognición corporizada de la tesis de la cognición extendida y la cognición situada.

La tesis de la mente extendida, a diferencia de la tesis de la corporización, no restringe el procesamiento cognitivo al cerebro ni al cuerpo, sino que lo prolonga hacia el entorno del agente., A. & , D. (1998). The extended mind. Analysis, 58, 1, 7-19. Por su parte, la tesis de la cognición situada subraya que dicha extensión no consiste únicamente en incorporar recursos externos a la mente, sino en destacar el papel activo de la interacción del agente con su entorno, a través del sondeo y la modificación constante del mundo en el que actúa., A. (2008). Supersizing the Mind: Embodiment, Action, and Cognitive Extension. Cambridge University Press. p. 107. ISBN 9780199715534. “no genuinely cognitive system will turn out to consist entirely of the kind of external resources that fans of extended cognition typically invoke”.

El alcance de la cognición corporizada La cognición corporizada sostiene que varios factores tanto internos como externos (como el cuerpo y el medio ambiente) juegan un papel en el desarrollo de las capacidades cognitivas de un agente, del mismo modo que se dice que constructos mentales (como los pensamientos y los deseos) influyen en las acciones corporales del agente. Por esta razón, la cognición incorporada se considera un programa de investigación de amplio alcance, más que una teoría unificada y bien definida., Lawrence; , Shannon (2021-06-25). Embodied Cognition. Un enfoque científico de la cognición corporizada alcanza, inspira y reúne ideas de varias áreas de investigación, cada una con su propio enfoque de la corporización, pero en un esfuerzo conjunto para investigar (metódicamente) la cognición corporizada.

Los lingüistas cognitivos George Lakoff, Mark Johnson, Mark Turner y Rafael E. Núñez (entre otros) han escrito una serie de libros que abordan el carácter encarnado de la cognición, y han formulado conceptos relevantes para la vertiente lingüística de la ciencia cognitiva corporizada, entre ellos los conceptos de “metáfora conceptual” y “esquema de imagen”., D. & , H. (Eds.) (2007). The Oxford Handbook Of Cognitive Linguistics. Oxford University Press., M. (1987). The Body In The Mind: The Bodily Basis Of Meaning, Imagination And Reason. University of Chicago Press., G. (1987). Women, Fire And Dangerous Things. University of Chicago Press., G. y , M. (1980). Metaphors We Live By. University of Chicago Press., G. y , M. (1989). More Than Cool Reason: A Field Guide To Poetic Metaphor. University of Chicago Press.

Irina Trofimova a su vez confirmó experimentalmente los fenómenos de “proyección a través de capacidades”, fenómeno característico de la teoría corporizada., IN (1999). “Investigation of how people of different age sex and temperament estimate the world”. Psychological Reports, 85/2 (2): 533-552.