miniatura|Europa al iniciarse la guerra en 1914.
La historia de Montenegro durante la Primera Guerra Mundial comienza con el desencadenamiento mismo del conflicto mundial la tarde del 28 de julio de 1914. El reino de Montenegro se sumó a Serbia desde los primeros momentos de la contienda. El pequeño reino había participado también en los anteriores conflictos balcánicos que lo habían acercado políticamente al reino lindante. Este estrechamiento de relaciones había animado a los políticos montenegrinos a atizar la agitación sudeslava en el Imperio austrohúngaro.
Fue conquistado por los ejércitos austrohúngaros a comienzos de 1916, tras la conquista de Serbia. El rey Nicolás solicitó la paz a los Imperios Centrales dado el aislamiento del reino tras la caída de Serbia. Fue ocupado por unidades austrohúngaras dependientes de un gobernador general que administraba el territorio en régimen de ocupación militar, muy severo. Al mismo tiempo, el soberano trató de organizar un Gobierno en el exilio, pero su mala reputación le privó de apoyos. Franceses y serbios le impidieron recuperar el reino en 1918, que se integró en el nuevo Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos.
Montenegro y la guerra
Objetivos bélicos de Montenegro
El rey Nicolás, que gozaba de cierto prestigio en las cortes europeas, expuso los objetivos bélicos de su país ya en julio de 1914, momento mismo en el que el reino intervino en el conflicto mundial. Fundamentalmente, consistían en ampliar el territorio del reino por motivos políticos, económicos y simbólicos para asegurar la supervivencia del pequeño Estado. El reino deseaba anexionarse parte de la costa adriática, en especial el puerto de Cattaro, que permitía el atraque de barcos de gran calado. Montenegro ya poseía los territorios al norte y al este del puerto y lo dominaba desde el monte Lovćen, posición que permitía a la artillería de montaña montenegrina bombardear el puerto y sus instalaciones.
Además, el rey y el ministro de Asuntos Exteriores deseaban retomar la política de expansión en Albania; deseaban apoderarse de la parte norte del país, sobre todo del moderno puerto de Escútari y de su comarca,Escútari era desde los tiempos de la primera guerra balcánica uno de los objetivos del expansionismo montenegrino. Los montenegrinos lo habían conquistado el 22 de abril de 1913, pero habían desatado con ello una crisis europea y hubieron de evacuarlo. de Alessio y de San Juan de Medua.El principado de Albania estaba sumido en el caos tras la huida del príncipe Guillermo de Wied a principios de septiembre de 1914. El Tratado de Londres de 1915 prometió, en efecto, que Montenegro obtendría parte de la Albania septentrional.El resto de la región hasta Valona debía repartirse con Serbia, que obtendría con ello acceso al mar.
El objetivo político principal del rey era el mantenimiento de la independencia del reino, ya desde 1914. Ante los triunfos y a las reivindicaciones serbios, propuso que los dos reinos se confederasen. La nota aliada de enero de 1917, debida a Woodrow Wilson, afirmaba la intención de restaurar el reino en sus antiguas fronteras cuando concluyese el conflicto, en línea con los deseos del rey; por entonces Montenegro llevaba casi un año ocupado por los austrohúngaros.
Ambiciones de las potencias respecto de Montenegro miniaturadeimagen|200px|Nicolás I en 1908. Deseaba aprovechar la victoria aliada para anexar territorios en Albania y en Dalmacia austríaca
En 1914, Austria-Hungría era el único de los Imperios Centrales que podía invadir el reino de Nicolás, situación que no cambió cuando Bulgaria entró en el conflicto al año siguiente. No obstante, en 1916, los responsables políticos y militares alemanes empezaron a mostrar interés en dominar remotamente el reino o incluso de ocupar ciertos puntos estratégicos en él.
La campaña victoriosa contra Serbia hizo que los militares austrohúngaros, sobre todo el jefe del Estado Mayor, Franz Conrad von Hötzendorf, se mostrasen partidarios de anexar Montenegro al imperio.Esto chocaba con lo prometido a Esteban Tisza —no incluir nuevos territorios en el imperio— y originó una crisis entre los dirigentes austrohúngaros. Como mínimo, deseaban apoderarse de la costa montenegrina y del monte Lovćen, posición estratégica, fortificada por los montenegrinos y amenaza continua para el puerto austrohúngaro de Cattaro.
Los diplomáticos y militares austrohúngaros coincidían en imponer un control estrecho de Montenegro, aunque disentían en cuanto al modo de lograrlo: unos abogaban por un control indirecto mediante la anexión de ciertos puntos estratégicos, mientras que otros preferían anexarse todo el reino colindante. En la nota que los Imperios Centrales enviaron a la Entente el 12 de diciembre de 1916 acerca de sus objetivos bélicos, incluyeron Montenegro como un territorio que debía quedar estrictamente subordinado al Imperio austrohúngaro. Burián, a la sazón ministro de Asuntos Exteriores del imperio, había plasmado los objetivos respecto de Montenegro en la nota conjunta: ligar política, económica y militarmente al pequeño reino aledaño a Austria-Hungría. No obstante, el agotamiento austrohúngaro en 1917 hizo que los mandatarios imperiales cambiasen de opinión y sopesasen restaurar la independencia montenegrina, si bien privando al reino de la costa y dejándolo en una estricta dependencia de Austria-Hungría.
La nota de diciembre de 1916 no era la primera manifestación del interés alemán por el territorio montenegrino. Ya en septiembre de 1914, los responsables del Imperio alemán habían incluido al pequeño reino balcánica en la Mitteleuropa y su unión aduanera, principal objetivo bélico imperial. El canciller alemán abogaba por crear un Estado compuesto de Serbia y del Montenegro dotado de acceso al mar; esta nueva entidad debía permitir a los Imperios Centrales para firmar por fin la paz con Serbia, a la que se creía más conciliadora a consecuencia de sus derrotas.
Los Imperios Centrales no eran los únicos beligerantes que codiciaban el territorio montenegrino. Italia también deseaba dominarlo para asegurarse una vía de penetración política y económica en la península balcánica.
Además, el reino estaba estrechamente vinculado a Rusia, que le otorgaba subsidios y ayuda en la modernización de su ejército.
Montenegro y Serbia miniatura|Disposición de fuerzas en vísperas de las invasión de Serbia en el otoño de 1915. Según , pp. 236-238.
La situación geográfica, la cultura de la población y la historia hacían que el reino tuviese una relación especial con la vecina Serbia desde que esta obtuviese la autonomía a principios del siglo .
Los principales mandatarios serbios, en especial Nikola Pašić, primer ministro de Serbia, deseaban la unión de todos los serbios en torno a Belgrado, lo que hubiese concluido medio siglo de acercamiento de los dos principados, primero autónomos en el Imperio otomano y luego independientes. Este proyecto político originó rivalidad entre los dos países, que se plasmó en antagonismo dinástico.
El rey gozaba de sólidos apoyos, especialmente del de Rusia, y se negó a que su reino fuese absorbido sin más por Serbia. Propuso, por el contrario, una unión estrecha entre los dos reinos, pero en la que se respetase la autonomía interna de Montenegro.
No obstante, a partir de 1916 y como consecuencia de la conquista del reino por las tropas austrohúngaras, los Aliados, sobre todo Francia, favorecieron los proyectos de unión entre los dos reinos. Así, los diplomáticos franceses apoyaron los planes de fusión en torno a Serbia, hacer de ellos un objetivo oficial de Francia.
El exilio de los dos Gobiernos durante la guerra favoreció el plan de unión de los reinos, impulsado por los serbios con notable apoyo montenegrino. Algunos propusieron una unión personal previa a la unión política definitiva, mientras que otros defendían sin cesar la fusión de las dos monarquías balcánicas sin pasos intermedios.
La actitud de los Aliados favoreció cada vez más a Serbia, especialmente tras el envío de grandes unidades militares serbias al frente de Macedonia a finales de 1916. Los Aliados prometieron a Nicolás asignarle fondos para reorganizar su ejército, pero nunca lo hicieron. Tanto Francia como Italia se oponían a que Nicolás regresase a Montenegro.
Montenegro en guerra
Intervención montenegrina
Montenegro se vio envuelto en el conflicto mundial desde el atentado de Sarajevo; en efecto, uno de los cómplices de Princip se refugió en territorio montenegrino. Además, las autoridades montenegrinas provocaban al imperio vecino; el aniversario de la batalla de Kosovo, día del atentado, decoraron las ciudades fronterizas.
El Gobierno comunicó a las potencias europeas el 28 de julio que el ejército había sido movilizado para asegurar «la defensa de los serbios». Las presiones austrohúngaras no impidieron que la Skupština montenegrina declarase la guerra al imperio. Los dos países se declararon mutuamente la guerra el 6 de agosto; Alemania se la declaró a Montenegro el día 11.
El ejército montenegrino miniaturadeimagen|Tropas montenegrinas en octubre de 1914.
El ejército movilizado por el reino en 1914 era pequeño: apenas cuarenta y cinco mil soldados, si bien contaba con buenas defensas naturales, sobre todo en el monte Lovćen, reciamente fortificado y dotado de una eficaz artillería de montaña. Sin embargo, apenas contaba con cien cañones y una parte notable de la infantería era irregular.
El mando efectivo supremo de las unidades montenegrinas se otorgó al Estado Mayor serbio. Las tropas montenegrinas entraron pronto en combate, junto con unidades serbias, en Bosnia y Herzegovina, y aseguraron además el flanco occidental de los ejércitos serbios que afrontaban las primeras ofensivas enemigas en la propia Serbia.
La campaña de 1914
Las unidades montenegrinas participaron en combates fronterizos desde el 6 de agosto. Tuvieron que replegarse acosadas por el enemigo a partir del día 15, pero lograron reorganizarse, coordinarse con unidades serbias y participar en la victoria del Cer una semana después.
El ejército de Uzice, compuesto por serbios y montenegrinos, penetró en territorio bosnio con el objetivo de marchar hacia Sarajevo en septiembre. Tomó Pale el 25 del mes, tras diez días de operaciones, desde donde amenazó la capital bosnia. Los austrohúngaros contraatacaron e hicieron retirarse a los serbo-montenegrinos el 18 de octubre. Estos volvieron a la posición de partida el 22 del mes. Las tropas montenegrinas del Ejército de Uzice también participaron en la victoria de Kolubara en noviembre.
Por otra parte, unidades montenegrinas operaban desde septiembre en solitario en torno a Cattaro, del que deseaban apoderarse; no lo consiguieron, pero sí repeler las acometidas austrohúngaras en la zona.
La campaña de 1915 miniaturadeimagen|Mapa de operaciones de la campaña de Serbia de 1915.
El reino se apoderó del norte de Albania en la primavera de 1915, alcanzando así uno de sus objetivos. Sin embargo, la derrota serbia del otoño lo dejó en una situación vulnerable. La calma del frente septentrional en la primavera de 1915, la ofensiva serbia contra Albania que comenzó el 29 de mayo y el deseo de que Italia y Serbia no bloqueasen la expansión montenegrina en el norte del principado vecino hicieron que Nicolás se adueñase de la zona. Unidades montenegrinas ocuparon San Juan de Medua y Escútari el 27 de junio.Los Aliados criticaron severamente la ofensiva montenegrina en Albania.
La derrota serbia tuvo graves consecuencias para el pequeño reino balcánico. Montenegro constituía una vía de paso obligado para los serbios que huían hacia los puertos del Adriático. Además, el reino estaba conectado con el resto del mundo por radio, lo que permitía a los Aliados informarse de la retirada serbia en Albania y Montenegro.
La campaña de 1916 miniaturadeimagen|izq|Un hidroavión austrohúngaro sobrevuela Cetiña durante la guerra.