Protocolo Pedemonte-Mosquera (11 de agosto de 1830) Carlos Pedemonte y Talavera() Tomás Cipriano de Mosquera() Protocolo Pedemonte-Mosquera (alternativamente Protocolo Mosquera-Pedemonte) es el nombre de un supuesto documento firmado el 11 de agosto de 1830 en Lima por el canciller peruano Carlos Pedemonte y Talavera y el ministro plenipotenciario grancolombiano Tomás Cipriano de Mosquera, en cuyo contenido se establecía como límite entre el Perú y la Gran Colombia a los ríos Tumbes y Marañón. Este protocolo se enmarcaría dentro de las negociaciones limítrofes entre ambos países, en ejecución del tratado de Guayaquil firmado el año anterior.

La autenticidad de este documento es incierta, ya que se habría firmado tras la salida de Mosquera del Perú y durante la licencia de Pedemonte de su cargo. Además, el protocolo habría sido suscrito en pleno proceso de disolución de la Gran Colombia, careciendo de vigencia al no contar con la aprobación oficial de ninguno de los dos países. Hasta 1870, cuando fue descubierto en la legación colombiana en Lima, no hay registros de referencias al Protocolo Pedemonte-Mosquera. El documento original nunca ha sido presentado, ya que no existe en los archivos oficiales de Colombia ni del Perú.

A pesar de las controversias que rodean su existencia, el protocolo se convirtió en uno de los principales argumentos legales en los reclamos ecuatorianos durante su diferendo limítrofe con el Perú, siendo invocado por ese país en 1906. Los representantes ecuatorianos defendieron su autenticidad alegando la existencia de una copia oficial emitida por la Cancillería colombiana y su vigencia como instrumento de ejecución del tratado de Guayaquil. De manera similar, Colombia también lo invocó en 1904 durante su propia disputa fronteriza. Su existencia ha sido siempre negada por el Perú.

Fondo El tratado de Guayaquil

Tras la guerra grancolombo-peruana (1828-1829), los representantes peruano José de Larrea y Loredo y grancolombiano Pedro Gual Escandón se reunieron en Guayaquil para firmar un tratado de paz (22 de septiembre de 1829). Establecieron las bases y el procedimiento para la delimitación de la frontera entre ambos países: se acordó seguir la línea divisoria entre los disueltos virreinatos de Nueva Granada y el Perú, tomando como punto de partida al río Tumbes, pudiendo realizarse cesiones de territorio de común acuerdo para facilitar la demarcación.

Los comisionados de ambos países, cuya misión era recorrer, rectificar y fijar la línea divisoria, debían iniciar su trabajo cuarenta días después de la ratificación del tratado por ambas partes. El gobierno grancolombiano designó como representantes a Eugenio Tamariz y Agustín Gómez, quienes llegaron a Tumbes en diciembre de 1829. Sin embargo, dado que no era estación propicia para iniciar la demarcación, pospusieron su labor hasta abril de 1830. No llegarían a encontrarse con sus pares: tras la estación de lluvias, el gobierno peruano nombró a José Félix Castro y Modesto de la Vega como sus delegados pero, para cuando llegaron a Tumbes, los grancolombianos ya se habían retirado.

Las negociaciones limítrofes El 10 de octubre de 1829, Simón Bolívar envió a sus comisionados con las instrucciones de tomar al río Marañón como «límite natural entre ambas Repúblicas» e insistir en la incorporación de los territorios de las provincias de Jaén y Maynas a la Gran Colombia, aún si estuvieran «en poder del Perú». El 1 de diciembre, envió a Tomás Cipriano de Mosquera como ministro plenipotenciario a Lima con el fin de restablecer las relaciones entre ambos países, reiterando su insistencia en negociar el establecimiento del río Marañón como límite. Siguiendo sus instrucciones, Mosquera inició conversaciones con el canciller peruano José de Armas para firmar un convenio de límites que sirviera como guía a los comisionados, dado que el tratado de Guayaquil se mostraba «indefinido» sobre el tema.

miniaturadeimagen|300px|Mapa de las repúblicas de Venezuela, Nueva Granada y Ecuador, surgidas tras la disolución grancolombiana.

Sin embargo, las negociaciones se truncaron por un desacuerdo sobre el trazo de la frontera en los ríos Chinchipe y Huancabamba: los peruanos se decantaban por la primera opción, pero Mosquera insistía en la segunda. En respuesta, el nuevo canciller peruano José María Pando propuso a la Cancillería grancolombiana establecer como frontera la línea río Zarumilla (en lugar del Tumbes)-río Chinchipe (en lugar del Huancabamba)-río Marañón (o sea, el Amazonas) en febrero de 1830. Mosquera manifestó su inconformidad con ganar «unas selvas en Jaén y Maynas» y la Cancillería grancolombiana no llegó a responder la propuesta a causa de la desintegración de ese país. Para mayo de 1830, las negociaciones se interrumpieron.

La disolución de la Gran Colombia

En 1830, la desintegración del gobierno de la Gran Colombia y sus estructuras políticas era inminente. Pese a los intentos de Bolívar de convocar una asamblea constituyente (el Congreso Admirable) para reconciliar las posturas y salvar la federación, los esfuerzos separatistas recrudecieron. El 6 de mayo, José Antonio Páez proclamó la separación del Estado de Venezuela. El 13 del mismo mes, Juan José Flores hacía lo mismo y proclamaba el Estado del Ecuador. Finalmente, el 20 de octubre de 1831, se creó el Estado de la Nueva Granada.

El protocolo El contenido del documento

El 11 de agosto de 1830, en el marco de las negociaciones grancolombo-peruanas, se habría suscrito un protocolo de ejecución del tratado de Guayaquil entre el canciller peruano Carlos Pedemonte y el ministro plenipotenciario grancolombiano Tomás Cipriano de Mosquera. En este documento, se detallan las conversaciones mantenidas entre ambos negociadores; al inicio, Pedemonte habría argumentado la existencia del «Obispado de Maynas» (sin mencionar la Comandancia General de Maynas), segregado del virreinato de Nueva Granada y anexado al virreinato del Perú en 1802.

En respuesta, Mosquera habría invocado el artículo 5 del Tratado de Guayaquil, que definía la frontera como la misma de los virreinatos del Perú y Nueva Granada, y aludido a la Real Cédula de 1563, que creó la Real Audiencia de Quito con territorios en ambos márgenes del río Marañón, incluyendo los territorios de Jaén, Quijos, Canelos y Maynas. Además, habría referido que el Obispado de Maynas no fue delimitado en su momento y entregado a Pedemonte una guía de forasteros publicada en España en 1822, donde se incluía a la «provincia de Jaén de Bracamoros y Maynas» dentro del territorio de Nueva Granada.

Mosquera habría añadido una propuesta de límites desde la desembocadura del «río Yurati», continuaría por el río Amazonas hasta el río Huancabamba, siguiendo luego la línea por los ríos Macará y Tumbes. Pedemonte habría aceptado el proyecto excepto la frontera en el río Huancabamba, contraproponiendo el río Chinchipe como límite: habría reconocido el territorio de la ribera izquierda del río Marañón como grancolombiano y Mosquera, el de la ribera derecha como peruano. Así, la región septentrional de la provincia de Maynas y la ciudad de Tumbes quedarían dentro del territorio de la Gran Colombia. No obstante, el acuerdo dejaría pendiente los límites definitivos entre los ríos Chinchipe y Huancabamba, donde se localizaba la provincia de Jaén de Bracamoros.

El descubrimiento del protocolo thumb|150px|Mosquera estuvo desterrado en Lima entre 1868 y 1870, año coincidiente con el del descubrimiento del protocolo. Generalmente se atribuye el descubrimiento del protocolo a Teodoro Valenzuela, representante colombiano en Lima, gracias a que Mosquera le entregó el documento original (8 de diciembre de 1870). Al día siguiente, Valenzuela expidió una copia certificada a la Cancillería colombiana:

Lima, Noviembre 9 de 1870,—Es copia fiel del original que reposa en el archivo de la legación.—El ministro residente de Colombia en las Repúblicas del Pacífico.—Teodoro Valenzuela.

Tras la controversia por la inexistencia del original en los archivos de la Cancillería peruana y su solicitud del ejemplar auténtico, la Cancillería colombiana certificó una copia del documento enviado por Valenzuela en 1870 y la envió a Lima (1 de julio de 1893).

Ministerio de Relaciones Exteriores—BOGOTÁ 1 de Julio de 1893—Es copia que se remite con nota de hoy á la legación de Colombia en el Perú—Por el sub-secretario—el jefe de la sección 1ª—Francisco Ruiz Q.—el sub-secretario— A. Villamar.

Existe una copia fechada el 30 de agosto de 1870, enviada por Mosquera a Mariano Felipe Paz Soldán durante el exilio del primero en Lima. Fue remitida por su hijo en 1889 a la Cancillería peruana:

Copia remitida por el general T. C. de Mosquera—30 de agosto de 1870—Mariano Felipe Paz SoldánLa anotación que precede es de puño y letra de mi finado señor padre el doctor M. Felipe Paz Soldán, así como su rúbrica.—Lima, febrero 28/89—Carlos Paz Soldán.

Adicionalmente, también se adjudica el descubrimiento al representante ecuatoriano Vicente Piedrahíta tras una reunión con Mosquera en 1870 (sin obtener una copia) o en la legación colombiana en Lima en 1873; el 13 de enero de 1874, Piedrahíta presentó una solicitud dirigida a Valenzuela para obtener una copia del protocolo. El representante colombiano rechazó el pedido, alegando ante su gobierno que el contenido del documento era «perjudicial» para el Perú.

El hallazgo también es atribuido a Francisco Aguirre, quien lo encontró en un documento peruano publicado durante las discusiones por la aprobación del tratado García-Herrera en Lima (1902); una publicación de la Cancillería ecuatoriana señaló como descubridor a Augusto Aguirre en Lima (1905), el mismo año que por primera vez se publicó en ese país una copia del protocolo; tras la solicitud del gobierno ecuatoriano, Julio Andrade recibió una copia emitida por la Cancillería colombiana en Bogotá (1906).

Los eventos posteriores miniaturadeimagen|300px|Mapa de Ecuador, publicado en 1894, detalla la frontera con el Perú siguiendo la línea Zarumilla-Chinchipe-Marañón. En 1878, Mosquera envió un escrito a la Cancillería colombiana donde afirmaba haber firmado un protocolo «fijando los límites del Perú y Colombia y solo quedaba un punto por resolverse». Asimismo, describió que entregó el original del documento a Valenzuela en 1870, el cual solicitó asegurar en los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores en previsión a la «cuestión que va a presentarse», dados los acuerdos limítrofes entre el Perú y Brasil. En 1891, durante el debate para la aprobación del tratado García-Herrera firmado entre el Perú y Ecuador, Alberto Elmore y Arturo García anexaron en los documentos enviados al Congreso peruano una copia del protocolo obtenida en 1870 por Mariano Felipe Paz Soldán, advirtiendo la falta del ejemplar auténtico peruano y la ausencia de aprobación legislativa.

En 1892, con motivo de la publicación de la Colección de Tratados del Perú (tomo III) por Ricardo Aranda, Luis Tanco (representante colombiano en Lima) protestó por la ausencia del protocolo de 1830. Al año siguiente, la Cancillería peruana le contestó que no existía en el Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, considerando «que tal documento no existe» y solicitándole presentar un ejemplar auténtico de ese protocolo (9 de septiembre de 1893); solicitud que ocasionó el envío a Lima de una copia del documento encontrado por Valenzuela en 1870. Ese mismo año, en su Estudio sobre límites de Colombia y el Perú, Teodoro Valenzuela no mencionó al protocolo. En 1894, durante las negociaciones para que Colombia se uniera a las discusiones limítrofes entre Ecuador y el Perú, los representantes colombianos aludieron a la frustrada reunión de la comisión demarcadora y la misión de Mosquera en Lima, paralizadas por la disolución de la Gran Colombia, pero no invocaron el protocolo.