Coexist es el segundo álbum de estudio de la banda británica de indie pop The xx, que lanzaron el 5 de septiembre de 2012 bajo el sello Young Turks.

Tras un descanso de la gira en la que promocionaron su álbum homónimo de 2009, los miembros de The xx comenzaron a escribir canciones de forma individual antes de grabar Coexist entre noviembre de 2011 y mayo de 2012. Para este trabajo, el grupo se inspiró en experiencias personales para sus letras, mientras que su música presentó influencias de la música electrónica que había florecido durante su ausencia de los escenarios. La producción estuvo a cargo del integrante Jamie Smith, quien para entonces había consolidado su carrera como disc-jockey y había explorado el dance electrónico en otros proyectos.

Presenta un estilo musical minimalista con arreglos espaciales, estructuras de canción flexibles, escasa variación dinámica y un claro interés por la experimentación con la tensión sonora. Sus temas se caracterizan por elementos contenidos, como progresiones de acordes simples, ostinatos de teclado y motivos que se desvanecen, mientras que la producción de Jamie Smith incorpora tanto ritmos programados como instrumentos de percusión en vivo. Las letras, escritas por la guitarrista Romy Madley Croft y el bajista Oliver Sim, recurren al monólogo interior y a metáforas sencillas para explorar el deterioro de una relación y la dinámica emocional de un romance.

Debutó en el número uno del Official Albums Chart del Reino Unido, con 58266 copias vendidas en su primera semana, y se ubicó entre los diez primeros puestos en varios países. Posteriormente recibió la certificación de platino de la Independent Music Companies Association por superar las 400000 copias vendidas en Europa. La recepción crítica destacó su cohesión atmosférica, la precisión de su producción y la profundidad emocional de sus letras, lo que llevó a numerosas publicaciones especializadas a incluirlo entre los mejores álbumes del año. Para su promoción, se lanzaron cuatro sencillos, entre ellos «Angels» y «Chained», y el grupo realizó una gira por Europa y Norteamérica entre junio y diciembre de 2012.

Antecedentes En 2009, The xx lanzó su álbum debut homónimo, recibido con aclamación generalizada de la crítica, que obtuvo un disco de platino en el Reino Unido y vendió 350000 copias en Estados Unidos. El trabajo presentaba su característico estilo indie pop melancólico, influenciado por el R&B y el post-dubstep, con letras que abordaban la soledad, el deseo y el amor. Tras la salida de la integrante Baria Qureshi, la banda se dedicó exclusivamente a dar conciertos durante 2010, incluidos varios festivales de verano de gran repercusión, y consolidó una creciente base de seguidores. Su popularidad aumentó aún más cuando sus canciones aparecieron en series de televisión y anuncios, además de ser versionadas y sampleadas por otros artistas conocidos. Ese mismo año, su álbum debut ganó el Premio Mercury, el galardón anual a la mejor producción discográfica del Reino Unido e Irlanda.

Tras una agotadora gira, el grupo se tomó un descanso. Durante este periodo, su productor y percusionista Jamie Smith se dedicó a explorar estilos de música electrónica en otros proyectos. Realizó remezclas para Radiohead, Adele y Florence and the Machine, colaboró en el álbum We're New Here (2011) de Gil Scott-Heron y produjo el tema «Take Care» (2012) de Drake. Esta última producción, además, ejemplificó y ayudó a popularizar aún más el sonido característico de The xx. Smith, que comenzó como DJ novato con la banda, aprendió durante esta etapa los aspectos técnicos de la profesión y desarrolló un dominio especial para controlar al público mediante silencios inesperados y cambios bruscos de intensidad (drops) durante sus actuaciones en vivo.

Composición y grabación miniaturadeimagen|Romy Madley Croft (fotografiada en 2013) quiso escribir letras más personales para Coexist. En 2011, The xx abrió su propio estudio de grabación en Londres y comenzó a escribir canciones para Coexist durante el verano. Cada miembro —la guitarrista Romy Madley Croft, el bajista Oliver Sim y Smith— compuso música de forma individual y grabó fragmentos con GarageBand o sus teléfonos. Tanto Croft como Sim se basaron en experiencias personales y escribieron letras más directas que en el álbum debut de la banda para expresar emociones complejas. Sim dijo sobre su proceso de composición para Coexist: «Me di cuenta de que era mucho menos de 'lunas y estrellas' y mucho más literal». Croft sintió más expectativas por parte de los oyentes que cuando la banda debutó y, en consecuencia, recurrió a una composición más personal para el álbum. Según explicó:«Estaba sentada en casa sabiendo que la gente iba a escucharnos y lo que iban a decir. Pero tarde en la noche, cuando escribía cosas, finalmente volví a escribir sobre mí misma. Y eso es bueno. Porque tenemos que cantar estas canciones durante un tiempo, así que es muy importante sentirlas cercanas, sentir que son reales».Ellos escribieron, grabaron y se enviaron música por correo electrónico antes de trabajar juntos en una sala de ensayo en el este de Londres. Cuando las leyó por primera vez, Smith consideró que las letras de Croft y Sim eran «deliberadamente ambiguas para que la gente pueda identificarse con ellas», y en una entrevista para Uncut añadió: «Quiero decir... si escucho con atención, conozco sus vidas íntimamente, así que puedo adivinar de qué tratan. Pero ni siquiera se dicen el uno al otro sobre qué están cantando».

The xx inició la grabación del disco en noviembre de 2011 en un estudio de fotografía del norte de Londres, donde registraron las canciones que habían compuesto. Más tarde, usaron una sala de ensayo del este de Londres para practicar cómo tocar las canciones en directo. Grabaron durante seis meses en Londres con la intención de terminar antes de sus apariciones programadas en festivales de música para 2012. La dirección de The xx para el álbum se inspiró en parte en la escena de la música electrónica de baile que surgió mientras estaban de gira con su primer disco, así como en los sets de DJ en directo de Smith, quien en ese momento escuchaba principalmente música house oscura de Chicago. Según él: «Nos fuimos de gira cuando teníamos 17 años y nos perdimos esa parte de nuestras vidas en la que todo el mundo estaba de fiesta». Sin embargo, insistió en que «no buscamos hacer bailar a la gente». También recibieron la influencia de la banda de pop-reggae UB40, el grupo de folk White Hinterland y el artista de neo soul Van Hunt, a quienes escuchaban mientras grababan el álbum. Croft veía esta música como una continuación de su debut, «desarrollada, pero no como si fuera un mundo completamente aparte».

En lugar de expandir el sonido de su debut, The xx quiso minimizar las canciones que grabaron para éste trabajo y silenciar ciertos elementos durante su producción. Croft consideró que esto ayudaría a que la música fuera más fácil de tocar en directo, en lugar de tener que reproducir múltiples elementos vocales o de guitarra que se habían añadido a una canción. Smith, quien lo produjo y mezcló, quiso mantener su producción simple y crear un sonido emotivo y electrónico. Usó el software de grabación Logic Pro, una unidad de efectos Space Echo, preamplificadores y, en ocasiones, teclados Casio, así como sonidos de steelpan sintetizados e instrumentos de percusión en directo. Para la ingeniería del álbum, montó una mesa de mezclas componentes de otras consolas y dejó las puertas abiertas durante la grabación para permitir que los sonidos del exterior del estudio se filtraran en la mezcla. The xx terminó de grabar en mayo de 2012.

Estilo musical miniaturadeimagen|Jamie Smith (en la fotografía) se inspiró en sus sesiones de DJ en vivo mientas producía Coexist.El estilo musical de Coexist se define por un minimalismo atmosférico que prioriza la textura y el espacio sonoro sobre las estructuras melódicas convencionales. Catalogado dentro del indie pop, el álbum se aleja deliberadamente del pop conciso y enérgico de su predecesor hacia un enfoque más meditativo y expansivo. Sus canciones evitan la forma tradicional verso-estribillo y, en su lugar, se despliegan progresivamente, como bocetos puntillistas que terminan como enormes y borrosos bloques de color, en palabras de Jon Caramanica del The New York Times. Esta estética refleja las influencias de la música electrónica de baile de la banda que incorpora matices de dubstep y rave en estructuras orientadas al dance pero de naturaleza atmosférica.

La base sonora se caracteriza por su contención y economía de elementos. Las canciones se construyen sobre armonías monótonas, progresiones de acordes simples, ostinatos de teclado y guitarras resonantes bañadas en una reverberación profunda. El bajo de Oliver Sim aporta líneas en contrapunto, mientras que la guitarra de Romy Madley Croft crea figuras angulares y patrones esquemáticos, a veces desarrollados a partir de intervalos de dos notas y comparados por su textura con el sonido de un arpa. La producción de Jamie Smith, cuyo papel es más prominente aquí que en el debut, es fundamental para el bajo registro y entreteje ritmos programados —tanto four-on-the-floor como 2-step—, sutiles cambios de tempo, y ritmos de caja que semejan latidos. A estos se suman capas de percusión en directo, como timbales, cajas y steelpans tocados en arpegio —estos últimos mostrando una clara influencia de la música jamaicana—.

Un pilar estilístico es el manejo del espacio y la tensión. Los arreglos son deliberadamente espaciales, un aspecto que varios críticos destacaron. Para Hayden Woolley de Drowned in Sound, la música combina texturas de acuarela y ritmos que se sincronizan con el pulso menguante y las diversas cadencias del cuerpo humano. Rory Gibb de The Quietus y Simon Price de The Independent coinciden en ubicar su sonido en un terreno híbrido y difuso, más vinculado a la cultura del chillout o comedown que al club, definiéndolo incluso como un intento de «pop post-Burial». Esta atmósfera se logra mediante la experimentación con la expectativa del oyente —frustrando el desarrollo de ganchos, ritmos de baile o cambios de compás— y el uso de silencios activos. Elementos como los ritmos, las voces y los motivos de guitarra a menudo se desvanecen hasta desaparecer, y los patrones rítmicos rara vez se sostienen más de un par de compases, casi nunca en múltiplos de cuatro, como observa Kitty Empire de The Observer.

El resultado es una experiencia sonora de baja dinámica pero gran intensidad emocional, donde el vacío y la contención adquieren un papel protagónico. Michael Hann de The Guardian señala que el álbum lleva al extremo la estructura esquelética del grupo, de modo que las canciones «se definen tanto por el espacio como por el sonido» y los silencios sirven para realzar la guitarra, el piano y la voz. Stephen Thompson de NPR destaca esta falta de dinamismo tradicional y subraya cómo la banda deja que las canciones «se expandan suave y silenciosamente» al utilizar solo «líneas de guitarra de una belleza casi dolorosa para aliviar la tensión». En última instancia, como resume Melissa Locker de Time, en Coexist cada sonido, ya sea un instrumento o una voz, tiene un amplio espacio para existir y elevarse.

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