La Nouvelle Revue Française (NRF) es una revista literaria francesa fundada en 1909 en torno a un grupo de escritores formado por André Gide, Jean Schlumberger y Jacques Copeau. Durante la primera mitad del ejerció una influencia determinante en el mundo de la literatura, ofreciendo una ventana a los nuevos autores y corrientes. Sus principios eran, y son, el rechazo de la moral y la política en el arte, la desconfianza hacia el éxito, la primacía del estilo sobre las ideas y la ausencia de apriorismos.
Historia 1909–1914 El primer número apareció en noviembre de 1908 animado por un grupo de escritores y dirigido por Eugène Montfort que, tras no conseguir el éxito esperado, se disolvió. Sin embargo, el 1 de febrero de 1909 se publica un segundo número 1, esta vez bajo la responsabilidad de un nuevo grupo de escritores formado por André Gide, Jacques Copeau, Jean Schlumberger,«Schlumberger dessine le monogramme NRF qui orne la couverture, et la fontaine qui transparaît en filigrane dans le papier de luxe». Assouline, Pierre: Gaston Gallimard, Balland, París, 1984, p. 42. André Ruyters, Henri Ghéon y Marcel Drouin. Hasta 1912 la revista es dirigida por Schlumberger, Copeau y Ruyters, siendo Gide la verdadera influencia detrás de la misma y quien, con sus escritos, garantizaba los abonos de los lectores. Aconsejado por Paul Claudel, Gide asoció a la NRF una casa de ediciones, Les Éditions de la NRF —editorial fundada el 31 de mayo por Gide, Schlumberger y Gallimard—, que se responsabilizará del problema logístico de la publicación de la revista. Ahora bien, el 23 de enero de 1913 Gaston Gallimard atesta por acta notarial que él es el único propietario de la NRF: el talento comercial de Gallimard es así reconocido por los escritores de la revista, quienes, o bien no tenían interés ninguno en dedicar su tiempo a labores administrativas, o bien eran incapaces de manejarse en el mundo de los negocios.
La Primera Guerra Mundial dispersa a los autores y la revista se suspende en 1914. Autores publicados en este periodo: Claudel, Gide, Léger, Bloch, Chesterton, Rivière, Patmore, Fargue, Duhamel, Keats, Vildrac, Miłosz, Thibaudet, Mallarmé, Suarès, Larbaud, Martin du Gard, Renard, Tagore, Ibsen, London, Péguy, Valéry, Wyspiański, Unamuno, Drieu La Rochelle, Proust, Salmon, Conrad, Whitman, Spire.
El affaire Proust A finales de 1912 Marcel Proust ha terminado À la recherche du temps perdu —dos manuscritos de 550 páginas— y comienza a buscar un editor. Recibe respuestas negativas de Le Mercure de France y Fasquelle, de modo que envía el manuscrito a su admirada NRF. El comité de lectura de ésta se reúne y discute el manuscrito propuesto. Alguien corta el debate con la siguiente frase: «C'est plein de duchesses, ce n'est pas pour nous».Assouline: Gaston Gallimard, Balland, París, 1984, p. 62. Por el peso de su autoridad en la NRF y por el texto de una carta que dirigió a Proust,«Depuis quelques jours je ne quitte plus votre livre. Hélas! pourquoi faut-il qu'il me soit si douloureux de tant l'aimer?... Le refus de ce livre restera la plus grave erreur de la N.R.F et (car j'ai cette honte d'en être beaucoup responsable), l'un des regrets, des remords, les plus cuissants de ma vie. [...] Pour moi, vous étiez resté celui que fréquente chez Mme X ou Y, et celui qui écrit dans Le Figaro. Je vous croyais, vous l'avouerais-je, du côté de chez Verdurin! un snob, un mondain amateur». (Lettre d'André Gide à Marcel Proust, le 11 janvier 1914, in Proust: Correspondance. (Sélection de lettres par Jérôme Picon). Flammarion, París, 2007, p. 265) («Desde hace unos días no puedo dejar su libro. ¡Ah! ¿Por qué tiene que serme tan difícil amarlo tanto?... El rechazo de este libro quedará como el error más grave de la NRF y (puesto que tengo la vergüenza de ser bastante responsable de ello) uno de los lamentos, de los remordimientos más dolorosos de mi vida (...) Para mí, Vd. se había quedado como el que frecuenta a Mme X o Y y el que escribía en Le Figaro. Le creía, ¿se lo confesaría?, ¡del lado de Verdurin! un snob, un aficionado mundano».) es a André Gide a quien se atribuye la monumental equivocación. Ante esta nueva negativa, Proust lo vuelve a intentar con Ollendorf. De nuevo, rechazo. Por último se dirige a un joven editor, Grasset, a quien le propone publicar el libro a cuenta de autor. Para Grasset, que busca títulos nuevos, el hecho de que el autor corra con la mayor parte de los gastos es un eficaz acicate, y así, en 1913, aparece en esta editorial Du côté de chez Swann, primer volumen de la serie.
Henri Ghéon, una vez publicado, reconoce el valor de la obra y recomienda su lectura a Jacques Rivière, quien, a su vez, urge a André Gide a que relea el texto. Este inmediatamente se da cuenta del error cometido. Ciertamente, el manuscrito de Proust, lleno de tachaduras, con una escritura difícil de descifrar y de una extensión inusual para lo que se acostumbraba, tenía de qué desorientar a un lector que buscaba otra cosa o que pasó demasiado deprisa sobre él.
Gallimard vuela a casa de Proust para intentar arreglar el malentendido. Allí Proust le tranquiliza cuando le precisa que la publicación en Grasset ha sido a cuenta de autor y que, legalmente, nada le ata a la misma. Durante los años siguientes, y hasta un definitivo arreglo, la NRF irá publicando fragmentos como adelantos de lo que más tarde es publicado ya como libro por la editorial Gallimard. En 1917 Gaston Gallimard, que desea hacerse con los derechos del volumen que le falta, se reúne con Grasset para llegar a un acuerdo. De la reunión saldrán los 600 volúmenes que todavía tenía Grasset en su almacén rumbo a la editorial Gallimard, donde las tapas serán cambiadas por otras de la NRF. Finalmente, una reunión entre los dos editores y el autor concluirá las negociaciones. De todo el episodio guardará siempre Grasset un cierto resquemor e insistirá en que fue la guerra la que le impidió que publicara el segundo volumen de la serie, lo que hubiese afianzado sus derechos sobre la futura obra completa.
Le Vieux Colombier Bajo el título de Un essai de rénovation Dramatique se publica en la NRF un texto de Copeau en el que afirma que desea devolver al teatro su brillo y su grandeza. Tradición y renovación, presupuesto reducido y una escena desnuda son las ideas que animan este proyecto teatral. Si el tándem Schlumberger-Copeau está en el origen del mismo, tanto el nexo entre el teatro y la revista como el credo literario son reivindicados por todo el grupo de escritores. Finalmente, el 15 de octubre de 1913 abre sus puertas el teatro del Vieux ColombierSitio web del teatro del Vieux Colombier en el antiguo Ateneo Saint Germain. En el cartel de la inauguración se podía leer:
<center> {| class="toccolours" style="float: center; margin-left: 1em; margin-right: 1em; font-size: 95%; background:#c6dbf7; color:black; width:40em; max-width: 25%;" cellspacing="5" | style="text-align: justify;" | '''APPEL</center>— à la jeunesse, pour réagir contre toutes les lâchetés du théâtre mercantile et pour défendre les plus libres, les plus sincères manifestations d'un art dramatique nouveau.
— au public lettré, pour entretenir le cultes des chefs-d'oeuvre classiques, français et étrangers, qui formeront la basse de son répertoire.— à tous, pour soutenir une entreprise qui s'imposera par le bon marché de ses spectacles, par leur variété, la qualité de leur interprétation et de leur mise en scène,
La DirectionInicio el 15 de octubre
1919–1925 Tras la guerra, Jacques Rivière comienza a dirigir la NRF junto a Jean Paulhan, distanciándose de la todopoderosa influencia de Gide. Rivière y Paulhan están de acuerdo en hacer una revista estrictamente literariaSobre los escritores que la fundaron escribe Rivière: «(...) ils rêvaient d'établir, dans le royaume de la littérature et des arts, un climat rigoureusement pur, qui permît l'éclosion d'oeuvres parfaitement ingénues». Brisset, L.: La NRF de Paulhan, Gallimard, París, 2003, p. 62. que no se ocupe de temas políticos de actualidad.«Il faudra rester à la fois des écrivains sans politique et des citoyens sans littérature». Brisset, Laurence: La NRF de Paulhan, Gallimard, París, 2003, p. 30. Rivière desea la reconciliación con Alemania en el marco de una NRF europea y pacifista que, contra la política contemporánea en Francia, no esté sometida al interés nacional. Por otro lado, la editorial de la revista pasa a llamarse Librairie Gallimard, editorial fundada el 26 de julio de 1919, lo cual probaba que quien comenzó siendo un mero gestor de la publicación (Gallimard) se independiza y comienza su propia carrera. En el pulso entre Gide y Gallimard por el control de la NRF el reparto de papeles no podía terminar de otra manera: Gide dedicado a escribir y Gallimard a editar. Este buscaba ampliar la actividad de la editorial y hacerse con un fondo de autores, y en este segundo aspecto la NRF le servía para descubrir los nuevos talentos que, generalmente, pasaban después a ser editados por Gallimard.
Sin embargo, todo cambia cuando Jacques Rivière muere el 14 de febrero de 1925 y se plantea el problema de su sucesión. André Gide no quiere verse obligado a desempeñar una función que le ataría demasiado y Paulhan no aparece aún a ojos de los demás como capaz de tomar las riendas de la NRF, puesto que la naturaleza exacta de sus funciones —mucho más importantes que las de un mero secretario, pues, por ejemplo, se encargó de la corrección del manuscrito de Proust«(...) au temps de Rivière, où il avait été chargé de "remettre sur pied" les "phrases chancelantes" qui émaillaient les textes de Proust, et de "rectifier certains imparfaits du subjonctif intempestifs"». Brisset, L.: La NRF de Paulhan, Gallimard, París, 2003, pp. 227-228.— sólo la conocen él y Rivière. La decisión que se toma es salomónica: Gaston Gallimard figurará durante diez años como director en las tapas de la revista, aunque de facto será Paulhan quien tome las decisiones.
La cuestión de fondo en las relaciones entre Gallimard y Paulhan radicaba en las distintas lógicas a las que obedecían la NRF y la editorial Gallimard. Paulhan, que también era miembro del comité de lectura de la editorial Gallimard, buscaba para la NRF una exigencia literaria que podía resultar excesiva para los lectores de la revista, sin que ello le preocupara excesivamente, todo lo contrario de lo que le ocurría a Gallimard. Gide, por su parte, garantizaba con sus contribuciones y con la publicación de sus obras en los sucesivos números de la NRF un número fijo de lectores, lo que a su vez le otorgaba una gran influencia.
Autores publicados en la revista en este período: Montherlant, Drieu La Rochelle, Morand, Crémieux, Groethuysen, Jacob, Pourrat, Jouhandeau, Mac Orlan, Breton, Aragon, Éluard, Supervielle, Alain, Léautaud, Soupault, Lacretelle, Cohen, Mauriac, Malraux, Arland, Fernández, Vialatte, Ponge, Cocteau, Cassou, Artaud, Crevel, Ungaretti, Vitrac, etc.
1925–1939