miniaturadeimagen|Herminio Acevedo retratado por sus amigos Herminio Hilario Acevedo (1899-1993) fue un novelista, poeta, cuentista, disertador y ensayista argentino.
Biografía Comenzó su carrera en la revista Norodeste junto a su grupo de poetas “Abstraístas”.
Como consta en «Vulgar homicidio de un historiador», siempre estuvo muy en contra de una biografía propia. Además odiaba que se generara bibliografía en torno a su obra, creía que su obra hablaba por sí sola y cada interpretación debía ser particular del lector sin manipulaciones externas. Si bien la familia se mantuvo muy firme sobre eso tras su muerte, este artículo no intenta ser una biografía sino compilar datos de público conocimiento acerca de la vida de un hombre admirable.
Muerte Su muerte fue oficialmente declarada como suicidio, aunque hay quienes piensan que fue un asesinato que se hizo pasar por suicidio. La canción “No es mi despedida” de Gilda está dedicada a Herminio y se cree que la parte que dice “No llores, por favor no llores, porque vas a matarme" es supuestamente lo que le dijo a su asesino antes de morir, parafraseando eso del Che "¡Póngase sereno y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!".
Narrativa
Garcha Larga, la «novela garchesca», polémica y segundo exilio miniaturadeimagen|158x158px|Una de las pocas ediciones de la novela prohibida del escritor Herminio Acevedo publicó en 1939 "Garcha Larga", la «novela garchesca» (así la llamaba su autor). La reacción conservadora de la época fue tan dura ante la obscenidad de semejante título que Acevedo tuvo que exiliarse. Un día después de que saliera a la venta el presidente Roberto M. Ortiz decretó la prohibición inmediata de la venta de la novela y la confiscación y destrucción de todas las copias disponibles. Se estima que sobreviven unos cuatro o cinco ejemplares en manos de coleccionistas privados, y pude ver uno con mis propios ojos (desprovisto de la sobrecubierta original).
Lo insustancial del tiempo miniaturadeimagen|214x214px|La novela más famosa del autor argentino Es su obra más conocida, una nouvelle experimental que muchos tildan como precursora del existencialismo.
El mono asesino de Babilonia La novela se va narrando a través de los debates del cura Benavente y Emilio, un joven estudiante ateo, que chicaneando a Benavente lo llama "el cura agnóstico". Es muy recordado el final del primer debate que tienen donde el cura dice "el único debate que importa en la modernidad, es la charla de las viejas con sus loritos enjaulados". También se cree que Isaac Asimov tomó algunas ideas de este libro para su obra, aunque hay quienes dicen que en realidad ambos sacaron esas ideas de un libro de Carl Jung. Hay una entrevista que le hizo Capanna a Acevedo en la que hablan de cómo influyó en la ciencia ficción local. Capanna le pregunta si él se sentía de algún modo padre de la ciencia ficción. La respuesta de Acevedo fue demoledora: "Mi obra es demasiado verdadera para ser ciencia y demasiado falsa para ser ficción".
La edición de 1974 contiene en su apéndice el cuento "Burlesque dorado", censurado durante la dictadura no por cuestiones políticas sino por lo subido de tono que era. En una entrevista de 1976 que se le hizo al Secretario de Ética, Moral y Buenas Costumbres, Abelardo Rodríguez Escabeche, éste comenta que la escena con el adolescente chueco y el cordero ameritaron la censura.
Esa misma edición parte del manuscrito del texto que data de 1958 en lugar de la edición definitiva de 1963. El propio Acevedo llegó a decir en vida que le avergonzaba ese primer escrito y que lo publicó sólo por necesidad económica, pero que las ideas en el texto legítimamente le interesaban y por lo mismo, una vez en mejor situación, decidió reescribir la novela completa.
En la edición de 1958 ni siquiera profundiza bien en las ideas de Walter Benjamin que inspiraron la novela, al respecto de la problemática del lenguaje adánico nominal, y que en el libro, cuando surgen todas las lenguas en la construcción de la Torre de Babel, en ese abismo preexistente entre el nombre y lo nombrado, surge ahora también la «irrupción de una dominación arbitraria de las cosas», que es de donde surge esta suerte de guerra lingüística entre los personajes en tanto el lenguaje mismo, en su diversificación e incomunicabilidad, pasa de ser un instrumento de comunicación a uno de dominación, privando a las cosas de la posibilidad de manifestarse tal cual son, y pasando sólo a ser apariencia de las mismas y herramientas de poder.
Por eso abre además la edición de 1963 con ese famoso triple epígrafe, primero citando a Walter Benjamin («No hay forma de diálogo que no sea trágica»), luego a Hölderlin («Muchas cosas ha experimentado el Hombre; / [...] Desde que somos Palabra-en-diálogo / Y podemos los unos oír a los otros»), y, finalmente, prefigurando el final de la novela —y casi replicando la actitud de oscurecimiento de las cosas por medio del lenguaje del Otro, en un gesto irónico— cita a Baudelaire sin traducir («— Qui plane sur la vie, et comprend sans effort / Le langage des fleurs ed des choses muettes!») La primera edición de 1958 apenas toca estos temas y se tira más por una narrativa detectivesca de fácil comercialización, una "relectura innecesaria de Los crímenes de la calle Morgue de Poe", como dijeron por ahí en un comentario, pero además metiendo las ideas de lenguaje, visión de mundo e intraducibilidad de "La busca de Averroes", con unas nociones lingüísticas sapir-whorfianas insufribles incluso para el más de los deterministas.
La saga del ignominioso Saga de novelas inconclusas. Se cree que no la continuó porque nunca supo resolver el tema del incendio en la quinta de los abalorios, tema simbólicamente central en la historia de Julia. Julia es una proyección imaginaria dentro de la mente de Bernardo, que presenta una mayor humanidad y profundidad que el ser que la imagina,
Ambos a su vez tienen alter egos que representan la relación inversa: Shuli y Buenardo. Shuli es quien imagina a Buenardo, duplicando las escenas.
Jaque mate al pastor Libro de cuentos que contiene, además del cuento homónimo, el memorable "Los peones mueren de pié". Si bien, durante sus primeros años, el libro no tuvo mucha repercusión, con la vuelta de la democracia el gobierno de Alfonsín lo editó para promover un programa de incentivo de lectura en los jóvenes. Al final del cuento que da título al libro el pastor Alejandro Rincureti es encontrado en el granero, desenmascarado, mostrando finalmente que se trataba del peón. Sobre esto, José Pablo Feinmann en "El mito del eterno fracaso" (1985) dijo "Una idea de circularidad eterna en el juego del gato y el ratón llevada a su máxima expresión".
La Cartuja latinoamericana Entre 1945 y 1956 viajó por Sudamérica, mientras en Europa se terminaba la Segunda Guerra Mundial y empezaba a sonar a nivel internacional la fuerza de Corea. Durante su estadía en Paraguay, en una colonia alemana, logró tener contacto con soldados fugados del nacionalsocialismo y eso inspiró una de sus más grandes novelas "La Cartuja latinoamericana".
Durante este viaje envío varias crónicas al periódico Aparato (también conocido como Sábado), en Colombia.
El libro "Subversivos, sudacas, sublevados" del historiador y sexólogo paraguayo Dr. Nelson Gómez tiene un capítulo donde se menciona el tema pero muy por encima en breves líneas.
En los papeles de Trabajo del gran Roa Bastos hay fragmentos de su diario y hay, en esos fragmentos del diario, una alusión al paso de Herminio. Lo castiga, en español y en guaraní.
Abejas negras Ricardo Piglia en "Teoría de la prosa" (2019) dice que se puede considerar Abejas negras como el decimoprimer tomo de Souvenirs entomologiques de J. H. Fabre.
Acevedo tiene al menos tres cuentos que se resuelven mágicamente con la aparición de abejas: mientras que en dos se justifica bastante, en Abejas negras es deus ex machina.
Muchos han intentado explicar esta fascinación por las abejas buscándole una vuelta psicoanalítica relacionada con su infancia en el campo o con su madre. Sobre el psicoanálisis, Acevedo afirma en "Metafísica de la posmodernidad y arqueología onírica innecesaria" que él lo usaba para sus cuentos pero decía que no creía en los psicoanalistas como también usaba la teología pero no creía en Dios. Esto de Dios es cuestionable porque siempre ha mantenido un agnosticismo que muchas veces se volcaba más hacia el lado religioso.
La frase más famosa de su trilogía de novelas sobre abejas es Muerde el zángano a la abeja y cree que muerde su esternón.
La colmena de Camilo José Cela está inspirada en "Abejas negras" de Herminio Acevedo.
El tractor de Anselmo Novela que escribió tras la muerte de su hija Clara, de siete años. Para muchos resulta ser densa y con un final simplista, la frase: "La soledad es otra cosa", se dijo. Él no estaba solo, tenía todavía su campo y sus amaneceres".
Acevedo dice que a esta novela (de 1200 páginas) le sobraban 600 páginas pero que no quería dejar de escribirla porque eso la alejaba del pensar en su hija. Tras esta confesión hay quienes notaron que cada capítulo del libro representa cada una de las etapas del duelo.
Barone Valussi escribe en el suplemento Radar de Página 12:
"El personaje de Anselmo parece chato, porque lo es: es la pista de que la historia de Anselmo en realidad no es sobre Anselmo, sino todo lo que no es Anselmo (que recién al final nos da a entender el verdadero, completo, Anselmo, que no es más que un espejo o excusa de todo el universo que lo rodea, que no es nada chato cuando se lo entiende en su conjunto. La belleza de la obra, una vez que se la descubre, es que es como una de esas ilusiones ópticas en donde se nos pide enfocar los ojos en un punto central absurdo, que al hacerlo nos permite finalmente "ver" la verdadera imagen completa, que se recompone en la periferia, oculta en el desenfoque, pero que es imposible de ver si se renuncia al esperpento de la figura central."
El crepúsculo de las gardenias Novela protagonizada por el pequeño Mateo quien en unas vacaciones al campo con su familia descubre un secreto atroz en un granero. El libro comienza con la memorable frase "El hombre es un bebé con rostro de fiera".
Descenso del temerario Novela escrita en una noche durante una abstinencia provocada por la carencia de leche de marrano.
Poesía El original de su primer poemario, del que no tenía copias, se perdió en un extraño incendio en la editorial que pensaba publicarlo (Ediciones Navío).
Acevedo tiene una vasta obra como poeta, incluso en sus cuentos y novelas muchos personajes recitan o recuerdan poemas que son transcriptos completamente en medio de la prosa (es un recurso recurrente que aparece en casi todos sus libros). Extraño es el caso inverso, en un libro de poesía hay una nota al pie en medio de un soneto que contiene una novela.
Equilibrio En una mesa de plástico,
picada por el sol,
que hace, a su vez,
de altar y de cadalso,
dispongo la balanza conocida
en uno de los platos,
los clavos de la pasión
en el otro, de a puchitos,
todo el peso del universo
no sorprende el resultado Juan José Sebreli en "Las aventuras de la vanguardia: El arte moderno contra la modernidad" (2011) lee en este poema una clara alusión a las drogas. Lo que su familia niega rotundamente, argumentando que "La única pasión (de Acevedo) era la de Cristo, hijo de Dios, y por lo tanto, contenedor de todo el peso del universo". Esta apreciación familiar puede ser subjetiva y ser utilizada sólo para limpiar el buen nombre de Acevedo, que perteneció a una familia conservadora, que aún hoy lo sigue siendo.