The Seduction of Ingmar Bergman es el vigesimosegundo álbum del grupo de rock estadounidense Sparks, lanzado en agosto de 2009. Se trata del primer trabajo del dúo en el género musical de radio. El álbum se desarrolla en torno a una visita imaginaria a Hollywood del director de cine sueco Ingmar Bergman a mediados de 1950. Su historia está centrada en las diferencias entre la cultura europea y la estadounidense, entre lo artístico y lo comercial. A diferencia de otros álbumes de Sparks, el trabajo está concebido en una sola pieza para ser escuchada en su conjunto, en lugar de una sucesión de canciones independientes.
Sveriges Radio Radioteatern, el departamento de radioteatro de la radio nacional sueca hizo el encargo. La versión para Suecia se presentó en agosto de 2009, y le siguió una versión en inglés a partir de noviembre de 2009. Cuenta con un elenco de actores suecos y estadounidenses y una variedad de estilos musicales que va desde ópera hasta vodevil y el pop. La grabación del álbum fue un esfuerzo colaborativo: El grupo Sparks se encargó de la grabación de música y las voces en inglés en Estados Unidos, mientras que las voces suecas del álbum fueron grabadas por Sveriges Radio en Estocolmo y luego enviadas a los Mael a través de un servidor FTP. El álbum y su ambicioso concepto dramático recibió críticas favorables y generó tanto un espectáculo en vivo como planes para convertirlo en una película.
Contexto
Sparks produjo el álbum, el primero en este género, tras recibir el encargo de crear un musical para la radio por Sveriges Radio (servicio nacional de radio pública de Suecia). Marie Wennersten, de SR Radioteatern, el departamento de radioteatro del canal, fue quien propuso este proyecto a los Sparks. Wennersten se había convertido en una fan de los Sparks tras ver al dúo actuar en Suecia en 2004: «Nunca había visto tanta energía y amor por el público. Pensé que el Södra Theatre iba a despegar y echar a volar. Escribí a la página de fans de los Sparks y les agradecí la experiencia». Wennersten viajó posteriormente a Los Ángeles como periodista para asistir e informar sobre otro concierto de Sparks. Para entonces, la idea de una colaboración se había instalado en su mente: «Siempre soñé con atraerlos al mundo de la radio». Wennersten contactó con el grupo Sparks cuando Jasenko Selimovic, después de que el director de SR Radioteatern, decidiera que el canal produciría una serie de nuevos musicales. Pensó que los Sparks serían adecuados para el formato: «Son algo extravagantes, desbordan calidad y, sobre todo, hacen música lo suficientemente colorida para no tener la sensación de que te estuvieras perdiendo un componente visual». Los Sparks se sorprendieron inicialmente por la invitación a escribir un musical para la radio sueca, y dudaron si asumir el proyecto. Sin embargo, después de varios meses de esfuerzo persuasivo de Wennersten por correo electrónico y teléfono, decidieron aceptar el reto. «Originalmente pensamos en esto como un proyecto paralelo entre discos, pero una vez que empezamos a trabajar en él fue cobrando más vida», dijeron los miembros del grupo. «Como estadounidenses casi habíamos abandonado el teatro radiofónico y fue verdaderamente estimulante para nosotros trabajar en un medio donde la imaginación del oyente es una parte tan integral de la obra. Además de Bergman nos encanta Orson Welles, y su manera de hacer radio fue algo que nos inspiró en este trabajo». Sveriges Radio decidió que la obra tenía que incluir un elemento sueco. El cantante Russell Mael dijo a The National: «Al principio, obviamente pensamos en autos e Ikea. Es broma. Pero la idea más profunda y duradera (siendo como somos amantes del cine) fue Ingmar Bergman. Así que concebimos una situación de fantasía en la que él va a Hollywood, por ser obvio que es mucho más universal,». Antes de comenzar a trabajar en el musical los hermanos Mael decidieron refrescar sus recuerdos viendo de nuevo las películas de Bergman. «Ambos éramos grandes aficionados al cine en la universidad. En ese momento, si solo te gustaba el cine extranjero y odiaras el estadounidense, eras guay», dijo Ron Mael a The Times. «Había algo verdaderamente serio hacia Bergman. En realidad abordó temas importantes y fue capaz de enmarcarlos de maneras muy puras y cinematográficas. Ahora esas cosas se consideran como algo pretencioso. Todo el mundo quiere parecer como si los grandes temas no importasen». Al comentar sobre la idoneidad de Bergman como tema de un musical, Russell Mael dijo a un periódico sueco: «En cierto modo, es la persona menos apropiada para un musical. Nos gusta lo absurdo de todo esto. Fue una persona muy profunda e intensa y la gran mayoría de sus películas tratan temas muy trascendentales. Pero no queríamos ridiculizarlo, queríamos hacer algo respetuoso que Bergman hubiera podido apreciar». Para escribir un musical sobre el cine en Hollywood se facilitó información a Sparks acerca de sus propios proyectos cinematográficos pasados. A finales de los 80 y principios de los 90 habían estado seis años trabajando en la producción de la película Mai, the Psychic Girl. Está basada en un cómic manga japonés y en un momento dado parecía que Tim Burton sería su director. Aunque la música se había completado, la película no se llegó a materializar, una experiencia que coloreó su imagen de Director del Estudio en The Seduction of Ingmar Bergman. Anteriormente los Sparks habían trabajado con el director francés Jacques Tati en Confusion, otro proyecto cinematográfico que quedó incompleto. Después de haber tenido numerosos encuentros con Tati a lo largo de un año, eran conscientes de que, al igual que otros grandes directores europeos, a Tati le había seducido Hollywood: «Me enseñó una carta de Paramount», recordaba Ron Mael. «Dijo: “¡Qué bien! Me llevan a Hollywood y tienen una limusina para mí”. Pero fue una especie de burla de toda la situación similar a nuestra fantasía sobre Bergman. Veía Hollywood por lo que era». Sveriges Radio dio carta blanca a Sparks para desarrollar el proyecto: «Una vez aprobado el concepto básico, pudimos trabajar de acuerdo a nuestras propias ideas. SR nos pidió que fuéramos lo más fieles posible a nuestra propia visión». Al final, los Sparks sintieron que había sido «un proyecto perfecto. Nos obligó a salir de nuestra zona de confort. Y ello ha demostrado ser una forma más segura de lograr el éxito creativo que cualquier otra en la historia de los Sparks».
Argumento
La historia del musical explora las diferencias entre lo artístico y lo comercial y entre la cultura europea y la estadounidense, dicotomías que también han determinado gran parte de la propia carrera de los Sparks. Descrito como un «oscuro cuento de hadas» por Stephen Dalton en The Times («El mago de Oz se reúne con The Truman Show con unas gotitas de Life on Mars») se basa en acontecimientos imaginarios en la carrera del director de cine sueco Ingmar Bergman. La historia está ambientada a mediados los años 50, poco después de la victoria de Bergman en el Festival de Cannes de 1956 por Sonrisas de una noche de verano. Tras regresar a Estocolmo, Bergman siente la necesidad de ir al cine y ver una película taquillera de Hollywood. Al salir del cine se encuentra inexplicablemente trasladado a Hollywood, donde un conductor de limusina le espera para llevarlo a un estudio de cine. Los ejecutivos del estudio, que dan a Bergman una lujosa bienvenida, están impacientes por seducirlo, a la americana, para que se quede en Hollywood y haga películas para ellos: «We're not hicks, but we must deliver kicks (no somos paletos pero tenemos que producir catetadas». Los jefes del estudio tienen reservada una habitación de hotel para Bergman, con un comité de bienvenida incluido, «Hollywood Welcoming Committee» una prostituta que esperan que lo persuada para que acepte su oferta, y una limusina que traslade a Bergman de reunión en reunión. Al visitar «The Studio Commissary» (la cafetería del estudio), se le presenta cara a cara a los muchos directores europeos que fueron a hacer películas a Hollywood: Billy Wilder, Fritz Lang, F. W. Murnau, Jacques Tourneur, Josef von Sternberg y Alfred Hitchcock, todos aparentemente felices de trabajar en Hollywood: «Alfred Hitchcock, bless his soul, there chomping on a dinner roll, The Man Who Knew Too Much done twice, in Hollywood, done twice as nice». Bergman se siente atraído ante la perspectiva de una financiación segura para sus proyectos cinematográficos y siente que «no debe precipitarse» en rechazar la propuesta. La historia se convierte en una pesadilla kafkiana en la que Bergman, asediado por cazadores de autógrafos, finalmente decide que Hollywood no es para él. Incapaz de conseguir línea internacional para hacer una llamada a Suecia, intenta escapar a pie mientras es perseguido por el personal del hotel, coches de policía y helicópteros «como un actor en una mala película de acción de Hollywood». Evade a sus captores y llega a la orilla del mar, donde reza por su salvación y finalmente se encuentra con la figura angelical de Greta Garbo, que lo guía «a casa, a algún lugar monocromo, pero donde usted será en cierto modo libre». La trama circular concluye y la fantasía termina.
Producción
Grabación
Un elenco de actores suecos y americanos participó en la grabación. Mientras los Sparks grababan la música en Estados Unidos, Wennersten supervisó la grabación de las voces suecas en Estocolmo. La traducción de la letra también se llevó a cabo en Suecia: «Como no hablo sueco, nunca sabré cómo se las ingeniaron», dijo Russell Mael, expresando su aprecio por los esfuerzos de todos los involucrados para trasladar el tono y el espíritu del texto original de los Mael al sueco. Los Sparks y Wennersten se comunicaban principalmente a través de un servidor FTP. Los Sparks enviaban a Wennersten su material musical y Wennersten les enviaba las grabaciones de voces suecas. Los Sparks estaban muy satisfechos con los resultados de la colaboración y con el hecho de que el actor sueco Jonas Malmsjö, que interpretaba a Bergman, hubiera protagonizado varias producciones de Bergman, lo que le permitió llevar esta experiencia personal a su imagen.
Estilo
El álbum combina una variedad de estilos musicales: desde piano clásico y ópera, con respaldo orquestal completo, hasta polka, vodevil, jazz, pop y rock, y cuenta tanto con partes cantadas como habladas. Los falsetes del cantante Russell Mael siguen siendo una característica destacada, mientras que Ron Mael hace su debut vocal en los papeles del conductor de la limusina y el guía turístico de Hollywood. Además de la voz de Jonas Malmsjö interpretando a Bergman, Elin Klinga, una de las actrices favoritas de Bergman en las últimas etapas de su carrera aparece en el papel de Greta Garbo. La batería del grupo Sparks, Tammy Glover, aparece como «The Hollywood Welcoming Committee», mientras que la cantante de ópera Rebecca Sjöwall interpreta a una actriz de Hollywood. Estructuralmente, el álbum no es una colección de canciones independientes sino una pieza musical de 64 minutos compuesta por 24 subsecciones que desarrollan la trama. La música hace referencia a la propia discografía de la banda en varios momentos, evocando ecos de sus discos anteriores «guiños sutiles a los fans, cada uno con su época favorita del grupo Sparks en mente». La BBC en su reseña afirmó que el álbum estaba «impregnado del mismo humor pícaro y movimiento orquestal que caracterizaron otros discos suyos como Hello Young Lovers, de 2006, y Exotic Creatures of The Deep, lanzado el año pasado», y una combinación de «canciones desenfadadas e intervenciones desternillantes con una narrativa coherente».
Estreno