Estructuras sintácticas (título original: Syntactic Structures) es un trabajo del lingüista estadounidense Noam Chomsky, publicado originalmente en 1957, que ejerció una gran influencia en la lingüística de la segunda mitad del . Se trata de una extensión del modelo de gramática generativa transformacional de su profesor, Zellig Harris.

La presentación de Chomsky, una breve monografía de unas cien páginas, es considerada como uno de los estudios más significativos del , y en 2011 fue seleccionada por la revista Time como uno de los 100 libros de no ficción más importantes que se han escrito. Contiene la ahora famosa frase «Las ideas verdes incoloras duermen furiosamente», que Chomsky puso como ejemplo de una frase gramaticalmente correcta pero sin significado aparente. Así, Chomsky argumentó que la sintaxis (el estudio de las estructuras de la oración) es independiente de la semántica (el estudio del significado).

Basado en las notas que había preparado para sus clases en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), el primer libro de Chomsky presentó desarrollos contemporáneos en gramática generativa temprana. El enfoque de la sintaxis es totalmente formal (basado en símbolos y reglas). En su base, Chomsky utiliza reglas de estructura sintagmática, que descomponen las oraciones en partes más pequeñas. Estas se combinan con un nuevo tipo de reglas, que Chomsky llamó «transformaciones». Este procedimiento da lugar a diferentes estructuras de la oración. Reiterando las nociones introducidas en la lingüística por el danés Louis Hjelmslev, Chomsky estableció que este conjunto limitado de reglas «genera» todas y cada una las oraciones gramaticales de un idioma dado, que son infinitas en número.

Más tarde se interpretó que esta forma de estudio anteponía el lugar del lenguaje en la mente al comportamiento del lenguaje, aunque tales ideas no se expresan explícitamente en el libro. En cambio, Hjelmslev y otros lingüistas europeos habían considerado el cálculo generativo como algo perfectamente no psicológico.

La importancia de Estructuras sintácticas radica en la convicción de Chomsky acerca de una perspectiva biológica del lenguaje, en un momento en el que esta era inusual, y en el contexto de la lingüística formal, donde era inesperada. Con el tiempo se reconoció a Chomsky como uno de los fundadores de lo que ahora se conoce como sociobiología. Otra razón para la fama de Estructuras sintácticas fue que Hjelmslev murió en 1965, después de lo cual los estudiosos de la gramática generativa no tenían claro el origen de la teoría.

Escrito cuando todavía era un investigador desconocido, Estructuras sintácticas tuvo un gran impacto en el estudio del conocimiento, la mente y los procesos mentales, y fue un trabajo influyente en la formación del campo de la ciencia cognitiva. También influyó significativamente en la investigación de los informática y el cerebro.

Algunos especialistas han cuestionado la teoría, ya que consideran que es incorrecto describir el lenguaje como un sistema ideal. También dicen que da menos valor a la recopilación y prueba de datos. Sin embargo, a raíz de la publicación de Estructuras sintácticas, la lingüística estadounidense cambió su curso en la segunda mitad del .

Antecedentes

Situación en la teoría lingüística

En el momento de su publicación, Estructuras sintácticas supuso un avance respecto al modelo formal de análisis del lenguaje de Zellig Harris, que se denomina gramática generativa transformacional. También se puede decir que presenta la versión de Chomsky o la teoría de Chomsky, porque hay algunas aportaciones originales a un nivel más técnico. Los conceptos centrales del modelo, sin embargo, provienen del libro de Louis Hjelmslev Prolegómenos a una teoría del lenguaje, que fue publicado en 1943 en danés y traducido al inglés por Francis J. Whitfield en 1953. El libro establece una herramienta algebraica para el análisis lingüístico que consiste en terminales e inventarios de todos los tipos diferentes de unidades lingüísticas, de manera similar a los símbolos terminales y no terminales en gramática formal. En primer lugar, funciona como un dispositivo descriptivo, o como Hjelmslev lo explica:

«Exigimos, por ejemplo, de la teoría del lenguaje que permita describir correcta y exhaustivamente no solo un texto dado en francés, sino también todos los textos en francés existentes, y no solo estos sino también todos los textos en francés posibles y concebibles».

Cuando este trabajo se realiza a un nivel satisfactorio, también será posible predecir todas las oraciones gramaticales de un idioma dado:

«Gracias al conocimiento lingüístico adquirido, podremos formar, para el mismo idioma, todos los textos concebibles o teóricamente posibles».

Hjelmslev también señala que una descripción algorítmica de un idioma podría generar un número infinito de productos de un número finito de elementos primitivos:

«Cuando comparamos los inventarios producidos en las diversas etapas de la deducción, su tamaño generalmente se irá reduciendo a medida que el procedimiento continúa. Si el texto no está restringido, es decir, es capaz de prolongarse a través de la adición constante de otras partes... será posible registrar un número ilimitado de oraciones».

Estas son consecuencias lógicas de los sistemas matemáticos propuestos por David Hilbert y Rudolf Carnap, que fueron primero adoptadas en lingüística por Hjelmslev y cuyas ideas son reiteradas por Chomsky:

«El objetivo fundamental en el análisis lingüístico de un lenguaje L es separar las secuencias gramaticales, que son las frases de L, de las secuencias no gramaticales, que no son frases de L. La gramática de L será así un instrumento que genere todas las secuencias gramaticales de L y ninguna de las no gramaticales».

Chomsky también afirma que una estrategia recursiva como los bucles cerrados permitiría a la gramática generar un número infinito de oraciones. Sin embargo, hay algunos puntos importantes de divergencia con la concepción de Hjelmslev. Hjelmslev era estructuralista y aplicaba modelos matemáticos al concepto del lenguaje como un sistema interactivo de significado y de forma de Ferdinand de Saussure. Aunque los lingüistas de la escuela bloomfieldiana de principios a mediados del fueron apodados «estructuralistas americanos», fundamentalmente rechazaron los principios básicos del estructuralismo: que la forma lingüística se explica a través del significado y que la lingüística pertenece al dominio de la sociología. En cambio, la idea de lenguaje respaldada por Leonard Bloomfield y sus seguidores derivó de la psicología mentalista de William Wundt, que fue sustituida por la psicología conductual en el libro de 1933 Lenguaje, de Bloomfield. Esto llevó a la separación de sintaxis y semántica como un eslabón no observable en una cadena de estímulo-respuesta. Chomsky, como Harris y otros lingüistas estadounidenses, estuvo de acuerdo en que no existe un vínculo causal entre semántica y sintaxis. A pesar del cambio de paradigma, los lingüistas estadounidenses mantuvieron el análisis sintáctico de Wundt, que supone la colocación del objeto gramatical en el sintagma verbal. Creían que los idiomas debían analizarse teniendo en cuenta cómo los hablantes nativos pensaran que era correcto. Cómo convertir esta idea en una afirmación científica siguió siendo un problema acuciante para la lingüística estadounidense durante décadas. Harris y Rulon Wells justificaron el análisis del objeto como parte del sintagma verbal por «economía». Pero este término, de nuevo, solamente sugería que la práctica se percibía como algo «fácil». En Estructuras sintácticas, Chomsky cambia el significado del principio de arbitrariedad de Hjelmslev, que indicaba que el cálculo generativo es simplemente una herramienta para el lingüista y no una estructura en la realidad. David Lightfoot, sin embargo, señala en su introducción a la segunda edición que había pocos puntos de verdadero interés en Estructuras sintácticas en sí, y que las posibles interpretaciones de que las reglas o estructuras son «cognitivas», innatas o biológicas se habrían hecho en otro lugar, especialmente en el contexto de un debate entre Chomsky y los defensores del conductismo. No obstante, décadas después Chomsky enuncia claramente que las estructuras sintácticas, incluido el objeto como dependiente del sintagma verbal, son causadas por una mutación genética en los seres humanos.

Chomsky como lingüista joven thumb|right|Noam Chomsky, autor de Estructuras sintácticas, en una foto de 1977. El interés de Chomsky en el lenguaje comenzó a una edad temprana. Cuando tenía doce años, estudió gramática hebrea con su padre. También estudió árabe en su primer año en la Universidad de Pensilvania. En 1947 conoció a Zellig Harris, fundador del departamento de lingüística de la universidad. Harris era un lingüista consolidado. Investigó en la dirección trazada por el lingüista estadounidense Leonard Bloomfield. Dejó a Chomsky revisar una copia de su libro Methods in Structural Linguistics (1951). Así fue como Chomsky comenzó a conocer una teoría formal de la lingüística. Pronto decidió especializarse en el tema. Para su tesis, Chomsky se propuso aplicar los métodos de Harris al hebreo. Siguiendo el consejo de Harris, estudió lógica, filosofía y matemáticas. Encontró las opiniones de Harris sobre el lenguaje similares al trabajo de Nelson Goodman en los sistemas filosóficos. Chomsky también se vio influido por las obras de W. V. O. Quine y Rudolf Carnap. Quine mostró que uno no puede constatar completamente el significado de una afirmación mediante observaciones. Carnap había desarrollado una teoría formal del lenguaje que utilizaba símbolos y reglas que no se referían al significado. A partir de ahí, Chomsky trató de elaborar una gramática del hebreo. Esta gramática generaría las formas fonéticas o sonoras de las oraciones. Con este fin, organizó los métodos de Harris de una manera diferente. Se le ocurrió un conjunto de reglas recursivas para describir las formas y estructuras de la oración. Son reglas que se remiten a sí mismas. También se dio cuenta de que había muchas maneras diferentes de presentar la gramática. Trató de desarrollar un método para medir la sencillez de una gramática. Para ello, buscó «generalizaciones» entre los posibles conjuntos de reglas gramaticales. Chomsky finalizó su trabajo de fin de grado The morphophonemics of modern Hebrew en 1949. Posteriormente, publicó una versión revisada y ampliada del mismo como trabajo de fin de máster en 1951.

En 1951 Chomsky entró en la Universidad de Harvard con una beca de investigación. Allí intentó construir una teoría lingüística totalmente formal. Fue una clara ruptura con la tradición existente en el estudio de las lenguas. En 1953 Chomsky publicó su primer artículo como investigador. En él, trató de adaptar el lenguaje de la lógica, basado en símbolos, para describir la sintaxis de un lenguaje humano. Durante su beca, Chomsky organizó todas sus ideas en un enorme manuscrito de alrededor de 1000 páginas mecanografiadas. Lo tituló La estructura lógica de la teoría lingüística (LSLT, por sus siglas en inglés). En 1955 Chomsky encontró un trabajo en el MIT. Trabajó allí como lingüista en el proyecto sobre traducción mecánica. El mismo año presentó su tesis doctoral en la Universidad de Pensilvania. La universidad le concedió el doctorado por su tesis sobre Análisis Transformacional. En realidad, era solo el noveno capítulo de LSLT.

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